Cegada de amor – Capitulo 10

Y haciendo caso a algunas recomendaciones, les prepare una pequeña sorpresa en este capitulo.

Gracias a todos de verdad por sus e-mails, por sus comentarios, me da gusto que el retalo sea del agrado de muchos y espero seguir mejorando.

Espero sus comentarios de este capitulo 10, si lo ves a traves del móvil puedes enviarme correo electronico, creanme que leo y contesto cada uno de ellos.

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Aquella noche fue larga, ya no baje a la velada, preferí no hacerlo para evitar cuestionamientos, Karen bajo a despedirse de todos y subió a su habitación. Fue una noche difícil, sabía que si quería que lo nuestro funcionara tenía que haber cambios, era el inicio de la relación y creía “normal” esos problemas. Creía que yo tenía que cambiar, todo para conservar a la persona que amaba a mi lado.

Al siguiente día desperté tarde, baje a desayunar, estaban mis padres y Emi en el comedor.

Papá: Hola Fernanda, pensamos que no bajarías en todo el día. ¿Cómo te sientes? Anoche todos se quedaron muy preocupados. – Su tono de voz era muy serio –

Fer: Estoy bien papá, no hay porque preocuparse.

Papá: Como sea, tu mamá ya agendo la cita con el médico.

Fer: Esta bien papá, iré al médico para que estés tranquilo.

Emi: Iremos al cine con Karla, ¿quieres venir con Karen? – Intentando romper un poco la tensión.

***

Para la tranquilidad de mis padres acudí al médico, me hicieron algunos estudios, los cuales no arrojaron nada, como bien yo lo sabía, el médico les explico, solo era cansancio, me receto algunos multivitamínicos, un medicamento para dormir y su recomendación era descanso y actividades que no me causaran estrés, y como dicen que para todo mal siempre viene un bien, Emi convenció a mis papás que nos dejaran ir a pasar el fin de año a Acapulco. En esta ocasión solo íbamos Emi, Karla, Karen y yo, en lo personal tenía mucha esperanzas en que la situación con Karen mejorara, habían sido días de distanciamiento, Karen se la pasaba en su habitación, a veces se iba al jardín a leer o se iba a la cocina con mamá y juntas decidían el menú del día, me evitaba en todo momento y eso dolía. El plan era irnos el domingo temprano para Acapulco, llegaríamos al departamento que papá tenía en ese lugar, así que no había problema por reservar. Karen conocía todo el plan por Emi, el se había encargado de decirle, ya que nosotras no nos dirigíamos la palabra, y por increíble que parezca mis padres no se habían percatado de ello, al menos eso creía.

Fer: Karen, ¿puedo pasar? – tocando la puerta de la habitación de Karen, necesitaba hablar con ella antes de irnos, o el viaje sería muy incomodo –

Karen: ¿Qué quieres? – pude notar cierto tono de desagrado en su voz –

Fer: Hablar contigo – mientras seguía esperando me abriera la puerta –

Karen: Yo no deseo hablar, te veo más tarde – Ahí tenia la respuesta, y en mi mente solo decía “tonta tonta, y todavía vienes a buscarla”.

Papá le había pedido a Emi se llevara la camioneta, el viaje era más largo y era mucho mas cómodo viajar en ella que en un auto, subimos el equipaje, nos despedimos de mis papás e iniciamos el viaje, Karen se sentó a mi lado, se puso sus audífonos y se puso a leer un libro, me quedaba más que claro que ella no tenia intensión de hablar conmigo y aquello era lo mejor que podía haber hecho para que la dejara en paz, gran parte del viaje ella se durmió. Llegamos a Acapulco, el departamento de mi papá estaba en la zona diamante, pasando una caseta de cobro nos dirigimos por una autopista la cual nos llevo directo a la zona, evitando entrar a la ciudad. El lugar era muy bello, la playa estaba del otro lado del boulevard principal, vi como Karen iba observando todo y todas las preguntas se las hacía a Emi o a Karla. No sabía cuánto más podría soportar esa situación pero tenía que hacer algo pronto, aquello no podía seguir así. Evidentemente Emi y Karla ya se habían percatado de lo que pasaba y los sentía incómodos hasta cierto punto, Emi intentaba hacerme sentir bien por todos los medios pero solo lograba obtener una sonrisa fingida de mi parte.

Llegamos al departamento el cual era bastante grande, la estancia era amplia y abierta, tenía una vista al mar espectacular, frente a la estancia estaba la alberca, con el bar a un lado, del lado derecho estaba la cocineta, completamente equipada, y del lado izquierdo estaba la habitación que papá ocupaba como oficina cuando estaba ahí. En la parte de arriba estaban 5 habitaciones, la principal muy grande que era de mis padres, y las otras 4 todas con camas matrimoniales, pero todas con su baño individual.

