APASIONANTE madura

Después de ese soberbio inicio de domingo, me quede tumbado en la cama, saboreando y pensando, lo que podía ocurrir los siguientes días de ese verano. Oí que llamaban a la puerta y la voz de mi padre. Resulta que me había quedado dormido, estaba completamente desnudo, me puse el primer pantalón que pille y abrí la puerta, ante la extrañeza de mi padre le dije que no sabía cómo, pero que me había quedado dormido, me dijo que me diera prisa que estaban esperando para comer.

Cuando llegue al comedor estaba todo el mundo comiendo. Mis padres me estaban esperando y me lleve una sorpresa agradable, mis padres estaban sentados con Lara, Guillermo y su hijo. Mi padre mantenía una charla muy entretenida con Guille. Ahí me entere que los dos trabajaban en el mismo sector. Mi madre hablaba con Lara, pero la conversación no era tan amena, ya que Lara tenía que estar pendiente del niño. El único sitio que quedaba era entre mi madre y el niño. Pero bendito sitio, porque tenía una visión perfecta de los esplendidos muslos de ella, que al llevar faldas se veían aún mejor, grandes, duros y prietos. Por lo menos eso me parecían, aunque no los había tocado.

Viendo esas piernas lo único que me quedaba era babear. Marina apareció por el comedor y cuando me vio me regalo una sonrisa seductora, cachonda y muy provocadora. Mi madre me preguntaba que iba a hacer después de comer y justo en ese momento se acercó Marina, le conteste que ir a darme un chapuzón, lo que aprovecho Marina para decirme que le tenía que hacer un favor y era que, ya que me iba a ir a dar un chapuzón, era llevar como unas esterillas allí. Sin dudar le dije que sí y ella después de hablar un poco con mi madre, fue pasando por el resto de las mesas, llevaba falda y se le marcaba el culo muy bien, a mi mente vino lo que paso en la mañana y no pude evitar empalmarme. Estaba absorto pensando lo de la mañana, cuando mi madre me dijo que ella también iría, apuntándose Lara también. Al final iríamos Lara y el resto de su familia, mis padres y seguro que alguno más se apuntaba.

Héctor había llevado con el coche unas hamacas a la zona de la poza, pero se dejó las esterillas, eso era lo que quería Marina que llevara, que estaban en la sala de la entrada. Me subí a cambiar y cuando bajé le dije a Marina que estaba sentada junto a mi madre que era lo que me tenía que llevar, se levantó un momento y la seguí. Cuando íbamos hacia la salita le pregunte en bajito si llevaba algo debajo y ella no me contesto, pero nada más entrar en la salita, miro hacia atrás y cuando vio que iba yo solo, se levantó la falda por detrás, pudiendo ver perfectamente su culo y que no llevaba nada debajo, me acerque a ella y metí mi mano por debajo de la falda y al tocar su coñito pude notar que estaba empapado y ella me dijo… “Llevo así todo el día y la culpa es tuya…” según lo decía me toco por encima de mi bañador toda mi polla.

Cogí las esterillas y salí rápido hacia la poza porque ya iba empalmado y no quería que nadie me viese. Una vez que llegue allí, moví un poco las hamacas, separándolas más del borde de la poza, por si lograba algún tonteo que nadie pudiera ver bien. Bastante después de haber llegado yo, vi que venían con un paso tranquilo Blanca, Marina, Tamara, Lara y su hijo abriendo camino y detrás sus respectivos maridos. No era lo que a mí me apetecía, pero haríamos lo que se pudiera, alguna indirecta, alguna provocación… y sobre todo más acercamiento. Se colocaron los hombres en un extremo y las mujeres en otro. Afortunadamente para mí las mujeres se colocaron donde daba más el sol y donde yo tenía mis cosas.

Yo me acerque a una parte que había colocada unas piedras de mampostería y desde allí las invite a meterse en el agua. Todas pusieron disculpas para no meterse, pero Lara quiso meterse con su hijo, pero el niño no quería, decía que estaba muy fría, entonces Lara desistió de meterse, hasta que el resto de las mujeres le dijeron que no se preocupara por el niño, que ellas lo vigilarían. Se quitó la camiseta larga que llevaba y casi se me para el corazón, que exageración de mujer.

