01: El diario de Marina: extraviado.

¡Por fin había ocurrido lo que por tantos y tantos años había temido!… Su diario, que siempre había guardado como el más celoso de sus secretos, ¡había caído en manos extrañas!… y para colmo de malas eran las manos de su yerno Sergio, ¡el esposo de Su Hija Erika!.

¡Era una verdadera calamidad!… había quedado completamente expuesta ante su yerno y eso la atormentaba!… ¡todos sus secretos!, ¡sus confesiones calientes!, ¡las confesiones de sus hijas e hijos!, ¡sus más íntimos secretos!, ¡sus desmadres y puterías!… ¡todo!… ahora su yerno Sergio conocía todo aquello que desde jovencita, y hasta ahora de vieja, había hecho… y sabía bien que se encontraba completamente en las manos del esposo de Su Hija la menor: Erika.

¿Como reaccionaría su yerno?… ¿que le diría?… ¿le comentaría algo o todo a Su Hija Erika?… ¿a sus otros hijos?… ¿a Su Esposo?… o peor tantito… ¿qué le pediría a cambio por su silencio?… ¿qué la obligaría a hacer?…

Sabía a ciencia cierta que Ella le gustaba a su yerno… ¡que se la antojaba!… en muchísimas ocasiones lo había sorprendido observándole sus nalgas, sus tetas, su púbis, sus piernas… ¡estaba completamente segura de que Sergio la deseaba!… y en incontables ocasiones ella había disfrutado provocándolo, atormentándolo, ¡calentándolo!… por el simple echo de, como en su juventud, ¡sentirse deseada por los hombres siendo una “Calientabraguetas!”… porque “se lanzaba” y después ¡NADA!… ¡disfrutaba calentando a los hombres!.

Muchas veces se las había arreglado para que Su Hija saliera de compras mientras Ella y Su Esposo estaban de visita en su casa, y así Marina se quedaba a solas con su yerno… inmediatamente se ponía blusitas pegadas y con escotes pronunciados… le gustaba ver cómo le provocaba sendas erecciones a su yerno, tan solo dejándole mirar sus lindas tetazas de 97 centímetros escondidas debajo de sus vaporosas blusitas, o muy descubiertas camicetitas, luchando por salir de su encierro.

¡Muchas veces Ella misma se había masajeado los pezones para que sus tetillas se erectaran, y para nada pasaban desapercibidas a su yerno, que la miraba con hambre… con verdadero deseo!.

Y sus nalgotas de 107 centímetros, que eran la delicia de cuanto hombre se atravesaba en su camino, solía “agacharse” delante de su yerno para que se le marcaran todas en sus pants ajustados… o a veces se ponía mallones y se paseaba en frente de Sergio con la camicetita atada a su breve cinturita de 60 centímetros, dejándole ver sus Nalgotas que harían erectarse a cualquier verga que tuviera la fortuna de apreciarlas en todo su esplendor.

¡Cómo disfrutaba sentarse en clucilillas delante de el marido de su hija!… ¡si!… para que su pantalón se bajara y le dejara ver por atrás sus tungentes mollas y sus calzoncitos metidos entre sus nalgotas… o sugerentemente se metía los mallones en su vulva abierta y dejaba ver su par de labios mayores “atragantándose” la telita por su vagina… después, estando en frente de su yerno se estiraba parándose de puntitas, haciendo que se le viera su vulva ardiente resaltando en los mallones!…

¡Su pobre yerno sudaba!… se removía inquieto al tener esa hermosísima y caliente visión…

Muchas veces, no con poco placer, había cedido a la “inocente insistencia” de su yerno al pedirle que posara para fotografías “familiares”, siempre solamente cuando se encontraban ellos dos solos, dejándose fotografíar en una u otra pose, con la boquita abierta como si estuviera mamando una imaginaria verga…

