Carta para Sara

Enero 2010

Probablemente existan muchas formas de redactar una carta, no sé si esta lo sea, ni siquiera me importa, solo quiero plasmar de forma sencilla mi versión, mi punto de vista, sé que es prácticamente imposible volverte a ver y yo te extraño como nunca y no te tengo como siempre.

Sé que es cliché pero en realidad me encontraba mirando al techo de la habitación, para ser sincera y no justificándome, en una etapa difícil de la vida de las persona, creo que la más difícil, estaba pensativa, más que en cualquier otro momento de mi vida

¿El amor existe? ¿Lo encontraré? Ummh, no lo creo –Decía para mí en voz baja

En caso de existir, no creo que sea tan fácil como lo muestran las películas, los libros o los relatos, sería difícil, pero, ¿De qué me preocupaba? ¿Importaba?, -Es pronto para eso. Intentaba tranquilizarme a mí misma, -Ya llegará. Me repetía una y mil veces en la mente.

Ciertamente había salido de una relación corta pero difícil, donde todo había terminado mal, no tenía remedio, me había lastimado, las relaciones a distancia no siempre son como parecen, a veces las dos partes no van en sincronía, a veces las dos partes no mantienen la confianza y comunicación, siempre he creído que las personas no son todas iguales, no tienen las mismas ideas, pero si en repetidas ocasiones los mismos errores, para mí en estos momentos las `relaciones` así, no funcionaban, me habían decepcionado, o por lo menos la persona lo había hecho de la manera más ruin que existiera.

Completamente inmersa en mis pensamientos me encontraba esa tarde, cuestionando cosas de la vida, del amor, de las relaciones, de la amistad, en fin, esa tarde estaba demasiado pensativa en cosas que tal vez no eran tan importantes, pero la situación prácticamente me obligaba a prestar más atención a eso, inocentemente creyendo y confiando en que no volviera a pasar y no salir lastimada una vez más.

Recostada sobre mis brazos en la nuca y mirando a la nada, me saca de ese mundo ideado por mí un ruido un poco molesto en ese momento, giro mi cabeza hacia la izquierda y veo la pantalla de la PC encendida, haciendo ese sonido en repetidas ocasiones, tanta insistencia hizo que me levantara de esa cómoda cama y saliera para visualizar lo más raro que me había pasado en ese día.

Facebook

Sara S. Ha enviado solicitud de amistad

¿En serio? ¿Quién es esta mujer?

Decidí ignorar esa petición de esa inoportuna red social en ese momento, caminaba por mi habitación pensando en todo y nada a la vez, sin nada que hacer, me senté frente al ordenador y acepté esa solicitud de amistad, hasta la fecha no tengo idea del porque lo hice, fue algo loco y arriesgado, podría ser mi ex de stalker en FB, podría ser su novia, podría ser un hombre acosador (jajaja Ya saben cómo son las redes sociales, se prestan para todo) podrían ser varias personas pero hasta que leí sus mensajes me enteré de quien era esa mujer `Sara`.

Hola Alba- Decía el mensaje recién enviado por Sara

¿Le responderás? ¿Por qué lo harías? – Decía una voz en mi cabeza. Y ahí va la Alba curiosa de siempre.

Alba: Hola, ¿nos conocemos?

Sara: Holaa, Todavía no

Alba: Ah bien

Yo trataba de sonar fría pero recuerdo que la curiosidad me comía por dentro, todavía no entiendo porque soy tan curiosa, eso no deja nada bueno, no siempre, esta vez sí.

Sara: Soy amiga de Sofía

Alba: Ahhhh ya, si me habló de ti, te acabas de mudar, ¿no?

Sara: Es verdad, tú también, ¿verdad?