Se fue metiendo poco a poco, hasta que muy decidida se metió del todo en el agua y nado un rato, nos pusimos a hablar de la temperatura del agua y de otras trivialidades. Nos preguntaban qué tal estaba el agua, nos acercamos hasta donde estaba yo antes y nos pusimos allí. Les animábamos para que se metieran, pero seguían sin hacernos caso. Allí apoyados y dándonos el sol de lleno, seguimos hablando los dos. Lara me dijo que era una pena que estuvieran todos allí, porque el otro día desnudos se estaba mejor. Yo le dije que sí, que además con menos molestias y ella se quedó un poco extrañada, preguntándome que molestias de que.

Sin que se lo esperara, metí mi mano por detrás de ella entre sus piernas, al notar mi mano dio un pequeño chillido y varias mujeres preguntaron qué pasaba, ella estuvo un poco dubitativa, yo seguía tocándola, esta durísima, sus carnes prietas como lo imagine. Después como dije de dudar ella un poco, se limitó a decir que le había dado la sensación de que le había tocado un bicho, pero que había sido una rama.

Ella con una mano trataba de quitar la mía, pero, aunque estaba fuerte no podía conmigo. Hasta que, por encima del bikini, logre colocar mi dedo a la altura de su clítoris, me costaba más que si no lo llevara, pero no debía hacerlo tan mal, porque ella dejo de tratar de quitarme la mano. Lo que me facilito las cosas, al punto de que logre separar el bikini y tocar su coñito directamente. Note como se le puso bien durito y como ella se dejaba completamente.

Giro la cabeza y me miro con esa cara de mujer “fatal” que tenía, Blanca y Marina le hablaban desde sus sitios, ella hablaba tranquilamente, pero de vez en cuando veía como se mordía los labios y como su cara cambiaba de expresión. Cuando menos me lo esperaba agarro mi mano y la apretó más hacia su coñito y metió la cara en el agua, saliendo un montón de burbujas de golpe, se había corrido y para que no se le oyera metió la cabeza dentro del agua.

Cuando saco su cabeza del agua, su cara era de satisfacción y como si me fuera a regañar, pero antes de que pudiera decir nada, le dije que era la primera corrida submarina que había visto, eso por lo que se ve le hizo mucha gracia, porque se rio un buen rato. Luego se alejó nadando un rato. Me gustó mucho el momento, pero me había quedado con un buen calentón. Se volvió a acercar y me dijo…

-Eres un descarado total y muy atrevido. Te tenía que haber dado un bofetón.

-Si tú lo dices será así, pero… ¿Por qué no me has dado el bofetón?

-Ves, como eres… eso ahora no lo debías haber preguntado.

-Pero que yo me entere, ¿No te ha gustado?

-No se trata de eso. Yo soy casada, tu muy joven, tus padres, mi marido y el resto de la gente a unos metros…

– ¿Y…? No me digas que no te ha sabido mejor así.

-Eres un descarado, un golfo.

-Y porque no te atreves, sino aquí mismo y ahora…

-Calla, no sigas…

-Me callare y no seguiré, pero si me prometes algo.

– ¿El qué?

-Que me dejaras meter mi lengua entre tus piernas (Y la saque toda y la moví para que la viera)

-Eres un guarro (Pero sonrió)

Se fue nadando hacia el sitio que menos cubría y salió del agua. Los pezones se le marcaban de forma exagerada. Se sentó al sol, junto a las demás mujeres. Paso poco tiempo hasta que salí yo y me fui para mi sitio. Ellas seguían hablando, pero yo no me entrometía en la conversación, me limitaba a escuchar y como no, a pensar en Lara y en Marina. De vez en cuando me preguntaban algo, yo me limitaba a contestar de una forma muy escueta o con monosílabos. Tamara entonces dijo… “Para lo grande y fuerte que es se le ve muy callado” mi madre, no sé porque dijo… “Siempre ha sido así, es muy cortado, muy vergonzoso y tímido”

Fue divertido ver las caras de Lara y Marina, yo me aguante la risa, pero Lara no se pudo quedar callada… “Pues yo no creía que fuera tímido precisamente. Lo veo decidido. Seguro que luego… estos son los peligrosos” riéndose todas. Pero mi madre cuando paro de reírse dijo que no, que ella me conocía bien. Seguí siendo el blanco de los comentarios, pero me daba exactamente igual. Nos fuimos todos juntos hacia la casa, los hombres andaban más ligeros y ellas detrás, pero el ultimo iba yo con el hijo de Lara. Ella un par de veces se paró, como si tuviera algo en las chancletas, se gacho un par de ves, dejando el culo bien en pompa, está seguro de que lo hacía para provocarme. Cuando llegamos y con una amplia sonrisa perversa me dio las gracias por llevar a su hijo. Cada uno se fue a sus habitaciones a cambiarse.

