Al fin me decicí

Finalmente me decidi a quedar con él, el hotel que habiamos hablado varias veces resultaba economico y estaba segun las fotos bastante bien.

De él sólo sabía que era un tio de unos treinta años, las fotos de únicamente su cuerpo me mostraban que era muy peludo y que no es que fuera de gimnasio, su pancheta prominente y su pubis muy poblado me daba a entender que no se cuidaba excesivamente, pero que si aceptaba ser mi poseedor, no me importaba en lo mas minimo.

Llegue a las puertas del hotel montado en mi moto, aquella mañana me habia preparado a conciencia, afeitadito de cara y mis partes rasuraditas, mis huevos, mi culo, y huntadito en cremas de bebe para estar bien suavecito, dulce y limpio.

Me lleve en mi mochila un atuendo femenino para morir de infarto, tanga rojito, medias de encaje y rejilla negras altas y un picardias megro tambien, minifaldero para morirse.

No sabia si entrar al hotel y esperarle en la habitacion… pero recibi un wasap que me decia que el ya estaba en la habitacion hacia un rato, “322” me escribio.

Con muchos nervios le conteste que ya subia. Entre en el hall del hotel con mucha vergüenza, el chico del mostrador me miró y yo le saludé con la mirada y me dispuse a subir por unas escaleras que habian junto al ascensor, y comence mi escalada al tercer piso.

Llegue a la tercera planta y me adentre por el pasillo unico que habia y enseguida estaba ante la puerta 22. La puerta estaba abierta y entornada, sin pensarlo mas, la empuje poco a poco y mencione la palabra “hola?” … seguidamente una voz ronca y profunda muy de hombre me contestaba mi hola mucho mas decidido que yo.

Soy Jorge, “pasa pasa”. me dijo. “voy al baño un momento” le dije. el me contesto. “claro. arreglate, tranquilo, te espero”

Entre en el baño que estaba en el pasillo cortito de la habitacion a mano derecha. Cerré la puerta y me dispuse a vestirme, empezaba a excitarme la situacion, me mire al espejo mientras me quitaba la ropa, enseguida solo me quedaban los calzoncillos por quitarme, que pronto me resbalaban hacia mis pies, mi polla permanecia languida y mustia, como timida de estar tan depilada y desprotegida, me habia dejado unicamente un fino hilo de pelo cortito que surcaba mi pubis hasta mi ombligo, el resto, completamente rasurado y muy suave, mis testiculos, caian languidos totalmente depilados y muy limpios, pero mis nalgas, eran lo mejor, suaves, dulces y tersas, mi culito respingón era la mejor parte de mi cuerpo, coronado por mi lunar que deseaba contemplar la escena a placer.

Abrí la mochila y saqué todo mi arsenal femenino, lo primero que me calcé fue el tanga rojo fino, atercipelado, y con un delicado encaje por los bordes, me ocultaba mi miembro viril junto con mis testiculos de una forma dificil y lo mas delicado de mi entrepierna, mi agujerito del placer, que quedaba aprisionado por aquella tensa sexy y débil tela.

Saqué unas medias de encaje preciosas, de rejilla de color negro, muy largas y altas para tapar mis peludas piernas, que pronto eran calzadas completamente.

Y para terminar mi vestimenta… el ansiado picardias tambien de color negro, de encaje, descubriendo gran parte de mi espalda y tapandome el peludo pecho, era larguito, lo justo para convertirse a su vez en minifalda cortita, y que mirandome al espejo, podia contemplarse a la fulana mas guarra del planeta.

Asi me sentia ante aquel espejo, afuera me esperaba mi oso, y no podia hacerle esperar mas.

Abri la puerta, el fuerte olor a tabaco fue inminente, apague la luz del baño y descalzo, fui dando pequeños y lentos pasos hacia la cama, solo podia ver sus zapatos sobre ella, poco a poco fui contemplando su persona, vestido completamente, cruzado de piernas, con barba negra, se me quedaba mirando perplejo por mi vestimenta.

