Aquellos paseos por la playa

Siempre me han dicho que las personas tienen miedo a lo desconocido, tememos aquello que no conocemos o no comprendemos. También somos receptivo ante situaciones que pasan o han pasado a otros, somos reacio ante hechos o vivencias ocurridas a ajenos, tales suspicacias esta en nuestra naturaleza. Pensamos que es mentira solo por la creencia de que no es posible, simple por el hecho de que no os haya pasado. Siempre he pensado que aquellas experiencias se me quedad para mí como muestra, pienso que he tenido la suerte de haber tenido la suerte de haber disfrutado de todas estas experiencias cuando he podido, pues ahora cada día son menos.

Las experiencias ocurridas durante las vacaciones veraniegas con mis padres fueron totalmente esporádicas y sin pretensión alguna de buscarlas. Os puedo decir que me pasaron en una etapa de cambios, no solo hormonal sino mental, donde mi principal búsqueda fue el placer sobre todo sin llegar a pensar si estaba bien o mal, pues como os he mentado mi idea era el placer.

Bueno tal etapa concurrió entre los 18 años y los 19 años, teniendo que excluir aquel año perdido que hice el servicio militar. Aquellas fueron experiencias esporádicas, fueron experiencias escasas mas por no ser buscadas. Cómo aquella vez que me encontraba sentado bajo la sombrilla, mirando a mi alrededor, fijándome en las niñas pasar e incluso en el vecino de sombrilla. Cuyo bañador era un bóxer y a pesar de su edad marcaba paquetón, estaba sorprendido tal era mi descaro que este llego a darse cuenta, provocándome aun mas.

Tal era mi calentón que me metí dentro del agua con mi cama hinchable a modo de apagar el fuego. Estaba en el fondo a escasos metros de tocar con mis pies el suelo, cuando vi a este pasar nadando hasta la bolla. Regresando de esta hasta mi hinchable, apoyándose en esta y no dejar de mirarme, soltándome…

– “Te gusta lo que veías”.

Descubierto y al mismo tiempo avergonzado calle, suelo hacerlo con mucha asiduidad ante verme descubierto. Volviéndome a preguntar…

– “Te excito vérmela”.

Contestando finalmente… “No solo estaba sorprendido por el tamaño, pensaba en como de grande debía de ser”.

– “Te gustaría verla”, me pregunto.

– “No se puede. Aquí no se puede ver”, conteste y sugirió.

– “Entonces tócamela”.

Me asuste al notar su mano sobre la mía, más aun cuando tiro de mí hacia él, hasta hacerme tocar su miembro. Con rapidez lo aparte… mas al asustarme, pero segundos después volví a cogérsela con más seguridad por mi parte. Pude comprobar el tamaño y el grosor, sintiéndola dura al tiempo que este me soltaba…

– “Te la imaginas dentro de tu boca o aun mejor dentro de tu culo. Te han penetrado alguna vez con una como esta”.

Claro está dije que no, confesándole que han no he mantenido relación sexual con hombre. Su mirada de deseo le delata, notando como me palpa con su pierna. Siento como su pie presiona mi miembro, soltando un sonido de satisfacción. Acto seguido noto como con su pie intenta bajarme el bañador, cosa que yo mismo no solo facilito sino ayudo.

Palpando con su pie el tamaño de mi miembro, entre alabanzas me pide que le deje degustar. Cosa que deje… dándole permiso para ello, pero la verdad que ignoraba como coño iba a hacerlo. Pero cuando vi a este tomar aire y zambullirse bajo el agua, no me lo pude creer menos aun cuando note como me bajaban el bañador y tras tomar mi miembro, cogió este y se lo introdujo dentro de su boca… ooohhh. Comenzó a chupármela bajo el agua a pulmón, chupándomela como nadie hasta ese momento al tiempo que sentí con cierto dolor, como me introducía sus gruesos dedos en mi orificio anal. Dedos que llego a introducirme y creo recordar que fueron tres, tal fue el dolor que me llegue a sentir violado, dado el dolor.

Tras marcharse deseaba volverme a ver, cosa que yo no deseaba más por miedo que por deseo. Llegándolo a ver hasta en tres ocasiones más para mi desgracia, digo desgracias pues en cada una de ellas estaba con su familia por lo que nuestro encuentro era imposible.

Pero a veces digo que es el destino cuando sin proponérmelo me ocurre. Es raro la vez que no me encuentro a algún conocido, encuentro que muchos de estos me miran como una amenaza más que como un extraño, pero por suerte no todos actúan igual. No recuerdo bien la edad que tenia pero si las circunstancias, pues como tantas veces me marche a caminar por la orilla en dirección a Rota.

Siempre he sabido que la mejor hora para encontrar tema es sobre las 16:00 horas, ojo… siempre y cuando no sea el mes de agosto pues si no es imposible, eso si… debe de ser entre semana. Cuando me refiero a tal hora es sobre todo buena para hacerlo, sabiendo bien que dada la hora encuentras algo que llevarte a la boca. Aquel día tome mi botella de agua, invite sabiendo bien que nadie me acompañaría a caminar conmigo. Camine con la vista perdida muchas veces hacia las dunas, divisando movimiento.