El resto del día fue de lo más normal, aunque trate de hacer algún acercamiento a Lara, fue del todo imposible. Llego la noche y después de cenar, estuve un rato de tertulia, pero vi como Guille se quedaba hablando con mi padre y Jose, por lo que Lara se tuvo que ir a la habitación con su hijo. En vista de lo sucedido, decidí irme yo también a la cama, pero esperaba que por lo menos con Marina la noche no hubiese terminado. Apague las luces, deje el ventanal medio abierto y me acosté desnudo.

El tiempo parecía que no pasaba, porque mire varias veces la hora y trascurría de una forma lenta. Vi un pequeño resplandor en la terraza, estaba claro que se había encendido una luz, Marina ya estaba en su habitación, ahora sabría si estaba arrepentida por lo sucedido o si por el contrario querría más. Paso un buen rato y la luz desapareció, pero no aparecía nadie. Sabía que Héctor no estaba y tampoco había oído llegar su vehículo. Me daban tentaciones de ir a la habitación de ella, pero quería que fuera ella la que tomara la iniciativa si quería.

De pronto veo una silueta en la terraza, no puede ser otra que Marina, se acerca a mi ventanal, pero se queda quieta, ni entra ni se va, estoy cerca de levantarme, me espero ver su respuesta. Golpea con sus uñas el cristal, pero no digo ni hago nada. Al final el ventanal se abre y la veo ya dentro de la habitación, me pregunta si duermo y no digo nada, ella duda y se da la vuelta para irse, entonces digo… “Te estaba esperando y no me gusta esperar” ella se queda quieta, esta de espaldas, no se va, empuja la puerta del ventanal, pero sin cerrarla del todo, se da la vuelta y veo como deja caer al suelo el camisón que llevaba puesto.

Se acerca a la cama y extiendo mi mano para que me la coja, la tiene fría, se le nota muy nerviosa. No decimos nada, simplemente nos besamos apasionadamente, estamos los dos tumbados cara a cara, ella se acerca y muy hábilmente atrapa mi polla con sus muslos, moviéndose hasta que consigue ponerla entre sus labios vaginales. Y en ese momento se le pasa el nerviosismo, noto como me besa de otra manera, ya venia muy excitada, mi polla esta empapada de sus jugos. Agacho mi cabeza hasta que mi boca llega a su pezón, lo lamo con ganas y lo mordisqueo con suavidad, me encanta lo duro que esta y como gime ella mientras lo hago.

Me sigo moviendo y ella queda tumbada boca arriba, bajo hacia su tripa, lamiéndola con ansia, mientras con mis dedos toco su coñito y también meto varios dedos dentro de su coñito. Ella mueve sus caderas. Llego con mi lengua a sus ingles y Marina, viendo que no la llevo donde ella quiere, coge mi cabeza para dirigirla a su coñito, pero no me dejo. Mordisqueo la cara interna de sus muslos, luego le doy un par de lengüetazos por toda la raja de su coño, lo que hace que se enerve y levante su culo. Ella se muerde el canto de una mano, noto su deseo, su desesperación, ahora se toca un pecho de una manera caliente. Sin espéralo ella, coloco mi boca sobre su clítoris y lo lamo con toda la pasión del mundo, no para de moverse, de apretarse contra mi boca, mientras yo tengo tres dedos metidos dentro de ella, que los muevo con fuerza y pasión. Hasta que noto como se corre en mi boca.

No se queda parada, se gira y agarra mi polla de forma “agresiva” la aprieta muy fuerte y luego lame mi capullo, lo hace con deleite, eso me pone muy cachondo y luego se lo empieza a meter en la boca, noto como le cuesta, pero las ganas de cómo lo hace, provocan más calentura en mí. Sé que no tenemos toda la noche, su marido puede regresar en cualquier momento. Me tumbo boca arriba y no me hace falta decirle nada cuando le agarro de las dos manos, ella me mira fijamente, me pide que me ponga un preservativo. Lo tengo ya preparado, se lo doy a ella, que me lo pone de una manera muy excitante. Para luego colocarse dejando mi cuerpo entre sus piernas. Agarra la polla con la mano y la pone en la entrada de su coño, todo esto lo hace mirándome fijamente. Cuando se empieza a sentar sobre mi polla, veo como abre la boca y lanza un “UUUHHMMMMM” y luego veo como se muerde el labio inferior sin quitarme ojo.

