La torre de babel

Todas las parejas ya estaban en el salón. Porque se habían desperdigado momentos antes. Yo sabía que había la posibilidad de que más de uno quisiera que yo me quedara sin participar activamente y me dedicara al manejo de la música, pero no pensaba estar de acuerdo y lo sometería a sorteo, esa sería mi propuesta. Hare un resumen de las nueve parejas, todas de la misma edad año arriba año abajo. Los que me trajeron Valentina y Jorge, Larisa y Dacio, Rosario y Tabares, Marcia y Geraldo, Teresiña y Edson, Isamar y Gregorio, Isadora y Cristóbal, Agustina y Martin, Mónica y Miguel. Una vez más y como suele pasar con cierta frecuencia, las mujeres estaban más cuidadas físicamente que los hombres, aunque había alguna excepción.

Llego el momento de la verdad cuando Dacio pidió que le prestáramos atención y pregunto que, si había algún voluntario, paradójicamente los hombres no dijeron nada, pero si tres mujeres, que dijeron que su marido. Las tres mujeres fueron Isadora, Rosario y Mónica. Al final lo echaron a suertes y el “afortunado” fue Cristóbal. Me volvieron a preguntar a mi como seguía el juego, les explique que los hombres se desnudaban y las mujeres se quedaban vestidas e iban perdiendo las prendas. Hubo risas, muchos comentarios desternillantes y atrevidos.
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Doña Cachonda. Cap.2.

El chaval aquel seguía inquietando a doña Lola, ése que laboraba de ayudante general en la abarrotera luego de haber desertado de la preparatoria antes sus malas notas y que optó por buscar un ingreso de dinero mientras concluía sus estudios mediante el sistema abierto. Le gustaba mucho a doña Lola, le apetecía, se le antojaba bastante. Guapo, alto, esbelto, un tanto atlético debido a que practicaba deporte, de buen porte, que acostumbraba usar jeans muy ajustados que delineaban su varonil y juvenil figura al igual que sus camisas entalladas. Era un como un pequeño manjar que doña Lola se quería devorar. Y, dejándose llevar por ese deseo, comenzó a seducirlo de a poco. Charlaba con él sin pretexto alguno, por el simple hecho de convivir un poco, preguntándole cosas de su vida que quizá resultaban banales pero que mostraban el camino a seguir y, la vez, lo allanaban. Conocer más de la presa, es lo que le da una ventaja al depredador.
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Reencarnación

Abro los ojos. La verdad es que llevo despierta un tiempo indeterminado, me he negado a levantarme y afrontar la realidad, eso es todo. Mi mente es la zona cero de una gran catástrofe, hay fragmentos de sueños, ilusiones y alegrías dispersos por todas partes, amorfos e irreconocibles, y en mitad de todos ellos un enorme agujero, oscuro y profundo, que poco a poco se hace más grande y los va consumiendo.

El terrible dolor de cabeza provocado por la resaca descomunal de todo lo que bebí anoche, la congestión derivada de los acontecimientos y el embotamiento por los dos potentes somníferos que me tomé al final, hacen que mi cuerpo experimente una décima parte del dolor que siento en el alma. Si es que me queda y no se ha marchado, para dejar de sufrir.

Restriego mis manos por mi cara, sintiendo el surco sólido de los sedimentos que ha dejado el mar de lágrimas que no han parado de brotar durante toda la noche. La almohada está empapada, así que deduzco que ni dormida he conseguido dejar de llorar. Me siento al borde de la cama y noto cómo mi cabeza se equilibra varios segundos después, como si mi cerebro estuviera encerrado en una pecera. Miro a mí alrededor, apenas hay un rayo de luz que se cuela por la ventana, con las persianas bajadas, luego hecho un vistazo el despertador para ver que son las seis de la tarde. Observo la puerta de mi habitación, entornada, anhelando movimiento, pero no hay ninguno.
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Una buena Maestra

Hola estimados lectores,el relato que les escribo a continuacion es completamente veridico.En el cambiare los nombres y omitire lugares de residencia por si el azar llevara a leer dicho relato no se de por aludido……

Era la primera vez que tendria unas vacaciones en la playa,ese mismo verano cumpli los 18 y por razones de la vida las cuales no viene al caso nunca tuve la oportunidad de conocer el mar.todo estaba preparado,las maletas,sombrillas,neveras y demas utensilios para disfrutar de una semana en el apartamento que la familia de mi amigo Javier disponia en una localidad bañada por el mediterraneo.