Estaban ahí Socorro y su hija Erendira, ellas cuidaban del departamento y lo limpiaban en nuestra ausencia, mamá les había pedido nos atendieran durante nuestra estancia en aquel lugar.

Socorro: Erendira ayuda a los jóvenes a llevar sus maletas a las habitaciones que ocuparan. Señorita Fernanda, ¿Quién ocupara la habitación de sus padres?

Fer: Emi, si quieres quédate, nosotras podemos ocupar cualquier otra.

Subimos a las habitaciones, Emi y Karla se instalaron en la habitación más grande.

Fer: Karen, ¿te parece si nos quedamos en esta? El balcón tiene vista al mar.

Karen: Si quieres quédate aquí, puedo quedarme en otra. – No esperaba esa respuesta de Karen, y aquello me cayó como agua fría –

Fer: Eso significa que no nos quedaremos juntas ¿Cierto?

Karen: Así es – mientras se dirigía a la habitación del fondo –

Me quede callada y la deje ir, me deje caer sobre la cama y comencé a llorar, no podía mas con eso, sentía que algo me oprimía mi pecho, era una impotencia el no saber qué hacer, su indiferencia, y parecía que aquello no le importaba, se comportaba tan fría, como desearía ser como ella, era lo que decía internamente.

Estábamos en Acapulco, uno de los puertos más importantes de México, la ciudad que no duerme, un lugar lleno de antros, de diversión, con las playas más hermosas del país y yo me sentía en el peor lugar del mundo, estaba en el mismo lugar que ella, a dos habitaciones de distancia y la sentía tan lejos de mi. Esa noche Emi ya tenía el plan listo, iríamos al Hard Rock Café, habría rock en vivo, así que nos arreglamos de acuerdo al lugar, a diferencia de la ciudad de México ahí parecía verano, así que el clima era muy agradable, muy parecido al de San Diego. Ya estábamos todos listos a excepción de Karen quien bajo al final, llevaba una falda corta color negro, que se ajustaba perfectamente a sus caderas, una blusa fiusha sin mangas, y unas sandalias altas, que combinaban perfectamente con su ropa, traía un maquillaje discreto y un labial rosa que hacían lucir sus labios mas carnosos de lo que eran. Se veía tan hermosa, radiante, me encantaba, no podía dejar de observarla.

Nos fuimos, llegamos al lugar cenamos, y empezamos a degustar unos preparados deliciosos, yo era muy clásica y siempre pedía piña colada, nada mejor que esa bebida para refrescarme, Karen opto por congas, la cual era una mezcla de ron con jugo de naranja, piña y limón, la banda empezó a tocar, la cual lo hacía bastante bien, tocaron canciones de Bon Jovi, Aerosmith, Metallica, y también en español de Caifanes, Mana, Héroes del Silencio, el lugar estaba a reventar, afortunadamente teníamos un buen lugar, no podía dejar de observar a Karen, quien bailaba y tomaba alcohol sin medida, pero sabía que no podía decirle absolutamente nada, las cosas ya estaban bastante mal.

Karla: Fer, vamos al baño con Karen, ¿quieres ir?

Fer: No, aquí estoy bien, mientras veía como se alejaban.

Emi: ¿Las cosas no están bien desde esa noche verdad? – acercándose a mi –

Fer: No Emi, Karen no me dirige la palabra, no quiso quedarse conmigo en la misma habitación y hoy parecemos dos desconocidas.

Emi: Ten paciencia preciosa, dale tiempo. – mientras me abrazaba –

Fer: ¿Tiempo? Es lo que menos tenemos.

Karla y Karen regresaron, la veía mal y decidí decirle a Emi que lo mejor era irnos del lugar, me sentía incomoda, no me estaba divirtiendo. Llegamos al departamento, Karen se sentó en el sillón de la estancia, Emi y Karla se despidieron de nosotras y se fueron a su habitación.

Fer: No estás bien, vamos, te llevare a la habitación.

Karen: ¡Déjame! – quitando mis manos de su cuerpo –

Fer: Por favor amor, vamos.

Karen: ¿quieres hacer algo por mi? – Sonriendo –

Fer: Lo que quieras.

Karen: Trae mi bolsa, la que me regalo mi señora suegra – mientras carcajeaba – Subí a la habitación, traje el bolso, no sabía que habría ahí que a Karen le sirviera en ese horario.

Fer: Aquí tienes – Lo tomo, empezó a hurgar dentro de él y saco una pequeña bolsa, en la cual estaba aquella sustancia que le gustaba consumir.

Karen: Esto me hará sentir mejor. – Sacaba ese polvo blanco, lo puso sobre la mesa de centro y con una de sus tarjetas de crédito formo una delgada línea, tomo un popote del bar, se agacho hacia él y como si fuese cualquier otra cosa lo inhalo. Se recostó boca arriba sobre el sillón, yo la observaba callada, después de un rato, se quito la ropa, quedando completamente desnuda y se metió a nadar en la alberca.