Se va sentando poco a poco, hasta que se deja caer, clavándosela hasta el fondo y soltando un gemido muy fuerte. Se queda quieta unos segundos y poco a poco, ella va marcando el ritmo, al principio de una manera lenta, pero se agacha y nos comemos la boca con mucha pasión, en ese momento noto como se mueve más rápida. Me muerde los labios, me gime al oído, estiro mi mano y con un dedo empiezo a acariciar su ano, lo que hace que ella se mueva más aún. Luego voy metiendo el dedo y ella suspira más, le gusta está claro, porque cuando baja en sus movimientos lo hace también para que el dedo le penetre mejor.

Me pide que pare, que si no se vendrá y quiere que lo hagamos juntos. Le digo que vale, me muevo suavemente y ella me dice que así mejor. Pero pasan pocos segundos, cuando ella misma es la que acelera el movimiento, no se puede para y yo embisto hacia arriba de una manera fuerte, hasta que se vuelve a correr de una manera salvaje. Me dice que, ya que no me puedo correr dentro de ella, que lo quiere notar dentro de ella, sé que me está ofreciendo su culito, pero yo tengo otra idea. Le hago ponerse a cuatro patas y sin quitarme el condón, tal vez de una manera abrupta, se la meto por su culito y la embisto con ganas, con furia. Ella solo gime una y otra vez. Veo que se apoya con un brazo en la cama y la otra mano se la lleva a su coñito haciéndose una paja.

Le digo que estoy a punto, que cuando se la saque se dé la vuelta rápido y me la coma. Ella con voz casi ininteligible por la excitación, me dice que sí, pero que me espere un momento que ella esta cerquita ya, tengo que hacer auténticos esfuerzos para no correrme, porque estoy a punto de reventar. Ella se vuelve a correr y no ha acabado de correrse cuando se sale de golpe y se pone de cara a mí, me quito el condón rápidamente y ella se pone a comerme la polla, pero para un momento y me dice que en su boca no me corra. Le digo que se calle y se lo coma todo, que no se le ocurra quitarse, ella obediente se mete la polla todo lo que puede, que no es mucho y me corro por fin, ella hace algún sonido gutural, pero se lo toma todo. Nos quedamos tumbados y ella es la que rompe el silencio…

-Eres increíble, insaciable. Que dulce y sensible que eres, pero luego que bruto te vuelves.

– ¿Qué parte te gusta mas?

-Las dos, las compaginas muy bien. Eres un “artista” jajaja.

-Tú haces que follar contigo sea especial.

-Eso se lo dirás a todas.

-De verdad eres muy buena follando, que imbécil es tu marido, teniendo una hembra como tú, una mujer tan fogosa y ardiente.

-Eres un tesoro. Sé que tu cumpleaños esta ya mismo. Quiero hacerte un regalo… ¿Qué te gustaría que te comprase?

-Nada.

-Algo habrá que te guste, que quieras.

-Claro que hay algo que quiero, pero no se compra con dinero. (por la contestación que me dio ella no tenía ni idea)

-Eso ya lo tienes. Sabes que me tienes cuando quieras. (Ella estaba claro que se refería a follarmela)

-Va por ahí, pero no es eso. Pero solo tú puedes.

-Pídeme lo que quieras, que si es por mi te lo regalare.

-No digas eso que luego te echarías atrás.

-Te lo juro, te lo prometo… lo que tú quieras. Así que pídemelo.

– ¿Segura? No quiero que luego digas que no o que te arrepientas.

-Vamos déjate de rodeos y dímelo.