– Sergio: ¡Ahora de perfil!, Marina… -le decía su yerno-

Y Ella se le ponía se perfil sacándo sus tetazas por enfrente y sus nalgotas paradas por detrás… colocándose en forma de “S”… click click click… ¡ese sonido era música para sus oídos!…

– Sergio: !Ahora estornuda!… -y ella lo hacía a sabiendas de que lo que su yerno quería era verle su boquita abierta como si estuviese recibiendo una verga en su interior-

Y a veces ya salido su yerno, le decía:

– Sergio: ¡Imagínate que estás teniendo un orgasmo!… -y ella entornaba los ojos y los ponía en blanco, entreabría su candente boquita y poniendo su cabecita de lado… ¡y así se dejaba fotografiar!-

No pocas veces ella misma había colocado ambos brazos por detrás de su cabeza y había sacado sus tetotas en poses sugerentes, queriendo “mimar” la lente de la cámara digital y los traviesos ojos de su yerno consentido…

¡Claro!… todo “como si nada pasara”… “como si fuera una casualidad”, pero Marina disfrutaba girando lentamente su cintura para que su yerno pudiese fotografiarle sus tetazas y sus prominentes nalgotas a su antojo.

Pero lo que más le gustaba era un “juego caliente” que por casualidad había nacido entre ella y su yerno:

En una ocasión se dió cuenta de que su hijo “Neto” se estaba masturbando furiosamente con las bragas usadas que ella había dejado olvidadas en el baño después de ducharse… a escondidas había visto como Neto olía deleitado la entrepierna de sus bragas, y su verga se erectaba más y más según olía profundamente esa prenda íntima mojada con sus jugos femeninos de su propia madre… no lo pensó dos veces:

Cierto día que Su Hija y su yerno estaban en casa de visita, dejó en el baño unas braguitas rojas de encaje que había usado por varios días sin cambiárselas precisamente para ese momento!… se duchó y dejó “olvidadas” las braguitas en la caja del retrete…

Rato después se percató de que su yerno entraba al baño… cuando salió las braguitas habían desaparecido… tres semanas después aparecieron las braguitas detrás de la taza del baño “hechas bolita”, y el “aroma” de las braguitas había cambiado…

¡Ya no olían a “hembra”, olían a “macho”!… ¡a verga de macho!… un aroma que Ella conocía ¡perfectamente bien!… 😉

Sabía bien que muchas y muchas masturbaciones se había propinado su yerno con sus braguitas sucias… y entonces ella hizo lo mismo con sus braguitas que seguramente habían “envuelto” la verga de su yerno en muchas masturbaciones… ¡se masturbó oliendo y saboreando los aromas a verga de su yerno en sus braguitas!…

A partir de ese día se inició un “discreto” pero “muy caliente” intercambio de olores entre ella y su yerno… nunca faltaban “sus braguitas sucias en el baño” para que él se las llevara y, después de algunos días, le dejara otras con el rico olor a macho que tanto la calentaba, olor que su viejo e impotente marido ya ni en sueños tenía…

¡Hasta se compró braguitas sensuales y pequeñitas para dejárselas a su yerno!… y esa clase de braguitas NI se atrevía a usarlas con Su Marido… porque le hubiese dicho “Que Era Una Puta”… pero los fines de semana discretamente se las mostraba a su hija Erika, le aconsejaba que se las llevara y que las empleara para cogerse a su marido… Erika lo hacía, y el afortunado Sergio se volvía loco de la lujuria mirando a su esposa vestida con esa lencería que sabía muy bien que eran de su madre, y que ya habían pasado por a verga de Sergio al masturbarse… ¡la perversión de Marina no tenía límite!.

Marina se calentaba con esos “inocentes juegos eróticos”… se calentaba mucho… y claramente se daba cuenta de que su yerno Sergio se calentaba aún más… ¡todo en absoluta discreción!… no cruzaban palabra alguna respecto de “sus jueguitos”… pero hasta ahí llegaban las cosas… ni Sergio le hacía alguna propuesta (que seguramente ella hubiese aceptado gustosa), ni ella “se le lanzaba”, pensando en el escándalo que se haría si Su Hija (esposa de Sergio), su marido o sus otros hijos se enteraran de ello.

