Un paseo por Madrid que termina en locura sexual 3

Esa cosa seguía creciendo y poniéndose dura en mi boca, más dura si cabe, algo casi imposible. Los suspiros y jadeos se oían más entrecortados pero más claros, el cabronazo estaba disfrutando…..y yo también. Estaba como loco chupando ese trozo de carne, me asombraba tanto a mi mismo que no podía pensar en nada más, solo hacerlo disfrutar.

A mi espalda oí un pequeño chasquido. Me saqué la polla del vecino de la boca un momento y oí un pequeño gemido de desagrado pero seguí moviéndola con la mano. Mientras lo hacía giré la cabeza hacia donde había venido el chasquido y vi en la pared contraria de esa cabina como la puertecita se había abierto y un par de ojos oscuros asomaban de ella escrutándome.

“Quieres mirar, no? Pues adelante, mira lo que quieras” musité para dentro al nuevo invitado…o invitada, vete a saber. Para darle más “carne” y como ya me daba igual todo, me incorporé un poco, aparté el sillón donde estaba sentado mamando esa magnífica polla, tiré de mis pantalones hacia abajo y me los saqué de las piernas junto a los bóxers.

Desnudo de cintura para abajo y con mi polla dura como un palo de hierro entreabrí las piernas un poco y me agaché para seguir con el “trabajo” a mi vecino que andaba desesperado porque siguiera jugando con mi boca en él, ofreciendo a esos ojos oscuros todo mi culo en perspectiva. Estaba realmente desquiciado, jamás se me había pasado por la cabeza hacer algo así nunca pero es que QUERÍA hacerlo, quería que me mirase bien, culearle como una puta, encenderlo más…..

Me metí otra vez la polla húmeda y dura del chico en la boca para seguir chupando y lamiendo. Este recibió mi boca con otro gemido y pegó las caderas a su pared para que me la metiera más al fondo. Seguro que si no hubiera existido esa pared me habría cogido la cabeza con las dos manos y me hubiera follado la boca, cosa que, como estaba de excitado yo, no me habría importado lo más mínimo. Era toda una revolución interior, estaba disfrutando como nunca de la situación y no regía, solo me apetecía hacer de todo, sin pensar, sin preguntarme….loco, ido.

De pronto noté una mano en la parte de atrás de mis muslos, unos dedos rozándolos levemente como pidiendo algún tipo de permiso. El propietario o propietaria de los ojos oscuros que tenía en la otra cabina había metido su brazo por el agujero de la pared y palpaba mis piernas. Yo, claro, me dejé hacer…..es más, las abrí un poco más y me incliné hacia donde estaba para que sobara lo que quisiera. Su mano subió hasta arriba y suavemente abarcó mis huevos hinchados por detrás. Era un hombre, la mano, el tacto lo delataba. Empezó a acariciarlos despacio, tocando con la punta de los dedos el principio del tronco de mi polla que no paraba de segregar precum. Tanto era el placer que me estaba dando solo acariciándome los huevos que me daban ganas de darme la vuelta para que me cogiera la polla y me masturbara aunque sabía que tardaría poco en correrme pero de pronto lo que tenía en la boca se paró, se tensó un poco más y oí gemir al chico de al lado algo como “me corro, hijo de la gran puta, me corro, ya, me corro yaaa”… Y vaya si se corrió!

No lo esperaba, había pensado retirar la boca cuando fuera a pasar pero no, al revés, me la tragué un poco más. Chorros calientes llenaban poco a poco mi boca, me iba a atragantar y la abrí para que saliera por las comisuras la lefa un poco amarga pero a la vez dulce del chico ya que me llenaba la boca. Pero no dejé salir mucho. La saboreé y me di cuenta de que me gustaba, es más, me ENCANTABA el sabor!….así que empecé a tragarme ese liquido como podía mientras el otro no paraba de correrse el cabrón. Cuando acabó, la limpié despacio con la lengua y labios hasta que de pronto se hizo para atrás y la quitó del maravilloso agujero del placer. Me quedé como huérfano, habría estado chupando y tragando más tiempo, así que miré por el agujero como implorando más polla pero mi vecino ya se subía los pantalones dando por concluida la “sesión”.

