Mi secretaria embarazada

Hace varios años contraté a una estudiante en práctica para que trabajara conmigo. Era una joven de tez blanca, no era fea, pero no iba con mis gustos, me gustan más maduras, algo gordita bastante tímida pero muy eficiente. Apenas tenía 18 años y yo ya tenía 40, separado con una agitada vida sexual con varias mujeres completamente distintas a ella.

Ella tenía un novio de su edad, que a veces la venia a buscar a la salida del trabajo, también bastante tímido como ella, un niño muy delgado. Como será la diferencia de edad que ni siquiera se ponía celoso cuando la invitaba a la hora de almuerzo, o a veces a la salida del trabajo yo la llevaba a su casa, a veces a ambos.

Pasó el tiempo, la chica continuó trabajando conmigo y pasó lo que tenía que pasar. Jóvenes sin experiencia, una par de años de novios y mi joven secretaria resulta embarazada. Me contó los problemas que se le habían suscitado con sus padres y yo, a modo paternal, le dije que era obvia su molestia, porque era muy joven, era mucha responsabilidad, pero que después del tiempo todo se arreglaba. Esa conversación llevó a que ella se soltara un poco más conmigo, siempre había sido muy callada, pero como conversábamos más de su embarazo, fue relajándose y se coloco mucho más conversadora.
(más…)

Ni me lo imaginaba

Supongo que voy retrasado, al menos para mi generación. Tengo 21 años y en sexo no tengo demasiada experiencia. Algunas pajillas con un amigo holandés durante el Erasmus y ahora, con mi novia, follo sólo de vez en cuando porque ni tenemos sitio ni a ella parece interesarle demasiado.

También es verdad que la primera experiencia fue un poco decepcionante. Tanto hablar de sexo y al final meterla tampoco fue para tanto.

El caso es que me fui de vacaciones con mis tíos y mi primo de dos años a una ciudad de levante.

Soy bastante tranquilo y me lo pasé bien de playa y saliendo a cenar con mi familia. Por la calle había pandillas de jóvenes casi siempre voceando y medio borrachos y aunque me insistían en que saliera yo a dar una vuelta ir por ahí, sólo no me gustaba la idea. Así que pasaba las noches por el paseo de la playa entre otros cientos de familias.

El apartamento era una planta doce con unas vistas increíbles y sólo estaba separado de la terraza contigua por un cristal translucido. De vez en cuando, dependiendo del viento, se escuchaba a los vecinos, también un matrimonio con un bebé.
(más…)

Matrimonio Obligado: Interludio

Los meses siguientes a la fiesta familiar fueron de gran intensidad. Armand me introdujo en los negocios de la familia, que eran muchos y variados.

Aprendí el valor de una vida humana. Aprendí cómo la familia trabajaba y cómo prosperaba. La lección era simple: O comes o te comen. Y en esta tesitura, prefería comer a ser comida.

Empecé acompañando a mi marido a varias reuniones para, cuando pasaron un par de meses, dar alguna idea oportuna. Por supuesto todos sus hombres me miraron y después le dedicaron una mirada interrogante a Armand. Él sopesó rápidamente que mi idea era buena, y asintió calladamente con la cabeza.

En otra ocasión me enseñó a disparar un arma. Fuimos hasta un club, lejos de la ciudad, donde pude ver que habían colocado varias dianas en distintos puntos, de metal. Me situó en una de aquellas curiosas casillas individuales con sus paredes y su tabla donde me esperaba una cajita llena de balas doradas.. Me dio una pequeña arma que entendí que era una Sig Sauer P230, un arma pequeña y manejable, niquelada y con cachas blancas. Me enseñó a empuñarla, cargarla, verificar el seguro, la corredera, montarla y, finalmente, disparar. Dios, aquello me encantó. Disparé el cargador entero y sentí la adrenalina correr en mí, y me excité. Mucho. Le pedí otro cargador y volví a disparar.
(más…)

Mi mujer me deja por otro y yo no se que hacer

Desde la universidad Bárbara no entendía que lo mío hacía ella era pura amistad. Yo era para ella el típico amor platónico al que nunca hice más caso que el puramente de buenos amigos.

Ella feíta, no muy alta pero con buen cuerpo. La típica estudiosa que el guapo de la clase se hace amigo un día que habla con ella por casualidad en el pasillo y desde entonces las conversaciones son continuas y se extienden con el tiempo.