Alba: sí, tengo apenas unos meses

Mi amiga Sonia recién me había contado que una amiga de ella había llegado a la ciudad donde apenas unos meses yo vivía, y ella acababa de llegar a esa ciudad y prácticamente vivía donde yo vivo ahora (Es confuso, lo se), Sonia y yo íbamos a la misma escuela, no éramos las mejores amigas pero nos llevábamos muy bien, nos hubiésemos llevado aún mejor, a no ser que ella prácticamente se me hubiera declarado, y no es malo, solo que, no congeniábamos y era mejor ser amigas, ambas sabíamos que no funcionaríamos como algo más.

La conversación continua normal, hablando de todo y nada a la vez, a decir verdad yo no le prestaba mucha atención, prefería seguir con mis cosas, concentrarme en mí, en mi familia, en la escuela y olvidarme de las relaciones que siempre parecían ser dañinas, las conversaciones con Sara, eran con frecuencia, casi a diario, la verdad respondía por cortesía, no era relevante su plática, no tocábamos los temas muy a fondo, ahora entiendo que era yo la que marcaba el alto y ella solo insistía en hablar de todo, la verdad yo no quería hablar de nada, estaba cerrada en mi mundo.

Tenía una vida rutinaria, ir a la escuela, hacer tareas, ayudar a mi hermano con mi sobrina de 3 años, los viernes a veces salía con mis amigos de la escuela, los sábados salía temprano de casa para tomar un autobús dos largas horas para visitar a mi madre, para llegar, pasar la tarde con ella y al día siguiente regresar a la ciudad a continuar con lo mismo.

Conversación Facebook

Sara: Hay que mirarnos, podemos ir a comer o algo, ¿Te gustaría?

Alba: No sé, lo veo complicado

Sara: Anda, mira, el sábado voy a ir a hacer el examen de admisión en la universidad, nos podemos encontrar e irnos allá con tu mamá y yo con mis papás

Alba: Estaremos una en cada extremo del estado

Sara: ¿eso qué? Si se puede, anda acepta mi invitación

Alba: Esta bien, nos vemos entonces el Sábado

Sara: Esta bien, nos vemos a las 11:00 AM en la central de autobuses y de ahí vamos a comer algo, quiero conocerte 😀

Alba: Bien, nos vemos entonces

Puedo asegurar que en ese momento solo acepte por la insistencia, aunque no le fue demasiado difícil convencerme, los días pasaban aburridos, estaba a punto de salir de vacaciones en unos meses, entraría a la universidad, siempre he tenido una fuerte presión familiar por hacer todo a la perfección y no se permite fracasar, en ese momento no era la excepción, así que debía esforzarme todavía más para lograr lo que `era mejor para mí`

El tan esperado sábado había llegado, me había levantado un poco muy tarde, me arregle tan normal como cualquier otro día, me puse unos jeans muy rotos, una blusa adecuada, solté mi cabello rizado, apenas me maquille, tome mis cosas, mis lentes de sol y salí de la casa mientras le enviaba un mensaje

Alba: Hola Sara, creo que llegaré un poco tarde, ¿Puedes esperarme?

Sara: Creo que también voy tarde, estoy haciendo el examen de admisión a la universidad y creo que se va a extender un poco

Alba: Esta bien, te esperare entonces, nos vemos

Continúe caminando sin obtener respuesta, avance a la ciudad donde nos encontraríamos que a mí me quedaba a 1hr a ella casi a 3 hrs, estaba segura que no llegaría pero para no sentirme mal la esperé por 2 hrs, nos descartaba la posibilidad de conocerla, acepto que no estaba emocionada, no me causaba tanta curiosidad, prácticamente me daba igual si llegaba o no, pero no quería mentir al decir que la había esperado y cumplí.

Era demasiado obvio, no llego, avance en ese pequeño viaje que realizaba cada fin de semana, pero este era diferente, este era el último, esta vez no iba a visitar a mi mamá, esta vez iba con mi abuela y desde luego por mi guitarra que estaba abandonada en esa antigua y descuidada casa, pronto me mudaría con mi madre a otra ciudad así que iba por pequeñas pertenencias familiares.