Resignado, pero aun excitado, noté que el que me acariciaba los huevos con la mano haciéndome disfrutar como un perro, me empezó a acariciar el agujero del culo con uno de sus dedos. Di un pequeño respingo porque no estaba acostumbrado pero de pronto el dedo entró un buen trecho por mi culo virgen. No sabía qué hacer, no sabía lo que sentía, no era dolor, quizá una leve molestia…. pero no me dio tiempo a analizar más: su dedo llegó a un punto de dentro de mi culo que yo no conocía y gemí como un becerro del placer……

Amor, Pasión o Deseo. Capítulo 7

En la sala de maestros; Herminia quedaba al descubierto en su plan de alejar a Fernando de Bradley; muy nerviosa volteaba a observarle a él; quién le sonreía en burla.

Ella tensa le replicó. – ¡Joder, por qué soy la superior de esta institución y me informaron de vuestra respuesta!

– Fernando habló con toda actitud de un buen abogado. – O será porqué usted tramó todo esté circo, únicamente para apartarme de Bradley, sólo por el simple hecho de que tú le extorsionas en revelar nuestra relación, obligándolo a él en tener sexo contigo, ya que tú no tienes quien te lo haga de manera formal.

– Bradley sorprendido le decía. – ¡Vaya, mejor que tú no lo pude haber dicho! – Él se acercaba a Fer diciéndole. – Debí creerte cuando dijiste que ella había tramado todo ese asunto de Guido, ahora sí tiene sentido, sólo con verla nerviosa y alterada, solita se delata.

– Herminia furiosa, tomaba impulso con su brazo y le daba una cachetada a Fernando gritándole. – ¡Vos no tenéis os derecho a tutearme!, ¡y sí, fui yo quién os ideo eso!, ¡pero que estúpido eres, sacrificas lo más por lo menos!

– Luego de haber escuchado la confirmación de lo que ya se sospechaba, de nuevo la tormenta comenzó más fuerte que hace rato; los truenos hacían cimbrar las ventanas y en el salón se empezaba a sentir una inmensa sensación de nerviosismo, presión y estrés.
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La playa nudista

Cariño, ¿vamos mañana a la playa?
Vale, ¿a qué playa?
¿Te parece bien a la de Sant Feliu?
¿A la nudista?
Sí, no creo que haya mucha gente, aún no hace mucho calor.
Pillín, pillín… vale.
Al día siguiente me levante pronto para comprobar el tiempo, comprar el periódico y algo para desayunar. Hacía un día fantástico que invitaba a ir a la playa, además al ser principio de temporada no hacía demasiada calor.

Desperté a mi mujer cariñosamente, llevándole el desayuno a la cama.

Buenos días cariño. ¿Qué tal has dormido?
Mmmmm, bien… aún estoy medio dormida y después del polvo de anoche tengo un hambre…
Pues mira, he comprado estas cañas de crema y te he preparado un zumito de naranja.
Mmmmm, eres un sol. – Me decía mientras se incorporaba despojándose de la sabana y dejando su cuerpo totalmente a mi vista.
Le acerqué la mesa de cama y me quedé junto a ella. Como había dicho estaba muerta de hambre porque en un santiamén devoró la caña de crema y se bebió el zumo.

¿Te preparo un café?
Vale, mientras voy a darme una ducha rápida y a depilarme el chochito que es el primer día de playa y quiero que le dé bien el sol. ¿Tú no te depilas la polla? Sabes que me encanta sin pelitos!
Vale, pues entro contigo a la ducha y luego preparo el café.
Nos metimos en la ducha, Ana, mi mujer cogió la crema depilatoria y me pidió que se la extendiera como yo quisiera. No tenía mucho vello, ya que hacía poco que se lo había depilado del todo. Se la extendí dejando una rayita de vello continuando su coño hacia arriba, el resto lo cubrí bien alrededor de los labios, hasta su trasero. Ana pasó sus manos por toda mi polla y mis huevos.

