Amores de juventud II

Los meses siguieron pasando y un mes antes de nuestro primer aniversario mis padres vinieron a visitarnos. Desde luego mama no podía dejar de admirar la casa y las comodidades con las que vivíamos. Ya había vivido asombrada con el nivel de vida que yo llevaba gracias a mi puesto de directora general y en general al que había llevado desde hacia muchos años gracias a mi trabajo y que superaba altamente el que mis padres habían tenido con el sueldo del puesto de director de sucursal bancaria como único sueldo de la casa. Juan nos superaba a todos, y aunque todo era sutil en él, no había que ser muy observador para darse cuenta del nivelazo que el chico manejaba. Aquel viernes Juan nos llevo a la opera, a pesar de lo mucho que lo odiaba y como acababa a una hora tardía pero aceptable, a cenar Lució, otro sitió que odiaba pero sabía que sus clientes de fuera de Madrid les gustaba y mis padres no podían ser menos. Durante la cena yo le hacía piececitos mientras mi padre lo machacaba a preguntas sobre su trabajo, al fin de cuentas los dos eran del mismo ramo, le dijo. No podía ver el momento de llegar a casa y encerrarnos en nuestra habitación. Nos tomamos una copa en la terraza del Urban que aunque no nos gustó a ninguno de los cuatro era un lugar que se suponía se podía tomar uno una copa tranquila.

Llegados a casa Juan nos ofreció una ultima copa en le jardín. Mis padres aceptaron más por compromiso que por ganas pero yo como estaba en mi casa le dije que le esperaba en la cama. Le esperaba en la cama, que frase más rara delante de mis padres, Hace 23 años aquella frase hubiera significado mi internamiento en un convento, pero ahora mis padres sonreían satisfechos.

– Te espero en la cama.

– ¿Leyendo o durmiendo?

– No sé. No tardes.

– Ok, si no duermes tengo que darte un regalo que te compré ayer.

– No me chantajees, no me chantajees.

Juan acabó la copa y vino a la cama, yo sabía que no tardaría por lo que le esperé a 4 patas desnuda. Juan entró en el cuarto tras cerciorarse que todo iba bien con mis padres:

– Uy, que sorpresa… tengo un regalo para ti.

– Luego me lo das, ahora dame otra cosa.

– Espera, no mires – y note como abría un envoltorio, como cogía mi muñeca y me ponía algo en ella, como se ponía detrás mía agarraba mi otra muñeca y me esposaba a la espalda. El muy cabrón había comprado unas esposas. Nunca nadie me había esposado, desde luego Juan me había atado al cabecero, pero ¿unas esposas?, jamas.

– Osea que ¿este es mi regalo?, ¿que piensas hacer con el?

– Dominarte – me dijo mientras empezaba a pasar la palma de su mano por todo mi coño. Quien me había visto y quien me veía. Yo de sexo casi con luz encendida hace un año y ahora esposada y sumisa ante un chico que hace un año no es que no recordase sino que era una fantasía más que una realidad. Juan frotaba con su mano mi pringoso sexo dandome un placer que me hizo empezar a gemir – Veo que te pone que tus padres te oigan – me dijo mientras yo me acercaba a mi primer orgasmo fruto de su mano y de mi excitación.

– me encanta que me domines.

– ¿Y a tus padres?

– Mis padres ni se imaginan que estas abusando de su hija pequeña ahora mismo.

– Yo creo que con tus berridos si se dan cuenta.

– Piensan que hacemos el amor. Mama tambien es muy escandalosa

Juan introdujo su polla en mi coño sin soltarme las manos, yo solo acertaba a colocar mi entrada moviendo mi pelvis y cadera de manera que entrase más recta. Hasta el fondo a ser posible – me estaba matando de gusto y mis orgasmos eran no solo continuos sino incrementaban en placer según iban llegando. Después de 20 minutos de eficaz bombeo Juan se retiró de mi coño, dio la vuelta a mi cuerpo y me la metió en la boca. Literalmente violó mi boca, yo le miraba desde abajo y notaba como sus huevos chocaban contra mi barbilla. Cuando se iba a correr saco su polla y la agitó frente a mi cara corriendose en ella. Cada día con Juan era una nueva experiencia sexual y cada día me gustaba más.

El sábado todos nos subimos en el coche de papa y fuimos a comer a Pedraza un cordero riquisimo, después volvimos a Madrid y a las 9 acudimos al Santiago Bernabeu a ver el partido entre el Real Madrid – Betis. Aunque no le gustaba un pelo el ambiente habia movido ciertos hilos para que nos invitasen al palco presidencial, el que era poco de fútbol prefería la grada y su ambiente, pero estaba seguro que papa preferiría ver el ambiente del palco que el de la hinchada. Llegados a casa recibí mi ansiada sesión de sexo donde le pedí que me diese por el culo, algo que ya disfrutaba como una experta.