-Quiero teneros en la misma cama a ti y a Lara, me tienes que ayudar. (Se incorporó, quedándose sentada en la cama, en total silencio)

En ese momento se oyó el coche de Héctor lo que hizo que Marina cogiese el camisón, me diese un beso en los labios y se fuera rápido por donde había venido. Por la mañana me levante más o menos a la misma hora, baje a desayunar y todo el mundo se preparaba para irse por ahí. Mi madre me dijo que al día siguiente tenía que acompañar a mi padre, ya que no estaba para conducir. Lo tenía que llevar a la ciudad. Que tenía que hacer varias gestiones. Como es lógico dije que sí. Ese día y esa noche trascurrió de una forma aburrida. Todo el mundo contando el lugar que habían visitado, lo que habían hecho. Y encima Héctor esa noche no se iba de “excursión”. Como al día siguiente tenía que ir con mi padre, me acosté pronto, porque con mi padre se sabía cuándo se empezaban las cosas, pero nunca cuando acababan.

Antes de bajar a desayunar, recién duchado y aseado, oí como llamaban a la puerta, imaginé que era mi madre, pero no, era Marina, que se me tío de golpe en la habitación y me dijo que solo tenía un segundo. Me dio un buen morreo y me felicito por mi cumpleaños. No quise tocar el tema pendiente de la última noche. Pero ella con ojos libidinosos me dijo… “Lo prometido es deuda, no sé cómo ni de qué manera, pero Lara estará en esta cama con nosotros, eso sí, juntas, pero no revueltas” y me volvió a dar otro beso marchándose acto seguido.

Cuando llegue al desayuno iba más que contento con lo que me había dicho Marina. Pero cuando me senté a desayunar con mis padres, me chocó y me decepciono que no me felicitaran, me extrañaba que se hubieran olvidado, porque sería la primera vez, pero lo achaque a todos los problemas que hubieron de salud. Nos marchamos y el viaje fue más bien silencioso. Cuando le pregunte a mi padre donde íbamos, su respuesta me dejo seco. “A cualquier sitio, no tengo nada que hacer, simplemente quería salir de allí y despejarme un rato”

Comimos allí, paseamos, nos sentamos en un par de terrazas y también merendamos. Hablamos sobre todo de mí, porque me preguntaba donde había mandado currículum, recordándome si lo hice a tres empresas que me dijo él. También me estuvo aconsejando sobre cómo actuar en los trabajos, las entrevistas… y como ya se iba haciendo tarde le dije de regresar, pero miro la hora y me dijo que media hora más. Empecé a pensar que tenía problemas con mi madre. Pero cuando se lo insinué, fue tajante, diciéndome que todo iba perfecto. Volvió a mirar la hora y por fin dijo de irnos. Algo que me alegro, porque ya se estaba haciendo de noche. Llegamos a la casa y se veía muy poca luz y nada de movimiento.

Entramos a la casa y nada más hacerlo, se encendieron las luces y empezaron a cantarme el cumpleaños feliz, no me lo esperaba, si soy sincero me emociono. Mi padre que estaba a mi lado me abrazo y me dio dos besos, no paraba de reírse. Me fueron felicitando todos. Cuando me felicito Lara, prácticamente la bese en la boca y ella no lo evito. La ultima en felicitarme fue marina, que, al estar de espaldas a todo, cuando me dio los dos besos, osadamente me paso su lengua por mis labios. La noche empezaba bien.

Dije que me iba a poner mas cómodo y subí a mi habitación, lo hice rápido y baje, cuando bajaba vi a Lara que iba hacia el baño. Estaba impresionante con esa falda tan cortita, que hacían que esos muslazos prodigiosos que tenían se vieran más exuberantes. En vez de ir al comedor, me fui tras ella, la puerta del baño no estaba cerrada, por lo que entré. Ella estaba retocándose los ojos. Le salude y me miro con sorpresa, pero más sorpresa se llevó cuando le dije si no le importaba que lo usara, encogió los hombros y siguió a lo suyo mirándose al espejo.

El sitio era estrecho y tenía que pasar por detrás de ella. Cuando estaba detrás de ella, me pare y le dije que en un lado se había maquillado mal, ella mirándome atreves del espejo, me pregunto que donde. Entonces adelante una mano desde atrás y sin tocarle con el dedo le señalé un sitio, ella dijo que eso era por la luz y yo le dije que no. Ella insistió y me decía que yo lo estaba viendo mal. Me acerque como para verlo mejor, ella se sobresaltó al notar mi roce, eso sí muy leve.