“Quitame los zapatos que te voy a follar”. Me dijo sin más.

Me quede un poco parado pero yo mismo me lo habia buscado, queria hacerlo, necesitaba sentirlo, es mas, deseaba comerme una polla y que despues se me follaran. Era mi sueño erótico cumplido, y aquel tipo desconocido iba a satisfacer mi deseo. No es que fuera Brad Pitt o ni tan siquiera un cachas, era un tipo regordete y feote, con su barba de dejadez, con gafas y ojos profundos, bastante moreno de piel, y calvete, vamos, mi anfitrión de mi primera vez, el afortunado que me desvirgaría y que sentiría mi profundo calor en su polla.

Me subi a la cama como si hubiera hecho aquello mil veces, eso si, despacio, y me abri de piernas sobre sus pantalones, como la mas zorra de las zorras, refregaba mi entrepierna sobre su bragueta, el roce de sus pantalones sobre mis nalgas me empezaba a vislumbrar lo que se me venia. Sus manos no tardaron en posarse sobre mis caderas y me apretaba hacia él. Su barriga era bastante importante ya que los botones de su camisa estaban muy tensos, yo me apoyé sobre ella aunque en poco tiempo me di la vuelta y de espaldas a el, siguiendo estando abierto de piernas sobre su bragueta, inclinandome sobre sus pies alcanzaba sus zapatos para descalzarle.

Sus pies descalzados con unos calcetines marrones pasaron a dar un nuevo aroma a aquella habitación, y seguidamente sentia como Tomas se incorporaba para ponerse detras mia y se bajaba sus pantalones con avidez para poder sentir su erguida protuberancia a traves de sus calzoncillos sobre mis descubiertas nalgas. Me dejó entender que quería ir despacio.

Mi excitacion iba en aumento y mi polla empezaba a ponerse tambien para la ocasion, senti como su lengua atravesaba su barba que pinchaba sobre mi cuello y comenzaba a lamermelo de forma grosera y sin miramientos, mi cuerpo sentia escalofrios de placer, eche mi cabeza para atras y así facilitar el lameteo de su lengua por mi cuello. Pronto notaba como su saliva resbalaba hacia abajo, impregnandome de su asqueroso aliento a tabaco y dientes picados y amarillos.

Sus manos sobre mis caderas apretaban mis mollas con mucha fuerza sintiendome completamente suyo para que no pudiera escapar, arrimándome hacia él, me pellizcaba mis caderas y pronto sopesaba mis delicadas y suavecisimas nalgas, jadeaba como si ya se me estuviese follando, incluso le escuche susurrarme “que buena que estas cabrona!!”, le encantaba acariciarme y a mi que me lo hiciera Y seguidamente notaba como su mano izquierda se deslizaba hacia delante y sin remedio la metía por debajo de mi tanga para cogerse a mi polla y machacarmela con avidez y sin miramientos. Me encantó que me hiciera aquello, no recordaba lo que se sentía cuando te la meneaba otra persona y menos un tio. Cómo me gustaba que me la estrujara de aquella manera. Me echaba toda la piel para detrás, dejándome el glande completamente descapullado y sin enfundarmelo me retorcia mi vendida polla a placer. Me sentia suyo, era todo para el y se lo iba a dar todo. Se lo hacía entender retorciendo mi cuerpo, contorneándome de espaldas a él, y jadeando como una gatita en celo… luego abandonaba mi pene para sopesar mis testiculos, que lánguidos, descolgados de la acción pasaban a ser indefensos presa de la mano fria de aquel gordinflón, y no es que me los precisamente acariciara, sino que como si de dos tetas de cabra se tratara, me los abarcó y apretó suavemente, no pude aguantar aquel momento ya que me tenía completamente a su merced y me inquietaba. Intente que me soltara poniendo mis manos sobre la suya y de repente me dijo :”suplícame lo que quieres que te haga y te soltaré, que te tengo cogido de los huevos ¿eh?” me quede sin habla y sin a penas moverme le dije: “deseo que me folles, quiero que me folles”. Aquello le hizo sonreir y seguidamente me soltaba.