– Ja ja ja, veo que quieres sacar todo el repertorio con tus padres en casa.

– Calla bobo y bombea.

El domingo fui con mis padres a misa. Intente convencer a Juan que hiciese el amago, pero él se negó. Cuando volvimos a casa nos había preparado unos vermuts especiales y empezaba un arroz negro que recibió todas las alabanzas del mundo. Cuando mis padres partieron de vuelta a Cadiz nos quedamos Juan y yo tirados en el sofa leyendo.

– Te acuerdas de tu amigo Josep Puyol? – a mi se me erizó el bello de todo el cuerpo y se me puso carne de gallina.

– Si, ¿que le pasa? – conteste.

– Que ya no tiene trabajo.

– ¿Y tu como lo sabes?

– POr que he pedido un favor a un amigo que ha pedido otro a su jefe y lo han puesto en la puta calle – yo me quedé callada – he tardado un poco en dar con la tecla pero como no quería contratar a nadie para que me diesen un informe sobre él y quería hacerlo yo, pues eso.

– Pero… Juan, no ¿crees que has ido un poco lejos?

– ¿Un poco lejos?. Mira cielo, a ti te verán follar el día que tu digas que quieres que te vean follando, pero no el día que un mierda lo decida por ti – aquello me excito sobremanera, no sé en realidad por que, pero mis pezones se pusieron duros y mi coño se encharco.

– Osea que te pondría verme follar con otro – le dije mientras le tocaba la polla, la verdad es que no pensaba hacerlo, pero desde luego sabía que eso le iba a poner.

– Si tu quieres…, a mi me pone lo que a ti te pone – me dijo.

– Osea que te gustaría verme haciendole esto a un desconocido – le dije mientras le abría el pantalón, le sacada la polla y empezaba a sobarsela.

– Me encanta cuando te pones gocha, y lo sabés.

– ¿O preferirías verme hacer esto? – y me la metí en la boca y empece a mamar aquella polla que me tenía loca. Chupe durante largos minutos y creo que le di placer por que suspiraba de los lindo.

– Chupa cielo, chupa – me decía entrecortadamente

– ¿O preferiríais que le hiciese eso a un amigo tuyo? – le dije mientras me subía en su polla y de un golpe de cadera me clababa aquella minga en mi coño y empezaba a votar con dureza ya sin poder hablar y a puntito de llegar a un orgasmo. Juan chupaba mis tetas, mordía mis pezones, metía un dedo en mi culo me besaba con lujuria. Pasaron los minutos y Juan me cogió en volandas me puso a 4 patas y me la fue metiendo poco a poco en el culo. Me mataba de placer cuando empezó con su mete saca.

– ¿O preferirías tu que fuese Josep Puyol quien te diese por el culo? – me preguntó loco por la excitación, mientras yo me corría al oír ese nombre. Juan clavo sus uñas en mis nalgas y empezó a darme caña como en mi vida. Mi excitación era máxima y su lujuria no le iba a la zaga.

– Me gustaría que me partiese el culo en dos quien tu quieras que me lo parta. Soy tuya y cualquier cosa que me pidas lo haré. ¿es que aun no te has dado cuenta cabrón de mierda?, soy tuya desde los 18 años y hoy lo soy más que nunca. – dije mientras me corría analmente.

Llego nuestro aniversario y me volvió a llevar a cenar a Sacha. En la sobre mesa y como regalo solo me dio un sobre, era la solicitud de apertura de una cuenta bancaria compartida con sus datos ya rellenos.

– Nunca he vivido con nadie antes, prueba superada, nunca he tenido una cuenta bancaria a medias con nadie.

Entendí perfectamente que ese era para él un paso más en nuestra relación. La definitiva prueba que éramos una pareja solida y estable y que aquello iba en serió. Rompí a llorar. Aquella noche hicimos el amor despacio, sin prisas, sin atracones. Se corrió dentro de mi mientras me besaba y por primera vez me decía que me quería.

Nuestra vida sexual se aceleró desde el día en que me poseyó analmente cuando mis padres se fueron. Aparte de atarme cada dos por tres, algo que a mi me ponía especialmente y de usar toda clase de juguetes sexuales. Cada día era mayores nuestra fantasías. Para picarle había metido en más de un polvo a Josep y él a Claudia y otras zorras a las que se había follado durante años. Era todo una fantasía, pero esa fantasía le narraba lo mucho que me gustaría comerle el coño a su ex-amante y que se la follase mientras ella me comía el coño a mi o bien Juan me preguntaba si Josep me follaba como e´l lo hacia cuando estaba a punto de alcanzar mi orgasmo ante lo que yo contestaba o bien que nadie me había follado como él o que Josep me daba mucho placer lo que provocaba que Juan me diese como muchas más fuerza y con el consiguiente placer para mi.

