Aquellos Servicios públicos de Plaza del Duque

Siempre he pensado en la mayoría de mis experiencias y aun mas en aquellas que desperdicie, os debo confesar que no las busco pero si me ocurren y puedo aprovecharla… lo hago. Algunos me dicen que me han ocurrido muchas y otros que siempre he sido yo el objeto de ellas, haciéndoros saber que tampoco es así… pues no me diréis que no habéis tenido oportunidades, no me diréis que a estas oportunidades ya sea por las circunstancias u otros motivos les habéis dado la espalda.

Yo he tenido ocasiones de haber sumado una experiencia más, pero quizás no me percate de ella o no veía que tenía otros planes, quizás si hubiera cedido a estas nuevas hubiera salido más satisfecho. Pero tenemos lo que tenemos o mejor dicho lo que nos merecemos, no todos nos arriesgamos… no todos miramos la vida como el presente, como el día a día y no como el futuro. Quizás no entendáis nada… pues es mi forma de pensar y de vivir, me han ocurrido más y espero que me dejéis hacéroslo saber, no es una crítica sino un pensamiento.

Hubo una vez una persona que me dijo que tenía suerte de dar rienda a mis deseos y fantasías, esa persona fue un educador en mí vida sexual… pues durante al menos diez años. Fue enseñándome… a satisfacer mejor, esa persona me enseño a disfrutar… digamos que ese fue el que me hizo disfrutar con la penetración y no otros, aquel fue el que me domo como pasivo y ser el objeto sexual de otros. Disfrutando verme en manos de otros hombres, disfrutando verme en compañía de varios… no siendo el número inferior a dos. Aquel le ponía verme con tanto con musulmanes como por negros, disfrutando de mi cuerpo y sobre todo de mi orificio anal, pues tengo la peculiaridad que se me cierra de tal modo de cada vez que soy penetrado, parece que es la primera vez en vez de adaptarse.

Bueno comenzare… vale, hubo un tiempo en que creí que solo encontraría satisfacer mi mayor secreto en parques, luego con el tiempo descubrí el Cine X… tiempo que me duro poco la verdad, pues mi economía no era muy sostenida ya que estudiaba y claro esta no trabajaba, por no mentar que tenía que desplazarme hasta este. Luego encontré a raíz del Cine X otros lugares donde satisfacía mi morbo y ayudaba a satisfacerlo, pero claro esta como el Cine X no hubo ninguno pues el morbo es tal que generas una gran cantidad de adrenalina, sientes el latir de tu corazón al 100% y rara vez salías a dos velas. Comenzare por haceros saber que fui al Cine X (al de Sevilla) como en diez ocasione… apenándome no haber ido más, pues en cada una de ellas salí satisfecho… no tanto como me hubiera gustado, quizás para ser exacto no tanto como a ellos les hubiera gustado, pues muchos de ellos deseaban penetrarme más aun después de enterarse que era virgen aun.

Como para olvidar cuando te llevaban a la parte superior y en el oscuro pasillo de acceso te metían mano, como para olvidarse de aquellos viejos y sucios asientos que menos para sentarse servían para todo. Como para olvidarse la ocasión que me desnudaron entre caricias por alguien que no conocía, como ese extraño gemía y entre cada una de mis chupadas este se entretenía en palmear mis nalgas, como olvidar sus modales y esos hambrientos dedos de sexo.

Obviamente era virgen analmente de pollas pero no de dedos… no les importaban el dolor que me causaban, no echaban cuenta de las suplicas cuando les hacía saber que me dolía, pues cuando dos de sus dedos no veían bastante… continuaban con tres. Pero lo que más me atrajo en esos momentos de él… no fue su polla, sino sus alaridos de placer y sonoros gemidos pues estos se convirtieron en ese día como señal para otros.

Como detallaros el morbo que me producía sentir las manos de aquellos desconocidos, desconocidos que gracias a la oscuridad se aprovecharon de las circunstancias, como contaros como te vez con una polla y en segundos eran dos las que golpeaban mi rostro, como transmitiros el placer que sientes cuando te acarician cada centímetro de mi cuerpo o como, otros hacen de mi voluntad se te coloca detrás con la intensión de penetrarme… mmm. Tras correrse mi desconocido amante… se marcho dejándome como bien decía el…

“Te dejo en buenas manos”.

Me dejo chupando las pollas de dos extraños… sin saber cómo eran, sin saber sus edades… pues era tal la oscuridad que ignoraba hasta el color de su piel. Sin llegar a tocarme obtenía el placer de la mano de mis orgasmo… uuummm!!!, también ayudado por las caricias y juegos de otro… otro que deseaba lógicamente penetrarme, ese que puso todo su empeño y se dio cuenta que no estaba, no estaba solo por el hecho de ser virgen… hecho que me susurro al oído mientras mordía mi lóbulo.