Deberías venir – me dijo Karen, yo seguía en completo silencio. – Anda ven – volvió a decirme.

Dude en hacerlo, al fin me quite la ropa, y solo me quede en ropa interior y me metí a nadar con ella, me le acerque y no pude evitar besarla, ella me correspondió enseguida.

Fer: Te extrañaba tanto – Mientras seguía besándola, tocando sus pechos y su espalda, la sensación de estar bajo el agua era única, algo que nuevo para mi –

Karen: Shhh, no digas nada, solo disfruta – mientras introducía sus dedos haciendo a un lado mi panty, mi humedad era evidente lo cual se mezclaba con el agua –

Me llevo hasta la orilla de la alberca y me coloco sobre el escalón que había para bajar a ella, se deshizo de mi panty y metía y sacaba sus dedos con gran agilidad, una y otra vez, metió su cabeza bajo el agua y empezó a lamer y succionar mi clítoris con gran rapidez, salía a tomar aire por segundos y volvía a bajar, aquello era tan excitante, las dos en esa alberca, nuestros cuerpos desnudos haciendo el amor bajo el agua. Mi mente empezaba a volar, cuando de pronto explote en un orgasmo que solo Karen lograba en mi, ella seguía lamiendo desesperadamente, tome su cabeza con mis manos intentando sacarla del agua pero ella no hacía caso y seguía torturándome con aquello que tanto me gustaba, no supe en que momento pero me hizo terminar de nuevo con un grito que estoy segura se escucho por todo el departamento, salió del agua y me empezó a besar con mucha intensidad.

Karen: Ven vamos al sillón.

Salió del agua y me tomo de la mano, yo estaba tan extasiada que me costo un poco levantarme y la seguí al sillón, me tiro sobre el, tal cual salimos del agua, ambas mojadas, y se colocó sobre mí, apretaba mis senos con sus manos, una de sus piernas quedo abajo y la otra la metió en mi entrepierna, empezó a rozar su sexo sobre mi pierna, de pronto subió mi pierna derecha a su hombro y nuestros sexos quedaron uno a uno, sentí su humedad empezó a rozar lentamente, poco a poco fue aumentando la intensidad, mi vagina estaba demasiado sensible, pero aguante el orgasmo hasta sentir que ella llegaría, no dejaba de apretar fuertemente mis pechos, sentía como su cuerpo desnudo temblaba sobre mí, salían pequeños gemidos de su boca y de pronto ahí estaba, esa explosión de ambas, terminar al mismo tiempo de la persona que amas es la mejor experiencia que la vida nos puede dar, cayo rendida sobre mí, estuvo así unos minutos, el calor de su respiración estaba sobre mi cuello, el cual empezó a besar delicadamente, bajo a mis pechos, los cuales mordió fuertemente y susurro.

Karen: Eres mía, y no permitiré que nadie te separe de mi. – Entre el efecto del alcohol y la droga, ella decía lo que sentía, se levanto y fue por mas polvo – Ven princesa, vamos prueba, esto te hará olvidar, te hará sentir mucho mejor – Mientras me ofrecía de aquello que la ponía tan diferente, vi sus manos, sus ojos, ¿Qué podía pasar?, ya había pasado por mi mente probar aquello, sentir lo que ella sentía y aquel momento quizás era el momento perfecto.

Fer: Ok, dime como.

Karen: Como será tu primera vez, solo toma un poco con la uña de tu dedo meñique, acércalo a tu nariz y tapa una fosa con tu dedo índice de tu otra mano, y da un sola inhalación fuerte, esto hará que el polvo entre derecho y rápido.

Tal cual me dijo lo hice, la sensación al hacerlo fue como cuando te tiras a una alberca y te entra agua por la nariz, lo cual es como si metieran un hielo a tu cerebro.

Karen: Excelente bebe. – su voz era de orgullo, mientras me besaba nuevamente –

Al inicio sentí como la parte interna de mi garganta se dormía, la sensación en mi nariz era nula, empecé a sentir un sabor muy amargo en mi boca, solo me quede quieta pensé que eso era lo que pasaba, Karen se levantó y sirvió vodka para ambas, nos metimos a la alberca, lo que sentí esa noche es algo que en mi vida había sentido, mi corazón latía rápidamente, me salí de la alberca y en ese momento no me importaba nada, puse música a todo lo que daba y empecé a bailar a la orilla de la alberca, mientras Karen me observaba, salió de la alberca y se puso a bailar conmigo, mientras tomábamos más vodka.

Karen: ¿Cómo te sientes?

Fer: Rara jajaja pero bien, – mientras le robaba un beso –

Karen: De eso se trataba mi vida. Ahora vamos a la habitación ¿quieres?