Llegó el verano y con él las vaciones. Yo había tenia un año duro y me moría de ganar de hacer algo especial, nos habían invitado una semana a un crucero en el barco de Alberto, el de la famosa fiesta donde se la comí en publico a Juan. La verdad es que por un lado me apetecía y por otro me daba palo por la que pudiesen montar esos en un barco.

Salimos del puerto de Ibiza el 30 de julio. El barco era una maravilla, una goleta antigua con tres camarotes, un magnifico salón y bastante espacio para ser un barco. Aparte de Alberto y Rosa, su mujer, Paco y Susana y Juan y yo. Juan se descojonaba cuando me contaba que esos Paco y Susana era los famosos de los que ya me había hablado en el que ella puso una bomba en la Almudena y solo dio la clave de la bomba cuando Paco que la había dejado un tiempo antes se la había follado. Paso por ello un mes en la cárcel, pero recuperó a su hombre. Más de una la consideraba una heroína. Todos éramos guapos, simpáticos y con dinero. ¿Se le puede pedir más a la vida?

Susana realmente me cayó bien, alta simpática, culta, elegante y muy sensual, o al menos eso me pareció. Navegamos durante todo el día, los chico sllevaban las goleta y nosotras tomabamos el sol. Rosa y Susana en tetas y yo recatada como era con mi bikini. Por la noche fondeamos enfrente del Blue Bar. Cenamos como reyes oyendo la música de la discoteca, y cuando acabamos nos dirigimos en la zodiac hasta el bar a bailar y tomarnos unas copas. Tanto Rosa como Susana como yo dimos la nota bailando sexy en la pista, yo esperaba que una de estas no hubiese allí ningún cliente de mi firma, pero bueno, estaba de vacaciones y tenia que disfrutar lo más posible. Alberto se unía a nuestros bailas a ratos, bailando muy pegado a Rosa, su mujer y a Susana, conmigo bailaba un poco pero ni mucho menos tan provocativo. Cerramos el bar, había bebido muchisimo y mientras los Ultimos de Filipinas iban a por sus coches nosotros cogimos la zodiac y no se como recorrimos los 50 metros me nos separaba del barco.

No estabamos para más copas por lo que cada uno se metió en su camarote. Fue entrar y Juan empezó a tocarme el coño. Metio sus manos dentro de mi pantalón y se apoderó de mi botoncillo. Yo solo eche la cabeza para atras y me deje hacer. Juan bajó mis pantalones y conmigo de pie metio su cabeza entre mis piernas comiendo magistralmente el coño. Fuera del camarote se oían ruidos al principio y más tarde gemidos, parecía que mientras me comían el chumino fuera alguna pareja había salido a follar al salón. Juan se levantó y dandome la vuelta y apoyandome contra la curvada pared me empaló con su polla mientras me pellizcaba los pezones. fuera el ruido era atronador, ahi no estaba follando una pareja, ahí follaban más de dos, era obvio. Juan apretaba el paso y yo empece a gemir como me gusta, era evidente que no me iban a oír y tambien obvio que me iba a correr entre gritos que al menos no desentonaban con los que fuera se oían. Me corrí dando un grito de escándalo y poco después Juan regó mis nalgas con una corrida copiosa apoyandose en mi muerto por el esfuerzo. Nos besamos tiernamente mientras fuera la batalla continuaba y nos metimos en la cama. Lo de fuera era de risa, cada vez lo gemidos, los ruidos, los quejidos, los jadeos e incluso los ruidos de chapoteo eran mayores.

– Con la que están montando no me extrañaría que para cuando acabasen el ancla se hubiese movido los 50 metros que estamos de la costa – dijo Juan

– No me jodas – respondí.

– Es broma, hay dos anclas y esto no lo mueve ni dios.

– No jures.

– Monja.

– Y estos ¿van a estar así mucho tiempo?.

– Aun les queda. Duerme.

– Juan me están poniendo cardiaca.

– Insaciable.

– En serió menuda pandilla de cerdos, pero me están poniendo mala.

– Pues únete.

– Idiota, voy a mirar.

– Ni se te ocurra – me levante y entre abrir la puerta. Casi me corro cuando vi la escena. Alberto estaba sodomizando a Susana mientras esta le comía el coño a Rosa y a su vez esta violaba la polla de Paco con su boca. Al principio pensé en mirar un poco y cerrar, pero la imagen me dejó petrificada. Creo que estuve más de un minuto, y no solo eso, creo que la puerta se abrió más de lo que esperaba. Paco miró hacia mi.

– Si te gusta, únete.

– Otro día – fue lo unico que acerte a decir.

– Cerré la puerta, me metí en la cama y no paré hasta que Juan a base de mamadas se volvió a empalmar y subiendome en él me folló hasta correrme mientras oía a esa pandilla de depravados correrse entre gritos.

Leave a Reply

*