Pasando por el tramo de las algas no se me ocurrió mejor idea que meterme en el agua, teniendo la suerte o en este caso la mala suerte de que la marea se encontraba baja. Por lo que tuve que adentrarme mucho hasta poder encontrar una zona que al menos me pudiera tumbar y que el agua sino me cubriera, pudiera al menos refrescar de espalda encontrando entre tantas piedras un claro de arena.

Tras tumbarme casi me quedo dormido, pues el cansancio hizo mella, aprovechando por tomar el sol. Hasta que una sombra me cubrió… pensé en una inoportuna nube, recuerdo que no pude ver nada en minutos ya que estaba cegado por los efectos del sol al mirarlo fijamente durante unos segundos. Volviendo a ver poco a poco, pero durante esos segundos previos solo pude ver una silueta negra, ojo… digo negra y no un negro pues aun estaba cegado por los efectos del sol.

Recuerdo que aunque fueron minutos se me hizo eterno, noto como esa presencia se me acerca hasta sentir su mano en mi pecho, descendiendo hasta mi ingle. Tragas saliva mas por las circunstancias, pienso en que puedo ser descubierto y cuando esa mano se introduce dentro del bañador. Bañador que aun siendo largo no era como en otras veces que llevaba bermudas, rápidamente mis deseos cambian y para nada quiero que se detenga más aun cuando su mano agarra mi miembro… uuuffff.

Comenzando a masturbarme una vez que introduce su mano por mi ingle… mmm, sintiendo esa mano entre mi muslo y mi prenda. Tras tomar mis genitales acaricia con las yemas de sus dedos y poco a poco agarra mi miembro. Recuerdo que intento apartarlo al tiempo que intento incorporarme, neutralizando ambos intentos. Pues literalmente podría decir que se sentó sobre mi rostro… aunque sólo ahorcaja se poso sobre mí, sintiendo su gruesa y dura verga descansar sobre mi rostro.

Tal acción me paralizo no por cómo se puso, sino porque no lo esperaba. Tales minutos aprovecho este para bajarme el bañador hacia arriba. Sujetar mi miembro con su mano izquierda y tragárselo en su totalidad, comenzando a chupármelo… tragándoselo una vez tras otra mientras magreaba mis genitales.

Recuerdo que intentaba moverme y solo conseguí que su miembro se saliera de su bañador, descansando este ahora sobre mi rostro. Sintiendo sus grandes testículos sobre mi boca, cuando moví mi rostro a modo de apartarlo solo conseguí que su glande se posara sobre las comisura de mis labios. Olía a polla… mmm, separe los labios al tiempo que abría la boca, comenzando esta a introducirse… lógicamente no fue por voluntad sola, pues ayudo esté.

Casi logra ahogarme con su miembro, pues no solo era grueso sino también de largas dimensiones, follándome el mismo la boca al compás de sus embestidas hasta acabar por correrse, obligándome a tragarme toda pues su glande aun se encontraba alojado en mi garganta.

Cuando este se repone, se levanta, se queda unos minutos sentado junto a mí y tras una breve charla se marcha, charla que no era otra que averiguar hasta cuando me quedaría, averiguar si he mantenido ya relación alguna con penetración y saber si camino muy habitual por aquellos sitios.

Charla que pude comprobar cómo este volvió a ponerse a tono, conversación morbosa que este no solo se puso eufórico, sino tras tomarme la mano pude comprobar las ganas de continuar tenía, ganas que me hizo saber mediante la proposición de subir hacia las dunas. Proposición que no solo era la de sexo oral sino hasta penetración, llegando a sugerirme hasta hacer un trió y aunque en aquel tiempo, me sentí a veces frenado por el miedo a lo desconocido, miedo que fui superando a medida que me arriesgaba.

Eso me recuerda aquellas veces en que me marchaba a los servicios, servicios que como todo era de orinal compartido orinal de esos de pared. A veces me ponía a orinar y había algún hombre, hombre que dada la edad se notaba si deseaban tema o no, hombres que cuando eran de los míos. Eran estos los que enseñándome su miembro, me animaban a cogérsela y aunque me negaba, sabían perfectamente que acabaría por ceder, no acabando precisamente ahí el tema sino en algún habitáculo. Donde nos saciábamos, donde dependiendo de la persona acababa hasta por ser de dos hombres… mmm, bueno ya os contare.

Acabándose por marchar feliz por ante aquel morboso encuentro, tan feliz para él como para mí, pues no me lo creía y en aquellas noches recordándolas, no deje de pajearme con la única pena de no poder introducirme algo en mi orificio anal… mmm.

Bueno aquí os dejo hasta una nueva experiencia… vale, ya me contáis que os aparecido. Espero que os haya gustado tanto como a mí contároslo, disfruto con ello tanto que volviendo a recordar aquella experiencia no puedo remediar masturbarme, llenando de leche calentita mi mano y mi teclado.

Obviamente habréis notado que soy pasivo e incluso algo sumiso, siendo mis preferencias… hombres maduros a muy maduros. Bueno os dejo ya… espero que no seáis muy crueles conmigo, aunque me deje hacer y como una buena putita que dicen que soy. Mi email es Jhosua 1970 @ gmail . com, lógicamente va todo junto, hasta pronto.

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