12- Tres en casa

Curiosamente, la primera vez que hice un trío fue con mi mujer actual en los primeros años de nuestra relación, cuando ella era muy activa sexualmente y lo probábamos todo.

En algunas ocasiones, después de algún polvo de los de la época, habíamos hablado de lo que se sentiría haciendo un trío y ambos decíamos que seguramente nos lo pasaríamos bien y después bromeábamos de si el tercero sería un hombre o una mujer.

Ella, riendo decía que con otra mujer, ya que en aquellos tiempos también era algo bisexual y yo, naturalmente, le decía que con otro hombre. Ella sabía de mis escarceos con hombres, pero lo había dejado cuando la conocí. Esa era la época en que hablábamos de nuestros deseos abiertamente y sin complejos. El tiempo y una enfermedad lo complicaron todo.

Esas conversaciones eran simplemente de cama y en el día a día nunca se planteaba en otros contextos. Nos veíamos y charlábamos con amigos, pero el tema del sexo era de lo más convencional y nunca nos atrajo nadie ni a ella ni a mi, por lo menos lo suficiente para comentarlo.

Ella tenía un amigo, antiguo compañero de trabajo que siempre había pensado que era gay. Nos habíamos encontrado en varias ocasiones y yo no lo veía homosexual. Era muy educado y amable, pero yo en ningún momento vi nada que indicara otra cosa. Seguramente habían sido confidencias de compañeros de trabajo.

También nos había visitado en un par de ocasiones pero sus conversaciones habían sido siempre sobre otros compañeros de su antiguo empleo y poca cosa más. Yo casi siempre me quedaba al margen de sus historias porque siempre hacían referencia a situaciones y personas desconocidas para mi.

En aquella ocasión ella me dijo que él la había llamado para preguntar si podía pasar por casa ya que quería hablar con ella.

Naturalmente dijo que sí y ya habíamos acabado de comer y estábamos tomando vino en el sofá cuando llamó a la puerta. Fui a abrir y pude ver que tenía la cara un poco descompuesta. Se sentó en el sofá al lado de mi mujer y le ofrecí una copa de vino.

Me sorprendió diciendo que si no me importaba y si teníamos prefería algo más fuerte, como whisky. Fui a la cocina y le llevé una buena dosis. Inmediatamente dio un trago que casi dejó vacío el vaso.

Después de hablar de cómo iba la vida y otras banalidades, imagino que le entró el valor de hablar estando yo delante y le comentó que se había separado de su pareja.

Como ellos tenían más confianza pensé que le incomodaba que yo estuviera delante y se lo pregunté, pero me dijo que no, que no le importaba que yo me quedara. Siguió hablando y vimos que sus ojos empezaban a humedecerse.

Dio otro trago de whisky que vació el vaso. Cogí el vaso y me levanté pera volver a llenarlo. Cuando volví de la cocina tenía la cabeza apoyada sobre el hombro de ella y ella rodeaba sus hombros con el brazo.

Esa imagen me produjo un ligero pinchazo de lo que creo que eran celos, pero enseguida dio paso a otra sensación más física que tuvo su reacción en ese músculo que normalmente se pone duro cuando el cerebro le da la orden y sin todavía saber por qué mi polla creció.

Dejé el vaso sobre la mesita y fui a la cocina otra vez para colocarme bien el paquete pues tenía la polla doblada por la súbita erección, pero ahora era más evidente que antes que yo estaba empalmado ya que se podía ver claramente el bulto alargado por debajo de los pantalones. Volví intentando disimular y me senté en el sofá al otro lado.

El le estaba dando las gracias por su apoyo y tenía una mano encima de la pierna de ella. Sin girar la cabeza y sin mirar, extendió la otra mano y me la puso encima de la pierna rozando mi dura polla. Él evidentemente lo notó, pero no dio muestras de sorpresa.

Y a ti también, os aprecio mucho a los dos dijo bajando y subiendo la mano por mi pierna.

Por un momento me quedé de piedra. Supongo (aunque no lo tengo muy claro) que al no mirar donde ponía la mano, la posó demasiado arriba y se encontró con mi erección.

Ella, al seguir la mano de él con los ojos se dio cuanta de que yo estaba empalmado y me miró a los ojos.

Sus ojos son muy expresivos y yo he aprendido a leerlos.

En ese momento, al mirarlos y ver una media sonrisa me vinieron a la cabeza aquellas conversaciones que habíamos tenido sobre un trío y noté como mi polla se movía con pequeñas convulsiones que yo no podía controlar.