Bárbara estuvo enamorada de mi todos estos años, y de hecho no se cortaba en decírmelo. Al principio cuando me la encontraba por la noche en las que se había tomado unas cervezas de más la chica se me abrazaba y me intentaba besar. Más mayores, los intentos de besos fueron sustituidos con propuestas directas del tipo “conmigo sabrías que es una mujer en la cama”. Lo años pasaron con una fuerte amistad, pero por ultimo me sorprendió ofreciéndose para que me divertirse por ultima noche con una mujer el día antes de casarme, boda en la que por cierto fue testigo. He de reconocer que mientras me follába aquella noche a mi recién estrenada esposa por momentos me pasó por la cabeza la imagen de Bárbara acariciándose en su habitación muerta de celos.
(más…)

Las Empresarias

Elena y Claudia son dos cuarentonas que tienen una tienda preciosa en La Coruña, son dos mujeres simpatiquísimas, muy activas, me encanta ir a visitarlas, cuando lo hago, suelo ir a última hora de la tarde y salimos a cenar y hablar de moda hasta altas horas de la madrugada.

Román es una persona muy inteligente, desde que se jubiló hace un par de años no deja de sacar al mercado productos nuevos, muy talentosos. Yo conozco más a su hijo, menos creativo que su padre, pero un excelente comercial, paso de su trabajo vendiendo seguros a patentar los desarrollos de su padre y ganar mucho dinero

La historia que les voy a contar me horroriza, pero es la cuarta vez que la oigo y he decidido escribirla, la he escuchado desde cuatro puntos de vista, el de Caludia, el de Elena, el de Roman y el de su hijo y la he querido recrear para guardarla para la posteridad. Me llamo Daniel, me gano, muy bien la vida representando a cuatro empresas del mundo de la moda, pero no de esas horribles tipo Zara que copan el mercado de productos fuera de gusto y tejidos horribles, yo represento a las mejores y tengo clientes en las principales ciudades de España.
(más…)

Juegos de sabado por la noche

Hola a todos. Mi nombre es Tania. Actualmente tengo 27 anios. Soy mexicana y vivo con mi novio Juan, a quien amo, entre otras cosas por ser tan caliente, tanto casi como yo.

Bueno, pues esta historia que les paso a relatar paso hace casi 6 meses, pero sin duda ha sido de las cosas mas calientes que he vivido. Mi novio y yo tenemos muy buena relacion, somos muy calientes, y de ahi que a la hora de cojer, hayamos fantaseado y probado de todo, desde yo dominarlo, el a mi, insultos, golpes, hasta fantasias de trios, cuernos, que se acueste con mi mejor amiga, o yo con sus amigos.

En el terreno de la fantasia todo se vale para nosotros, pero en la realidad somos fieles el uno con el otro, al menos hasta ahora.

Yo trabaja actualmente en una empresa de marketing. Llevo apenas cuatro meses ahi, y aunque soy nueva, poco a poco me he ido ganando mas responsabilidades. Mi novio tambien tiene se trabajo, y como ya dije, vivimos juntos, por lo que siempre acabamos juntos cada dia.
(más…)

El abuelo ingles y sus amigos dan cuenta de mi …

Tenía una llamada pérdida en mi móvil de John, ese adorable abuelo ingles que tan bien sabe trabajar la serpiente que tiene de entrepierna, y aunque tenía pensamiento de llamar a Diego para comer con él, decidí devolver la llamada a ver que deseaba.

Me dijo tenía una barbacoa en casas con un pareja amiga y un colega y que si me animaba a ir le gustaría que fuese a pasar el día con ellos, pues le había hablado de mi y querían conocerme.

Me decidí al final ir, y a la media hora ya me recibía en la puerta para que pasara, quedándome un poco cortada, pues estaba desnudo, si bien me explico rápidamente que se le había olvidado decirme que la barbacoa era un evento nudista, pues todos lo practicaban y en su patio trasero tenían intimidad.

