El mecánico me sigue cogiendo

Después de que Roberto, el mecánico cuarentón que me quitó la virginidad, me llenara con su leche y aparte me sacara un buen de fotos desnuda, empecé a vestirme para irme a las últimas clases, pero él tenía otro plan.

-No te vistas, reinita. Todavía no acabamos.

Él estaba acostado en un sillón que tenía en el taller, aún estaba desnudo y en las manos tenía la cámara; creo que estaba viendo el video de cuando se la estaba chupando.

-Tengo que ir a clases –respondí abrochando mi brassiere negro de encaje.

-Pensé que ya nos estábamos entendiendo muñeca. Mira, si te vas ahorita tendré que subir esto al internet.

La sangre se me congeló porque tanto en las fotos como en el video aparecía mi cara y no quería que alguien conocido las llegara a ver.
(más…)

El vecino de al frente.

Estaba aburrida, mis padres salieron durante todo el fin de semana, osea la casa para mi sola, pero como yo no soy muy sociable, osea, no tengo amigos, no sé que hacer. Ya hice todas las tareas de la casas, y ya me gradue de bachiller, así que no tengo mucho que hacer.

Mi nombre es Jasmin Zolano, tengo 18 años, y como había dicho ya me gradué de bachiller. Soy hija única, y no es por presumida ni nada de eso, pero no soy nada fea, mis rasgos faciales son delicados y marcados, labios carnosos de orma de corazón de tamaño mediano, ojos color ambar, y mi nariz es pequeña y respingona y cabello largo de un color chocolate. Mi cuerpo esta lleno de curvas, mis senos son grandes pero tampoco exageradamente grandes redondos y paraditos, una cintura muy estrecha, enserio mi cintura es demasiado pequeña, pero al contrario mis caderas son anchas acompañadas con mi trasero grande duro y paradito, mis piernas son lagas y gorditas, por mis caderas, y mi torso es pequeño, mido 1.59 una estatura normal, y mi piel es de un blanco pero tostado a la vez.

Bueno estaba sola en el departamento, en el cual vivo en el ultimo piso, es un departamento grande: cuatro habitaciones, tres baños, un pasillo, la sala que es enorme, y la cocina, es muy lindo el departamento.

Como ya sabia que hacer fui a mi habitación, me puse algo comodo, y sexy a la vez, ya que siempre que puedo, me encierro en mi habitación, cierro las cortinas y pongo musica, y me pongo a ver o leer porno o relatos eroticos. Es que no sé me encanta ese sentimiento calido que me da debajo del vientre, es tan rico. En fin, me muse una camisa blanca de botones y una falda suelta corta de color azul; me puse un conjunto de ropa interior de encaje negro, y no no es una tanga lo que me puse, ya que para mi son muy incomodas, sino una braga como si fuera un short pero muy diminuto que era puro encaje, me puse el conjunto pero al verme con todo el conjunto, decidi quitarme el sosten, y rapidamente mis senos quedaron libre debajo de la camisa a botones, me desabroche varios botones hasta llegar al inicio de mis senos.

No se confundan, yo soy timida, pero me gusta masturbarme, imaginar penes enormes entrando en mi, pero no ando por la calle como niñas de hoy en día, mostrando todas las tetas con una camisa que bien puede ser su sosten, y lanzandose a cualquiera que tenga pene. No señor, yo no soy una de esas, tampoco dire que soy virgen, porque es completamente falso, perdí la virginidad con mi ex-novio, y luego de un tiempo de eso se convirtio en mi ex ¿Qué por qué? Porque no sabe como tocarme y eso me frustraba y preferi dejarlo antes de engañarlo a él o a mi misma.

Cerre la puerta de mi habitación, y luego me dirigí a la computadora a buscar relatos eroticos para leer. Yo siempre escojo la sección de “Sexo con maduros” es que me encanta imaginar que soy yo a quien uno de esos maduros me da duro y sin piedad, y tan solo con pensarlo ya me estoy empezando a calentar. Cuando ya estaba leyendo el relato me estaba calentando rápido, y ya tenia mis piernas inquietas tratando de buscar alivio a mi sexo humedo, ya cuando termine de leer el relato, me fui directo a mi cama y me abrí de piernas con los ojos cerrados y me empece a sobar las tetas por encima de la camisa y luego empece a mover mis caderas asia delante y atrás sobando así mi clictoris.