Ahora se arrepentía de esos “juegos eróticos” que a escondidas de su marido y de Su Hija había llevado a cabo con su yerno en un “pacto no escrito de silencio”… ella se dejaba fotografíar y seguramente su yerno, con sus “sugeretes” fotos, se habría masturbado más de una vez.

Ella, Marina, la madre de Erika, la esposa de Sergio, se masturbaba pensando en las masturbaciones que seguramente con sus fotos y con los “olores” de sus prendas íntimas se autopropinaría su yerno.

Y ahora esto era un verdaero peligro para ella… ¡el diario!… ¡su maldito diario!… ¿cuántas y cuantas veces su hermana Chave le había dicho que lo destruyera?… ¿cuántas y cuántas veces Ella misma había pensado en quemarlo y borrar definitivamente “las pruebas” de que siempre había sido una “hembra buenota, caliente, lujuriosa y facilota”?…

Cuando su yerno la llamó por teléfono para decirle que Él tenía “su diario” !sintió morirse!… y por “la charla” telefónica que había tenido con Sergio ya sabía que el marido de su hija conocía todos sus secretos:

– Que no se había casado virgen con Ernesto (su marido) -aunque eso le había hecho creer a su “noviecito”- pues su virginidad la había perdido a los 15 años con Demetrio, el marido de su hermana Magda…

… y justamente un día antes de que se casaran Demetrio y Magda, porque ella misma, Marina, había sido el “regalito de despedida de soltero” de su cuñado… por $500.00 pesos que le pagaron, había terminado abierta de piernas en el mostrador de la tienda de Demetrio con su vulva y boca repleta del caliente y viscoso semen de su “próximo cuñado”, que a partir de esa fecha su “hermanita” disfrutaría de su nuevo maridito!…

– Que al otro día de eso, el día de la boda, Marina había coincidido con su nuevo cuñado en el sanitario… ¿coincidido?… y ahí mismo Demetrio la había obligado a propinarle una mamada hasta que el fulano se había venido en su pequeñita, linda y roja boquita, haciéndosela resumbar de semen caliente y oloroso, ella vestida de “Dama de Honor” y él mismo con su “traje de fiel y enamorado novio”…

– Que ya viviendo en el inmundo pueblo donde vivía, y antes de conocer al que sería Su Esposo Ernesto, había conocido a Héctor, su futuro cuñado (hermano de Ernesto), y que “por $1,000 pesos” le había permitido “estrenarla” por el culo después de una “fiestecita” donde ella había sido una de las bailarinas contratadas… ¡y por supuesto su marido lo ignoraba!…

… y que depués de un faje caliente y un dedeada que la había hecho ver estrellitas, había terminado en el auto “de la familia de Héctor” con el vestidito subido hasta la cinturita, con las tetas afuera de su brasier, y a gatas en el sillón trasero dejándose perforar el delicioso culito que desde jovencita tenía, y que hasta esa fecha había sido “virgencito”!…

y que a partir de esa ocasión su culito había sido perforado un y otra vez por Héctor, por amigos de ella, y por uno que otro extraño que le arrimaba desde $200.00 hasta $500.00 pesos por una enculada rápida y satisfactoria!…

– Que Su Hija la mayor: Lili, no era hija de Ernesto su marido… sino de Miguel, el pastorsete de la iglesia evangélica a la que pertencía Su Esposo y su familia… y que después se había casado con su odiada cuñada Patricia… y que Ernesto se había puesto “feliz” porque “la nena que le había parido Marinita” era “igualita” a su joven y bella madre!…

… y todo porque desde que Marina había llegado a vivir a ese pueblucho, a los 13 añitos, el entonces “estudiante de pastor” se la había agenciado como “pupila” y con muchos “rollos” y “toqueteos” había conseguido convertirla en su más ardiente “putita”…