Me quede un poco aturdida pues no conocía a los demás y de sopetón entrar una, toda desnuda, me causaba dudas, pero bueno al final accedí y pase a su habitación donde deje toda mi ropa mientras el miraba picaronamente como me desvestía , acariciándose sutilmente su enorme culebra de la que espera más tarde dar cuenta.
(más…)

Mi jefe burak khan, su apartamento y yo

Era una locura, pero aquella mañana de inicios de este verano, cuando mi jefe, el dueño del supermercado en el que he entrado a trabajar de interina por primera vez, el viejo turco Burak Khan, me dijo que me invitaba a comer aquel mediodía y a visitar su apartamento en un edificio de la playa de Castelldefels, no supe decirle que no.

Hacía dos semanas que él me había aceptado para cubrir las vacaciones de verano de las dependientas del negocio, aprovechando mis vacaciones en el instituto, y, desde el primer día, como no soy tonta, me di cuenta de las encendidas miradas que el hombre constantemente me dirigía, sin apenas disimulo. Ya me conocía desde hace años, abrió este gran supermercado como franquicia de una conocida cadena muy cerca de mi casa, y mi familia y yo entramos frecuentemente a hacer compras. En el negocio tiene también en la dirección a su hija mayor, Bahar, que hace poco ha sido madre de su primer hijo, el primer nieto de Burak. Es ella la que se queda a cargo del supermercado cuando él se ausenta, como ha hecho hoy.

Precisamente, cuando me he quitado la bata de trabajo y me he dirigido al ascensor que baja al estacionamiento del edificio, Bahar me ha dirigido una mirada sonriente e irónica, he imaginado que ella sabía quién me esperaba en su auto y que probablemente yo no vendría a trabajar aquella tarde.
(más…)

El desconocido que me folló III

Él volvió a tumbarse a mi lado en el jacuzzi, durante un rato nos relajamos sin hablar solo apaciguando nuestros cuerpos.

Unos minutos después cogí un gel aromático de un cesto que habíamos tirado en pleno éxtasis y tras enjabonarme hice lo mismo con él que se limitaba a mirarme y sonreírme agradecido.

Salí del jacuzzi y me sequé mientras el salía, luego se secó y yo fui hacia la cama, tiré la toalla al suelo y me lancé sobre la mullida cama.

-Pareces una chiquilla… eres una chiquilla.

-Ya no te gusto –hice un puchero exagerado abrazándome las rodillas flexionadas-

-Me enloqueces criatura –dijo sentándose con cuidado en la cama-
(más…)

Echando una cana al aire

Me llamo Antonio, soy un hombre de 36 años. Me dedico a temas de importación y exportación en una empresa mediana. Mi trabajo me permite llevar una buena vida, además, soy de gustos sencillos por lo que no tengo problemas económicos. Estoy casado con María, es una mujer de 31 años, de estatura media y delgada. La relación que tenemos sería perfecta si no fuera por una razón: el sexo.

Cuando éramos novios, teníamos unas relaciones más o menos normales. No hacía ningún alarde especial aunque yo se lo pedía con frecuencia, pero al menos la frecuencia llegaba al mínimo: un par de veces a la semana. A medida que pasaba el tiempo, esta frecuencia y la calidad fue decayendo. Sobre todo a partir de tener los niños, que decayó hasta casi cero. Actualmente lo normal es hacerlo cada dos o más meses, cosa que me tiene desesperado. He intentado hablar con ella del tema, pero dice que no tiene ganas y que no le gusta hacerlo. Que lo hará de vez en cuando para cumplir, pero siempre recalca que no le gusta, es más, que le desagrada mucho.

La verdad es que ya estoy dando por perdido el tema, y le he comentado que si ella no me da de comer, tal vez me den fuera… pero parece que no le importa. Lo peor no es la poca frecuencia si no la calidad, que los polvos son de puta pena. Tan penosos que casi prefiero masturbarme. Por supuesto cuando quiero sexo siempre tengo que empezar yo, después de intentar que se anime un poco mediante masajes, masturbación manual, oral, etc… le tengo que coger la mano para que me ponga ella a tono y joder… parece que le da alergia tocar, estoy seguro que un manco lo haría mejor. Una vez cada dos años me da un par de chupadas, una para arriba y otra para abajo, y ya. Y a la hora de empujar, pues se pone de lado. Encima no, que tendría que moverse y debajo tampoco, que si empujo encima le molesta el peso. Después, un poco por detrás a lo perrito y ya. Todo esto dentro de un tiempo limitado, porque si se alarga un poco, se cansa… En fin, como decía antes… de puta pena.
(más…)