Mi esposa cristina, se la cojen dos desconocidos

Anteriormente ya les había contado como cristina me había sido infiel cuando fue a una fiesta y había terminada siendo usada por tres hombres, bueno la siguiente historia es algo similar., ahora verán por que,

Ese día fue un sábado, eran como las cinco de la tarde y cristina se preparaba para asistir a una fiesta, mientras que yo veía la tele., en eso estaba cuando me habla cristina, para que subiera a la recamara, pensé que se trataba de bajar alguna caja o algo similar, pero no, al entrar me tope a cristina envuelta en una toalla, El ropero abierto y sacando ropa.,

– ayúdame a escoger un vestido, hace frió y no quiero ir muy descubierta pero también quiero lucir un poco mis piernas, digo…una nunca sabe si puede encontrar algún buen amante por que déjame advertirte que si me topo con algo interesante….no lo voy a dejar pasar..heee…así que posiblemente no llegue..

– pero cristina si cojimos anoche, no me digas que ya quieres mas…
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Ana y su sorpresa 3

Aunque por motivos laborales nos era imposible reunirnos, Ana y yo hablábamos casi a diario, contándonos cómo nos había ido el día y los planes que teníamos para el siguiente, con dosis ocasionales de cibersexo que distaban mucho de las sensaciones que había experimentado en nuestra noche, lejana en el tiempo, pues ya habían pasado nada menos que tres meses desde aquel entonces.

De vez en cuando se unía Sara a nuestras conversaciones; ella era la compañera de piso y mejor amiga de Ana, se conocían desde siempre y ésta fue el apoyo incondicional cuando Ana decidió dar el paso de empezar con los tratamientos hormonales. Entre ellas no había secretos y por supuesto, estaba al corriente de toda nuestra historia, alegrándose mucho por lo feliz que veía a su amiga.

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El cumpleaños de Toño.

Las “terapias” con Gilberto continúan y cada vez son más excitantes, pues le pone unas cogidas tremendas a mi sufrida esposa que la hace vibrar con unos orgasmos impresionantes, a Gil le ha salido lo bisexual pues me ha dado un par de mamadas de verga entre mi esposa y él con chupetes alternos, luego de unos lengüetazos en mi culo, que me han dejado viendo estrellitas, mi esposa se excita mucho con estas prácticas. También le ha dejado bien limpio el coñito de mi mujer después de coger con Toño y conmigo, no es que uno sea espantado pero la verdad nunca se me hubiese ocurrido hacer tantas cochinaditas que aún no me atrevo a realizar.

Estaba en la oficina y Toño entró a mi privado me comentó; el jueves voy a cumplir años y me gustaría hacer una fiesta el sábado en mi departamento, ustedes no me pueden fallar.

Claro que no te fallaremos, con todo gusto te vamos a festejar… jajaja.
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Me encontré con Marta en una fiesta

No tenía muchas ganas de salir esa noche, pero me había invitado un cliente a la inauguración de su nueva casa y no me quedaba más cojones que ir.

Me duché, me puse guapo y para allí me fui. Una copa y a casa, pensaba.

La fiesta estaba a parir de gente, y sinceramente no conocía a nadie. Busqué con la vista a mi anfitrión el cual según me vio vino a saludarme. Hablamos un rato, me presentó a un par de personas y en cosa de media hora volvía a estar más solo que la una.

Pensé en tomarme la copa que tenía en la mano e irme a casa cuando dos manos cubrieron mis ojos.

– Cucu – oí a mi espalda.

Cogí las manos y separándolas dulcemente me di la vuelta. Detrás mía una impresionante Marta me sonreía.
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La deuda

Irene tenía los ojos clavados en aquellas horribles fotografías, sus manos estaban temblando, su boca se secó y un escalofrío le recorrió todo el cuerpo cuando sintió un par de lágrimas rodar por sus mejillas.

-No ha sido la única, tengo pruebas de que han habido otras, pero a ésta es a la que ve más seguido… ¿Quiere ver las otras fotografías?-le dijo el hombre que estaba sentado frente a ella.

-No, envíelas a mi oficina en un sobre sellado, yo sabré que hacer con ellas, posteriormente.

-Lo que usted diga, en este otro sobre están las conversaciones de Whatsapp, correos electrónicos, estados de cuenta y direcciones de los puntos de encuentro.

-Usted es demasiado bueno en su trabajo.

-Siempre estoy dispuesto a ayudar a quien pueda pagarme.-El hombre la miró condescendiente.
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Un paseo por Madrid que termina en locura sexual 3

Esa cosa seguía creciendo y poniéndose dura en mi boca, más dura si cabe, algo casi imposible. Los suspiros y jadeos se oían más entrecortados pero más claros, el cabronazo estaba disfrutando…..y yo también. Estaba como loco chupando ese trozo de carne, me asombraba tanto a mi mismo que no podía pensar en nada más, solo hacerlo disfrutar.