Había llegado a casa de mi tío, estuvimos comiendo, jugando con mis primos, compartiendo pequeñas historias con mis tíos, un mensaje interrumpió a las 4:00 PM nuestras impetuosas risas.

Sara: Siento mucho no haber llegado, espero todavía este en pie vernos, ya voy para allá, llegare a las 6:00 PM aproximadamente

Alba: No te preocupes igual puede ser otro día, ahora ya estoy en casa de mis tíos y no creo salir más tarde

Sara: Por favor, déjame reparar este incidente, va a ser rápido, nos saludamos y ya

Me preguntaba cuál era su insistencia, no le veía sentido, que tan importante pudiera ser mirarla o no, decirle que lo dejáramos para después era la forma más fácil de evadir el tema ya que es obvio que no la volvería a ver.

Alba: En serio, no pasa nada, no creo salir, podemos hacerlo otro día y ya vamos a comer

Sara: Por favor mujer, será rápido

Alba: Esta bien, te esperaré a las 6:00 PM

Llegaba la hora y me escape de la casa de mi familia, estaba sentada en la central de autobuses a las 5:50PM, sentaba mirando a la multitud me percate, ¿Qué estaba haciendo ahí? ¿A quién buscaba? Más bien ¿A quién esperaba? No la conocía, no sabía quién era ni como era, en los pocos meses que habíamos conversado nunca había mirado sus fotos, de haberlo hecho por lo menos recordaría su cara, su gesto o algo de ella y no era así, sentí miedo y me dije irónicamente lo loca que estaba, como se me había ocurrido tal cosa, por lo menos hubiera visto algo de ella, pero nada, sentí pena así que después de pensarlo varias veces decidí marcharme del lugar. Estaba caminando por el escueto e insignificante pasillo donde las personas caminaban de frente hacia mí, era un poco complicado avanzar, quería salir corriendo, de pronto algo o más bien alguien o no sé, me hizo levantar la mirada, ahí en ese momento estaba la mujer más hermosa que habían visto mis ojos, la primera mujer que me dejaba con la boca abierta, con la mirada fija en ella, con un negro cabello lacio no muy corto, unos grandes ojos, estatura promedio, no era gorda ni delgada, para mí era perfecta, pero lo que más llamaba mi atención eran sus labios, se veían suaves y gruesos, con una tímida pero alegre sonrisa, solo veía movimiento a mi alrededor, por un momento sentí que no había nadie, que todo se había detenido.

Sara: ¿Alba?

Por supuesto que no reaccionaba

Sara: Hola

Solo sentía su abrazo efusivo en ese momento, no sabía que decir, mi cerebro actuaba más lento que de costumbre

Alba: Hola, no te imaginaba así- Ya se, fue lo más estúpido

Sara: ¿Cómo?

Alba: Es que nunca mire tus fotos :$ -Ese comentario me dio un poco de pena

Sara: ajajaj pues Gracias, lo tomare como un cumplido, ¿Quieres que vayamos afuera?

Alba: Por mi está bien

Me sentía estúpida, pero a la vez cómoda, con el simple hecho de que ella estuviera ahí me sentía segura, me sentía un poco nerviosa, caminamos como 5min hasta llegar a un pequeño parque donde nos sentamos y no habían pasado ni 5 min y las dos estábamos como si nos conociéramos de toda la vida, reíamos de todo como adolescentes, hablamos de todo y nada, acepto que era mucho mejor hablar en persona que por mensajes aburridos, la miraba a los ojos y era transparente, sincera, relajada, divertida, compartíamos ideas, puntos de vista, emociones, seriedad, hasta ahora me daba cuenta que éramos muy parecidas, era como verme a mí del otro lado, pero con buen sentido del humor, hablar con ella me divertía nos reíamos como si estuviéramos ebrias, acepto que mis piernas temblaban aunque estuviera sentada, recuerdo a la perfección la corriente por todo mi cuerpo cuando ella toco mi pierna cuando conversábamos, fue algo inexplicable cuando ella toco mi mano y ambas jugábamos con nuestros dedos mientras nos mirábamos a los ojos, en ese pequeño tiempo de frente era suficiente para creer que nos conocíamos de toda la vida, me enamoraba su mirada segura, tanto que por nervios, estábamos sentadas directamente en el piso, recuerdo que me reí de manera tan efusiva que incline mi cabeza hacia atrás golpeándome con una de las bancas del parque, creo que me abrí un poco pero se me olvido en cuando ella me abrazo frotando mi cabeza junto con mi cabello, tratando de consolarme como un pequeño bebe, eso era tierno para mí, en menos de 30 min habíamos creado nuestro propio mundo, increíble pero cierto, al separarnos un poco solo nos mirábamos, estábamos muy cerca, ella toma mi rostro y nos dimos un pequeño beso, el beso perfecto.