Fer: Si claro, – Tenia esa sensación de cuando has tomado mucho alcohol, pero sin llegar a estar borracho pero donde todo te parece cool, y sin estar mareada –

Nos fuimos a la habitación, a Karen la veía bastante bien y me parecía que era yo la que andaba en otro nivel, aquello era realmente bueno. Había hecho que nuevamente estuviéramos juntas y quería que el instante se quedara paralizado en el tiempo. Aquella noche bien puedo decir fue una noche fuera de serie, fuera de este mundo, la sensación del calor de su cuerpo sobre el mío, fue la experiencia más excitante que puede llegar a sentir un ser al hacer el amor con la persona amada. Aquella noche nos fundimos en una sola, las palabras no hicieron falta y nuestros cuerpos se entendían a la perfección. Hicimos el amor toda la noche, el cansancio surgio hasta que la luz del sol empezó a hacer su aparición, se sentía frio en la habitación, el aire acondicionado se había quedado encendido toda la noche y no nos habíamos percatado de ello. Estábamos abrazadas, el rostro de Karen sobre mi pecho, me moví ligeramente intentando no despertarla, pero fue difícil, Karen me abrazo fuerte.

Karen: No te vayas, quédate conmigo. – Somnolienta y entre abriendo los ojos –

Fer: No me voy mi amor, aquí estoy.

Karen: Gracias por tan hermosa noche, Te amo Fer. – No podía creer lo que había escuchado, Karen me había dicho lo que tanto espere, me había te amo, al fin, lo había dicho –

Fer: Oh mi amor, yo te amo, como no tienes una idea.

Karen: Se cuánto me amas. Lo sé y eso me hace amarte. –Mientras me daba un tierno beso –

No nos habíamos dado cuenta de la hora, el depto. estaba en completo silencio, yo tenía mucha hambre y tenía un dolor intenso de cabeza, y un poco de gripa, así que decidí bajar a comer algo. Karen prefirió dormir un poco más y se quedó en la habitación.

Baje y encontré a Emi con Karla nadando en la alberca. Eréndira limpiaba el piso, alcance a ver en el sillón la ropa de Karen y mía, perfectamente doblada, “Auch, dejamos toda la ropa tirada, y al decir toda era todo” sentí una gran pena que no dirigí la palabra y mucho menos la vista a Ere. Me fui directo a la alberca y me senté en una silla.

Emi: ¿Estuvo buena la fiesta no? – Sonriendo pícaramente –

Karla: Emi, déjala en paz.

Emi: ¿Queeeee?, por lo que vi, ya hubo reconciliación. – riendo –

Karla: Emilio ¡ya!.

Emi: Ya Fer, sorry, pero cuéntanos ¿ya mejor?

Fer: Si Emi, mucho mejor – Sonriendo discretamente – Oh me duele mucho la cabeza, iré por algo de comer.

Emi: Me da gusto, por cierto anoche dejaron la música encendida, tuve que bajar a apagarla.

Fer: Lo siento, no nos dimos cuenta.

Me dirigí a la cocina, ahí estaba Socorro, ya había preparado unos camarones a la diabla, los cuales estaban muy picantes, apenas y estaban bien para mí, le pedí me preparara un plato extra y se lo lleve a Karen a la habitación, eran ya las 3:00pm, sí que era tarde, pero no teníamos prisa de nada, descansamos toda la tarde en la habitación, vimos tv, fue hasta la noche que salimos a cenar los cuatro, ese día toco “Carlos’ n Charlie’s”, fue de lo más tranquilo, debido a la noche anterior, nos sentíamos de cierta manera agotada, así que decidimos regresarnos al depto. con Karen, Emi y Karla se quedaron, nos llevamos la camioneta y ellos regresarían más tarde en taxi, ese día nos dedicamos a dormir, al siguiente día será la celebración de año nuevo y queríamos estar al 100%, además la gripe me seguía, aunque no muy fuerte.

***

Como siempre ya teníamos nuestra reservación en un hotel de Puerto Márquez donde celebraríamos la llegada del año nuevo, llegamos a las 10pm, el lugar era un verdadero ambiente de fiesta, ese día tomamos Champagne queríamos una bebida digna para cerrar un año, un año para mi lleno de aprendizaje, había mucho por resumir, había viajado a otro país, tenía nuevos amigos, y lo mejor de todo, había conocido el amor, tenía a la mujer de mi vida a mi lado, viviendo la mejor de las experiencias, no sabría cuando iba a durar aquello, lo único que sabía era que ese día en ese preciso instante yo era feliz. Se acercaban las 12 de la noche y la cuenta regresiva inicio.

10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1….Feliz Año nuevo 2004.