Ella seguía mirándome y él separó la cabeza de su hombro, la agachó un poco hacia delante y nos acarició las piernas sobre las que tenía las manos de arriba abajo hasta rozar de nuevo mi polla varias veces mientras seguía diciendo lo que nos apreciaba porque éramos muy buenos amigos…

Entonces ella me hizo un gesto como de asentimiento, le hizo girar la cabeza y puso sus labios sobre los de él de manera tentativa. Su reacción fue inmediata. Abrió la boca y le metió la lengua dentro a ella al mismo tiempo que subía la mano que tenía en mi pierna y me agarraba el paquete como si quisiera estrujarlo.

Aquello ya era una declaración lo suficientemente evidente para abrir barreras. Sus mentones subían y bajaban indicando que las lenguas estaban peleándose dentro de sus bocas y ella me miraba directamente a mi como diciendo:

Éste es el momento

Como acostumbro a hacer, seguí su iniciativa.

Ella alargó la mano y me cogió el brazo para que me moviera e hiciera algo y eso hice, ya sin disimulos. Me levanté, me puse delante de ellos y me desabroché el cinturón y los pantalones liberando my oprimida polla que quedó justo delante de sus cabezas.

Al mismo tiempo, los dos las giraron y se abalanzaron a chuparla y a lamerla uno por cada lado turnándose en metérsela en la boca.

Yo ya había tenido algunos encuentros sexuales con hombres antes de ella, pero siempre habían sido en lugares muy discretos y con poca luz, como saunas, cines y sex shops. De vez en cuando, si tenía tiempo, me iba a alguno de esos sitios, daba un par de vueltas y siempre acostumbraba a pillar algo. Como quien haya leído estos relatos sabe, esa actividad ha vuelto años más tarde, después del enfriamiento de nuestra relación sexual.

Como me gusta todo, a veces chupo polla, a veces me la chupan a mi, a veces follo algún culo y a veces me follan a mi, pero ahora mi mujer no sabe nada de eso, simplemente conoce mis ideas por nuestras conversaciones y siempre a nivel teórico.

Pero para mi, la situación de aquel día era completamente nueva y excitante. A plena luz con ella y otro hombre.

Sus bocas se encontraban y se lamían la saliva que cada vez era más abundante, tanto en mi polla como en sus bocas. Mi mujer, que sabe lo que me gusta, se pasó la mano por la lengua y me puso una mano por detrás hasta que uno de sus dedos encontró lo que buscaba y después de masajearme un poco para relajar los músculos metió el dedo poco a poco hasta el nudillo del dorso de la mano mientras seguía lamiendo mi polla y chupando la lengua de él. Verla así era algo desconcertante, pues nosotros hemos probado casi todo lo que puede probar una pareja, pero esto era distinto.

El verla metiendo su lengua en la boca de su amigo mientras me follaba el culo con su dedo me estaba volviendo loco. De nuevo fue ella quien tomó la iniciativa; se levantó, nos cogió de la mano a cada uno y nos hizo ir a la cama.

Ahí ya nos desnudamos los tres y comprobé con grata sorpresa que el también tenía una buena polla preparada para la ocasión. Ni grande ni pequeña, de las buenas, vamos.

Yo me habría lanzado sobre ella a chuparla inmediatamente, pero me contuve para ver cómo seguía el tema. Me tumbé en la cama boca arriba desnudo cogiéndome la polla apuntando al techo. Estaba hinchadísima.

Pocas veces la he visto tan grande.

No me esperaba lo que llegó a continuación. Ella puso las rodillas a ambos lados me mi cuerpo, me agarró la polla y se sentó sobre ella metiéndosela hasta el fondo y él se puso por encima de mi cara ofreciéndome su polla que me rozaba la nariz. Tal y como yo estaba no me la podía meter en la boca aunque lo estaba deseando muchísimo, así que como pude, con el peso de ella encima me fui deslizando hasta que mi cabeza salió por el borde de la cama y la incliné hacia abajo.

Él se dio cuenta enseguida, se bajó de la cama y forzando un poco su tiesa polla hacia abajo e inclinándose un poco hacia delante la metió en mi boca empezando a follármela lentamente.

Tal y como estaba yo no podía ver lo que pasaba por arriba, pero sí notaba como ella me estaba cabalgando haciendo fuerza para que le entrara lo más posible dentro del coño y los ruidos de sus bocas y sus lenguas que seguían chasqueando llenas de saliva.

Al cabo de muy poco yo ya estaba a punto de correrme. No porque ella me estuviera follando, porque su coño estaba tan mojado que mi polla casi no notaba ninguna fricción.

Él tenía sus dos manos a los lados de mi cara sujetándola bien mientras seguía con su vaivén follándome la boca. Antes de llegar a explotar, él sacó la polla de mi boca y mientras me chorreaba saliva por la comisura de la los labios pude verla a ella con los ojos cerrados mordiéndose el labio inferior gimiendo.