Mientras seguía indicándole, vi que se ponía algo colorada. Fui más osado y me acerque aún más y esta vez no fue un roce, apoye mi entrepierna a su culo. Lo hice sin dejar de mirarla y ella hizo lo mismo, pero no se movió. El hecho de que ella no se moviera y no dijese nada me envalentono. Comencé a hacer movimientos frotándome con ella y mi polla fue creciendo al mismo ritmo. Agarre con mis manos su cintura y le pregunte…” ¿Esta noche bailaras conmigo?” con voz entrecorta me contestó “Si te portas bien… tal vez” según me contestaba movía su culazo también. Ahora como la tenía bien agarrada presioné más sobre su culo y mirándole a los ojos le dije… “Vamos zorrita echa ese culazo para atrás”

Ella no pronuncio ni una palabra, se limitó a hacer lo que le dije, apretando mi polla ya toda empalmada con ese culazo tan increíble que tenía. Nuestras respiraciones estaban muy aceleradas. Me acerqué a su oído y le dije… “Seguro que a este culo no le han dado de comer lo que se merece” ella no contestaba y entonces me reiré de su culo, ella me mirando al espejo, me miró fijamente a los ojos con cara de disgusto. Le roce nuevamente el culo, pero me retire, así una y otra vez, hasta que el dije que no me había contestado y fuera de si me dijo… “Es que mi culo impide que lo pueda hacer mi marido” yo le dije metiendo mi mano por debajo de su falda… “Tonterías… eres mucha mujer, necesitas alguien que te folle bien follada” gimió cuando mis dedos tocaron nuevamente su coñito mojado.

Me fui de allí dejándola toda caliente, no era el momento con todos esperando para cenar. La cena fue todo un jolgorio y no perdí el detalle de que Marina se sentara junto a Lara, las dos se hacían confidencias, se reían y así durante toda la cena. También me di cuenta de que todos bebían libremente. Después vino la tarta con las velas, apagar las velas… lo típico. Llego Héctor justo ene se momento y por lo que vi, venia un poco tomado, pero no como otras noches. Marina apareció con un vaso con whisky, bueno el vaso estaba hasta arriba. En una hora que yo viera le sirvió tres del mismo calibre y ahora estaba mas tomado que ninguna noche, Marina lo acompaño a dormir. Mi padre ya hacía rato que se habían ido, Blanca y Ginés se marcharon en ese momento con cara de pocos amigos, imagino entre otras cosas, porque no les hice caso en toda la noche. Jose y Tamara también dieron las buenas noches y se fueron. Guille el marido de Lara se había ido con su hijo, nada más comer la tarta. Así que al final nos quedamos Marina, Lara y yo.

Estábamos los tres con muchas risas, pero no veía avanzar la cosa. A Marina la veía muy nerviosa, también era normal, seguro que no se había visto en su vida en otra igual. Por mi cabeza pasaba ser directo, sabía que si lo hacía con Marina no tendría problema, pero con Lara no lo tenía tan claro. Yo hacía señas a Marina, pero no la veía capaz, así que…

YO-Esto se está poniendo ya muy aburrido. Podíamos hacer otra cosa. (Marina me miraba con cara de no saber que decir)

LARA- ¿Que se le ocurre al del cumpleaños?

YO-A mí, muchas cosas, unas atrevidas y otras no atrevidas.

MARINA-No sé si preguntar.

LARA-Pues yo si quiero saber.

YO-Mejor pensado solo se me ocurre una cosa.

LARA-Somos todo oídos… ¿Verdad Marina?

MARINA-Sí.

YO-Pues podíamos ir a mi habitación y hartarnos a follar los tres. (La cara de Marina era de alucinamiento)

LARA-Jajaja… que bruto, que bromista.

YO-Lo de bruto puede ser, pero lo de bromista no, porque no estoy de broma, hablo muy en serio.

LARA-Te has pasado, que te has creído que somos. Nosotras somos mujeres casadas. ¿Pero tú has oído Marina? (pero no deje contestar a Marina, aunque no creo que hubiera sido capaz de hacerlo)

YO-De vosotras no me he creído nada, sois dos mujeres estupendas. Que me he follado a una y lo hace muy bien, pero a la otra le hice una paja y se corrió como una autentica zorrita. Yo no pierdo más el tiempo, me voy a mi habitación si os dejáis de remilgos y queréis pasar un rato agradable… ya sabéis cual es mi habitación.