… y sendas mamadas le había propinado al pastorcito bien a escondidas en su auto, en la casa de sus padres, en el mismo templo evangélico… ¿quien dudaría de la honorabilidad de un joven estudiante de pastor?… muchas veces había terminado con la verga del “pastorcito” clavada en su vulvita, sintiendo los embites y empujones del “santo hombre joven”…

– Que su hijo el menor: Emanuel, había sido producto de su lujuria desenfrenada que se acumulaba entre sus piernas pues su “maridito” trabajaba en México y la dejaba “solita en casa” toda la semana… hasta que cierto día se apareció en su misma puerta un vendedor ambulante de “ropita para dama”, y ella, para conseguirse una que otra prendita que le gustaba, y que su marido no le podía o no le quería comprar, había aceptado “probarse” las prendas ante los ojos del vendedor…

… y que mientras habían sido vestidos, faldas y blusas no había habido problema, pero cuando comenzó a “modelarle” minifalditas, tops, prendas íntimas… y más aun, lencería sugerente… se dejó convencer por el venderor pues según le dijo el naco tipejo, “tan joven y voluptuoso cuerpecito de una linda señora casada caliente no podía desperdiciarse sin propinarle unas sabrosas cogidas…

… y que fueron tan continuas las visitas del mentado vendedor, y tantas y variadas las mamadas y cogidas que se habían propinado ahí: en la misma casa donde la había llevado a vivir su “maridito”, que llegó a enamorarse perdidamente de ese individuo… y que una y otra vez se había entregado a él y había terminado por preñarla… dejándole “el regalito” a Ernesto para que lo criara y alimentara, y ya metida en el Lío le había echo creer, nuevamente, al imbécil de su cornudo marido que el chamaco también era su hijo…

– Que todavía volvió a serle infiel a su marido pero ahora con el esposo de su cuñada Male, la otra hermana de Su Esposo, y que al quedar preñada. y para salirse del problema, habían decidido juntos que abortaría…

… el Ernesto, ufanándose de ser un “garañón de antología”, había aceptado el aborto a regañadientes, pero Marina le había hecho creer al tremendo cornudo de su marido que era un embarazo peligroso para la vida de “su voluptuosa mujercita”, así es que aceptó y “su lujuriosa infidelidad” se había resueto en cosa de horas!…

– Y que, hasta la fecha, a las “fiestecitas” a las que iba, “de vez en cuando”, con su “amiga Lichita”, no eran otra cosa que un “cogedero inmundo”, donde se dejaba manosear y penetrar por cuanto fulano se apareciera: conocidos o desconocidos.

… y que inclusive había participado en orgías bestiales donde hasta botellas le habían metido por el culo y la vulva, y había mamado tanto y tantas vergas que terminaba por escupir a borbotones el semen que le dejaban “de premio” en su boquita… sin contar el número de vergas que había chaqueteado con sus “santas manitas de fiel esposa y amorosa madre” con las que daba de comer sus hijitos.

… y ¡qué decir! de las ocasiones en que había terminado montada sobre un fulano, con su vergota alojada en su caliente vulva, mientras otro le perforaba el ano por atrás, y ella completaba la cuarteta mamando las vergas de los “amigos de orgía” que se acercaran a que les proporcionara su “ración de mamadas”…

!Si!… “Marina sabía muy bien que era una putota descarada”… “una mujerzuela facilota y calenturienta”… pero lo sabía ella… ¡nunca contó con que alguna persona de su familia lo supiera!… ¡y mucho menos, y para colmo, el esposo de Erika, Su Hija preferida!…

Marina se sentía total y absolutamente temerosa y apenada… ¡desesperada!… sabía que “tenía que asistir” a “la cita” a la que la había convocado su yerno en su casa…

… Erika, Su Hija, iría al Doctorado y regresaría hasta las 9:00 de la noche… Sergio le había “indicado” que llegara a las 14:00 hrs. para “platicar” acerca de “Su Diario”…

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