Síí´, síí´, así, así…,

Al notar que él se había movido, ella paró y se tumbó en la cama boca arriba jadeando todavía. Él se frotaba la polla supongo que para mantenerla dura y yo me tumbé al lado de mi mujer.

Pero la pausa ya se había acabado. Ella se tumbó encima de mi con su coño sobre mi boca y empezamos a hacer un 69. En esta posición yo tampoco tenía visión de lo que pasaba arriba, pero pronto sentí dos bocas en mi polla otra vez mientras yo le chupaba el coño y su grande clítoris.

Así estuvimos unos minutos hasta que noté que él se ponía de rodillas detrás de mi cabeza y se me aceleró el corazón todavía más.

Pude ver perfectamente su polla encima de mi cara bien tiesa. No sé de donde lo había sacado pero se había puesto un condón.

En ese momento se me pasó por la cabeza que él había venido con un propósito muy claro, pero yo estaba disfrutando como un loco y no me importaba que hubiera sido premeditado.

Bajó la cabeza y sacando la lengua se la pasó por la raja del culo a mi mujer, mojando incluso mi nariz, que estaba justo ahí. Separé un poco el culo de ella para tener más perspectiva y mientras ella gemía de gusto, el le lamía el agujero metiendo la lengua dentro como si la estuviera follando con ella. Su culo chorreaba saliva que me caía a mi en la boca y como él vio que yo abría más la boca para que me cayera toda dentro, dejó entreabierta su boca y empezó a caer una cascada de saliva dentro de la mía.

Yo ya no podía más, me estaba reteniendo para no correrme mientras mi mujer me hacía una mamada de las que sabe hacer.

Me estaba reteniendo porque sabía lo que iba a llegar en cualquier momento.

Después de dejarme la boca llena de saliva, el se cogió la polla y frotó la punta varias veces contra el culo de ella. Casi inmediatamente pareció que el culo se abría para dar paso a la polla de su amigo.

Muchas veces lo había follado yo y lo había acostumbrado a recibir polla por ahí.

En ese momento lo único que deseaba yo es que aquel culo fuera el mío y me estuviera follando a mi, pero eso vino después.

La folló lentamente, como si ya supiera que le gusta así mientras yo le lamía los huevos que se balanceaban e intentaba metérmelos en la boca.

Me corrí entonces con una abundancia desconocida.

Por supuesto que no lo pude ver, pero noté como mi polla escupía unos 7 u 8 chorros de leche dentro de la boca de mi mujer, que aumentaba los gemidos de placer con cada trago.

Ellos tardaron un poco más en correrse. Con el culo de ella ya dilatado al máximo y a punto de llegar a la meta, sus embestidas cada vez eran más fuertes. Ella se giró y entre jadeos repitió varias veces algunas de sus palabras favoritas.

Sí, sí. Sigue, sigue…más, más fuerte…no pares… no pares…

Con el último empujón, él se quedó parado con la polla dentro de ella hasta los huevos y por sus espasmos me di cuenta de que se había corrido, pero como ella siguió dándole golpes con el culo, el aguantó hasta que ella empezó a dar sus clásicos gritos:

!Sííí…sííi… siii, me corro, me corro…¡

Y arrodillada como estaba se tumbó o más bien se cayó encima de mi chafándome la polla con sus tetas sin parar de jadear y de estremecerse.

Sí, los orgasmos de ella podían ser así de intensos tiempo atrás.

Él se quedó con la polla sobre mi cara, enrolló el condón para sacárselo y me cayó algo de su contenido sobre la cara.

Hice un movimiento de sorpresa con la cabeza que hizo que ella se girara y viéndome la cara cubierta de aquel líquido blanco se echó a reir y me lo limpió con unos pañuelos de la mesita.

Perdona se excusó tímido él.

No hace falta que te excuses. Me ha gustado le contesté

Después, los tres nos quedamos tumbados sin decir nada unos minutos mientras recuperábamos el aliento y sin saber que decir.

Me lo he pasado de fábula dijo ella al cabo de un momento.

Y yo también dijimos los dos a la vez.

Yo hace tiempo que fantaseaba con esta situación dijo él confirmando lo que yo me había imaginado. Me sonreí para mis adentros.

¿Pues queréis saber un secreto? Yo me he masturbado algunas veces con la fantasía de estar como estamos ahora los tres djo ella para mi sorpresa, pues nunca me lo había dicho antes y además me había dicho que él era gay. Y el caso es que era bisexual, como yo.

¿Ah, sí? ¿Y ha sido como lo imaginabas? Le pregunté.

