Cansada de masturbarme para mi marido.

A cuatro patas la vida se ve mucho mejor. Sobre todo cuando quien tienes detras en un joven de color con un pollón de escandalo y es tu propio marido quien facilita aquello.

Toda la vida he sido muy mirada para eso del sexo. No me acostaba con cualquiera, solo con mis novios y marranadas las justas. He sido muy poco de ir cambiado de pareja. Siempre he sido una buena chica de novio fijo y serio y nada de aventuras alocadas. Nada de polvos a la salida de una discoteca, nada de amores pasajeros.

Me presento, me llamo Andrea, tengo 40 años, soy ejecutiva de cuentas de una empresa publicitaria y estoy casada con un hombre que hace años que no me folla, pero que disfruta masturbandose mientras me folla otro hombre.

Nuestra relación empezó hace 10 años, le conocí en un proyecto de mi trabajo. Fidel era el dueño de mi empresa cliente y aunque no era el que llevaba la publicidad pronto se intereso por mi, me invito a cenar y empezamos a salir. Fidel es 10 años mayor que yo. Rico de familia, rico por su trabajo y un hombre amable, simpático y muy imaginativo.

En nuestra segunda cita Fidel me llevo a cenar, nos tomamos unas copas y me propuso ir a su casa. Aun no nos habíamos besado y nos dirigíamos a su casa seguramente para que me follase, algo que no sabia si me gustaba. Creo que era la primera vez que sin besarme me proponían dar ese salto, y mucho menos que yo hubiese dicho que si, pero allí me dirigí.

Entramos en un casoplón, me puso una copa y me beso. Casi no bebí mi copa, me lance sobre su cuerpo y en menos de un minuto me había desnudado. Aquella noche no me penetró, cuando estabamos los dos desnudos en su cama y cuando esperaba que aquella preciosa polla me rompiese mi mojado coño me pidió que me masturbase. Estaba tan excitada que no me pareció ni raro. Fidel me dirigía, me indicaba que aumentase la velocidad, que la disminuyese, que me metiese los dedos, que me pellizcase los pezones, cambiase de posición, que le hablase de mis deseos y fantasías. Fidel mientras se masturbaba lentamente mientras me observaba, a mi me ponía muchisimo todo aquello, no era yo, era una chica que se parecía a mi y que estaba dejandose llevar por un señor que casi no conocía. Me corrí como una posesa, Fidel estallo cuando vio como arqueaba mi espalda presa de un maravillo orgasmo. Era la primera vez en mi vida que hacia algo parecido, pero Fidel tenia un imán.

Nuestras siguiente citas fueron un calco de la segunda cita, cenábamos por todo lo alto, bebíamos por todo lo alto y me masturbaba por todo lo alto. Estábamos ya medio viviendo juntos. Habiamos viajado juntos la mayoría de los fines de semana, habíamos conocido amigos común e incluso a algún familiar. Y aun así todavía no habíamos follado. Teniamos bastante confianza, en una de nuestras sesiones de autosatisfacción Fidel me hizo ponerme a cuatro patas, mientras me flotaba el clítoris, me sentía observada por Fidel. Desde atrás observaba mi aun no follado coño y mi culo abierto fue una sorpresa cuando note que un cipote de goma penetraba mi coño. Estaba tan caliente que cualquier cosa me valía. Fidel me hizo meterme un dedo en el culo, estaba en la gloria y como pude lo hice. A veces cuando me masturbaba sola en casa era una de las cosas que más me gustaba, estimular mi ano, pero he de reconocer aunque no me de corte, que es una de las cosas que más me excitan. Fidel retiró el dildo de mi coño y retirando mi dedo de mi ojete procedió a penetrar mi ano con el bicho. Soy de las que piensan que el culo es lo más intimo del mundo. Solo se lo he entregado a mis novios más estables y siempre después de mucho tiempo y explicandoles que les daba algo especial para mi. No me cortó nada, disfrute el momento, dejé que me metiese el nabo de goma y me corrí salvajemente. Fidel era un hombre especial que me trataba como una reina y me hacia sentir especial.

Pasaron más de cuatro meses y muchos orgasmos hasta que me penetro. Fue una sorpresa verme penetrada, senti su dura polla entrar en mi vagina y ahi sentí que aunque no iba a ser la mujer más penetrada del mundo, Fidel era el hombre de mi vida.

Nos casamos seis meses después de aquella primera penetración. No os creáis que me folló mucho más, creo recordar que llegó a penetrarme 5 veces desde aquella vez. La ceremonia fue divina, yo estaba guapisima, Fidel impresionante, nuestras familias y amigos felices. Aquella noche, me regalo un dildo hecho en una joyería de Milan especialmente para mi. Una pequeña maravilla bañada en oro y con incrustaciones de piedras preciosas pulidas que resultaón ser una maravilla cuando entraban en mi vagina o ano. Aquella noche nos masturbamos los dos mirandonos a los ojos y corriendonos como perros.

Pasaron los años y nuestra felicidad aumento, nuestra vida sexual seguia siendo satisfactoria pero distinta. Teniamos sexo casí todos los días pero despues de dos años sin ser penetrada por un polla de verdad estaba que mordia por una buena penetrada. Notar las rugosidades, el calor y las venas de una buena polla. Fidel me habia confesado hace mucho su falta de deseo ante la penetración, su dificltad para mantener una penetración debido a que su polla se bajaba y solo la mantenia a tope viendo como yo me corría.