Nos esperamos los 5 minutos mientras nos quitamos la crema de las manos y nos quedamos en una posición un poco ridícula, riéndonos y con ganas de terminar de depilarnos. Mientras le recordé lo mucho que me gustaba, su cuerpo era bastante bonito a pesar de la edad, 43. Sus pechos tenían un tamaño perfecto para mí, tirando a grandes, 95, con unos pezones rosados que cuando se excitaba se le ponían duros como piedras, su culo y sus piernas, torneadas por el gimnasio, cuando lucía algún vestido ajustado y los tacones… mmmm, me ponía a mil, a mí y a muchos y muchas, pelo liso, moreno, por encima de los hombros, ojos verdes…

Una vez transcurrido el tiempo de rigor nos quitamos la crema con la ducha, a lo que quedaron nuestras partes sin un pelo. Le repaso con la Gilette la rayita y le quedó perfecta.

Que bien te ha quedado, está para comérselo- Le decía mientras estaba agachado frente a ese apetitoso coño.
¿Y a qué esperas?
Empecé a pasarle la lengua por esa línea de vello que marcaba el camino hasta su agujero del placer, al mismo tiempo ella abría las piernas y se apoyaba contra la pared de la ducha. Mmmmm, llegué hasta su clítoris y empecé a jugar con mi lengua con ese dulce caramelo que le hacía estremecer.

Que rico cariño, que bueno está, ¿te gusta? – Le decía al apartarme unos instantes para proseguir con ese regalo matutino.
Ya sabes que me encanta que me lo comas, me encanta sentir tu lengua húmeda jugando con él… mmmm. Ahora no puedes parar… – Me decía mientras sujetaba mi cabeza para que no se me ocurriera separarla de su coño.
Sigue cariño, sigue, me voy a correr en tu boca!!! No pares de comerme el coño, no pares por favor.
Ana no era para nada vulgar, la culpa de que hablara así era mía ya que al principio de nuestra relación ella era muy discreta, pero yo le dije que me ponía muy cachondo que hablara así, que me dijera todo lo que le apetecía, que no se cortara en decir nada, que de esa manera disfrutaríamos mucho más del sexo, que al correrse no se contuviera, que gritase si le apetecía y que si no le importaba que yo también le hablaría de la misma manera. Me confesó que a ella también le ponía cachonda pero que nunca se habría atrevido a pedírmelo. Con el paso de los años, el hablar de sexo se convirtió en algo normal, sin tabúes, y ya empleábamos esas palabras un tanto soeces en cualquier momento, siempre en la intimidad.

Sigue, sabes que me pone como una loca!!! Estoy a punto de correrme…. Siiiiii, Siiiiii, me corrooooo!!!!! Aaaahhhhhhhhh!!!!!!, me encanta, me encanta correrme en tu boca!!!!
Decía mientras su coño emanaba todos sus flujos sobre mi boca.

Que rico cariño, mmmm, le decía mientras la besaba en la boca para que ella también pudiera saborear su propia pasón.
Al mismo tiempo le pasaba los dedos por su chorreante agujero para metérselos en la boca.

¿Te gusta como sabe tu chochito? Mmmmm
Sííí, mmmm, está muy rico!!!. Aunque sabes que cuando estoy así no respondo, haré lo que me pidieses. Ahora te toca a ti, ¿no tienes ganas de una mamadita?
Sí cariño, pero se nos va a hacer tarde para la playa.
Que desagradecido!!!
No, estoy deseando, pero es que mira la hora, a lo mejor en la playa hay poca gente…
Vale, pero en la playa no te escapas que estoy deseando llevarme esta polla a la boca…. – Me decía mientras me la meneaba.
Salimos de la ducha, nos vestimos. Ana se puso un bikini brasileño blanco y un vestido veraniego corto con unas sandalias. Yo el bañador con una camiseta y nos fuimos.

Íbamos en el coche, estábamos como a 30 minutos de la playa.