Mucho mejor, pero hay escenas de mi fantasía que no han sucedido.

No habían pasado ni quince minutos y sin saber que escenas eran esas se me puso igual de dura otra vez.

Ah, ¿Se pueden saber? pregunté.

Se hizo un poco la tímida.

Pues… Me gustaría… veros a los dos mientras, mientras…me…masturbo

Diciendo eso me separó las piernas y metió la mano por la raja de mi culo masajeándolo suavemente y al mismo tiempo agarró la polla de él que ya estaba también a punto de caramelo.

Estaba claro lo que quería y yo, aunque también me hice un poco el ingenuo, era lo que estaba deseando desde que él se había bajado los pantalones

Mi mujer me hizo entender que me pusiera de rodillas y así lo hice.

Abrí las piernas todo lo que pude ofreciéndole mi culo a aquella hermosa polla que había visto tan de cerca y apoyé las manos sobre la almohada y la cabeza encima de ellas mirando hacia mi mujer que, sentada al lado de la cama, ya se estaba metiendo unos dedos por su mojado coño. Estiré una mano para ayudar en la tarea, pero se apartó sin querer contacto directo. Mientras su amigo hizo la misma operación que había hecho antes con ella. Me lamió el culo hasta que quedó listo para ser follado, del bolsillo de los pantalones caídos en el suelo sacó un condón, se lo puso y apoyando la punta de su rabo en mi agujero apretó poco a poco hasta que entró la cabeza.

Al cerrarse mi esfínter sobre la base de su glande, de la boca me salió un sonido como si hubiese hecho un esfuerzo y cerré los ojos mordiéndome el labio inferior. Se paró un momento para que yo estuviera cómodo con su tranca dentro de mi culo.

Entonces abrí los ojos y vi a mi mujer chupándose un pezón y haciéndose una paja frenéticamente. Pensé que si seguía así se iba a correr demasiado pronto, pero también pensé que al ser (en aquel tiempo) multi-orgásmica eso no era problema. Podía hacerlo otra vez.

El se iba mojando la polla con saliva para que entrara más fácilmente mientras se movía adelante y atrás poco a poco profundizando cada vez más.

Yo quería cerrar los ojos para concentrarme en aquello, pero la visión de mi mujer machacándose el clítoris y sonriendo de manera un poco viciosa me impedía cerrarlos.

Él no había acabado de metérmela toda cuando mi mujer ya se había corrido. Ella hizo una cosa que me encanta y siempre hace justo cuando se ha acabado de hacer una paja. Se saca los dedos empapados del coño y me mete la mano en la boca. Yo, claro, los chupo todos. En ese momento fui yo el que dio un empujón hacia atrás hasta que noté como chocaban sus huevos contra mis piernas. El se quedó quieto con la polla hasta el fondo y yo empecé a moverme mientras miraba a mi mujer a los ojos hasta que él también pilló el movimiento y llevamos el mismo ritmo.

Cuando yo sacaba el culo hacia fuera él embestía. Me lo estaba pasando bomba y más cuando mi mujer me cogió la polla y le dio varios tirones hacia abajo. Él también metió la mano por debajo de mi cuerpo y me agarró los huevos. El placer que sentía cada vez que notaba sus caderas y sus huevos golpeándome el culo y los tirones de huevos y polla iban a hacer que me corriera ya, pero entonces la directora del espectáculo nos hizo cambiar de posición. Yo me estiré boca arriba, él me puso un condón y se sentó encima de mi polla metiéndosela inmediatamente. Su culo estaba más acostumbrado que el mío, por lo que me pareció, y no le costó nada empezar a follarse el mismo con mi polla. Yo habría seguido como estábamos antes pero al poco no me importó pues ella se sentó encima de mi cara restregando su coño contra mi boca. Noté que se inclinó hacia delante y le levanté un poco el culo para ver y aunque me tapaban la visión sus tetas, pude ver que se la estaba chupando.

Muy pronto, uno a uno nos volvimos a correr y caímos sobre la cama agotados.

Al cabo de poco tiempo nos mudamos a vivir al lugar donde ahora vivimos y perdimos el contacto. Bueno, al parecer, al principio se mandaban correos de vez en cuando, pero ya hace tiempo.

El caso es que en los últimos años hemos hablado de aquello en algunas pocas ocasiones, pero ella, debido a su estado, me reprocha que me gustara tanto que me follara aquel amigo, aunque yo le contesto que ella no se lo pasó nada mal.

En conclusión, que ya no hablamos de lo que nos apetece, ya que como he dicho, el sexo con ella se acabó hace tiempo y yo me lo busco por donde puedo.

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