Me fui y hubo un silencio total, ahora suponía que hablarían entre las dos, Marina lo tendría así mas fácil, siempre que ella quisiese y no se echase para atrás. Estaba más que convencido de que si vendrían, debían de estar tan excitadas como yo. Y no me equivoque al rato llamaban suavemente a la puerta, venían las dos sonriendo con cara de niñas traviesas y con una copa en la mano. Pasaron y primero fue al aseo Marina, que cuando salió lo hizo completamente desnuda, algo que ni Lara ni yo esperábamos. Ahora fue Lara la que fue al aseo mientras yo me desnudaba y me tumbaba en la cama con ella. Estábamos absortos besándonos y metiéndonos mano, cuando apareció Lara completamente desnuda.

Yo quería que se pusiese en el medio de los dos, pero ella se colocó a mi lado, quedando yo en medio de las dos. Hora giré mi cabeza hacia ella y la atraje hacia mí para besarla, estaba loco por comerme esa boca. Menuda boca y menuda lengua, besaba de una manera “basta” y muy ardiente. Mientras Marina me mamaba la polla. Lo hacía con muchas ganas, me estaba poniendo a mil. Yo ahora tocaba el coño de Lara que abría bien las piernas para facilitármelo. Veía como miraba a Marina y le dije que me la mamara también, bajo con timidez, Marina aparto su boca y le dejo a ella. No querían cruzarse, veía un poquito de tensión, no sabían lo que les esperaba. Pero yo tampoco sabía lo que me esperaba con Lara, me quede perplejo y súper cachondo, cuando Lara se metió la polla en la boca, hasta Marina abrió los ojos, se asombró igual que yo, de cómo se metía la polla entera, menuda boca.

Además, es que cuando la tenía dentro del todo, se quedaba un rato con ella así, hasta que se la sacaba y salía llena de saliva. Era una bestialidad. Empuje suavemente a Marina para que participara también, se acercó muy tímidamente y me chupaba los cojones, se fue animando y al final las dos, me chupaban el tronco a la vez y en algún momento sus lenguas se tocaron.

Todo se iba animando más, ahora me moví para que pararan y las hice subir, primero bese a una y luego a la otra, fui alternándolas durante un rato, hasta que las cogí para darnos un beso los tres a la vez, creía que me costaría más, pero se dejaron “convencer” muy rápidamente. Hasta que en una de esas me aparte y se morrearon ellas dos solas, era un auténtico placer ver con la desesperación que se besaban.

Se notaba en nuestras respiraciones, en la forma de hablar que estábamos cachondísimo. Lara estaba ya loca porque me la follara se le notaba, hasta que al final lo pidió, Marina le dijo que ya vería lo bien que lo pasaría, que yo era todo un follador. Le dije a Marina que me pasara un condón de los que tenía allí encima y enseguida Lara dijo que no hacía falta. Estaba tumbada boca arriba, me acerque puse sus piernas en alto sobre mi pecho y fui metiéndole la polla, entraba con suma facilidad estaba más que lubricada, según lo hacia gemía fuerte y agarro la mano de Marina, la miraba y hacia gesto de estar muy a gusto. Ya la tenía toda dentro y fui a un ritmo suave. El movimiento de aquellas dos tetazas coronadas por esos impresionantes pezones era muy excitante. Marina miraba sin parar. Le dije que el comiera las tetas, Lara no dijo nada, pero Marina no me hizo caso, le di un azote, pro nada, entonces le di dos más y automáticamente se agacho, metiéndose un pezón en la boca, al rato sin nadie decirle nada se pasaba de uno a otro lo hacía con deleite. Para mi sorpresa, pude ver como Lara mientras estaba tocando el coñito de Marina.

Ni me di cuenta, se empezó a correr y no me di cuenta de que lo iba a hacer. Qué manera de moverse, empezó a gemir de una manera exagerada y Marina, no sé si por excitación o para que no se oyese, le dio un morreo bestial. Ahora me fui para marina y empecé a follarmela a ella, en un principio no paraba de decir que me pusiera algo, que no quería correr peligro, pero según la follaba se fue callando y disfrutando. Mientras me la follaba le hice una seña a Lara para que me pasara un condón, lo cogió lo abrió y me lo puso. Follándomela al estilo perrito, ahora era Lara la que tocaba a Marina y le hacía una paja mientras me la follaba, tampoco aguanto mucho, corriéndose rápidamente.