Dio la luz del techo de la habitación más las de las dos mesitas, para ver bien la escena.

“Ven aqui” me dijo ordenándomelo de malas maneras.. yo me reincorporé como pude y ante mi estaba aquel tipo sonriente ahora sin camisa, mostrandome su varonilidad pectoral, muy peludo, con su barrigota coronada por un hondo ombligo negro y peludo, y bajo ella, sus calzones de color azul oscuro, se sento sobre la cama para que me pusiera en el suelo y tuviera a tiro su sexo sobre mi cara, me fui acercando gateando y me baje de la cama para ponerme de rodillas ante él. Su prominente paquete palpitaba con la silueta de su polla marcada sobre aquellos calzones y donde tambien podia apreciar con claridad su punta humedecida de liquido preseminal.

Me abalance entre sus piernas para lamer su pantorrilla interior derecha, y poco a poco alcanzar su ingle y donde enseguida me topaba con su prominente polla, no lo dude mas, le alcance con las dos manos la goma elastica de sus calzones y fui bajandoselos con lentitud tirando de ellos para dejar pasar su herramienta que alli yacía palpitante y descapullada, el gordo levantaba su culo para poder descalzarle facilmente de sus calzoncillos. El gordo los cogió y me los colgaba en mi cuello de uno de los camales y tener así de continuo y bien cerca el olor de su sexo

Su capullo era grande y prominente, rosadito y humedecido de semen, muy regordete superando claramente el tallo de su pene, bien recortado daba paso a su tronco erguido hacia arriba en forma de ganzúa, se marcaban con mucha claridad sus lilas venas y gordas, granuloso y gordo, claramente la tenia mas grande que la mia, imaginaba ya aquella polla metida en mi culo que habiendose hecho el camino, dificilmente podria salirse. La punta de su polla atravesaba su peludo pubis y alcanzaba palpitando, con facilidad su ombligo, y me dejó bien a la vista su buen par de testiculos muy peludos, vi como se retorcian moviendose fabricando una buena dosis de esperma para mí.

Me cogió de la cabeza con las dos manos para que me amorrara a aquel pollón, pero yo quise jugar un poco con él, le aparte sus manos y se las puse sobre mis hombros, y me dirigí mordisqueando suavemente su ingle hasta llegar a sus peludos huevos. Su polla no me molestaba ya que su erección la mantenía tan erguida hacia arriba que era imposible que se postrara sobre mi cara, lo que me facilitó muchisimo mi mamada escrotal. Comencé con su huevo izquierdo, lo lamí y relamí por encima con mucho énfasis, como si fuera lo más rico del mundo, y seguidamente me pase a su compañero y los dejé bien baboseados, algun pelo se me quedó en mi lengua, y con destreza lo pude sacar y dejar pegado por mis medias. Volví a succionar aquellas pelotas intentando llenarme la boca con ellas y miré a la cara de aquel tipo para ver qué le parecía, no ponía cara de que no le gustara, mas bien lo contrario, y continué un poco más con mi juego hasta que alcancé su polla con mi mano derecha y bajar su punta a una altura para poder mamársela de una vez… pero fui lamiendo su tronco primero para saborear sus granos y venas, su olor era de fuerte sudor aunque ya a penas me importaba, llegué escalando hasta el recorte de su glande y sin más lo hundí en mi boca, abriéndola todo lo que podía, me metí aquel pedazo de polla hasta que me llegó a la garganta, y succioné todo lo mas fuerte que pude. El gordo gimió gozandolo de lo lindo, “mírame zorra!!” me decía, mientras comiéndole su polla le miraba a sus profundos ojos viciosos, mis movimientos de succión de aquella gorda polla desembocaban en el sonido seco de descorche de botella de champagne, una y otra vez insistia en aquel sonido y el placer que desbordaba la mirada atónita de su poseedor, yo seguía una y otra vez amorrado a aquel pilón, intentando, no sabia muy bien a donde llegar… si a su corrida o a que me dijera que parara porque queria follárseme, le pajeaba suavemente su polla por debajo de mi boca, le apretaba sus pelotas subiéndoselas pegadas a su polla, y seguía mamándole, como un poseso, saboreando las gotas de semen que desprendía su punta, era salado y viscoso el moco de aquel tipo…