A mi espalda oí un pequeño chasquido. Me saqué la polla del vecino de la boca un momento y oí un pequeño gemido de desagrado pero seguí moviéndola con la mano. Mientras lo hacía giré la cabeza hacia donde había venido el chasquido y vi en la pared contraria de esa cabina como la puertecita se había abierto y un par de ojos oscuros asomaban de ella escrutándome.

“Quieres mirar, no? Pues adelante, mira lo que quieras” musité para dentro al nuevo invitado…o invitada, vete a saber. Para darle más “carne” y como ya me daba igual todo, me incorporé un poco, aparté el sillón donde estaba sentado mamando esa magnífica polla, tiré de mis pantalones hacia abajo y me los saqué de las piernas junto a los bóxers.

Desnudo de cintura para abajo y con mi polla dura como un palo de hierro entreabrí las piernas un poco y me agaché para seguir con el “trabajo” a mi vecino que andaba desesperado porque siguiera jugando con mi boca en él, ofreciendo a esos ojos oscuros todo mi culo en perspectiva. Estaba realmente desquiciado, jamás se me había pasado por la cabeza hacer algo así nunca pero es que QUERÍA hacerlo, quería que me mirase bien, culearle como una puta, encenderlo más…..

Me metí otra vez la polla húmeda y dura del chico en la boca para seguir chupando y lamiendo. Este recibió mi boca con otro gemido y pegó las caderas a su pared para que me la metiera más al fondo. Seguro que si no hubiera existido esa pared me habría cogido la cabeza con las dos manos y me hubiera follado la boca, cosa que, como estaba de excitado yo, no me habría importado lo más mínimo. Era toda una revolución interior, estaba disfrutando como nunca de la situación y no regía, solo me apetecía hacer de todo, sin pensar, sin preguntarme….loco, ido.

De pronto noté una mano en la parte de atrás de mis muslos, unos dedos rozándolos levemente como pidiendo algún tipo de permiso. El propietario o propietaria de los ojos oscuros que tenía en la otra cabina había metido su brazo por el agujero de la pared y palpaba mis piernas. Yo, claro, me dejé hacer…..es más, las abrí un poco más y me incliné hacia donde estaba para que sobara lo que quisiera. Su mano subió hasta arriba y suavemente abarcó mis huevos hinchados por detrás. Era un hombre, la mano, el tacto lo delataba. Empezó a acariciarlos despacio, tocando con la punta de los dedos el principio del tronco de mi polla que no paraba de segregar precum. Tanto era el placer que me estaba dando solo acariciándome los huevos que me daban ganas de darme la vuelta para que me cogiera la polla y me masturbara aunque sabía que tardaría poco en correrme pero de pronto lo que tenía en la boca se paró, se tensó un poco más y oí gemir al chico de al lado algo como “me corro, hijo de la gran puta, me corro, ya, me corro yaaa”… Y vaya si se corrió!

No lo esperaba, había pensado retirar la boca cuando fuera a pasar pero no, al revés, me la tragué un poco más. Chorros calientes llenaban poco a poco mi boca, me iba a atragantar y la abrí para que saliera por las comisuras la lefa un poco amarga pero a la vez dulce del chico ya que me llenaba la boca. Pero no dejé salir mucho. La saboreé y me di cuenta de que me gustaba, es más, me ENCANTABA el sabor!….así que empecé a tragarme ese liquido como podía mientras el otro no paraba de correrse el cabrón. Cuando acabó, la limpié despacio con la lengua y labios hasta que de pronto se hizo para atrás y la quitó del maravilloso agujero del placer. Me quedé como huérfano, habría estado chupando y tragando más tiempo, así que miré por el agujero como implorando más polla pero mi vecino ya se subía los pantalones dando por concluida la “sesión”.