Estaba tan ida con todo el calenton, hasta que me acorde que no cerre las cortinas. Abrí rápida mente los ojos, y lo vi, vi a mi vecino en la ventana de al frente de mi, viendo el espectaculo que estaba dando. Me miro a los ojos y sonrió.

– Hola vecina.- dijo con una sonrisa maliciosa.

Mi vecino es un hombre de unos 50 años, un hombre de aspecto rustico y muy alto, como 1.90, cabello largo que le tapa los ojos, con canas y de color negro, ojos oscuros, formido pero con un poco de barriga, y un pervertido y guarro de primera. Siempre se le veía hablando cochinadas con otras mujeres del edificio pero estas siempre le terminaban dando una bofetada, pero como que a él no le importaba seguía con la misma, incluso conmigo me a hablado de una manera asquerosa y grosera, pero al contrario de las demás vecinas o mujeres, yo no hacia nada, porque simplemente me gustaba, pero nunca le seguí aquello, simplemente me iba de ese lugar practicamente corriendo, pero siempre llegando a al departamento me metia a mi habitacion luego al baño que tenia esta y me hacia una masturbación penzando en lo que me dijo.

Creo que la excitación que tengo me dio valor, ya que miles de pensamientos se me cruzaron por la cabeza, y ninguna era de que me alejara y si la había pues se estaba quedando muda, ya que solo pensaba que esta era mi opurtunidad, una oportunidad que no se a todos los días, y la cual no iba a dejar pasar.

– Hola vecino.- dije con una sonrisa mientras me volvia a sobar los senos.

Él sonrió mucho más al ver como no me había cortado con que me estubiera mirando.

– Tienes unas lintas tetas vecina, ya quisiera yo lamerlas.- dijo pasando la lengua por sus labios, lo cual hizo que me excitara más.

Empece a pelliscar mis pezones y abrir ligeramente mis labios.

– Gracias vacino ¿Lo dice enserio?.- pregunte pelliscando más duro mis pezones.

– Claro que si vecina.- dijo mientras miraba mis senos, siendo más especificos, mis pezones.- Solo mira nada más como estas vecina, de un bueno, tan solo mira como me tienes.- y con eso se paro y se bajo los pantalones quedando en ropa interior y se agarro su polla, la cual se veía erecta.- ¿Ya viste?.- me pregunto.

– Si vecino, ya vi.- dije mientras me subía la falda y le mostraba mis bragas.- Yo estoy muy mojada vecino.- dije mientras me apartaba la braga y me pasaba un dedo por mis humedos labios.

– Ay vecina, tremenda puta saliste.- dijo mientras se me quedaba viendo y luego se fue acariciando su paquete.

– Si vecino, soy una puta.- dije mientras me frotaba y pelliscaba mi clictoris.

– Eres una guarra.- agitado.- sacates las tetas por completo puta.- me dijo y le obedeci.

Que bien que las ventanas estaban lo suficienmente cerca como para no gritar, porque sino, ya estaria muerta.

Con su atenta mirada encima de mi me pellisque los pezones, luego me pare y me puse en cuatro en la cama mostrandole todo mi coño y culo al vecino.

– ¿Le gusta vecino?.- pregunte agitada y con la voz inocente.

– Guarra, espera.- dijo mi vecino para luego ponerse los pantalones y alejarse de la ventana, me desilucione, y me acomode, aun seguía excitada. Depronto escucho el timbre, como puedo me arreglo la ropa y me dirijo a la puerta, cuando veo, es mi vecino.

– Abreme guarra.- dijo cuando abrí la puerta.

– Si, vecino.- dije abriendo la reja y él rápidamente entro cerro la reja y la puerta y me empotro contra esta. Gemí.

– Eres una perra en celo vecina.- dijo mientras me frotaba el clictoris.

Él me tenia de espaldas y mi cara pegada a la puerta, mientras él detrás de mi frotandome muy duro y rustico el clictoris.

– Anda, dilo.- dijo para luego romper mi camisa y pegar mis pezones a la fría puerta, eso me estimulo más.- Di que eres una perra que necesita una polla dura.- dijo mientras frotaba su polla en mis nalgas.- ¡Dilo!.- dijo y me dio una nalgada.

– Soy una perra… que necesita.. una polla dura…- gemí mientras restregaba mi culo en su polla.

– Pues te dare polla.- dijo y me volteo.- pero antes, me quiero comer a esas dos.- dijo y fue directo a mis senos y se metio a la boca mi seno derecho y su mano fue a la izquierda amasandola y pelliscandola de una manera rustica.