Cogiéndome de nuevo de la cabeza, me separó de su sexo, “levanta zorra y ponte de espaldas que quiero ver tu culo”. Obedecí rápidamente, me levanté y me puse de espaldas a él, con mi tanguita aun enfundado y mi picardias tapando mis nalgas, se me amorró a mis galtas por encima de la tela de mi minifalda, pero poco duró porque sus manos ya me lo subian frenéticamente dejándome a la luz mis lindas nalgas brillantes y suaves que pronto volvian a ser presa de la lengua del gordo.

Sus caricias bastas, su lengua y su pinchosa barba me hacía sentir su cara bien amorrada a mi trasero, sentía un cosquilleo frenético allí detrás que me hacía desearle con fuerza disfrutando de aquel dulce momento.

Mi tanguita ya se deslizaba enrollandose sobre si mismo por encima de mis altas medias de rejilla y me junto las piernas para podermelo quitar del todo y acto seguido se lo colgaba de su cuello.

Sus manos separaban mis nalgas dejando mi agujerito bien al aire y listo para ser calzado, de repente, sentí como su lengua se paseaba a placer por mi ojete como si tal cosa, me lo chupaba como si de su caramelo se tratara y notaba también como me escupía sobre él, no me cabía ninguna duda que quería lubricarme bien para poder penetrarme con facilidad, aunque para meterme su polla no iba a ser nada fácil.

Me decía cosas sin parar, “mírale que suavecito y limpio lo tiene”, “que flor más bonita”, “que palpitante está.. cómo deseas que te la meta eh maricona?”

Yo le movía mi indefenso culito ante su atenta mirada, que seguía escupiéndo sobre mi rajita, y de repente, uno de sus dedos se posaba sobre mi agujerito para empezar a urgar en él, notaba como un cosquilleo que poco a poco sentía que se hundía dentro de mí, notaba como sus babas facilitaban el adentramiento de su dedo dentro mía y lo volvía a sacar, se topaba contra mi esfínter que le impedía con poco remedio que lo metiera más al fondo, a poco insistir ya entraba y salía con mayor facilidad y volvía a babeárselo para volver a metérmelo sin dudarlo…y seguidamente noté como intentaba meterme dos dedos juntos. Si uno sólo entraba, aunque con dificultad, con los dos ya era más complicado, pero continuaba escupiendo la zona y la punta de los dos dedos hacía intención de entrar. “Chúpamela” me dijo de repente. Me giré ante el y me volví a arrodillar entre sus piernas y directamente empomaba su glande entre mis labios, sin ayudarme al principio con mis manos, le babeé todo lo que mi boca pudo aquella gorda polla palpitante y sudorosa, me cogía de repente de mi cabeza y me hacía que me pusiera apoyado sobre la cama de nuevo, esta vez sus calzones que yo llevaba colgados de mi cuello, se plasmaban sobre mi cara empapandome de su sudor sexual, y con mi culo en pompa, notaba el frescor escaso de aquella habitación entre mis nalgas que volvian a ser separadas con una mano por mi deseado anfitrión, se había levantado de la cama por fin para una sola causa, el profanar mi preciado y virgen agujerito por su gorda polla. Sentí como la deslizaba por toda la raja de mi culo, sentía como su glande abría mis nalgas hasta que se posó sobre mi ojete, ¡dios como deseaba ese momento!, suavecisimo se intentaba adentrar por él sin demasiado éxito, no sabeis lo que me encantaba sentir aquella caliente punta de polla sobre mi agujerito, insistió un poco más, yo intentaba relajarme como podía, pero aunque su amo aguantara su rabo para centrar bien aquella gorda punta sobre mi ano, no tubo éxito y volvía a separarse de mi para que se la volviera a chupar, y así hice, mamaba aquella polla nuevamente dejándosela bien brillante de mi saliva, ahora volvía a intentarlo de nuevo, girándome otra vez mirando para Cuenca y empujandome con fuerza noté como su glande se deslizaba con presión y suavidad a la vez hacia mí, adentrándolo con avidez y dureza topándose contra mi esfinter que se rindió como con ganas de que aquel merecido pene siguiera su camino hacia adentro hasta conseguir el tope máximo, y asi fue como de un leve empujón de pelvis de aquel gordo, me había conseguido penetrar y hacerme suyo. “ya eres mio cabron, ahora vas a ver”.

