Amigos, cervezas y un jacuzzi.

El sonido de un nuevo mensaje por WhatsApp en mi teléfono móvil hace que vuelva a la tierra. Es un mensaje de Victor, a través del grupo que tenemos creado los compañeros de clase.

“Chicos y chicas, mañana viernes podríamos tomar algo por la noche, para conmemorar el final de curso… Os animáis??”

Los mensajes de confirmación se van sucediendo. Adrián dice que “Claro!” y David ni se lo piensa con un “Por supuesto!”. Por mi parte, tengo ganas de ir, tomar unas cervezas y picar algo siempre es un buen plan. Pero claro, no quiero ser la única chica. Pregunto a mis amigas, Cristina y Leire, las cuáles me dicen que sí, pero siempre y cuando vayamos las tres. Por lo tanto, nosotras también confirmamos que asistiremos a esta quedada.

Hablo con Alberto, mi pareja. Le comento que los compis de clase han propuesto quedar el viernes por la noche para tomar y picar algo, en plan de tranquis, como se suele decir. Me dice que perfecto, que vaya y que lo pase genial, que disfrute.

Por cierto, ni me he presentado, que maleducada por mi parte. Me llamo Marta y tengo 23 años. Supongo que ahora describirme un poco para que al menos imaginéis como es esta que aquí escribe: soy una chica pequeñita, mido 1.63, con una larga melena lisa y castaña que finaliza con unas mechas al estilo “californianas” rubias. Mis ojos son verdosos, de esos que cuanto más luz del sol reciben, más verdes se muestran. No soy una chica delgadita, pero tampoco estoy gordita. Tengo mis curvas y unas caderas muy generosas. No soy una chica de llevar escote normalmente, pero cuando quiero, luzco una 95C muy orgullosa. No me gusta para nada ir llamando la atención, prefiero ir recatada. Me considero una chica muy simpática, muy cariñosa y muy trabajadora. No se, soy una chica normal, como pueda ser la vecina del cuarto.

A todo esto, en este tiempo han llegado varios mensajes más al grupo de clase. Dani y Carlos han confirmado que también irán y Victor ha preguntado si no se anima nadie más, pero todas las respuestas han sido negativas. En fin, todo parece indicar que seremos ocho personas las que vayamos… Suficiente para pasar un rato divertido. Me voy a dormir, que si no mañana por la noche estaré muerta…

Me despierto a la mañana siguiente. Nuevos mensajes. Un nuevo grupo creado formado por las personas que iremos esta noche a picar: los cinco chicos (Victor, Adrián, David, Dani y Carlos) y las tres chicas (Cristina, Leire y una servidora que aquí os cuenta). Varios mensajes se han enviado ya a través de este grupo, comentando a qué hora y donde quedar, donde iremos a picar algo… Al final hemos quedado a las 21:30, en un conocido bar de la zona, donde es bastante económico picar y tomar unas cervezas y además con una calidad más que respetable.

Pregunto a Leire y a Cristina que se van a poner esta noche. No se que ponerme, soy bastante indecisa para estas cosas, aunque creo que nos pasa a la mayoría de chicas. Además, como dije antes soy muy discretita y no quiero llamar la atención ni por mucho, ni por poco. Me comentan ambas que irán bien vestidas, pero nada elegantes: unos pantalones, una camisa o una blusa y unos tacones.

Perfecto, voy a decidirme por mi ropa. ¿Vaqueros? No, mejor este pantalón negro… Que además lo puedo conjuntar con esta camisetita… Bueno, prefiero esta blusa sin mangas, la verdad. Sí, esta es perfecta. Llevaré una chaquetita finita por si acaso refresca, pero se nota que el verano está llamando a las puertas de la primavera. ¿Y en los pies? Uf, unos tacones no me apetece… A ver estas botas… Pueden servir, voy mucho más cómoda y además tienen un pequeño tacón.