“Joder que agujero tan estrecho tienes, como si nunca hubieras sido penetrado… ooohhh!!!”, soltaba entre suspiros.

“No Jodas que eres virgen, no me digas que eres una “fruta prohibida”, no te preocupes que no te dolerá”, soltó nuevamente mientras suspiraba.

Este comenzó a comerme el culo… ayudándose con algunos de sus dedos, penetrándomelos poco a poco y muy lentamente no deseando lastimarme, dejándomelos dentro a modo de adaptarme a ellos. Aun recuerdas el empeño que puso, notando como este viendo que la saliva no fue suficiente para lubricarme, llego a utilizar mi propio esperma para dilatar mi orificio, pero por mucho morbo que aquello me dio… no logro dilatármelo, pues mis nervios fueron el impidieron… mmm!!!.

Uno de ellos llego a utilizar un liquido cálido y que el olor lo delato, aquello no solo me produjo arcadas y no por causa de aquellas pollas, sino por el asqueamiento que me dio ser orinado… este se me meo encima (más tarde me hicieron saber que tal práctica pone mucho… cosa que a mí no). Hasta que encontré otros lugares tan lleno de morbo como el Cine X… uno de ellos fue el Sex Shop, otro la Sala X, otro las saunas y otros los servicios públicos. Desconociendo otros lugares más por la falta de modo de desplazamiento, pues hasta los 24 años no me pude sacar el carnet de conducir… momento en que mi vida dio un vuelco.

Pero hasta entonces tenía siempre en la recamara junto al parque al Parque de María Luisa, aquellos Servicios Públicos Subterráneos de la Plaza del Duque… lógicamente había otros, pero solamente aquí es donde te encuentras a ti mismo… mmm!!!.

Aquellos servicios aunque eran públicos había mucho vicio, solían ser durante algunas horas del día, obviamente durante la mañana, mediodía y atardecer. Estos servicios públicos eran subterráneos, cuya única entrada era por la Plaza del Duque… obviamente había alguno que otro más, pero este en particular fue donde encontré mayor vicio. Donde nada más bajar te encontrabas todos aquellos hombres maduros y viejos en busca de sexo, daban muestra que significaba lo que deseaban… muestra que captas con rapidez, dejando en tus manos la posibilidad de dar rienda al deseo. Pero lo que más me sorprendía era que el cuidador de turno o cuidadora de los aseos no intervenían, sabía que como en todo había “soborno” o como me dijeron en su día…

“No te preocupes, solemos darle una mayor propina y no hay problema”.

Imaginaros un chico como yo en su día bajando por esas escaleras y giras a la derecha, te adentras y dada la necesidad imperiosa… te encuentras un sitio vacio, hay otras ocasiones que cuando vas a ocupar ese lugar vacio otro lo desocupa y dudas, dudas donde ponerte. Eso mismo pasa cuando te ven entrar pues dependiendo de la edad que aparentes o de la pinta que tenga, desocupa uno o dos urinarios. Estos urinarios tenían la peculiaridad que eran corridos, por lo que no era de extrañar de que veías la pene a tu vecino de urinario sin proponértelo, pero claro está… con mirar hacia delante tienes bastante.

Aun recuerdo esa vez en que baje… ingenuo e inocente con unas ganas imperiosas por orinar, ganas transmitida gracias a los nervios precedidos por mi idea de entrar en el Cine X. Inicialmente pensé en entrar en algún bar a orinar… pero solo el hecho en que tenga que consumir para poderlo usar, me hace detestar la idea. Pero cuando descubrí que aquel acceso no eran precisamente para acceder al parking subterráneo del Corte Ingles sino que era para bajar a los Servicios Públicos, te hace sentir aliviado.

Alivio por no tener que pedir al dueño del bar o trabajador el usar su aseo sin consumir, alivio por tenerlo en ese momento y delante. Además dadas las circunstancias no se me ocurrió mejor idea en ese momento que bajar a orinar en esos aseos que hay en la Plaza del Duque. Aun recuerdo esa primera vez en que baje para orinar, topándome con una mujer sentada en una silla de esparto junto a una mesa cuadrada, cuya mesa tenía papel higiénico, toallitas y un cestillo para propinas, cuya labor era la de limpiar y cuidar los aseos. Nada más acceder a la zona masculina, me encontré con algunos hombres maduros lavándose las manos y otros esperando. Mire hacia donde estaban los urinarios y había uno vacío de cuatro que hay, tras preguntar a estos si podía ocuparlo…

“Si chiquillo… ocúpalo sin problema, nosotros estamos esperando otra cosa”.

