Borracha en el antro

Hola, soy Vane. Actualmente tengo 22 años y vivo en la Ciudad de México. Mido 1.56 mts, mi piel es morena clara y mi cabello oscuro. Soy de cuerpo delgado pero me enorgullezco de mis caderas y nalgas.

Hace un año aproximadamente mi novio había terminado conmigo. Yo estaba muy triste y una amiga amante de las fiestas me dijo que fueramos de antro. Yo no quise ir pero terminó convenciéndome.

Al llegar la tarde sentía más enojo que tristeza así que quise ir al antro para ligar. Me puse una tanga y bra de encaje negro; una minifalda negra y una blusa de manga larga roja, pero eso sí, con un buen escote. Llevé botas de piel a la rodilla de tacón discreto pero aún así me veía sexy.

Cuando llegamos al antro la verdad estaba de hueva. No había mucha gente y los pocos que habían solo platicaban en sus mesas o en la barra.

Conforme avanzó la noche y tomábamos más alcohol una calentura empezó a invadir mi cuerpo. Mi amiga y yo fuimos a bailar y en eso unas manos anchas me rodearon la cintura desde atrás. Alguien le hizo lo mismo a mi amiga y nos reímos.

Los tipos, que supongo eran amigos, rondaban los “treinta y todos”. Iban con jeans y playeras negras. Mi amiga y yo no vimos nada de malo bailar con ellos; después de un rato los movimientos se volvieron más descarados, yo le pegaba mis nalgas y el sobaba con discreción mis tetas.

-Ven mami –me dijo al oído el tipo.

Me llevó de la mano hacia los baños de hombres y nos metimos en un cubículo; yo ya estaba un poco mareada. En cuanto cerró la puerta de metal nos besamos con furia. Jugábamos con nuestras lenguas y sus manos no se estaban quietas. Primero me apretó las tetas por encima de la tela y luego las sacó por arriba de la blusa y las comenzó a mamar. Mordió mis pezones y los pellizcó con fuerza. Luego me levantó la falda y me dedeó haciendo a un lado mi tanga.

Traté de desabrochar su pantalón pero mis manos estaban un poco torpes. Él lo hizo y cuando le baje los bóxer me fui directa hacia su polla. Lo mamé lo mejor que pude en esas condiciones; jugué con sus huevos y al cabo de un ratito me echó su esperma en la boca.

Dejenme decirles que soy de esas que se los tragan y esa vez no fue la excepción.

Abrió la puerta del cubículo y había un chavo dentro del baño, pero hizo como si nada y se fue. Nos quedamos solos y el tipo ese me acorraló contra los lavabos.

-¿Te puedo tomar fotos, mi amor?

-¿Fotos, como?

-¿Qué te parece si empiezas a sacarte tus tetas como hace rato.

Lo hice y sacó su celular. Solo veía los flashazos y trataba de sonreír sensual. Después me pidió que levantara mi falda y me inclinara; me sentó sobre el lavabo y me ordenó que le abriera las piernas, me quitó la tanga y sacó muchas fotos de mi panocha que desde hacía rato estaba mojada. También sacó fotos de sus dedos penetrándome y cuando se le volvió a poner dura me la metió de golpe y siguió tomando fotos con su celular.

Guardo el aparato en el bolsillo de su pantalón y me bombeó con fuerza. Entraba y salía de mi cuevita con mucha rapidez. Me empecé a acariciar mi botoncito y llegue al climax.

El tipo sacó su verga y me los echó en mis labios depiladitos. Sentí su esperma caliente embarrarse en mis muslos y con una mano tomé un poco y lo embadurné en mis pezones.

El tipo sacó de nuevo su celular y me tomó más fotos ahora que estaba embarrada de su leche.

Cuando dizque arreglé mi ropa salimos y ahí estaba el otro tipo recargado en la puerta fajándose con mi amiga e impidiendo que la gente pasara al baño. Ellos se metieron y nosotros nos quedamos ahí fajando; no se tardaron tanto. Luego nos fuimos a bailar los cuatro y nos dijeron que irían por unas cervezas pero ya no los volvimos a ver después de eso.

Al día siguiente que desperté en la casa de mi amiga me di cuenta de que estaba toda embarrada de semen seco. Fue la primera vez que lo hice borracha y me encantó la experiencia.

Leave a Reply

*