Salimos temprano con la intencion de llegar a la hora de comer,la expedicion la componiamos Alma,javier y yo.Alma era la madre de Javier,una mujer de 43 años,empresaria y divorciada que es como a ella le gustaba presentarse.Era una mujer que impresionaba al verla,no solo por su fisico,tambien por la seriedad que aparentaba,aunque en el fondo era una mujer muy simpatica y divertida cuando la conocias y le caias bien,aunque pocas veces se daba el caso,en eso yo me sentia afortunado,ya que desde la infancia su hijo y yo eramos grandes amigos,y por ello yo era el sobrinito como ella me decia.Alma seguramente hacia escasos 10 años podria haberse ganado el pan como modelo,no era muy alta pero como se suele decir las mejores esencias se guardan en tarros pequeños,ese era su caso.Sus pechos describian unas curvas perfectas en perfecta sintonia con sus caderas,toda ella era una incitacion al sexo,incluso,aunque no solia vestir provocativa,se advertia en su contorno un autentico manjar,sensual a todas luces a pesar de sus intentos de pasar inadvertida para los hombres,pues despues de su divorcio mas de una vez habia confesado que llego casi a odiarlos.
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Mi cuñada

Me encaminaba a casa e iba muy risueño y satisfecho. Nada más entrar mi hermano me pregunto que si había sido mucho trabajo, con normalidad le conteste que varias cajas y me conto el tipo de trabajos que hacia Olalla. Yo escuchaba a mi hermano, aunque me daba algo igual. Se asomó mi cuñada a donde estábamos mi hermano y yo, dio un pequeño rodeo hasta que quedo a espaladas de mi hermano y me preguntaba con un gesto, sabía que quería saber si había pasado algo, cuando pude le dije que si con la cabeza. Se marchó de golpe y se fue con rabia, llevaba furia en sus andares. Me disculpe con mi hermano para poder ir por agua, en la cocina estaba Paula cortando unas zanahorias, hablé con ella y lo que salió de su boca fue vete a tomar por culo. Me quede como desorientado ante esa respuesta. La cena fue algo tensa. Se notaba de tal manera que Ignacio le pregunto qué le sucedía y ella abruptamente le contesto si es que no podía tener un día malo. Mi hermano y yo nos miramos y callamos.

Por la noche decidí espiar, pero solo por saber que le contaba Paula a Ignacio. Estaba claro que esa noche no pasaría nada, porque Paula se lo dejo claro a mi hermano. Ignacio no quiso insistir, la conocía bien.
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Mi cuñada es toda una zorra

Esta parte del relato pondré en práctica las recomendaciones que he recibido en el apartado de comentarios por parte de Un lector y de Rodiz. Con que no sean demasiados largos los párrafos tratando de que los diálogos se distingan bien, Veré si lo logro.

Como no oía subir a mi cuñada decidí bajar yo con la excusa de ir a por un poco de leche. Estaba todo a oscuras, lo mismo se había quedado dormida ya que había pasado mucho tiempo, tanto que mi hermano cuando salí de mi habitación se le oía roncar. No entendía como el niño no se despertada. Hice el suficiente ruido para que se notara mi presencia, pero sin llegar a ser escandaloso. Encendí la luz que daba a la zona de la cocina y luego la de la cocina, de esa manera mi cuñada se daría cuenta de mi presencia. Pero no se oía nada y llene un vaso con leche y apague la luz de la cocina, estaba ya con la mano en la llave de la luz para dejar todo apagado y subir por las escaleras cuando oí que chistaban, haciendo el sorprendido, pregunte quien era.

Paula – Soy yo, no te asustes.

Yo – Es que no me esperaba a nadie por aquí.

Paula – ¿Y tú que haces por aquí?

Yo – Pues he bajado por un poco de leche.

Encendió una lámpara de pie y la vi solo con el camisón, con las piernas cruzadas y dejando a la vista sus muslos delicados. Se le trasparentaba la parte de arriba y se notaban unos pezones oscuros. Pero normales.

Yo – A ti no te pregunto qué haces por aquí, porque oyendo los ronquidos de Ignacio ya me lo imagino.

Paula – Si es que de vez en cuando ronca y parece una moto.

Yo miraba desde enfrente sus bien torneados muslos en espera que las cambiara de posición. Paula se quedó en silencio y yo también. No se me ocurría que decir. Hasta que ella rompió ese silencio tan profundo.

Paula – Sera el momento de irse a dormir.

Yo- Me gustaría hacerte una pregunta.

Paula – Si es lo que yo pienso, ahórrate el hacerla, NO.

Yo – Pues seguro que no es lo que tú piensas. Aunque no sé lo que puedas haber pensado. Es sobre mi problema con las chicas de mi edad. Me gustaría saber qué opinas.

Paula – Yo no me puedo poner en lugar de otras mujeres.

Yo – Vale creía que serias sincera y me ayudarías.

Paula – No seas así. No trates de hacerme sentir mal. En parte es normal que en un principio se queden sorprendidas. Son jovencitas, imagino que, con poca experiencia como tú, es cuestión de ir explorando entre dos. El tamaño, si es llamativa, tu hermano la tiene un poco más grande que la media y no me preguntes como lo sé. La tuya se sale de lo habitual y es más fácil que una mujer más adulta sepa aprovechar mejor esa circunstancia. Ya está.

Yo – Me ha gustado tu sinceridad y te lo agradezco.

Paula – Pues agradécemelo no volviendo a insistir en lo que tú sabes. Porque no sucederá más y me ahorrías malas situaciones, que luego la comedura de cabeza es total.

Yo – No te puedo prometer nada, no siempre logro dominar mis tentaciones.