Me dejó su polla clavada a tope durante unos instantes y poco a poco sentí como la sacaba levemente para volver a clavármela hasta el fondo, esta vez si que noté como la punta de su polla se topaba dentro mia con algo del interior de mi cuerpo, el gordo se me abrazó como un caballo a su potranca y empezó a encularme a su placer, sentía plenamente su sexo dentro mia y como con sus manos se me agarraba de mis caderas para poder follarseme a su gusto. Me separaba mis nalgas para entrarme todo lo que su polla le dejaba hasta que sus huevos chocaran contra los mios, sentía como se abrazaban entre ellos, mis languidos, descolgados y depilados testículos eran abarcados con sus peludos y oscuros huevos, la verdad es que la postura del perrito era la mejor para sentirme totalmente de aquel tipo, me sentía plenamente a su merced, me soltó las caderas y se inclinaba sobre mi para alcanzarme mis pelotas y las estrujaba contra las suyas, escupió sobre su mano, y volvió a abarcármelas de nuevo sintiendo la humedad fresca de su saliva untándola por mi bolsa escrotal y sentirme plenamente suyo, y es que el sentir su polla tapándome completamente mi agujerito trasero y cogerme de mis huevos a su gusto dándome aquellos apretones y restregándolos contra los suyos, era una sensación muy difícil de describir, me sentía mujer, profanada plenamente. Nuevamente comenzaba con el mete saca de su polla para disfrutar de la follada junto con sus gemidos que no cabian en aquella habitación, que junto a los que yo comencé daban una fiesta de lujuria y pasión desenfrenados hasta saber qué límites. “cambiemos de postura” dijo de repente y sacando su polla de mi culo repentinamente se sentaba boca arriba a lo largo de la cama, “es que quiero que saltes encima mia que de la otra forma me canso”.

Me dí la vuelta hacia él, sintiendo cómo mi culito quedaba libre por unos instantes, deseando volver a ser tapado por mi anfitrión, que allí, tumbado ante mí, se pajeaba esperándome ansiosamente.

Me acerqué a gatas hacia él, despacito, y mirándole a los ojos con deseo y vicio, me amorré a sus pelotas mientras él, dejó de pajearse para poder retomar yo el mando, y posaba sus dos manos sobre mi nuca, para obligarme a comerme su sexo, y yo, chupaba sus blandengue huevera, ascendiendo poco a poco por aquel fascinante tallo, que muy empinado y duro, se erguía hacia arriba posándose sobre su pubis. Y alcanzando su frenillo, lo lamí con fuerza para tratar de darle todo el placer posible a su dueño. Mientras, con mi culo en pompa, y mi ojete palpitante, medio abierto, y deseoso de aquella polla, pedía su ración de nuevo.

Mientras yo, volvía a hacer que aquel gordo glande atravesara mis dulces labios y mamara con ansia aquella polla todo lo que podía hacerla entrar en mi boca. Durante unos minutos se la chupaba sin descanso hasta que me hizo un gesto con su mirada para hacerme saber que quería follarme de nuevo.

