Dámelo todo

– Vamos a comprar, viene un amigo a comer a casa, y le he dicho que tengo una puta a la que le encanta chupar pollas, así que vas a preparar la comida y hoy vas a comer en el suelo, te daré de comer como mi perra que eres y de postre nos chuparas la polla a ambos.

Sus palabras me ponían a la vez nerviosa y cachonda, subí las escaleras mecánicas del centro comercial un peldaño por encima de mi Amo y pegada a él para q pudiera meter sus dedos si quería en mi interior. Me besó cubriéndome con su cuerpo y metió a fondo sus dedos en mi coño, y a continuación me los dio a lamer, cuando acabé terminaba la escalera mecánica y entramos al supermercado. Creo que nos vio un hombre, pero solo sonrió y siguió su camino.

Cada vez que mi Señor quería algo de un estante bajo me hacía agacharme con el culo en pompa para cogerlo y en uno de los momentos en que me agache sentí como me metía algo en el coño.

– Sigue, no te pares, que hay poco tiempo
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Último día de vacaciones

Estábamos guardando la ropa que nos habíamos llevado al viaje, pues ya era hora de regresar a la realidad que te ofrece la ciudad, un poco decepcionada de no haber tenido demasiado tiempo a solas con Dante, pero feliz por haber pasado una semana con María y Adrián antes de volver a clases.

Mi ropa estaba finalmente guardada en la maleta que había llevado, pero, como Dante había sido el último en tomar una ducha, el apenas estaba terminando de guardar todo, por lo que decidí ayudarlo un poco, doblando sus playeras y pasándoselas para que acomodara todo como él quería.

-Gracias. – Comentó después de que había guardado el resto de la ropa, sin embargo, unos cuantos accesorios personales seguían descansando sobre la cama, y pude divisar su cinturón antes de que lo tomara para guardarlo.

Sonreí un poco y volteé a verlo con un ligero puchero: habíamos pasado ya una semana juntos y no lo habíamos usado ni una sola vez, lo cual me tenía un poco triste y, debo admitirlo, la idea de que lo usara me excitaba un poco. Pensé que Dante no había visto mi puchero, por lo que no le di importancia, pero de pronto, sólo sentí un intenso ardor en mi trasero.
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Soy su puta

Es complicado imaginar como pude bajar de excitada, aquel hombre me iba a volver loca, mientras me vestía pensaba una y otra vez en lo cachonda que me había puesto solo para luego no dejarme acabar, ¡maldita sea! ¡¡QUIERO CORRERME!! gritaba una y otra vez en mi mente. Hasta el simple hecho de ponerme la ropa me molestaba incluso después de una ducha rápida que debería haberme relajado.

Mi Amo me esperaba sentado en el salón, no sabía muy bien qué era lo que se le pasaba por la cabeza, sólo sonreía y me miraba.

– Vamos.

En el ascensor subió mi falda para asegurarse de que no había olvidado ir sin bragas y al llegar al garaje nos dirigimos a su coche, me sentía con el coño ardiendo y deseaba que me dejara por fin correrme.

– Señor, déjeme correrme, deje que su puta se corra para usted.

– No zorra, pero vas a hacer algo por mí, quiero ver como te metes en el coño la palanca de cambios del coche.

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Los Vecinos Ruidosos

Hola. Ante todos deciros que este será mi primer relato. Nunca he escrito nada por lo que espero que seáis compasivos conmigo y perdonéis todos los errores que pueda tener.

Me presentare. Me llamo Luis y soy un Amo de Madrid. Tengo 47 años y empecé en este mundo hace ya un tiempo, al separarme de mi primera mujer. Siempre había sentido esta necesidad pero la tenia muy o culta, sin dejarla salir. Así que al separarme empecé a buscar paginas web, a ir a fiestas y a sentirme al fin pleno.

Vivo en un pueblo de Madrid en un inmueble de 3 plantas. Yo vivo con mi mujer en el 1er. Piso. He de deciros también que soy minusválido. Debido a una enfermedad neurológica, me quede en una silla de ruedas, De cintura para arriba soy totalmente normal, pero de cintura para abajo, según vas bajando, cada vez esta mas dormido. Diréis que como es posible un Amo en mis condiciones. No lo veo ningún condicionante para ser un buen Amo. La erección me cuesta mas pero llego a todo y si la otra parte esta de acuerdo, no veo que problema hay.
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Hermano vs Hermanas I

Ana andaba distraídamente por el centro comercial con Marta, su mejor amiga. Llevaban toda la tarde mirando diferentes modelitos, probándose camisetas, pantalones y demás. Era el típico día perfecto para hacerlo, dado que fuera del recinto el calor era insoportable. Tras varias horas entretenidas, al final ambas decidieron que ya era hora de volverse a sus casas. Al fin y al cabo eran muy jóvenes aún, sus padres no les permitían llegar demasiado tarde a sus casas.

Justo cuando ya llegaban a la salida escucharon unas voces. En la entrada del recinto una pareja estaba discutiendo, y parecía que la cosa debía de ser bastante grave, pues los gestos de ambos eran de profundo enfado. Hablaban tan alto que se podía escuchar perfectamente desde la posición de las chicas:

– ¡¿Pero tú quien te crees que eres, machista de mierda?! ¡Yo me compro la ropa que me dé la gana!