Respuesta que me dejo intrigado pero que pasas más por las ganas de descargar que tenía, cuando ocupas el sitio… vas a o lo que vas, me baje la cremallera y saque mi miembro fuera, la verdad un poco flácida pero para mear da igual. No cayendo que estaba franqueado por dos enormes hombres cuya edad comprendía entre la de mi padre y la de mi abuelo, hombres que ese breve momento me hizo tener la sensación que estaba siendo observado.

Como os he dicho… sientes las miradas de mis vecinos de urinarios, haciéndome sospechar que algo pasaba… pues vez que aun continuaba el que se estaba lavaba las manos, no se moviéndose ninguno. Sensación que me hizo ponerme nervioso y como consecuencia sentir como mi polla crecía y se endurecía, más aun cuando lo primero que miras tras apartar la vista de ese blanco azulejo fue tras bajar la vista, ver sus erectos miembros y como estos en vez de orinar… se estaban masturbando… uuummm!!!.

Me sentí avergonzado y al mismo tiempo sorprendido… subiendo la vista nuevamente hacia ese blanco azulejo que tenía enfrente, notar cómo me miraban y escuchar a uno de ellos…

“Te gusta lo que ves”.

Calle y tras guardarme mi endurecido miembro dentro del pantalón, salí de allí “pitando”… salí aun más aterrado y nervioso de lo que entre. Salí con enormes deseos de tener sexo en el cine, quizás más aun después de la adrenalina generada en esos servicios públicos subterráneos.

Mi segunda incursión a ese nuevo lugar de lujuria y morbo fue en verdad más buscado, aunque lo cierto es que después de haber encontrado un lugar donde el poder orinar sin que me genere consumir, pues la verdad contento.

Recuerdo que tras acceder a la zona masculina, me puse a orinar en ese urinario vacio, como en la anterior vez mire hacia abajo pero en vez de a uno… mire a ambos. Los cuales se estaban masturbando… uuummm!!!, visión que hizo que comenzara a excitarme y cuya consecuencia no era más que evidente al endurecerse mi miembro, cosa que no paso desapercibida para ninguno de estos.

Calle y mire hacia delante… fije mi mirada en el azulejo blanco que tenía enfrente con pintadas de miembros y números de teléfono, comencé a ponerme nervioso… signo más que evidente en mi, ante el presagio que algo pasaría o pudiera ocurrir. No pasando muchos minutos en que sientes una mano apoderase de mi miembro… ooohhh!!!, comenzando a masturbarme allí mismo… uuummm!!!, sorprendiéndome a mí mismo por dejarle hacer y no decirle nada… más aun cuando no das muestra de desearlo, pero que quizás el simple gesto de mirarlo y callar, fuera señal más que suficiente y más aun cuando te suelta…

“Déjate hacer… no te preocupes, córrete si quieres”, susurraba.

Sentir como aquella mano rugosa como otras que he sentido me pajeaban en un lugar público… me puso “becerro”, sorprendiéndome a mí mismo cuando nuestro otro “vecino” de urinario… ya no solo miraba, sino que se nos unió… comenzando por acariciar mis nalgas… ooohhh!!!, ante los otros y deteniéndose estos cuando escucharon el sonido proveniente de la entrada. Sonido que les alertaban… sonido que anunciaba la entrada de otra persona, cuyo significado no era otro que simular que allí no había ocurrido nada.

Momento que aproveche para salir de allí… pues me habían cortado todo, no recuerdo exactamente lo que hice… no creo que acabara en el Cine X, pero quizás me fuera hacia la Plaza Nueva con la intención de coger mi autobús hasta mí casa. Iba con el pensamiento de haber perdido esa oportunidad… aunque no fuera mi culpa, iba arrepintiéndome de la ocasión malgastada… pensando en que hubiera ocurrido con esos dos hombres, pensaba que me hubieran hecho… mmmm!!!.

Mi tercera visita a esos servicios se repitió los mismos hechos que el anterior pero con la diferencia.

En que cuando siente esa mano cálida masturbarte… no vacile y claro esta me deje… ooohhh!!!, sintiendo como descapullan mi glande e incluso magrean mis genitales al tiempo que otro te masajea mis culo. Sintiendo como un tercero se nos une, notando sus manos sobre mí vientre e ir de forma ascendiente hasta mi pecho sobre mi suéter… mmm!!!.