En ese momento ambas nos cuestionábamos ¿Cómo ha pasado esto? ¿Por qué me siento así? ¿Por qué todo es tan lindo? ¿Por qué siento que te conozco de toda la vida? ¿Por qué no nos encontramos antes? Infinidad de preguntas, tratando de justificar ese inexplicable sentir para ambas, ciertamente, no había nada que explicar, solo paso y ya, mientras caminábamos por el lugar nos sentamos en una banca tratando de aprovechar los pocos minutos que nos faltaban por estar juntas, ambas teníamos que partir a nuestras casas, sentadas seguíamos compartiendo información sobre nuestras vidas, nuestras familias etc. La verdad yo no ponía mucha atención, solo quería besarla.

Sara: Puedes acostarte acá- Señalando sus piernas para apoyar mi cabeza

Ahora en persona ya no ponía objeción, estar con ella era perfecto, me acostaba en la banca y apoyaba mi cabeza en sus piernas mientras solo atinábamos a mirábamos, tratando de entender por este medio el sentir de la otra, la distancia una vez más se reducía y sentía sus labios en los míos, tratando de explorar nuestras bocas de una manera lenta, como si no existiera el tiempo, pudimos haber pasado horas recorriendo nuestras bocas, sintiendo en esos suaves y lentos movimientos nuestros labios, sintiendo nuestra respiración, escuchando precipitadamente el latir de nuestro corazón, sentía cada vez más cosquillas por todo el cuerpo cuando su lengua rozaba con la mía, era la sensación más inexplicable que jamás había experimentado.

Tristemente llegó el momento de marcharnos, prometiéndonos cual adolescentes una próxima cita al día siguiente, al llegar a la casa, llegue con una sonrisa que no se borraría pronto, con un sentir diferente, con una enorme curiosidad mezclada con nerviosismo y ansiedad por mirarla al día siguiente.

Las pocas horas de la noche fueron eternas, ¿Quién despierta temprano los domingos? Pues esa vez yo, ella logro que lo imposible sucediera, con toda la emoción del mundo me pare de esa cama para arreglarme y poder pasar todo el tiempo del día que fuera posible, así que hice las cosas que mi mamá me había pedido y fui a verla, nos encontramos de nuevo y todo mi cuerpo, mi mente en serio no reaccionaba, me quedaba estúpidamente hipnotizado por esa coqueta sonrisa, cabe mencionar que fue un día perfecto, donde compartimos tonterías, comimos juntas, nos recostamos a la orilla de un rio, donde solo escuchábamos el ruido de la naturaleza, aunque pasamos tiempo en silencio para mí era suficiente, su silencio no me incomodaba, me decía muchas cosas y me hacía sentir muchas otras, éramos como dos locas, conversando temas serios, poco relevantes y también tontos, esa vez con mi guitarra intente tocarle una canción (Inventada por mi jaja) donde solo por mirarla reír no me importaba hacer el ridículo, todo iba bien hasta tocar el tema de que yo me iría, no regresaría más a ese lugar, ni estaría más en la ciudad donde vivía ahora, ella también se iría a la universidad, todo se vino abajo en ese momento, estoy segura que ambas sentíamos esa rara sensación de tristeza, rara porque no teníamos ni 24 hrs de habernos encontrado, de habernos conocido, en esa nuestra primera y única cita, bautizamos a la guitarra como Sara (Lo sé, tierno jaja) ambas sabíamos que Sara me acompañaría a donde sea que yo fuera y siempre me recordaría a ella.