¡Las 20:00 ya! Voy corriendo para la ducha. Después, arreglarme medianamente el pelo, vestirme y maquillarme… Me doy toda la prisa que puedo. Miro el reloj. Las 21:10. Bien, he quedado en mi casa a las 21:15 con Cristina y Leire para ir juntas al bar en cuestión.

Voy bajando ya a la calle y tras un par de minutos, las veo aparecer. Tan guapas y monas como habían prometido. Cristina con unos vaqueros y una blusita y Leire con un pantalón negro como el mío y una camisa… Bien, creo que he elegido bien la ropa.

Llegamos a la puerta del bar y allí están ya los cinco chicos. Dos besos de cortesía con cada uno de ellos y me paro a ver como van vestidos. ¡Ay que ver! Nosotras tan arregladas y a ellos no les sacas de una camiseta o camisa con vaqueros y zapatillas. En fin…

Nos sentamos en la terraza del bar, los chicos con los chicos y las chicas con las chicas. Juntos, pero no revueltos. Pedimos las primeras cervezas y unas patatas, unos calamares… Lo típico para picar. Hablamos y comentamos sobre cosas del curso, recordamos buenos momentos y también algunos no tan buenos. Por supuesto criticamos a algún profesor o a algún compañero. Pero sobre todo reímos. Reímos mucho.

“Perdonad, es casi la una y tenemos que ir cerrando ya…” nos advierte uno de los camareros. ¿La una ya? Madre mía, qué rápido pasa el tiempo… ¿Cuántas cervezas me he bebido? Fácil seis… Y yo que no soy de mucho beber… Así me pasa, noto desde hace unas cuantas cervezas que iban haciendo efecto en mi cabeza, pero bueno, una noche es una noche. Pagamos, nos levantamos y nos apartamos un poco, con intención de despedirnos…

“Chicos, veniros a mi casa si queréis, mis padres se han ido al pueblo y a mí no me apetece dormir ya…”. Los chicos no dudan ante la invitación de Victor. “Y chicas, vosotras no podéis decir que no…”. Nos miramos. Nosotras tampoco dudamos. Al final nos plantamos los 8 en casa de Victor.

Nos distribuimos en los coches de los chicos para ir a casa de Victor. Una casa que… ¡qué casa! Vive en un chalet muy apañado la verdad, de la puerta de la calle a la de la casa, veo en el jardín un jacuzzi… ¡Qué bien vive! Pasamos todos al salón, y nos sentamos como podemos. “Tengo para beber lo que queráis… ¿unos cubatas?” ¡Por supuesto! Cada uno pide lo que quiere. Yo soy fiel a mi ron con limón. Los chicos se dirigen para la cocina para preparar las bebidas.

Empalmamos las risas que teníamos mientras picábamos, y seguimos con el cachondeo en casa de Victor. David no deja de mirar a Cristina. Ya le he cazado varias veces. Pobre David, creo que Cristina le lleva gustando un tiempo, pero por desgracia para él tiene novio… Al igual que Leire y que yo.

Cae un cubata, dos… “Me están entrando unas ganas del jacuzzi ese que tienes…” bromea Adrián. “Pues si queréis vamos para allá” rie Victor. “Sí claro, y nosotras sin bikini” contesta Leire. “Tranquila, que no tengo bañadores para dejarles a estos… Así que el que quiera, ¡en calzoncillos en agua!” sentencia Victor.

Curioso el poder del alcohol. En apenas unos minutos, las tres chicas tenemos toda una pasarela de modelos en boxers. Y vaya, como marca alguno… Como David o Adrián. Los chicos marchan hacia el jacuzzi. Nos dicen que si queremos, ya sabemos donde están. Nos quedamos en el salón riéndonos y viendo como hacen el tonto.

“¿Vamos o qué?” pregunta Cris. “Ni en broma…” respondo yo. “Va, venga, ¿qué puede pasar?” Tras esto veo a Cristina quitarse la blusa y acto seguido a Leire desabrocharse la camisa y quedándose en sujetador. “Valor” pienso. Me quito la camiseta justo cuando ellas ya están quitándose el pantalón. Me consuela ver que no soy la única en tanga y que ellas también llevan.