Todos nos abrazamos,

Fer: Mi amor, gracias por permitirme conocerte, gracias por este cierre de año maravilloso y feliz año nuevo, que este sea solo el inicio de una gran historia, si tu así lo quieres también claro. Te amo!!

Karen: Así será, te amo Fer – Me beso apasionadamente –

Esa noche fue una noche llena de fiesta, terminamos al amanecer, y al siguiente día nos dedicamos a estar todo el día en la alberca, escuchando música, comiendo, bajamos a la playa un rato, Karen estaba fascinada ya que el agua no era tan fría como la de San Diego, pronto regresaríamos a la ciudad de México, ya solo nos quedaba una semana de vacaciones, al siguiente fin de semana volaríamos de regreso a EU.

El regreso fue cansado ya que muchísimas personas regresaban a la ciudad, así que la carretera estaba hecha un caos, de ratos manejaba Emilio y en otros Karen, llegamos a las 10 de la noche a casa muy cansados, mis papás no estaban en casa, Emilio fue a dejar a Karla a su casa, y nosotras nos fuimos al jardín a fumar, el clima era muy frio y sí que extrañábamos el calor de Acapulco.

Estuvimos conversando con Karen sobre lo que haríamos durante esa última semana en México, decidimos seguir con el recorrido de los museos, lo cual habíamos planeado desde que llegamos y por alguna u otra razón no habíamos podido llevarlo a cabo.

Así que el sábado nos despertamos muy temprano, desayunamos en casa y nos fuimos al primer museo del día, visitamos el Museo de Arte Moderno, estaba en el Bosque de Chapultepec en el cual había una exposición de Frida Kahlo, lo recorrimos en 3 horas aproximadamente, si queríamos visitar mas no podíamos tardar mucho, después nos fuimos al Museo de la ciudad de México, el museo es un hermoso palacio virreinal cuya construcción se remonta a 1536, asi que Karen estaba conociendo mucho de la cultura mexicana, ese día solo pudimos visitar dos museos y de ahí decidimos ir zona rosa, en donde había muchos antros y muchos de ellos de temática Gay, así que no perdería la oportunidad de llevar a Karen a conocer la zona, fuimos a comer comida japonesa antes de seguir nuestro recorrido, fuimos al Angel de la Independencia, donde ya no fue posible subir ya que el horario era hasta las 5:00pm y ya era tarde, aun así Karen no perdió la oportunidad de tomar fotografías, al igual de todo el paseo de la reforma, una de las avenidas principales de la ciudad. Más tarde entramos a un bar, uno de los mejores de la zona, se llamaba Lipstick, en el había dos pisos, uno de música pop y el otro de música electro, el cual era un tipo terraza, el ambiente era muy bueno, la verdad por mi parte no tenía ganas de alcohol creo que ya había mi cuerpo tenia demasiado, sin embargo Karen no pensaba lo mismo. Salimos de ahí cerca de la 1:00am íbamos camino a casa cuando recibo una llamada.

Papá: ¡Se puede saber dónde diablos andas!

Fer: Ya vamos a casa papá.

Papá: Tienes todo el maldito día fuera, son la 1 de la madrugada, no te hemos visto desde el desayuno, ¿Dónde andas?

Fer: Fuimos algunos museos, a comer y pasamos a un bar, es todo.

Papá: ¿Qué no te cansas de fiestas?, no tuviste suficiente con largarte a Acapulco. Si eso haces aquí no quiero saber qué haces lejos de casa.

Me colgó y no me dio oportunidad de decir más, papá estaba molesto, y me esperaba una buena regañada, como llevaba el altavoz Karen había escuchado todo.

Karen: Que enojón es mi suegro –

Fer: Si un poco, pero ya se le pasara. – omite dar mayor explicación y Karen no hizo más comentarios, se durmió hasta que llegamos,

Llegamos a casa, estacione el coche, y nos bajamos, vi la luz de la tv en el cuarto de entretenimiento, íbamos subiendo…

Papá: ¡Fernanda¡ quiero hablar contigo – Escucha la voz de papá muy molesto.

Fer: Me quedare Karen, subo en un rato, yo creo q ya nos vemos hasta mañana, te quiero – Hizo una mueca de desagrado.

Karen: Ok, hasta mañana y suerte con el Ogroooo – levantando las manos y arrugando la cara –

Papá: ¡Por una chingada que no me escuchaste, te estoy esperando! – Gritando.

Baje rápidamente y fui a donde estaba sentado viendo la Tv.

Fer: Dime, aquí estoy – con un tono muy bajo –

Papá: Parece que a ti te vale mi opinión verdad, haces lo que tu regalada gana se te da, llegas tarde. ¿Se puede saber porque actúas así? – su tono aún era de molestia –

Fer: Papá considero que las cosas no son así como las estás viendo. – Intentando suavizar las cosas

Papá: A mi no me salgas con eso, hemos notado con tu madre que tu comportamiento es diferente.