Como que en cuestión de minutos esa mano que me acariciaba sobre el suéter ha dejado de estarlo, pues continúa debajo tras tirar hacia arriba de mi camisa e introducirla… uuummm!!!. Haciéndome sentir el tacto arrugado de esa madura mano que tanto me pone, haciéndome estremecerte… mmm!!!, mientras me hacen llamar…

“Puta… que buena zorra hemos encontrado… mmm!!!”.

Mientras uno no deja de magrear mis nalgas, me hacen salir del urinario un par de pasos el que me estaba masturbando, tras colocarse en cuclillas se introduce mi miembro en su boca al tiempo que dejan caer mis pantalones… aaahhh!!!.

Estaba en la gloria pero aun más cuando sientes manos maduras y expertas acariciar mis nalgas y cuerpo, cierras los ojos llevado por el morbo y el placer, notando como te magrean los glúteos al tiempo que te meten sus gruesos dedos dentro de la boca a modo de hacerte imaginar que es su polla… mmm!!!. Y acabar por escuchar la proposición de uno…

“Vamos a entrar en una cabina, estamos aquí en medio y estamos expuesto a ser descubierto. ¿qué te parece?”.

Que opináis que dije… pues nada, solo me dirigí hacia una de estas amplias cabinas una vez me subí el pantalón, estás eran espaciosas y podías dar rienda al placer. Nada más entrar me hizo colocarme al fondo, me desabrocho el pantalón y me lo bajo junto a mis calzoncillos, arrodillándose él y tras tomar mi miembro comenzó a chupármelo… uuummm!!!. Estaba en la gloria… no dejándome de decir este…

“Cuanto te corras, me la chuparas a mí… verdad”, soltó.

“Si… si, lo que tu digas… ooohhh”, respondí.

Tras hacerme correrme y tragar hasta la última gota de mi leche, me toco a mí satisfacerlo… llevándome la sorpresa que en vez de ser a él solo, debían de ser dos… pues como me explico el otro estaba fuera “vigilando”. Por lo que no me importo dedicarme a estos dos hasta hacerlos correrse, tragaba una mientras masturbaba al otro y ambos me miraban, mientras aguantaba sus borderías e insinuaciones… ooohhh!!!.

En mis demás visitas he buscado saciar y ser saciado, llegando a ser desnudado allí mismo, llegando a ser penetrado por estos enormes hombres. Cuyas pollas son en su mayoría gruesas y no importándome el tamaño de ellas y mucho menos el color, llegando a escuchar a algunos la proposición…

“Vámonos a mí casa que vivo cerca, tengo una cama que te puedo follar como Dios manda, quiero que seas mí nena”, qué opinas.

Petición que declino pues lo que me pone es hacerlo en lugares de este tipo y no en una cama, no me pone hacerlo aunque sea más cómodo. Se lo que estoy hablando por que ya lo he probado, quizás fuera culpa de esa primera persona que deseaba cogerme y que me hizo daño, persona que me cogió aun siendo muy joven y tras probarlo en la cama, probamos en la ducha.

No os podéis imaginar lo excitado que estaba, pues desde ese día fue raro no hacérselo a dos, cada vez que entraba… respiraba hondo en ese aseo vacio y espere, mientras sentía mis piernas temblar… haciéndome dudar en más de una ocasión. Ocasión que se desvanecía cuando la puerta se abría y entraba dos hombres, hombres de la edad de mi abuelo y cuyas pollas colgaban erectas y pedían ser saciadas.

Y como el Cine X… lo acabaron por cerrar, dejándonos sin otro símbolo de nuestra identidad, lugar que eche de menos pues el morbo era tan enorme como otros, pero en este veía a esos maduros. Bueno os dejo hasta una nueva experiencia… vale, ya me contáis que os aparecido y mis confidentes deciros que me hagáis saber si me he olvidado de algo, os dejo y hasta pronto. Una vez más os recuerdo los comentarios que me suelta…

“Joder… no tienes sitio, como me gustaría estar en una cama y hacerlo bien”.

O en plena “faena” e incluso cuando ya habéis finalizado, me soltáis…

“No sabes lo que me hubiera gustado haber estado en una cama contigo, no te haces una idea lo bien que lo íbamos a pasar”, entre otros comentarios.

Mientras que a mí me da igual el sitio mientras gocemos ambos, pues para el momento que vamos a disfrutar el lugar es lo de menos, ya que busco encuentros esporádicos a conveniencia y no hay maduro que deseen ser mamados y follar un buen culo, deseando que estos sean bien apretaditos.

Espero que os haya gustado tanto como me gusto a mí… obviamente habréis notado que soy bisexual, Bueno os dejo y espero que no seáis muy crueles conmigo, aunque sea pasivo y me deje hacer como una buena putita que dicen que soy.

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