Estando ya las tres en ropa interior, vamos hacia el jacuzzi. Cuando nos acercamos, nos reciben con aplausos. Que bobos son. También noto miradas de todos en nuestras tetas, para que engañarnos. Nos metemos en el jacuzzi, que ya está hasta arriba de burbujas. El agua está templadita, perfecta. Para recibirnos, los chicos se ponen de pie. Y se notan ciertas erecciones. Cómo la de Adri, que encima el bobo se ha metido en el jacuzzi llevando calzoncillos blancos que transparentan todo. Aunque por mí mejor, las cosas como son.

Seguimos en el agua con el cachondeo que hemos tenido toda la noche. Estoy sentada entre Leire y Carlos. “Pero chicas… no es justo que vosotras llevéis prenda en la parte de arriba…” Esta frase de Victor lo cambió todo. Veo como Cris, al lado de Leire, sin pensárselo ni un segundo, se pone de pie y se desabrocha el sujetador, dejando a la vista sus tetas. Una talla 90, por si os lo preguntáis, que esas cosas las chicas nos las contamos. Eso sí, rápidamente, y entre risas, se las tapa con las manos y vuelve a meterse entre las burbujas,

“Os toca…” sugiere Dani, riéndose. “No, no, me niego totalmente” digo yo. “Va, no seas boba, las dos a la vez”. “Que no Leire, hazlo tú si quieres…”. Y tanto que quiere. Se pone de pie y repite los mismos pasos que hace un momento Cristina, regalando a los ojos de los chicos las vistas de sus preciosas tetas. Una talla muy similar a la mía, por cierto. Pero Leire no se corta, no se las tapa con las manos y se introduce de nuevo en el jacuzzi.

Los chicos estallan de alegría. “Venga, para compensarlo, me solidarizo con vosotras”. Giro la cabeza y veo como Dani se pone de pie y se quita los calzoncillos. Descubre ante nosotros su polla. No está empalmado del todo, pero se empiezan a notar los efectos de las vistas que mis dos amigas han regalado. “¿Ni con esto te animas?” me pregunta Dani sin sentarse todavía. No puedo evitar echar algún que otro ojo a su polla. “No, no de verdad…”

“Eso es que no le gusta” escucho que dice Adrián, justo antes de ponerse en pie y sacarse también el calzoncillo. “Ala, otra polla más… Nunca he tenido tanta polla delante… Y joder, mucho mejor de lo que pensaba y de lo que se veía solo transparentándose… Uff…” pienso. “Que bobos sois” replico. “Venga chicos, animaos que si no Marta no se quita nada” dice Dani. “Yo paso de lios, que tengo novia” rie Carlos. Al final, David y Victor hacen lo mismo. Ellos, que no tienen vergüenza alguna. Cuatro de los chicos, mostrándonos sus encantos.

Me pongo en pie, y desabrocho mi sujetador por la parte de delante. Veo como se alegran y lo retiro, finalmente, dejando a la vista mis tetas, para que las disfruten. Me da un morbo tremendo, lo reconozco. Aguanto de pie unos segundos y vuelvo al agua. Las risas continúan, a pesar de estar mostrando nuestros encantos a los demás,a los que han sido nuestros compañeros.

“Pues no se vosotros, pero a mí me costaría decir quién tiene mejores tetas…” comenta con mucho morro David.”Pues tienes toda la razón del mundo”, afirma Dani. “Oye, que si queréis podéis tocarlas y así lo decidís…” ¡Leire está loca! “¿En serio?” “Oye, que por mí encantado”, son algunas de las cosas que aciertan a decir. “Y por mí también” dice de una forma muy pícara Leire.

Veo como Victor para el jacuzzi y se pone de pie, completamente empalmado. Quiere colocarse entre Leire y yo. Nos desplazamos un poco a la derecha y se sienta entre nosotras. “¿Puedo?” le pregunta a Leire. “Adelante…” responde ella. “Como te viese tu novio…” pienso yo.