Me reincorporé y me abría de piernas sobre él, él, escupía de nuevo sobre sus dedos y seguidamente me los pasaba por mi agujerito para lubricarlo más si cabía, y de cara a él me sentaba despacio cogiéndosela para orientarla a mi profanado agujerito del placer, con destreza su glande ya desaparecía de la habitación adentrándose en mí y abriéndose camino hasta llegar a sentarme completamente sobre su pubis, su rostro de placer era un poema, yo tiraba mi cabeza para atrás y él volvía a cogerme de mis nalgas separándomelas, haciéndome completamente suyo, no podría separarme de él ni aunque quisiera. Me quedé sentado sobre él, retorciéndo mis caderas durante unos instantes sintiendo plenamente su gran polla dentro mia, hasta que sus manos me levantaban un poco mi culo para poder empezar a follarnos de nuevo, despacio movía todo mi cuerpo arriba y abajo, una y otra vez, estrujando aquella polla dentro de mi culo, dándole todo el placer que podía a mi amo, de vez en cuando le miraba y contemplaba nuestra escena y me quedaba atónito de lo que estabamos haciendo. Pero mi disfrute de aquel momento de puro sexo sin complejos me llenaba plenamente y me hacía gozar como algo indescriptible.

Volvió a pedirme un cambio de postura, me incliné hacia él y su polla salia como un muelle disparada hacia su pubis, “ponte boca arriba”. yo obedecí y me ponía mirando al techo tumbado boca arriba, él se reincorporaba para plantarse de rodillas y se acercaba poco a poco cogiéndome de los tobillos y echándome mis piernas sobre mi pecho, me alzaba a placer mi culito para dejárselo a placer y a tiro, cosa que hizo que en unos segundos la punta de aquel nabo ya se apoyara sobre mi ojal y despacito fuera resbalándose dentro mia, hasta que el tope hiciera que su barriga se estampara contra mi, mi mustia pilila contemplaba la acción con mucha pena y tristeza de no ser la protagonista, y el vaivén del gordo se fue haciendo poco a poco más frenético, sus blandas carnes se estampaban contra mí de forma acompasada con su polla, seguía cada vez un ritmo más frenético y más fuerte, mi culito estaba desbordado, completamente dado de sí y a penas podia apretarlo para darle algo mas de placer a mi poseedor, el gordo se corría.

“Me corro cacho cabrón…me corro, ¡¡¡qué gusto por dios!!!”

Su agria lechada inundaba mis entrañas, junto con sus ultimas embestidas, y sus sollozos de placer junto con los mios, que postrándose sobre mi, y yo abrazándome a él, dejaba caer su gran cuerpo cayéndome sus babas incontroladas sobre mi cara, del gran placer que estaba sintiendo en aque instante.

Durante unos minutos, yació sobre mi, para poco después, abandonarme y postrarse boca arriba. Sentí como de mi ojete resbalaba su semen, y yo ante él lo recogía con mis dedos para llevármelo a la boca y tomármelo placenteramente ante su mirada perdida, mientras con mi otra mano me pajeaba frenéticamente para pode correrme en un par de minutos sobre un lado de la cama, y seguidamente lamér suavemente su ya lánguida y húmeda polla y tumbarme junto a él, con sollozos de tanto placer sentido.

“No me acuerdo haber sentido tanto placer en mi vida…” dijo él jadeante.

“Eso se lo dirás a todos” le contesté vagazmente

“Me acuesto con mujeres, pero no se entregan nunca como lo has hecho tu, tienes mucho vicio, quiero que sigamos viéndonos”

“Claro, seguiremos viéndonos, seré tu puta todo lo que desees”.

Acto seguido, me levantaba, me quitaba sus calzones de mi cuello y me dirigía a mi cartera para pagarle, saqué los 100€ que habiamos acordado, se los dejé sobre la mesita y me fui a la ducha para poco despues marcharme y dejarlo placenteramente dormido.

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