Me he quedado con las ganas de comerme esta polla – Me decía mientras me la tocaba.
¿Has dicho que te has quedado con ganas de comerte una polla? ¿Cualquier polla?
No no, tonto, he dicho que me he quedado con ganas de comerme la tuya!
Ya, ya, seguro que te gustaría probar otra, una bien grande, que apenas te quepa en la boca. – Le decía riendo, en tono de broma, aunque la verdad es una fantasía que me excitaba mucho.
Hombre!!! A nadie le amarga un dulce!!! – Dijo mientras se reía.
Ahhh sí!!! te gustaría otra polla!!! que zorrita eres!!!, jejeje
Jajaja, tu has preguntado y sabes que estoy cachonda , ¿que quieres que responda?
No me enfado, siempre que yo esté siempre presente, que no me engañes. Jejeje
¿Y participar? ¿o sólo mirar? – Preguntaba mientras su mano y la conversación habían conseguido que se me pusiera mi falo como un tronco – Mmmmm, parece que te gusta!!!
Bueno… creo que primero miraría un poco como se la coges, como se la chupas, como le comes lo huevos mientras me miras con esa cara de zorrita que tanto me gusta.
¿Y después?
Te besaría en la mejilla mientras tienes su polla en la boca.
Mmmmmm, yo me la sacaría de la boca y te besaría con el sabor de su polla, sin soltara de mi mano y te la pasaría por la cara.
Ehhh!!!! te estás pasando!!
Jejeje, has empezado tú y me estás poniendo muy cachonda, tu has dicho lo que pensabas, ¿yo no puedo?
Claro, si me está gustando mucho!!!! es más, si no paras no tardaré en correrme.
¿Te gusta que te pase su polla por la cara?
¿A ti te gusta hacerlo?
Sí, me pone muy cachonda, te confieso que siempre he tenido una fantasía de hacerlo con dos tíos bisex. Ufff, creo que estoy hablando más de la cuenta!
No, no me encanta que te sinceres cada día más conmigo.
Seguro que tú también has fantaseado con dos tías bisex…
Sí, claro, contigo y con otra, o contigo y con otro también. ¿No te gustaría probar con otra tía?
Bueno, de jovencita había tonteado con…. una amiga.
Define tontear.
Besarnos, tocarnos las tetas, chuparlas… esas cosas.
¿Y comeros el coño?
No llegamos a más.
¿Y quién era esa amiga? ¿la conozco?
Que morboso, después te vas a pajear imaginándonos, jejejeje.
A ver si lo adivino, con Esther.
Sí, ¿cómo lo sabes?
Veo que ella aún te mira con cara de deseo.
Jajajaja, que dices, de eso hace muchos años y está felizmente casada, bueno, dejémoslo en que está casada. Jejeje. Y tú, ¿no estuviste nunca de joven con algo amigo?
No, pero ahora mientras me tienes tan cachondo no quisiera morirme sin probar estar contigo y otro tío.
Estamos llegando, para que sino me voy a bajar con la polla así de tiesa.
Val, vale, hemos dicho que en la playa.
Aparcamos y otro coche lo hizo junto al nuestro. Se bajó un chico de unos 27 años, el cual se interesó por nuestro coche, uno bastante llamativo del que prefiero no decir la marca. Se lo estuvimos enseñando y charlamos unos minutos.

Después fuimos hacia el sitio donde nos soltamos poner cada verano. Tendimos las toallas y nos quitamos la ropa, ella se quedó con el bikini, yo me quité todo.

¿No te quitas el bikini?
Sí, espera un poco, que me gusta mucho, ¿a ti no?
Me encanta, pero para la piscina, jejejeje – Le decía mientras le desabrochaba la parte de arriba y ella se bajó las brasileñas.
Tras unos minutos de tumbarnos al sol pudimos ver que el chico con el que habíamos hablado en el aparcamiento se acercaba toalla en mano. Ana estaba boca arriba y yo boca abajo. Al llegar a nuestra altura nos dijo:

Me he deleitado un poco más con vuestro coche. Tiene que ser una pasada conducirlo – Mientras miraba las tetas de Ana.
La verdad es que sí, es un placer. – Le dije.
Buenos no os molesto más, hasta luego.
No es molestia, tranquilo. -Le dijo Ana muy educadamente.
El chico se fue unos metros más allá y estiró su toalla, se quitó toda la ropa y se tumbó al sol boca arriba. Lucía una polla enorme y con media erección, seguramente al ver el cuerpo de Ana desnudo.

Ana hacía como que no quería mirar pero en el fondo se moría de ganas de girar la cabeza para ver que aparato gastaba.