– ¡Aahhh!…- gemí al sentir como mordío de forma dura mi pezon.

– ¿Te gusta, perra?.- me pregunto y fue ahora a mi pezon izquierdo.

– ah… Ah… si… vecino.- dije como puede. Como pude lo empuje lejos de mi.- Vecino, vamos a mi habitación.- dije agitada.

No podía dejar que me cojiera allí mismo, cualquiera podía escucharnos, y no gracias, no quiero que le vayan con el chisme a mis padres de que su hija se esta cojiendo al viejo verde del vecino de al frente.

– Como tu quieras vecinita.- y con eso me agarro de las nalgas y yo le rodeé la cintura con mis piernas.

Me empezo a besar de una manera brusaca, y metio mu lengua en mi boca, a lo cual yo le correspondí jugando con mi lengua. Aun que mi lengua daba caricias, la suya era muy brusca. De repente siento como me empotra con la pared del pasillo.

– Ah… vecino…- dije al sentir como una de sus manos se metió bajo mi falda y me arranco mis bragas.

– Yo me quedo con estas.- dijo para luego olerlas.- Huele divina.- dijo y lo guardo es un bolsillo de su pantalon.

– Como usted guste vecino.- dije mientras pasaba mis manos por su pecho.

– Ahora dime señor, guarra.- me dijo pegandome contra la pared.

Gemí.

– Si señor.- dije, y metio un dedo de repente en mi coño.- ¡Ah… si!.- dije mientras arqueba mi espalda.

– ¿Si que?.- dijo mientras movia más rápido su dedo.

– Se-Señor…- dije como pude.

– Ahora si guarra, vamos a tu habitación.- entramos y me tiró bruscamente encima de la cama. Se bajo los pantalosnes y la ropa interior, dejando al descubierto una enorme polla la cual se marcaban sus venas.- Ahora chupamela perra.- me dijo moviendola.

Yo como perra en celo me fui corriendo a mamar esa polla. Espero que leer tantos relatos me hayan enseñado algo. Saque la lengua y empece a lamer toda su longitud luego le empece a lamer sus bolas, y note que su polla tenia un aroma fuerte, pero no me detube, volvi a su longitud y me metí la punta a la boca y empece a chuparla como helado mientras movia la lengua de manera circular.

– ¡Así perra… ah ah… si!.- decía mientras yo me fui metiendo mas su longitud, mientras que una de mis manos masajeaba sus bolas.- ¡Que rica puta me salio mi vecinita!.- dijo y con eso me agarro de la cabeza y con su mano formo un moño al rededor de mi cabello y me empezo a follar él por la boca.

Mientras yo estaba en cuatro patas, solo con mi falda, la cual a de estar empapada, mis senos se me movian al vaiven de la follada que me estaba dando por la boca. Se me era dificil tratar de tragarla toda, ya que era muy grande y su longitud muy alargada. Final mente se corrio en mi boca, y como pude me trague su semen, pero no toda, ya que se me escurria, él saco su pene y lo que quedaba de semen me lo hecho en la cara y en las tetas, luego lo restrego en mi rostro como si se estuviera limpiando.

– Ahora si guarra, tirate en la cama.- me ordeno y así lo hice.- vamos a ver que tal sabe es te coño de la perrita de mi vecinita.- y con eso se tiro diracto a mi coño.

– ¡Ah ah… si señor… soy una perra!.- dije al sentir su lengua y su dedo dentro de mi y lamiendo.

– ¿De quien eres?.- me dijo mientras metia dos dedos en miy yo solo podia gemir.- ¡Responde!.- dijo mientras metia un tercer dedo.

Dios sus dedos son rusticos, largos y enormes.

– ah mhh.- solo podía gemir, ya que con su pulgar empezo a masajear mi clictoris.

– Anda, habla perrita.- dijo para luego comerme mis tetas.

– Su-su… Ahh… suya.- dije como pude.

– ¿Qué?.- dijo mientras pelliscaba y mordia mis pezones.

Este es el maldito cielo.

– ¡Suya señor!.- dije luego de haber llegado al orgasmo.

– así me gusta.- dijo mientras meneaba su verga.- mira como me tienes perra.- dijo mientras me daba cachetadas con su verga.

Mientras yo, yo estaba cansada, pero queria más.

– Mira que esto no acaba.- dijo mi vecino.- aun no te eh follado ese coñito.- dijo.