Un día en medioo de una tremenda masturbación con mi espalda apoyada sobre el cabecero de nuestra cama, con las piernas abierta y mi clítoris que parecía la polla de un niño de 3 años n pude más y se lo confesé.

– Mi amor, o solucionas lo tuyo o voy a acabar follandome al primero que me cruce.

– Paciencia mi amor paciencia – dijo Fidel mientras se corría de forma brutal. Yo al verle venirse me corrí como una cría, excitada como una burra.

No volvimos a hablar del tema.

La verdad es que la situación para mi se iba complicando, disfrutaba mucho conmigo misma mientras Fidel me observaba. Fidel me atendía, me quería, cuidaba de mi, se preocupaba por mi vida sexual, pero yo necesitaba sentir un polla de verdad. Sentir como me cogían de mis caderas mientras me martirizaban el chumino y que no fuesen solo mis dedos o toda clase de juguetes que habíamos comprado con el tiempo.

Fue en un viaje de trabajo para mi agencia de publicidad a Sevilla con un cliente donde despues de una noche de alcohol rompí todos mis tabues. Me enrolle con un hombre casado estando yo misma casada, me acoste con el primer hombre en mi primera cita, fui infiel, tuve sexo por lujuría y no por amor y me penetrarón el culo y no puse ni mala cara. Aquella noche me follaron lo que no me habian follado en muchos años, chupe polla muchos más tiempo de lo que habia hecho en toda mi vida. Fui penetrda en posturas en las que solo me habian metido malditos juguetes de goma. Me corrí a gritos, me corrí como una puta. Convencí a mi cliente que nos quedasemos en la cama toda la mañana, follando por supuesto.

De vuelta a Barcelona esa misma noche mi marido me pidió que me masturbase para él alegue dolor de cabeza, después de lo vivido en aquel hotel de Sevilla no tenia yo el coño para dedos, lo tenia para pollas de verdad.

Mi relación con mi cliente empezó a hacerse habitual. Follabamos tanto en hoteles a la hora de comer como en supuestos viajes de trabajo que en muchas ocasiones ni salíamos de un hotel local. Con Juan, así se llama mi cliente, descubrí un sexo que mis primeros novios no habían ni sospechado que existían y desde luego Fidel no me había dado. Luis me esposaba con las manos a la espalda, me esposaba al cabecero de la cama, me ataba entera, me chupaba, mordía mis pezones. Era un sexo maravilloso, completo y muy estimulante. Como os podéis imaginar mis sesiones de autoamarme delante de Fidel bajaron radicalmente. Aunque le quería y me excitaba mucho ver como su polla vibraba entre sus manos mientras me masturbaba para él, yo quería algo más.

Fidel nunca dijo nada, pero uno de esas tarde en las que me encontraba en el hotel Ars de Barcelona siendo follada por Luis, oímos entre jadeos que la puerta de la habitación se abrió. Yo me encontraba atada con el culo en pompa, Juan habia metido un dildo en mi culo y follaba con saña mi coño mientras yo sin poder nover un musculo de mi cuerpo disfrutaba como una campeona de aquella polla. Al oir la puerta Juan grito – ocupado. Al contrarío de lo que uno esperaria, osea que la señora de la limpieza, camarero o quien diablos fuera cerrase la puerta y se fuese, dos gorilas trajeados entraron en la habitación, cogieron a Luis de los pelos y lo metieron en el baño a empujones. Me quede paralizada, imaginaros la escena; todo el cuerpo atada con cuerdas, un dildo que salía de mi culo, todas mis partes a la vista de quien entrase y unos gorilas que entonces ya le daban una paliza a Luis. Me quede de piedra cuando vi entrar a Fidel, yo no me podia mover, aunque hubiese salido corriendo. Se sentó al lado mía en la cama y me miró.

Luis después de muchos golpes fue sacado del baño. Uno de los trajeados cogió su ropa. Luis fue empujado al pasillo, le tiraron su ropa y los gorilas salieron con él.

Una vez cerrada la puerta.

– Fidel, no se que decir.

– No tienes nada que decir, mi pequeña, no tienes nada que decir.

– Fidel lo siento, solo necesitaba sentirme mujer. Te amo.

– Lo sé mi amor, lo sé. No digas más.

– Fidel te amo, pasé lo que pasé tienes que saberlo.

– Lo sé mi amor, fue culpa mía.

Fidel me quito el dildo del culo. Me desató dulcemente, me llevo al baño, me ayudó a ducharme, pagó el hotel y me llevo a casa.

Fidel habia contratado un mayordomo negro cuyo nombre era Jones, un pedazó de tío, Jones es todo un profesional impecable en su trabajo. Sabe estar, sabe llevar y organizar la casa, elegante, amable con los invitados, etc. además de ello es todo musculo, todo belleza.

Desde aquel día Fidel ya no volvió a pedirme que me masturbase para él. Su frase era – quiero verte follar con Jones. Ya no se masturba mientras yo lo hago ahora en vez de dirigir mis dedos dirige mis polvos. Somos felices.

DISCULPAR POR LOS ACENTOS, EL TECLADO QUE TENGO (INGLES) NO DA PARA MAS.

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