Ahora, Sara no es lo único que me recuerda a ella, hay muchas cosas que me recuerdan a ella, nunca en la vida olvidaría la tarde de ese domingo cuando nos despedimos, cuando no sabíamos si algún día nos volveríamos a ver, donde las dos odiábamos al destino por habernos juntado de una manera tan perfecta pero a la vez separarnos de una manera tan cruel, esa tarde no lo pudimos evitar, eran casi las 6:00 pm y hacía un día nos habíamos encontrado en el mismo lugar pero ahora estábamos ahí para despedirnos, como olvidar que nos prometimos buscarnos, hablarnos, mudarnos si fuese necesario, en el fondo yo sabía que nada de eso pasaría, llore amargamente junto a ti esa tarde, donde nos besamos de la manera diferente, tratando de quedarnos con el sabor, con la imagen, con el sentir de esos besos para cuando nos volviéramos a ver, que juramos sería pronto.

Ese “pronto“ no ha pasado en 5 años, ese pronto nunca llegó y al parecer nunca llegará ahora tu eres feliz, hasta donde sé tienes a una extraordinaria persona a tu lado, lo respeto y eso me hace feliz por ti, yo soy feliz, tengo a una mujer única a mi lado, eso es bueno, ahora ambas somos felices de diferente forma pero lo somos, pero eso no quiere decir que no te recuerde, y no te recuerdo como tú a mí, sé que sufriste que me culpas de todo, no sé si algún día leerás esto, acepto que tuve miedo, que a pesar de que nos buscamos nunca pudimos coincidir, ahora sé que no debimos dejarle todo al `destino` otra vez, que tal vez tienes razón y toda la culpa fue mía por no tratar de encontrarnos, solo quiero que sepas que eres el amor perfecto, el amor que nunca sabremos que hubiese sido, hasta la fecha me asusta encontrarte por que no sé qué pasara conmigo, hay cosas de las que no estoy segura ahora, en repetidas ocasiones me dicen que solo es una duda de sexo, pero estoy segura que eso va más allá que eso, siempre lo dije y lo repito, hubiese querido mirarte y explicar muchas cosas, llorar, sacar todo, reír y seguir con la vida, ahora tu no me das la oportunidad, lo entiendo, no lo acepto pero lo respeto. Perdona por insistir durante este tiempo en encontrarnos, tal vez no aprendí nada de todo esto, me quedo con poco a comparación de lo que tú te llevaste.

¿Lucharía por ti? ¿Deberíamos dejar el orgullo? ¿Nos encontraremos algún día? ¿Qué habría pasado? ¿Algún día este ciclo se cerrara? ¿Estoy enamorada de ti? ¿Serás el amor eterno? ¿Algún día aceptaras verme? ¿Algún día querrás escucharme? ¿Algún día te superare? ¿Perdonare mi error? ¿Te extraño? ¿Me extrañas? ¿Dejaras de ponerte siempre a la defensiva? ¿Dejaras de ser egoísta? ¿Dejaras en paz mi cabeza? ¿Te olvidare? ¿Dejaras de dolerme? ¿Algún día volverá a ser todo normal como antes de que pusiera mi vida de cabeza?

Ninguna de las preguntas anteriores tiene respuesta, por lo menos para mí no, lo que si espero es poderlas responder algún día.

PD. El amor nace cuando dos personas que ni siquiera están pensando en enamorarse y casi sin darse cuenta, no pueden dejar de hablarse.

Frase: Twitter ®

Leave a Reply

*