– si señor.- dije como pude.- lleneme con su lechita, señor.- dije con la voz agitada e inocente.

– A ver putita.- dijo.- ponte en cuatro y agarrate de la cabecera de tu cama.

Y así hice, y poco a poco fue metiendo esa enorme verga en mi pequeño y estrecho coño.

– Mhh… No eres virgen, pero tampoco estas muy usada.- dijo apollandose en mi espalda y lamiendo el lobulo de mi oreja.

– No, señor.- dije como pude.

– Pero me gane la loteria contigo vecinita.- dijo y me nalgeo.

– ¡Ah! ¡Señor!.- dije gimiendo.- ¡Deme más duro!.- dije moviendo mis caderas, a lo que él empezo a acelerar.

– ¡Si! ¡Así perra!.- me grito y me dio otra nalgada.

Luego me volteo y me tiro en la cama, y me voltio a penetrar de una manera salvaje pero deliciosa.

– Di que eres mi perra…- dijo agitado mordiendo una de mis tetas.

– Soy… mhhh… su perra… ah señor.- dije gimiendo y jadeando.

Él seguia y seguía y yo estaba que casí volvia a tocar el cielo…

PEro de repente mi celular sonó, nos quedamos quietos sin saber que hacer, o bueno eso creía yo.

– Cojelo.- dijo mientras seguía dentro de mi.

– ¿Qué?.- dije extrañada.

– Qué lo cojas.- y me pellisco muy fuerte el pezon derecho.

– ¡Ah!.- y con eso estire mi mano y agarre mi celular que estaba al lado de mi cama sobre una mesita.

– ¿Quien es?.- pregunto luego de penetrarme lento.

– Mi papá.- dije nerviosa.

– Atiende, y pon el altavoz- dijo, y sin querer llevarle la contraria, le atendi.

– ¿Hola?.- dije tratando de regular mi voz.

– Hola hija ¿como estas?.- se olló la voz de mi padre al otro lado.

Y con eso mi vecino empezo a penetrarme otra vez.

– Mhh Bien.- dije tratando de dicimular mi voz.

– ¿Segura?.- me pregunto.

Y mi vecino me pellisco los pezones.

– S-Si pá.- dije agitada.

– Te escucho agitada.- dijo mi papá, y con eso mi vecino me pusa cuatro patas y empezo a darme más duro.

– Si, ehm… ah… Es que estoy haciendo ejercició.- dije como jadeando sosteniendome de la cabecera de la cama.

– Ah, vale.- dijo mi papá, él y mi mamá siempre me creían todo.- Bueno solo te llamaba para saber si estabas bien.- dijo.

– Si… estoy bien.- otra penetracion dura.- muy bien.- dije mirando de reojo a mi vecino que estaba sonriendo y jadeante.

– Bueno, solo era eso.- dijo.- y ten cuidado con el vecino, mira que no confió mucho en ese hombre.- dijo mi papá.

Si supiera.

– Tranquilo papá, no me voy a acercar a ese viejo verde.- dije con una sonrisa y mirando detrás de mi, donde mi vecino levanto una ceja.

– Vale, adiós.- dijo

– Adiós.- y colgo.

Me jalo del cabello pegando mi espalda a su pecho.

– Con que viejo verde ¿Eh?.- dijo mientras con una mano cariciaba mi clictoris.

– Si señor.- dije.- Pero me encanta.- y con eso nos dimos una beso de lengua salvaje.

Seguimos hasta que senti que me llegaba el orgasmo.

– ¡Aahhh!.- gemí de una manera fuerte.

Mi vecino se salio de mi y se pajeo en mis nalgas para botar toda su leche en mi.

– Fue bueno visitarla vecina.- dijo acomodandose todo.

– El placer fue mio vecino.

– No crea que sera la ultima vez vecinita.- dijo con una mirada maliciosa.

– Espero que no señor.

Seduciendo a mi Profesor III

Después de tantos años soñando y fantaseando con mi profesor, de intentar seducirle y que se hiciera el duro, de decirme que la diferencia de edad era demasiado grande, que tenía responsabilidades… parecía que por fin había sucumbido a sus bajos instintos sin vuelta atrás.

Una vez se rompió la fina línea entre fantasear y jugar en serio, todo fue a más. Fue como abrir la caja de Pandora, ya no podía fingir que no había pasado nada, ni negar que entre nosotros había una tensión sexual muy fuerte, ni que aquello que se había estado negando y por fin disfrutaba le volvía loco.