Ana estaba a mi izquierda y como unos diez metros más allá estaba el chico, estirado boca arriba con la polla mirando hacia su cara, sobre su abdomen, con una media erección. Él tenía los ojos cerrados cara al cielo. Le susurré a Ana al oído que se se fijara en la polla que tenía nuestro nuevo amigo. Ella giró la cabeza hacia él y se quedó unos minutos mirándola, yo le empecé a tocar un pecho, acariciar su pezón, pellizcárselo suavemente mientras le preguntaba si le gustaba su polla, si era como la de sus fantasías, a lo que respondió afirmativamente. Bajé mi mano hasta su coñito y empecé a acariciarle la rayita que le había dejado, mientras empecé a lamerle su teta, a mordisquearla.

Para que me estoy poniendo muy cachonda y era a ti a quien le tocaba una buena mamada.
Vaya polla tiene, te gustaría mamarsela a él, ir hasta allí y empezar a hacerle una paja mientras le comes los huevos.
Para cariño que nos va a ver. – Me decía mientras apartaba mi mano de su entrepierna.
Creo que ya nos ha visto. – Se había girado y nos estaba mirando. – Si el problema era por si nos veía, pues ya no hay problema, ya nos ha visto, podemos seguir. – Le dije mientras volví a las andadas acariciando su coño.
No seas malo, que estoy como una perra en celo. Subió la rodilla izquierda que es la que estaba a su lado para disimular la masturbación que le estaba propinando.
Mi polla para ese entonces estaba muy, muy dura. Yo estaba de lado y Ana me la cogió y empezó a pajearme. Nuestro amigo tenía ya su polla a tope.

¿Te gustaría que viniera hasta aquí?
Vamos a las rocas, tengo muchas ganas de comértela. – Me dijo mientras se levantaba y se dirigía hacia un rincón que nos tapaba de las miradas del resto de bañistas, pero no de nuestro amigo.
Me levanté, con la polla mirando hacia el cielo para seguir a Ana mientras nuestro amigo no perdía detalle. Metimos los pies en el agua y me apoye sobre una roca de lado a nuestro amigo y de espaldas al resto. Ana se agachó y empezó a chupármela, mmmmm, el chico no perdía detalle mientras se tocaba su enorme verga. Ana le miraba de reojo y después me miraba a mí al mismo tiempo que me pajeaba y me comía los huevos. Con su otra mano estaba metiendo un dedo en mi culo. Yo estaba muy cachondo de que mi mujer me la estuviera haciendo semejante trabajo con aquel espectador pajeándose. Ufffff, estaba a mil y le dije a Ana si quería chupársela a él también, estaba como nunca la había visto, salida perdida.

Sí, comérsela y que se la comas tú también, que me ayudes y que luego me folleis los dos…
¿Le digo que venga? – Le dije mientras la miraba y ella hacía lo mismo con mis huevos en su boca.
Me dijo que sí con la un movimiento de cabeza. Miré a nuestro espectador y le invité a venir con un gesto. No tardó en levantarse con su pollón balanceándose. Se acercó y se colocó junto a mí. Ana se abalanzó sobre su berga sin soltar la mía, una en cada mano y chupando la suya.

Vaya pollón tienes, parece que le gusta a mi mujer.
Sí, está muy buena!!! – Dijo sacándosela de la boca. – Seguro que a mi marido también le gusta.
Pues toda vuestra.
Ana seguia mamándosela, apenas le cabía en la boca, mientras que con su mano le cogía los huevos. Me agaché e hice lo que habíamos comentado en el coche, la besé en la mejilla, mientras notaba su polla al otro lado. Ella continuó durante unos minutos para después sacársela de la boca y besarme con pasión mientras pasaba aquel enorme falo por mi cara.

Vamos cariño, pruébala, haz realidad tu fantasía.
Sin pensarlo me la llevé a la boca y empecé a mamársela, uffff, era la primera polla que me llevaba a la boca y me estaba gustando. Ana empezó a meterle un dedo en el culo y a comerle los huevos.

Como no paréis me voy a correr.
Espera, no quieres follarte a Ana.
Sí, follarme, follarme los dos.
Se apoyó contra la roca con las manos, dejando su parte trasera a nuestra disposición.
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Mi primera vez con Ramón

Lo peor de acercarse a los cuarenta es ver cómo, día a día, la juventud se te escapa, la nostalgia te hace un nudo en el pecho y, como si quisiéramos oponernos a la realidad del tiempo, buscamos revivir aquellos momentos que nos hicieron sentir bien.