Paula – Lleguemos a un trato.

Yo – ¿Qué trato?

Paula – Está clarísimo que tú lo que necesitas es una mujer con las mismas apetencias que tú. Lo que vulgarmente se llama un zorrón. Yo te puedo poner una a huevo, pero luego te lo tendrás que trabajar tú. ¿Hace o no hace?

Yo – Algo más me tendrás que contar, así estoy a ciegas.
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Disfrutar del balcón en tu habitación de Hotel

Apartado de la escritura unos años, me prometí a mi mismo no volver a hacerlo hasta encontrar hechos y relatos reales que pudiera compartir con todos vosotros y ahora, pasados unos cuantos años desde mi última historia compartida, con nuevas experiencias, un poco mayor pero mas experto y sabiendo disfrutar mas del sexo y la eroticidad…es el momento de que seais vosotros los que juzgueis si ha merecido la pena esperar tanto tiempo para leerme de nuevo. Estoy encantado si alguien duda de la veracidad de mis relatos de compartir el nombre de los lugares, fechas, etc…que por razones obvias prefiero omitir por respeto, así como los nombres reales de las personas que aparecen en mis experiencias vividas. Pero son totalmente reales, sino escribiría poesía, os lo puedo asegurar. Que disfruteis!! Hay muchas experiencias por compartir!

MAMMA MÍA…EL BALCÓN DE LA ALEGRÍA
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Esposa, madre y… MUY CARNAL.

El viaje a la central según palabras de los gerifaltes fue un éxito rotundo. Para mí fue también muy bueno, porque además del trabajo realizado, me acompaño la suerte, la fortuna, ya que mis aportaciones lograron desatascar varios trabajos que había pendientes. Como se suele decir estuve en el momento y en el sitio adecuado en el mejor momento. Durante el viaje de vuelta me felicitaron muy efusivamente, tanto el padre de Álvaro como el director general. Y como además lo hicieron públicamente mejor, sobre todo para algún listo que iba en el vuelo.

Paso un poco de tiempo y ya llegamos al mes de diciembre. Mi relación con Joana era una de cal y otra de arena, pero con su marido Gaspar, era una calma tensa. Nos limitábamos a hablar lo imprescindible, el resto de la relación profesional, porque la personal no existía, la hacíamos normalmente por personas interpuestas como la secretaria, o con simples correos.
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Mi gran desgracia .. mi polla

Tener una polla grande puede ser una ventaja, pero si es gigante, es una desgracia.

Estoy acostado, boca arriba, los ojos cerrados, no necesito abrirlos para saber lo que podría ver, paredes blancas, cama blanca, puertas blancas, armario blanco… estoy acostado en un hospital desde hace 72 días, y lo que me queda, tengo la pierna izquierda toda escayolada hasta arriba del muslo, la pierna sujeta con unos hierros a un soporte desde la cama, estoy inmovilizado, pero por lo menos tengo los brazos y la otra pierna libre.

Son las cuatro de la madrugada, hace días que no duermo más de dos horas, estoy pensando, desvelado, es lo único que puedo hacer por mi cuenta.

Apenas recuerdo el accidente, tengo una moto pequeña y vi por el rabillo del ojo que un coche a mi lado giraba de golpe y me lanzó al suelo.

Tengo varios huesos rotos en la pierna, me operaron e igual me tienen que volver a operar.

El problema aquí empezó cuando salí del quirófano y me subieron a planta todavía adormilado,
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Experiencia con la señora María

Lo coloco en sexo con maduras porque es más adecuado a la temática.

En relación a contar mis experiencias es muy curiosa la que voy a describir ahora, me paso cuando tenía unos 25 o 26 años y se trata de la experiencia que tuve con una señora sobre los 48 años aunque se conservaba espléndidamente por supuesto no se llama María pero si vivía en el barrio de Gracia, precisamente fue una época en que tenía un amigo que vivía en ese barrio famoso por sus fiestas populares en Barcelona y este amigo mío me invitó a las fiestas de gracia que son bastante concurridas, dónde a través de él en un restaurante conocí a una chica encantadora que trabajaba de enfermera, una mujer de bandera de unos 24 años y su madre que precisamente era la señora María, tan impresionado me dejo esta muchacha que en las propias fiestas hice para que mi amigo coincidiera más veces con ellas, incluso llegue a estar en su casa, casa de un edificio viejo en el que vivía con su madre, pasaron varias semanas y como tenía el teléfono de la madre y con la excusa de un libro que le quería dejar a su hija un día la llamé y me dijo que viniera a su casa y podíamos tomar un café, eso hice sin embargo no estaba la hija, le dejé el libro y al cabo de una semana surgió otra excusa para acercarme a ese piso, en este caso eran unas solicitudes de trabajo para una clínica privada, con lo que me acerque por la tarde ya que la señora María me había dicho que su hija no estaba pero que iba a venir por la tarde a última hora y cómo que el plazo tenía un límite que estaba cercano era una excusa perfecta para ir esta tarde noche y poder salir con la hija.
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