Empezaba a sentirme nerviosa, mis manos sudaban y sentía que si hablaba mi voz temblaría o simplemente no saldría palabra alguna.

Papá: ¡No somos tontos Fernanda!, ¿tienes algo que decirnos? ¿Tu amiguita tiene que ver en esto? – Gritando nuevamente –

Fer: No – fue todo lo que pude decir –

Papá: Veo que no quieres decirme, una vez ya te lo advertí y esta vez no hare la excepción, estaré muy al pendiente de ti y averiguare lo que te pasa, y quien está detrás de eso, no estoy seguro que Karen tenga algo que ver pero créeme que si algo tiene que ver contigo, deseara no haber pisado mi casa.

Sus palabras me dejaron helada, conocía a mi papá sabía que empezaba a sospechar de ella, como me lo dijo no eran tontos, y estoy segura que algo había visto o sabia, porque el no era de las personas que hablaban por hablar, cuando el expresaba algo era porque ya había atado varios cabos y esa vez me estaba dando todas las pistas para saber que tenía que cuidarme, aun nos quedaba una semana en casa de mis padres.

Fer: ¿Me puedo ir? – Pregunte temerosamente –

El silencio se hizo presente, y decidí irme.

Fer: Hasta mañana papá.

Papá: Mañana iremos a casa de tu abuelo, preferiría que Karen no fuera. – Sin voltear a verme y muy serio –

Fer: Ok papá. – Todo estaba dicho, no había más que hablar, sabía que solo le bastaba confirmar sus sospechas –

Subí y tenía que decirle Karen, no podríamos ir a donde habíamos planeado y lo peor era que no podría ir conmigo, no sabía cómo decírselo pero tenía que hacerlo.

Decidí no tocar la puerta de su habitación y entrar, estaba en el baño.

Fer: Karen, soy yo. – voz baja –

Karen: Ya salgo, termino de lavarme los dientes. – Salió ya con su pijama puesta y desmaquillada –

Fer: Quiero hablar contigo.

Karen: ¿Qué paso allá abajo? Hasta acá se escuchaban los gritos de tu papá.

Fer: Papá empieza a sospechar que hay algo entre tu y yo, no me lo dijo directamente pero por lo que me dijo creo que así es, lo conozco. Debemos ser más cuidadosas, menos obvias no se – Yo estaba realmente muy preocupada –

Karen: ¿Más discretas, menos obvias? ¡Por Dios Fernanda! Creo que es lo que hemos hecho, no se de dónde saca tu padre eso, ¿Qué más quieres?

Fer: Por favor baja la voz, no sé, papá me dijo que me nota rara, que hay actitudes en mí.

Karen: Ves ¡Te nota rara! Son tus actitudes quienes te delatan, no mi presencia.

Fer: Karen, es todo, yo no me percato de lo que hago, no sé. Créeme que no lo sé. – con la voz baja tratando de que ella bajara la voz tambien –

Karen: ¿y que propones? – Ya más tranquila

Fer: Mañana papá me dijo que iremos a visitar a sus padres – tome aire, tenía que decirle que ella no estaba invitada – Uff papá me pidió que no fueras – Vi la cara de Karen, me volteo a ver con enojo, frunciendo el ceño.

Karen: Ok. Supongo que no iras.

Fer: Karen, no puedo hacer eso, tengo que ir.

Karen: ¿Tienes o quieres? –Gritando –

Fer: Tengo, es un compromiso familiar.

Karen; Cierto, ellos soy tu familia y yo soy…nadie. Perfecto – mientras aplaudía son sus manos irónicamente –

Fer: Creo que tu nunca me entenderás, no te das cuenta que solo me ocasiones problemas. – Mis lágrimas empezaron a salir, mientras me percataba que había dicho algo que no debía –

Karen: Si solo te ocasiono problemas ¿qué haces conmigo? Ya lo dijiste me queda claro. Te pediría te fueras y me dejaras sola, y de mañana no te preocupes, vete. – Salí de la habitación sin intentar solucionar nada –

Sabía que mis palabras la habían lastimado, pero ella tampoco me entendía, le había explicado que papá empezaba a sospechar, conocía claramente mi situación, y aun así su terquedad no la dejaba ver más allá, parecía que solo le importaba ella y después ella. Su actitud también me dolía, ya era el tercer problema que teníamos en casa y todos tenían el común de denominador “El no decir quién era Karen en realidad”.

Esa noche no puede dormir muy bien, no pude conciliar el sueño, pensando en lo sucedido con Karen, con mi papá, me sentía entre la espada y la pared, por extraño que pareciera esta vez no tenía ganas de enfrentar a mi padre como lo había hecho por Itzel, amaba a Karen como a nadie en el mundo, pero no podía echar a perder las cosas de esa manera, Karen y yo vivíamos lejos de mi familia, aquello se solucionaría, solo era cuestión de tiempo, solo faltaba una semana para irnos y sabía que llegando a San Diego todo volvería a la normalidad.