Uno de los intentos más populares de este volver la vista atrás, son las reuniones de antiguos alumnos. Aquel otoño se cumplía veinte años que habíamos terminado la E.G.B. y alguien, con el suficiente tiempo libre y empeño, consiguió dar con la inmensa mayoría de los compañeros de aquel octavo de básica (¡Hay que ver cuánto bien ha hecho Facebook a las relaciones humanas y a estos eventos, en especial!).

La cena tenía lugar en una hacienda en las afueras de Mairena del Alcor, que se dedicaba a celebrar banquetes de bodas y demás. Para el fin de fiesta contábamos con barra libre hasta la madrugada y un disc-jockey quien para no desentonar con nuestros gustos musicales, se había surtido de la mejor música que sonaba en nuestros años mozos.

Como barra libre y conducir dan como resultado una buena multa y menos puntos en el carnet, mis amigos, conociendo mis incompatibilidades con el alcohol, se “ofrecieron” a acompañarme en mi coche, con la única condición de que los llevara de vuelta.
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Sexo compartido 8.9.10.y final

COMPARTIDO

capitulo 8º. 9º. 10º.y final

– ! Hola, cariño !. Por fin, ¿ Como es que habéis tardado tanto ?- Susan, diciendo esto se abalanzó calurosamente sobre Juan, abrazándolo y uniendo su boca a la de él.

Llevaba puesto un batín corto, que le llegaba justo a las caderas, abierto por delante, atado con un cinturón, que al levantar los brazos para rodear a Juan, mostraba que era la única prenda que cubría su cuerpo, sus perfectas nalgas quedaron al descubierto.

Esperé en silencio contemplando la escena. Susan fregaba su cuerpo contra el de Juan, manteniendo sus bocas en un largo beso, él, pasó sus manos rodeándola, sujetándola por los glúteos, apretándola contra si, adelantando las caderas hacia ella, para hacerle notar la presión que su sexo, enardecido por el deseo, ejercía sobre su bajo vientre, justo sobre el pubis femenino.

Ella lo notó enseguida, y reforzó su frotamiento, mientras de su garganta se escapaban gemidos y murmuraba palabras de placer.

– Perdona, Marcos.- Dijo, girando su cara para mirarme,- Pero tenía tantas ganas de tenerlo cerca, que me he olvidado de ti. Anda, acércate.

Se deshizo de Juan para abrazarme. Demostrando el mismo calor con que había recibido a Juan, me besó, juntando su cuerpo íntimamente al mio, buscando el contacto de mi sexo con su pubis. El batín quedó colgando de sus hombros, abierto por delante, su cuerpo desnudo se pegó al mio, pasé mis manos por su cintura, el contacto de su piel me excitó, la verga, dentro del pantalón, cobró volumen. Ella notó la presión sobre el sexo a través de la tela.

– Huuuum, noto algo aquí abajo que me gusta.

– No me extraña que con esas efusiones, nos excites.- Murmuro Juan, sonriendo complacido.
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Orgia en la Sauna

Soy español y frecuento Madrid durante mis vacaciones. Vivo en una pequeña ciudad mas al sur cuyo nombre no viene al caso. Via internet conoci un local que celebraba orgias para bisexuales y decidi acudir.

Se trataba de una sauna gay que, los jueves, se convertia en un local bisex. Logicamente acudian hombres y mujeres. Mas hombres que mujeres pero ellas eran autenticas devora-hombres.

Asi que en las siguientes vacaciones accedi al local y, tras pagar la entrada, fui directo al vestuario.

He de añadir que alli no habia profesionales, todos ibamos libremente y no se cobraba a nadie, vamos que no habia prostitucion eramos solo swingers que buscabamos desahogarnos, nada mas.

Asi que me quite la ropa, me puse una toalla a la cintura y fui curioseando por el local. Lo primero que vi fueron los servicios con lavabos y una puertecita que daba a las duchas, al fondo estaba el baño de vapor y a la izquierda una sauna.
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Noche caliente, cibersex y …

Hoola, lectores y lectoras, tras muchos relatos leidos en esta web, y muchas pajas realizadas con dus relatos al fin me decido a escribir mi primer relato, antes que nada, pedirles fisculpas por mi novatez ante el siguiente relsto qur les voy a narrar

Para ir poniendonos en situacion, primero comienzo describiendome; me llamo Luis, actualmente tengo 29 años y soy de España. Fisicamrnte soy de complexion atletica, delgado y definido debido a la practica de varios deportes, 186 de altura y unos 70 kilos, rubio de cabello y ojos color axul.