Resignado, pero aun excitado, noté que el que me acariciaba los huevos con la mano haciéndome disfrutar como un perro, me empezó a acariciar el agujero del culo con uno de sus dedos. Di un pequeño respingo porque no estaba acostumbrado pero de pronto el dedo entró un buen trecho por mi culo virgen. No sabía qué hacer, no sabía lo que sentía, no era dolor, quizá una leve molestia…. pero no me dio tiempo a analizar más: su dedo llegó a un punto de dentro de mi culo que yo no conocía y gemí como un becerro del placer……

La torre de babel

Todas las parejas ya estaban en el salón. Porque se habían desperdigado momentos antes. Yo sabía que había la posibilidad de que más de uno quisiera que yo me quedara sin participar activamente y me dedicara al manejo de la música, pero no pensaba estar de acuerdo y lo sometería a sorteo, esa sería mi propuesta. Hare un resumen de las nueve parejas, todas de la misma edad año arriba año abajo. Los que me trajeron Valentina y Jorge, Larisa y Dacio, Rosario y Tabares, Marcia y Geraldo, Teresiña y Edson, Isamar y Gregorio, Isadora y Cristóbal, Agustina y Martin, Mónica y Miguel. Una vez más y como suele pasar con cierta frecuencia, las mujeres estaban más cuidadas físicamente que los hombres, aunque había alguna excepción.

Llego el momento de la verdad cuando Dacio pidió que le prestáramos atención y pregunto que, si había algún voluntario, paradójicamente los hombres no dijeron nada, pero si tres mujeres, que dijeron que su marido. Las tres mujeres fueron Isadora, Rosario y Mónica. Al final lo echaron a suertes y el “afortunado” fue Cristóbal. Me volvieron a preguntar a mi como seguía el juego, les explique que los hombres se desnudaban y las mujeres se quedaban vestidas e iban perdiendo las prendas. Hubo risas, muchos comentarios desternillantes y atrevidos.
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Vecina Entrometida

Aún recuerdo esa vez en el callejón con aquel desconocido y aquel gran orgasmo, ahora no esperaré más en el callejón a Armando, hemos quedado de vernos en casa. Estoy esperándolo cuando suena el timbre, acudo a abrir y mi sorpresa es cuando llega una conocida mía, no sabía cómo decirle que estaría ocupada en unos momentos más, ella se ha invitado a entrar y vaya nos hemos puesto a platicar; minutos más tarde vuelven a tocar la puerta, acudo al llamado y en esta ocasión si era Armando, como siempre guapo, alto, fornido, con este cuerpo atlético que me apasiona, y disimuladamente le hago una mueca indicándole que tenemos visita, el siempre tan educado pasa y como si fuera lo más normal y conocida le hace la plática.

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Me la follaron en un congreso

No sé si lo he dicho ya en algún otro relato, pero mi mujer trabaja para un organismo de la Junta de Castilla y León, y a veces tiene que andar viajando a congresos y reuniones en distintos puntos de España durante varios días. A mi me excita mucho la idea de que pueda estar con algún otro hombre durante esos días, así que no es extraño que cuando estamos follando muchas veces la pinche con la idea de que pueda estar con otros:

– Ummmmm, cariño, ahora vamos a estar 5 días sin follar mientras estás fuera.

– Bueno, sin follar igual estarás tú. Yo puedo estar con otros tios mientras estoy allí.

– Pues es verdad, ya sabes que tienes mi permiso.

– Ummmm, ya sé que eres un cerdo cornudo.

– Pero te dejo con dos condiciones.

– ¿Cuales?
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Mi sobrino Damián coge bien rico

El cumpleaños de mi esposo se celebró este viernes 11 de noviembre. La familia y amigos convivieron, excepto yo. Con una copa en la mano no fue suficiente para pasarla bien. Miraba a todos. De un momento a otro no se porqué mis ojos se centraron en mi sobrino Damián. Un chico de 24 años. Alto, delgado, piel clara y cuerpo atlético. No es feo, incluso diría que tiene muchas admiradoras. Lo vi aburrido. Se paró de la silla y entró al pasillo que daba a las recámaras. La duda me entró y lo seguí. Entró a mi recamara. Vió unas fotos mías con su tío. Mi esposo.

– ¿aburrido?

– tía, perdón.

– ¿por entrar a mi cuarto y ver mis fotos.

– …pues si, jeje.

– descuida. Está foto me recuerda a ti cuando tenía tu edad.

– ¿porque?

– pues…porque estaba soltera, me divertía en las fiestas, salía con mis amigas, coqueteaba con chicos. Hasta que salí de universidad. El trabajo y los años me comieron y me hicieron más vieja.

– como crees tía!! Digo, se que tienes 44 pero aún sigues estando bien.

– jaja ¿bien?

– jaja valla… Te mantienes sana. Luces delgada, eres hermosa, ojos cafés, cabello lacio, piel blanca, como a los hombres nos gusta, la verdad.

– órale que halagador eres, dije riendo.

– no me tomes a broma, lo digo en serio. Siempre haz sido hermosa. Si te contara como los amigos de mi tío te comen con la mirada.

– jaja no exageres. No te creo.

– en verdad, tía.

– uno de mis amigos le eres atractiva, dices que estás…
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