El siguiente paso surgió a partir de una conversación por WhatsApp. Era muy habitual en mí enviarle fotos eróticas que encontraba por Internet. Compartíamos opiniones sobre las mujeres de las fotos, lo que hacía que al pensar en mí me relacionase con el sexo y, ya de paso, servía para que no olvidase que estaba hablando con una exalumna bisexual y con mucho vicio.

Un día, justo antes de mis exámenes de septiembre en la universidad, le dije que igual necesitaría su ayuda el curso siguiente con un par de asignaturas de matemáticas, ya que siempre se me habían dado fatal e iba a suspender otra vez. Podría haber ido a una academia, o quizá montar un grupo de estudio, pero no. Tal vez por el calentón de las últimas fotos, o tal vez porque era la excusa que llevaba tanto tiempo buscando, se lo dije precisamente a él.
(más…)

El maduro abuelete entra por atras y de que manera

Andaba tras la ducha dispuesta a arreglar y depilar mi conejito, pues tras varios días desatendido el vello crecido podría molestar a algún visitante que se dignara jugar con él, cuando recibí la llamada en mi móvil de Jaime, ese rico madure te que había conocido en el corte ingles.

Me dijo tenía unas horas libre por la tarde, pues su mujer había salido y el, la había esquivado, por lo que le apetecía si una podía, pasar por casa a visitarme.

Le dije lo que iba a hacer y sin mediar palabra colgó el teléfono y en menos de media hora ya andaba entrando por la puerta con su característica sonrisa picarona que tanto me cautivaba.

Lo espere vestida sola con una fina bata de seda semi transparente que le hizo resoplar nada más verme, si bien fue un caballero y lo primero que hizo fue darme un cálido y largo beso, tras este deslizo su mano entre la fina tela y palpo con delicadeza mi trabajo de depilación…
(más…)

El abuelo ingles y sus amigos dan cuenta de mi …

Tenía una llamada pérdida en mi móvil de John, ese adorable abuelo ingles que tan bien sabe trabajar la serpiente que tiene de entrepierna, y aunque tenía pensamiento de llamar a Diego para comer con él, decidí devolver la llamada a ver que deseaba.

Me dijo tenía una barbacoa en casas con un pareja amiga y un colega y que si me animaba a ir le gustaría que fuese a pasar el día con ellos, pues le había hablado de mi y querían conocerme.

Me decidí al final ir, y a la media hora ya me recibía en la puerta para que pasara, quedándome un poco cortada, pues estaba desnudo, si bien me explico rápidamente que se le había olvidado decirme que la barbacoa era un evento nudista, pues todos lo practicaban y en su patio trasero tenían intimidad.

Me quede un poco aturdida pues no conocía a los demás y de sopetón entrar una, toda desnuda, me causaba dudas, pero bueno al final accedí y pase a su habitación donde deje toda mi ropa mientras el miraba picaronamente como me desvestía , acariciándose sutilmente su enorme culebra de la que espera más tarde dar cuenta.
(más…)

El desconocido que me folló III

Él volvió a tumbarse a mi lado en el jacuzzi, durante un rato nos relajamos sin hablar solo apaciguando nuestros cuerpos.

Unos minutos después cogí un gel aromático de un cesto que habíamos tirado en pleno éxtasis y tras enjabonarme hice lo mismo con él que se limitaba a mirarme y sonreírme agradecido.

Salí del jacuzzi y me sequé mientras el salía, luego se secó y yo fui hacia la cama, tiré la toalla al suelo y me lancé sobre la mullida cama.

-Pareces una chiquilla… eres una chiquilla.

-Ya no te gusto –hice un puchero exagerado abrazándome las rodillas flexionadas-

-Me enloqueces criatura –dijo sentándose con cuidado en la cama-
(más…)

El desconocido que me folló

Hacía un calor infernal esa noche, me di cuenta nada más bajar del coche en el aeropuerto. Estiré las piernas entumecidas andando un poco alrededor del taxi de mi padre. Durante el verano le ayudaba haciendo unas horas por las mañanas para que el pudiera alargar la jornada, casi siempre viajes desde ese aeropuerto al pueblo costero de al lado donde vivíamos; el trabajo me permitía ganar un dinerillo; normalmente hacía las mañanas pero ese día mi padre tenía unas cosas que hacer e hice la noche.