Cuando esto me sucedio, tendria como 19 años, tal vez menos, sucedio en un oscuro y frio invierno en una ciudad distinta a la mia, en la que por cosas del trabajo pasaba una temporada.
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Nunca digas nunca, desfogue de trabajo

La puerta D del tercer piso de un edificio, ni muy nuevo, ni muy antiguo, del barrio de La latina se abrió para darme la bienvenida. Allí se encontraba David, enérgico, pletórico. Después de tantos años, aún me sorprende como se vuelca con cualquier cosa. Ese día era yo el que le había llamado, el que necesitaba auxilio después de uno de esos días que los puedes etiquetar como “que me maten ya de una vez”.

El mundo de la consultoría siempre es complicado, muy sacrificado y poco agradecido. Era algo que había escuchado desde el momento que hice la entrevista para entrar en mi empresa, y que día a día he podido ir verificando. Siempre me ha parecido que yo no pinto nada trabajando ahí, pero nunca me había sentido tan absurdo como aquel día. Digamos que a unos señores de traje de cuyo nombre no quiero acordarme, aunque aquel día tuve presente a todos sus familiares, se les puso entre ceja y ceja que teníamos que regularizar unos datos antes del día siguiente. A mi parecer no era tan urgente como planteaban, pero es de las veces que es mejor agachar la cabeza y soportar todos los golpes. Allí estuvimos, mi jefa y yo, regularizando todo a prisa y corriendo. A decir verdad estaba más bien solo, porque los jefes son jefes, no se mojan. Resumen, la una de la mañana y saliendo de la oficina.
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Duelo de mamadas

Me podría perder en los ojos de aquel hombre, nunca nadie, ni hombre ni mujer, se había adueñado tanto de mi voluntad, nunca antes había confiado tan ciegamente en nadie… Dice que el amor es ciego, yo añadiría que, a veces, también es idiota.

Hacía dos años y dos meses que conocía a Enrique y en mi fuero interno creía conocerlo de toda la vida. Cada gesto, cada palabra que salía de su boca me encantaba, disfrutaba cada momento que pasaba con él y su voluntad era la mía.

Aquella tarde habíamos estado almorzando con unos amigos y conocidos suyos en una especie de reunión navideña. Pese a que no me había presentado como su novio, ni nada por el estilo, todo el mundo me trataba como a su pareja, pues nuestra relación sentimental era una especie de secreto a voces.

La sobremesa dio lugar a unas copas acompañadas de agradables tertulias y yo, dejándome mecer por el placer de las palabras, me tomé mi primer cubata del día.
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Me inspecciono a fondo

A saber a quien le meti la polla que me infecto de un pequeño pero molesto hongo el el capullo. Bueno, yo preocupado por pedi hora en la clinica cima en barcelona, el doctor un italiano bastante guapo y claramente homosexual me atendio muy bien insepeccionandome y sobandome la polla y los huevos sin ninguna malaintencion de la que yo imaginaba, despues de la receta nos despedimos con cita para una revision cuando estubiera curado. Reconozco que alguna pajilla me hice pensando en que me comia la polla el la camilla, llego el dia de la revision y era a primera hora.

al llegar por la mañana en metro en la zona universitat que para el que no lo sepa es un paraiso de travolos impresionante al lado del campo del barcelona, sali del metro y caminando por la zona ya vi a lo lejos un travolo espectacular que quedaria de la noche a ver si se comia la ultima polla antes de retirarse y ya me puse cachondo de pensarlo. los travolos me exitan mucho, si estan bien operados con una buena polla y unas tetazas ensiliconadas bien grandes… mmmm…ya me estoy poniendo duro… son un juguete, me encanta follarmelos mientras les voy haciendo una paja y jugando con sus tetazas y que bien la chupan tod@s…. buena al tema que ya estoy con la polla fuera y bien dura.
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