Desperté, y decidí ir a la habitación de Karen, para platicar con ella, esperaba estuviera más tranquila y así irme a casa de los abuelos. Pero no era así, no me permitió ni entrar, sabía que no lograría nada insistiendo, así que mejor me arregle y baje a la sala donde mis padres ya me esperaban para irnos, también iba Emilio, y que curioso, el si iba con Karla, entendí lo que mis padres esperaban de mí.

Karla: ¿Y Karen, Fer?

Fer: Se siente un poco mal.

Papá: Bueno vámonos, que mis papás nos esperan a desayunar – Interrumpiéndome –

La visita esta demás decirles que para mí fue aburrida, me sentía incomoda, no podía dejar de pensar en Karen, le mande dos mensajes de texto y de ninguno obtuve respuesta, mi abuelo no paraba de hablar de Emilio, que ya debería darle un nieto a papá para que el apellido se conservara y a mí solo me decía que terminara la carrera para que al regresar a México a trabajar con mi padre.

***

Estaba cansada de siempre intentar solucionar las cosas con Karen, al llegar nuevamente la busque sin éxito alguno así que me fui a mi habitación a dormir, o al menos intentarlo. No supe en que momento me quede dormida, era lunes ya, papá se fue al trabajo, así que podría platicar con Karen con más libertad, a pesar que mi madre estaba en casa, pero por alguna razón no lo hice y no la busque. Ese día me puse mi pants, una sudadera, tome mi ipod y me fui a correr, cerca de casa había un bosque muy lindo para hacerlo, dicen que el ejercicio genera endorfinas y te hace sentir mejor, así que decidí irme sola.

Casi terminaba de recorrer los 5 km que me había propuesto, estaba tan concentrada en lo que hacía y en la música que sonaba en mi ipod, que no escuche cuando alguien me hablo, fue hasta que toco mi hombro. No podía creer quien estaba corriendo a mi lado.

Fer: Oh, ¡Hola! ¿Qué haces aquí? Bueno si lo sé, pero que sorpresa encontrarte.

Itzel: Hola mi princesa, pero que gusto verte. Uf tanto tiempo.

Fer: Si verdad, ya un ratito

Había pasado más de un año de la última vez que vi a Itzel, aquella chica con la que había experimentado mi primer amor hacia una mujer y por la cual en tan poco tiempo había enfrentado a mi padre, las cosas con ella no habían terminado nada bien, aunque fue una relación muy breve fue intensa.

Itzel: Cuéntame de ti, ¿Qué has hecho? – mientras seguíamos corriendo –

Fer: ahora estoy de vacaciones, estudio en California, no hay mucho que contar. ¿y tú?

Itzel: Ya ha pasado un año. Vamos te invito a desayunar y platicamos ¿Qué dices?

Lo dude por un momento, no sabía si aquello estaba bien, a mi mente vino Karen, si se enteraba que estaba con Itzel, pero ¿Cómo se enteraría? ¿Qué podría pasar?

Fer: Ok vamos.

Itzel: Perfecto, ¿traes coche o nos vamos en el mio? – Se veía muy feliz –

Fer: No traje coche, como sabes vivo muy cerca de aquí, me vine caminando.

Itzel: Mejor aún – con una amplia sonrisa dejamos de correr y descansamos un poco –

Nos fuimos al estacionamiento, nos subimos a su coche.

Itzel: ¿Te late si vamos a garabatos?, Hay uno aquí cerca. – en Garabatos preparaban unos desayunos deliciosos.

Fer: Si está bien. – Iba un poco nerviosa, pero me daba mucho gusto ver a Itzel –

El trayecto fue en silencio, de vez en cuando nos volteábamos a ver con Itzel, y sonreíamos, llegamos al lugar y mientras traían nuestro desayuno nos pusimos a platicar.

Itzel; Me da muchísimo gusto volver a verte Fer, estas tan linda como siempre.

Fer: Vengo en fachas jajaja.

Itzel: No importa, te ves más hermosa, sí que has cambiado. – también ella lo notaba –

Ella, se veía casi igual, solo que ahora tenía el pelo un poco más largo y pintado de un color morado en sus puntas, estaba menos delgada, se veía muy bien, esa sonrisa inigualable y claro, la manera tan linda de tratarme no cambiaba.

Fer: ¿Qué paso contigo desde…la última vez que nos vimos?

Itzel: Desde que me visitaste y nos despedimos en la cárcel, quisiste decir.

Fer: Bueno, no quise decirlo así.