Sin pensárselo, veo que Victor agarrar sus tetas y empieza a masajearlas. Me doy cuenta de que un poco más allá, David y Dani hacen lo propio con Cristina. Cuando me doy cuenta tengo las manos de Adrián sobre mis tetas. Y Carlos, el pobre Carlos, ha desaparecido de la escena.

Me quedo bastante en shock al ver como Adri juega con mis tetas, como aprieta mis pezones. Me quedo sin respuesta. O bueno, quizá mi respuesta sea esa, dejarle hacer sin decir nada. Las saco ligeramente del agua y rapidamente se lanza a mordisquearlas. Uf, que bueno. Cierro los ojos, para disfrutar como se las come, como si fuese cualquier cachorrillo, con pequeños bocados.

La cabeza todavía me da vueltas de todo el alcohol que he tomado durante la noche. Tras unos minutos, vuelvo a abrirlos. Me sorprendo al ver como Cristina ha pasado a la acción y está en plena mamada a David y a Dani, que están de pie delante de ella. Intuyo que Leire juega bajo el agua con la polla de Victor mientras este le devora las tetas. Cuando me doy cuenta tengo mi mano deslizándola a través de la polla de Adri.

Él me sonríe, relajado, disfrutando del masaje que le estoy ofreciendo. Me estoy dejando llevar demasiado, lo se. Miro a mi lado y veo que mis amigas siguen a lo suyo. Adri se pone de pie, con intención de ponerme a mamar. Lo capto rápido. Me acerco su polla a mi boca y la pego un par de lametones. De arriba a abajo. De abajo a arriba. Arriba. Momento ideal para poco a poco ir tragándomela hasta donde pueda… Tiene un pollón bastante importante, las cosas como son. Me trago poco más de la mitad y vuelvo a subir. Juego con mi lengua en su capullo y vuelvo a bajar.

Así durante un par de minutos. “No quiero correrme sin que me hagas una paja con esas tetazas…” me dice como con vergüenza. Yo me rio. Se sienta en el borde del jacuzzi y como puedo me coloco su polla entre mis tetas. Leire y Cristina han desaparecido. Supongo que han terminado con lo suyo y se han metido dentro del chalet, Aprieto mis tetas y empiezo a hacer una cubana a Adri, Le miro a los ojos y rápidamente noto un calor que me inunda las tetas. Se ha corrido y me ha dejado mis pechos completamente blancos. Uff…

Con mucho cuidado, salgo del jacuzzi y me dirijo al baño. Para eso tengo que atravesar el salón, donde están todos, con las tetas bañadas con la corrida de Adri. Paso y veo que siguen tal cual han salido del jacuzzi. Mis amigas en topless y ellos completamente desnudos. Al pasar, rien y aplauden. Tontos.

Tras limpiarme bien, regresamos Adri y yo al salón y nos sentamos como buenamente podemos. Miro la hora. Son las 4:30. Os prometo que no pasó nada más hasta las 7:00 o así que nos fuimos. Cierto es que estuvimos en topless y desnudos hasta que nos vestimos para irnos. Estuvimos todo el tiempo charlando y sin parar de reir, sin ningún tipo de verguenza. Al final acabamos haciéndonos fotos.

Llego a mi casa a las 7:30 y recibo un Whatsapp. “Me ha encantado lo que me has hecho… Besos”. Es Adri. Recibo otro. “Tú te crees que cuadro?” Es Leire. Y acompaña una foto. Salimos las tres chicas, posando para la cámara y apretando nuestras tetas.

Besos. Es hora de dormir.

PD: espero que os guste. Si es así, estaré encantada de seguir compartiendo relatos con vosotros. En ellos podré relatar situaciones completamente de fantasía o situaciones reales que me vayan ocurriendo… Estaré encantada de saber que os ha parecido, de leer críticas, opiniones… Será un placer.

Leave a Reply

*