Abrí el maletero para coger el agua heladita, eran más de las doce y solo una hora después podría regresar a casa.

-Hola preciosa reconocería ese culo entre un millón, es espectacular –oí al baboso del compañero de mi padre detrás de mí-

-Mañana se lo cuentas a mi padre, seguro que le gustara saber lo que su amigo piensa del culo de su hija –le dije cortando así el ataque-
(más…)

Un hombre maduro pervirtió a mi esposa

Después de aquella noche que pasó Silvia con Andrés, tome la firme decisión de dar un cambio completo a nuestras vidas, deje de lado los estúpidos celos y decidí disfrutar de aquella extraña aventura sexual, la cual a decir verdad empezaba a gustarme, sobre todo por las tremendas erecciones que estaba teniendo después de ver el chocho de Silvia escurriendo semen de Andrés.

Al día siguiente le di la autorización a Silvia de llamar a Andrés y decirle que si podría verlo el próximo sábado, después de que me comunicara si habían quedado en algo, le daría la sorpresa que ya le tenía preparada.

Pasaba del medio día cuando yo estaba mirando el televisor en la recamara, Silvia entro por algún motivo que no recuerdo, fue cuando aproveche a darle la noticia.

-¿Estás muy ocupada Silvia? ¡Quiero que hagas algo!

–No, ¡sabes que siempre estoy a tu disposición!

Al escuchar las palabras de Silvia, recordé cuando tiempo atrás me molestaba mucho esa actitud sumisa y de total disposición, pero ahora todo era lo contrario, me satisfacía mucho saber que ella siempre está dispuesta a complacerme en todo y tenía que aprovechar el asunto para mis planes de emputecerla.

-¡Llámale a Andrés y dile que si podrás verlo el sábado como te ha pedido! Pero antes dame tu teléfono, quiero ponerle la alta voz para poder escuchar lo que te diga.
(más…)

El abuelo ingles me metio su serpiente por atras

Me dirigía a la cama a para acostarme tras cerrar la puerta y despedir con un par de besos a mis dos ninfos del sexo, que acababan de finalizar una sinfonía en “Do mayor”, con los instrumentos que la madre naturaleza les había otorgado, y que tan sutil y magistralmente sabían usar, pues para no perder tiempo en detalles, les contare que como colofón final a la obra de arte que en mi cuerpo habían realizado, tras afinar sus grandes instrumentos por las aberturas que encontraban libres, que por cierto alternaron y compartieron con una exquisitez digna de los mejores chef, acabaron al unisonó y perfectamente coordinada con una donación en mi boca de las ultimas notas musicales producidas, palpando, testando y degustando una, de aquella grata sonata en sus dos tonalidades , pues, entremezclando temas musicales y culinarios, diré que aunque la textura y cantidad de aquello sonidos era casi similar, su sabor,si era un punto de distinción en tan suculento manjar , si bien no podía decantarme por ninguno de ellos, pues ambos eran una delicia.

Tras descansar plácidamente toda la noche y mis aberturas recuperar su tamaño y elasticidad normal, me dirigía esa mañana a casa de John, el abuelo inglés, pues había recibido un wasap de parte de él, invitándome a pasar el día en su casa.
(más…)

Emputeciendo a una jovencita (8)

Rosa estaba en su cuarto. Las chicas estaban poniéndose los bikinis, la entrada del parking de la casa chirriaba cuando los felices padres volvían de su jornada de golf. Entraron comentando las mejores jugadas.

Eva y Laura estaban en una especie de taburetes de la cocina, Ana leía el Hola en un sillón.

Jorge – Hola chicas! Que tal la mañana?.

Ana – Bien, empapadas.

Eva aguanto una risa.

Rosa apareció por la escalera mirándonos a todos.

Yo – Buenos días Rosa, ya era hora gandula!

Jorge – Si, es una dormilona. Podrías disfrutar las mañanas como el resto de las chicas.

Laura – Si Rosa, deberías – dijo mirándola a los ojos y sonriendo.

Rosa se encamino a la cocina y se sentó en uno de los taburetes, abrió los ojos como platos, en la tele de la cocina se veía su escena en la ducha, ella completamente desnuda acariciando sus tetas cubiertas de jabón y metiéndose los dedos en el coño. La tele estaba de espaldas al salón donde estaban su padre y Jorge. Eva la miro riéndose.

Rosa estaba pálida.

Jorge – Y que vais a hacer hoy?.
(más…)