Estaba deseando de que se corriera, porque mi objetivo dese que la vi, era el culazo de Lara. Ahora si la pusimos en medio de los dos y nos pusimos a tocarla, a acariciarla, marina sabía lo que yo quería. Mis dedos le follaban el coñito y me agaché a comérselo, una vez bien mojados, los saque y los dirigí a su culito, dio un respingo, se sobresaltó, pero se relajó, fui metiéndole un dedo muy suavemente, mientras no paraba de comerle el clítoris y Marina lo hacía con sus pezones. A pesar de ese culazo tenía el culito muy estrecho, pero una vez que se habituó a mi dedo, metí otro más, noté como en un principio ponía algo de resistencia.

Le dije a Marina que me pasara un tubo que había allí, era lubricante me llene bien los dedos y se lo fui untando a su culito, estuve un rato haciéndolo y le hice una seña a Marina. Que dijo… “¿estas preparada Lara?” contestando… “Si, aunque el corazón me va a cien, tengo un poco de miedo” y Marina para relajarla le dijo… “No tengas ningún miedo que Carlos te tratara bien, que a mí me lo hizo y he repetido”

Hice que se pusiera a cuatro patas con el culo bien en pompa. Y le dije, vamos zorrita pon el culo bien, ella lo puso bien colocado y me abrí paso, entre esas dos grandes y turgentes nalgas, hasta que puse la cabeza de mi polla en la entrada de su culo. Empujé un poquito, para que encajara, pero sin meterla, cuando ya estaba empujé un poco más y entro un trozo, diciendo ella… “Aaaayyyy….” Marina la tranquilizaba con caricias y diciéndole que eso era solo al principio. Pero se seguía quejando mientras la iba metiendo, pero al contrario de otras, no me decía que parara, lo aguantaba estoicamente y eso que estaba muy apretado su ano.

Cuando estaba toda dentro ya se lo dije y ella con voz apagada me dijo… “Joder, no sabía que dolía tanto…” me quedé un rato quieto sin moverme, le hacía señas a Marina para que se metiese debajo y le comiera el coño, que eso siempre lo hacía más fácil, pero una vez más Marina no me hacía caso. Le agarre del pelo y le di un tirón, Marina me miro con cara de sumisa y la empuje para que se metiera debajo, haciéndolo al momento, una vez que Lara noto la lengua de Marina se dejó caer un poco, para facilitarle las cosas, se quedaron haciendo prácticamente un 69, pero sin Lara hacerle nada a Marina.

Eso hizo que me empezara a mover despacio, pero enseguida note movimientos circulares del culo de Lara, nuestras respiraciones se aceleraban cada vez más. Una vez que cogí el ritmo deseado, pude sentir como ella empujaba para atrás de tal manera que mis penetraciones fueran más profundas. La cosa se puso tan caliente que ella me decía… “Carlos, más fuerte, más fuerte… que gusto” sus deseos serian órdenes para mí y empecé a penetrarla de forma fuerte y profunda, pero la hice agacharse para que se comiera el coño de Marina, que cuando noto el contacto de la boca de Lara, abrió las piernas de forma exagerada. Ahora solos se oían los gemidos y respiración de los tres.

La primera en correrse fue Marina y después de hacerlo, ante mi sorpresa Lara le dijo que se quitase, quedando tumbada completamente boca abajo ensartada por mí, metió una mano debajo de ella y me dijo con voz de excitación suprema… “FOLLAME MAS FUERTE MARICON, SOY TU ZORRA, TU PUTA, TU PERRA… LO QUE QUIERAS, PERO DAME FUERTE…”

Oír todo eso y con la voz tan excitada, me puso como nunca, mis penetraciones fueron las más fuertes de mi vida, eran más que embestidas, era algo exagerado. Empezó a respirar con más fuerza, más aceleradamente y nos dijo… ¡¡ME COOOOOORRO!! Yo me moví más deprisa para correrme con ella y una vez que ella empezó a correrse lo hice yo detrás. Pocas veces acabe con semejante sudada y tan agotado.

Nos quedamos un rato relajados y ellas bebieron de las copas que tenían. Marina nos dijo que ahora había que salir con cuidado y sin hacer ruido. Pero antes de irse nos besamos los tres y antes de que salieran les dije… ¿Quién se apunta a repetir? Marina dijo que ella sí, riéndose en bajito. Pero nos quedamos ella y yo cortados cuando Lara dijo que ella lo sentía mucho pero no y después de una pausa dijo… “Pero que sepáis que mi culito si vendrá… jajaja” nos reímos los tres y se fueron.

Leave a Reply

*