Itzel; Mis padres lograron demostrar que ya no tenía nada que ver en el negocio que me inculpaban, con tu declaración me absolvieron de la demanda que tu papá puso en mi contra y salí – mientras sonreía –

Fer: Siento mucho que hubieses pasado por eso, por mi culpa. – Apenada, mientras picaba mi desayuno –

Itzel; No fue tu culpa bonita, son consecuencias de nuestros actos, quizás tampoco debí robarte ese día en mi motoneta – Mientras carcajeaba –

Fer: Veo que estas muy bien ahora –

Itzel: Si lo estoy, aunque ahora ya más tranquilas, ya paso un año, creo que te debo una disculpa por lo que paso, aunque lo dudes si te quiero mucho y aun el día de hoy te sigo recordando como algo muy bello.

Fer: Gracias, a veces también me acuerdo de ti. –

Itzel: ¿En serio bonita? Me hace muy feliz escuchar eso viniendo de ti, después de lo que paso, lo menos que esperaba era que me dirigieras la palabra. – Se veía tan serena –

Fer: No podría dejar de hablar,

Itzel: En varias ocasiones estuve tentada a buscar a tu hermano para preguntar por ti o pedir tu nuevo número de celular, ya que en el anterior ya no supe más de ti.

Fer: Si es que lo cambie al irme.

Itzel: ¿Siempre te fuiste a San Diego?

Fer: Si allá estoy estudiando la universidad,

Itzel; Oh si que te fuiste algo lejos, quizás algún día te visite, claro si quieres claro.

Fer: Claro que sí.

Itzel: Y muero de curiosidad, ¿tienes novio, novia? – Ahí estaba la pregunta, que sabia haría –

Fer: Si, hace poco inicie una relación.

Itzel: Oh que bien, y es niña o niño.

Fer: Niña

Itzel: Así que decidiste seguir el buen camino – mientras reia –

Fer.: Si – Reí también, ella me sacaba mi buen humor –

Itzel: Y que ahora debes extrañarla mucho, ¿Cuánto llevas por acá?

Fer: Tres semanas aprox, ya el sábado regreso.

Itzel: Mira, si pues seguro la extrañas horrores.

Fer: Ella vino conmigo – Volteándola a ver para ver su reacción –

Itzel: Casi se atraganta. Cof cof , y ¿Dónde la escondiste o qué?

Fer: Esta en mi casa

Itzel: ¿Queeeeee? O sea tu papá ya te acepto, wow.

Fer: No precisamente, la traje como una “amiga”

Itzel: Eres tremenda Fer, no cabe duda que has cambiado, conociendo a tu papá no quiero imaginar cómo has hecho para ocultar tu relación.

Fer: Si ha sido difícil, sobretodo porque ella no le gusta ocultarse.

Itzel: A nadie mi princesa, pero bueno yo que ella si mantenía todo en secreto o capaz vaya a dar a la cárcel como yo – mientras reía nuevamente –

Fer: Si lo sé, pero bueno esperemos las cosas mejoren.

Itzel; Estoy segura que si, y ¿Cómo se llama? ¿De dónde es?

Fer: Se llama Karen y es de San Francisco CA,

Itzel: Mírate nada mas Fer, te ligaste a una estadunidense, debe ser muy bella,

Fer: Si es bonita, a mí me gusta – Era tan extraño estar platicando con ella de Karen, no notaba incomodidad en ella ni que le afectara en algo, así que eso era bueno, me daba confianza –

Itzel: Deberíamos salir, digo yo no tengo a nadie, no me los has preguntado pero te lo informo pero puedo invitar a alguna amiga, dices que se van el sábado, asi que bien podríamos salir esta semana, mañana o tu dime que día pueden.

Fer: Deja lo checo y te aviso, ya que estamos un poco molestas con ella y no se si quiera.

Itzel: Convéncela, dile que soy una amiga, de ambiente, eso quizás la haga sentir mejor no sé. ¿Han salido con amigos aquí?

Fer: No solo con Emi y su novia. Karen conoce mi historia contigo, sabe de ti.

Itzel: Pero ahora soy pasado, seguro no le desagradara la idea de hacer algo diferente.

Fer: si quizás, te aviso. Dame tu número y te marco, nos podemos ir, es tarde y dije que solo iba a correr.

Nos fuimos del restaurante, e Itzel se ofreció en llevarme a casa, la cual no era lejos de ahí. Eran casi la 1pm cuando llegue y estaba Karen en la cocina desayunando, no había nadie más.

Karen: ¿Dónde andabas?

Fer: fui a correr

Karen: ¿No es un poco tarde para correr?

Uff ahí estaba nuevamente molesta, no sabía si decirle que había encontrado a Itzel, decirle que había ido a desayunar, seguramente se enojaría más, pero tampoco podía ocultárselo. Si que estaba en un dilema.

Karen: Estoy esperando que digas de dónde vienes – Molesta –

C O N T I N U A R A . . .

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