– Tú lo que eres es una calienta-pollas, que te vas comprando minifaldas enanas para que te miren los tíos.
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Mi amigo sabe bien como tratar a una perra

Manteníamos una relación un tanto distinta a lo que podría considerarse como habitual, era mi amigo de toda la vida pero siendo sinceros, pensar en su polla hacia que me excitase y acabase mojando las bragas. Era la mejor polla que había visto, sobre todo por lo gorda que era, y cada vez que me rozaba no podía evitar pensar que tal se sentiría eso rompiendo mi estrecho culito.

Un invierno nos confesamos no sé muy bien como yo creo que el alcohol ayudo bastante porque es algo que yo siempre mantengo en secreto, nuestros gustos sobre el bdsm, que me dominara, me humillaran, me azotaran y lo poco que disfrutaba del sexo convencional, y a partir de ahí comenzamos a disfrutar, aunque no llevábamos muy bien nuestra relación pues es un hombre con mucho carácter, asique hablamos y discutimos y le ofrecí una propuesta: cada vez que me portase mal, hiciera algo que le enfadase, en vez de discutir durante horas y acabar con la relación me ofrecía a calmar su ira con mi culo, podría darme los azotes que quisiera y como considerase más oportuno que los merecía.
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Ya no me corro(y me gusta)empieza el entrenamiento

Ya no me corro, (y me gusta) empieza el entrenamiento. 2ª semana

Lo primero quiero agradecer los correos recibidos, unos de apoyo de otros sumisos en situaciones parecidas a la mía y otros de parejas en nuestra misma situación, estos últimos se los he pasado a mi novia para que decida lo que quiera aunque creo que es un poco pronto para conocer otras parejas por muy morboso que nos parezca.

El resto de la semana transcurrió sin mayores incidencias hasta el viernes noche que me había vuelto a citar en su casa para una “SESION”, las instrucciones eran recogerla a las nueve y media para llevarla a cenar a algún sitio íntimo, oscuro y con una carta decente para luego volver a su casa a la sesión propiamente dicha. Me había facilitado un tanga suyo, negro y con encaje que debería ponerme en vez de mis calzoncillos habituales y unas medias con elástico que me llegaban a altura del muslo. Entre la semana que llevaba de calentón y el tanga, ya iba cachondo desde que salí de mi casa, llamé al telefonillo y apareció como una autentica diosa, rubia, con moño, con una falda de cuero ajustada a la altura de la rodilla, una blusa de seda blanca, una cazadora de cuero fino rojo y los más importante y espectacular, unos zapatos de 13 centímetros de tacón metálico con una pulsera agarrada al tobillo, en ese momento empecé a gotear y mojar el tanga.
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Miriam. La chica que más me ponía en clase.

Esta es la historia de cuando yo tenía 18 años y por aquel entonces cursaba 2º de Bachillerato. Os escribo esta historia porque fue aproximadamente en estas fechas, ya cerca de las navidades, cuando sucedió. Habíamos terminado la primera evaluación del curso y nos quedaban apenas unos días para que nos dieran las vacaciones de Navidad. Mis compañeros de clase habíamos pensado organizar una cena para el fin de semana, en la que vendrían también los profesores y tutores nuestros. Yo por aquel entonces era el delegado de clase, ya que para muchos, era el chico que reunía las condiciones ideales para serlo (educación, sensatez, facilidad de palabra, liderazgo, etc…)

Acordamos el sitio (sería en una sala de fiestas donde daban comidas) y escogimos como día un sábado a la noche.

Llegó el día y ya estando unos cuantos de nosotros en el local, poco a poco fueron apareciendo el resto de mis compañeros y profesores. He de decir que en mi clase había un poco más de chicas que de chicos, y que de todas ellas, había una chica que siempre me había llamado la atención.
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Adiestrando a mis compañeras de clase (1)

Desde qué comenzó el curso me he arrepentido de la carrera que escogí. Siempre he sido un apasionado de la informática, pero si las probabilidades de ligar en este mundillo son ya de por si escasas, toda esperanza de un romance universitario al estilo de las películas americanas se había evaporado al darme cuenta de la escasa presencia femenina en la facultad.

Concretamente se trataba de tres, Paula, Marta y Helena; que, para colmo compartían piso.

Las pocas féminas que estudiaban conmigo, además, veían su ego potenciado por la ventaja que les daban sus escasos números haciendo que se permitieran despreciarnos al resto. De esta manera sólo se juntaban entre ellas y se dedicaban a aprovecharse del resto de estudiantes, que se hacían ilusiones con ellas.

Sin embargo, al llegar los exámenes finales algunas de ellas fueron víctimas de su descuidada vida durante el año, y tuvieron que pedirme ayuda para copiar.
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Marido, esclavo y puta (6)

Os cuento como mi amiga conocio a mi perro, (marido).

Un fin de semana, que no fuimos a ningún lado, pues estaba lloviendo, como todos los fin de semanas que no salimos, durante el dia estoy con mi perro, y por la noche con mi esclavo-puta.

El sábado por la noche me llamo mi amiga, y estuvimos hablando, que planes tienes para mañana domingo, y le dije que ninguno, y me pregunto si podía venir y pasar el domingo, que tenia cosas que contarme, le dije que si.

Tenia que pensar que hacer con mi perro el domingo, y decidi tenerlo como tal, seguro que a mi amiga no le importaba, (jajajajjaja), pues no podía tenerlo en el patio con la que estaba cayendo.

Sobre las 12 llego mi amiga Marga, al perro lo encerre en una habitación.
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