Una noche, tres historias: Viki & Toñi

Encaminadas hacia el bar, tanto una como la otra iban con la idea de divertirse y de pasar una buena noche. Y sobre todo, de cazar a algún tío de buen ver con el que irse a disfrutar de un buen rato de cama. A fin de cuentas, se habían vestido para eso, para ir a ver quien picaba el anzuelo. El local, llamado “St. Patrick”, estaba con poca gente al entrar en él, según observaron.

-Viki, ¿no habremos llegado un poco pronto?-le preguntó la otra-.

-Tal vez, pero da igual, ya verás como antes de darnos cuenta esto se llenará de hombres de bultos apetecibles-insinuó-. Hazme caso Toñi. Habrá pollas de sobra con las que degustar buenos embutidos.

-Un día te voy a lavar esa boca con jabón. Se supone que las tías no hablamos así, joder. Que nos somos una fulanas cualquiera, mierda. ¡Ostia!-ironizó-.

(más…)

De inocente a indecente en un verano (parte 2)

A la mañana siguienteme desperte extrañamente satisfecho, no recordaba muy bien qué había sucedido la noche anterior, pero sabía que había tenido uno de mis mejores orgasmos, y hasta que no estiré la mano en busca de un sobre de espidifren que había en la mesita, no recordé que no había sido mi novia Claudia quien me lo había proporcionado. Un escalofrío recorrió mi espina dorsal mientras por mi cabeza pasaban una detrás de otra las imágenes de lo que había sucedido solo unas horas antes en el rellano frente a mi habitación.

 

– ¿Te pasa algo?Tienes mala cara, preguntó Claudia mientras se desperezaba, completamente desnuda a mi lado.

– No, preciosa, es la resaca. Mentí mientras trataba de planear como comportarme durante todo el sábado.

– Gracias por lo de ayer, jamás me habías comido el coño con tantas ganas, creo que va siendo hora de que te devuelva el favor. Susurró a mi oido Claudia mientras empezaba a acariciar mi polla aún en proceso de bajar de la típica erección mañanera.

– Mejor lo dejamos para la hora de la siesta que tengo un hambre que veo turbio, vamos a desayunar.

(más…)

La amiga de mi mujer

Soy un hombre del sur de españa, y estoy felizmente casado con mi esposa que es un par de años mayor que yo. Siempre he tenido una fantasia sexual, y es realizar un trio con dos mujeres, y si fuese posible con mi mujer. El caso es que esto lo he logrado. La tercera persona es una amiga nuestra, esposa de uno de mis mejores amigos y que es una morena espectacular, con un culo perfecto y unos pechos formidables.

De siempre he pedido a mi mujer que fuera ella quien eligiese a la otra chica, pero ella siempre se ha negado, por eso comence a desechar la idea, hasta el día en cuestión en que esta chica, a la que llamare Julia aparecio.

Por motivos de trabajo, Julia y yo comenzamos a compartir coche, pues trabajabamos muy cerca el uno del otro, y como nos teniamos mucha confianza, nadie dudaria de nuestras respectivas intenciones, ni siquiera yo pretendia nada más alla de unas simples miradas furtivas.

(más…)

Me costo convencerla, pero merecio la pena

Hola, soy Mario. Ya en un anterior relato os conté una de mis fantasías. Ahora os voy a contar otra que estoy intentando que se haga realidad. Estoy casado con Mariluz de 41 años. Vivimos en un chalet en un pueblo al lado de Valladolid que se llama Zaratán. Ella es alta, con el pelo corto, más bien delgada, pero con unas buenas caderas y un buen culo. La lástima es que de pechos tiene más bien poco.

Una de las fantasías más habituales de un hombre es la de hacer un trío con su mujer y otra persona. En mi caso es hacerlo con otro hombre, ya sabéis por mi relato anterior que me gustan las buenas pollas, y me gustaría que mi mujer disfrutara también de alguno de los pollones que andan por ahí, porque ella sólo lo ha hecho conmigo, ya que era virgen cuando la conocí. Y así es como la estoy intentado convencer, diciéndola que si no tiene curiosidad por probar algo nuevo, por probar otra polla, etc.…, pero no hay manera. Así que de momento me tendré que contentar con esta fantasía.

Empiezo:

Había intentado bastantes veces convencer a Mariluz para hacer un trío con otro chico, ya que ella sólo había conocido mi polla, así que la decía que si no quería probar otra polla, que las había muy grandes por ahí, que no habría ningún problema, pero siempre me decía que no, que no la llamaba la atención. Así que me quede de piedra, cuando un día en que estábamos follando y ella me estaba cabalgando encima, me preguntó que si seguía en pié la idea del trío. Yo paré de momento y la pregunté si estaba de broma, ella me dijo que no, que lo había estado pensando y que iba a probar una sola vez a ver qué tal resultaba, pero con dos condiciones: que el tío no tenía que ser conocido de ninguno de los dos y que ella iba a escoger al chico. Yo la dije que sin problemas. A mí se me puso el cipote como una piedra y ella se echó a reír y me dijo que ya veía las ganas de hacer el trío que tenía y volvió a mover las caderas arriba y abajo, adelante y atrás hasta que nos corrimos los dos a la vez y la llené el coño de mi espeso semen.

(más…)

Aniversario de a tres

Nosotros, Liluska y Leandro somos un matrimonio producto de anteriores fracasos y que nos encontramos en la vida para comenzar a creer.

Yo había decidido abandonar el formato tradicional de un matrimonio promedio, de las parejas tradicionales de la clase media trabajadora. En cambio, Leandro nunca se había casado, no creía en la sustentabilidad de la institución “matrimonio” hasta conocerme, por lo que antes había convivido con distintas mujeres.

Comenzó el otoño en nuestra ciudad de residencia, Southeast, y nos prestábamos a celebrar un nuevo aniversario de casados, el décimo. Claro, este evento no es como en la mayoría de los matrimonios, ya que nosotros superábamos los cuarenta años de edad.

Días antes, habíamos estado deliberando sobre qué hacer. Ambos deseábamos recordar por el resto de nuestras vidas la celebración, pero nada nuevo pasaba por nuestras mentes. Hubiéramos deseado estar en otro lugar del mundo, quizás en el Caribe, en Brasil o en Europa, pero por razones económicas debíamos hacerlo en nuestra ciudad de residencia. Entonces decidimos ir a cenar y bailar en algún lugar especial.

(más…)