Celebrando mi cumpleaños

Como algunos saben me llamo, Mercedes, y soy latinoamericana. Lo que les voy a contar a continuación me sucedió el sábado pasado, el día de mi cumpleaños.

Como saben soy baja, con cintura estrella, caderas anchas, un par de senos no muy grandes pero tampoco pequeños, me considero que estoy bien. También tengo cabellos oscuros y ojos rasgados y todo aquello con un color de piel almendra, en si me considero bella, no espectacular, pero si tengo lo mío.

En fin. El fin de semana pasado cumplí 19 años, no estaba muy contenta pues a diferencia de muchas personas los cumpleaños no son de mi agrado. Para mi es una forma de sutil de recordarte que te estás haciendo un año más viejo y menos sabio. Cumplí 19 años el viernes y por consiguiente tuve clase en la universidad, como siempre mis amigas me felicitaron, mis amigos me llenaron de perfumes y chocolates y un sin fin de cosas, así paso el día de abrazo en abrazo. Al llegar el almuerzo una amiga de la facultad de medicina dijo que debíamos celebrarlo, yo dije que sí, aunque no me gusta cumplir años me encanta festejar por todo.

Meli, mi amiga dijo que teníamos que ir a un club que quedaba a las afuera de la ciudad, pues era nuevo y todo el mundo quería ir, yo había escuchado de él pero no había tenido la oportunidad de ir, pues la universidad no deja mucho tiempo. Con Meli y las demás niñas acordamos ir, nuestros amigos querían ir pero les dijimos que era noche de niñas, pero realmente no queríamos que fuera por que entre ellos estaba el novio de Meli y aunque adoro a esa mujer es bien puta y de seguro quería ir sola para ver a quien se follaba. Acorde con Susan que es de mi facultad ir de compras al otro día en la mañana, pues ya que ese día era mi cumpleaños mi madre quería que fuéramos a cenar por lo cual no tenía tiempo para ambas cosas.

Mi cumpleaños transcurrió normal, muchos regalos, invitaciones y comida, no recuerdo haber comido tanto hacia tanto tiempo. Al día siguiente Susan me recogió en mi puerta y dándole un beso a mi madre me marche, iríamos a comprar algo para esta noche y luego pasaríamos al salón de belleza. Fuimos a un par de tiendas pero todo era tan feo, siempre me caracterice por ser un mujer muy elegante al vestir, pero a diferencia de siempre esa noche quería irme algo bien puta, no buscaba sexo pero si quería que cuando caminara los hombres babearan. Entramos en una tienda y en ella me encontré con un vestido en la vitrina, era hermoso y como lo buscaba, el vestido era totalmente hecho en lentejuelas, la espalda era descubierta y era de tirantes, gracias a mis piernas gruesas y cintura delgada parecía como un reloj de arena. El vestido quedo a la perfección y abrazo mis curvas con suavidad pero de forma sensual, pague por el vestido y fui por los zapatos, estos fueron más fáciles de encontrar, pronto mi vestuario estaba listo.

como era más de las dos de la tarde decidimos ir por el almuerzo y luego de este fuimos al salón de belleza, nunca en mi vida había pasado del color chocolate o castaño rubio en mi melena, pero como dije ese día me sentía atrevida por lo cual le pedí a la peluquera que me echara un rojo borgoña, ella me felicito por mi elección ya que combinaba perfectamente con mi color de piel, estuvimos unas buenas tres horas en la peluquería pero todo valió la pena, había quedado hermosa y sexi.

Susan me dejo en casa y quedamos de vernos en el club, yo bese sus mejillas y entre en casa, adentro no había nadie, por lo general siempre ando sola ya que mis padres trabajan o están de viaje. Fui a mi alcoba y me despoje de todo y me metí en la ducha, en ella afeite mi vagina dejándola rosadita y suavecita, por lo general en las otras partes del cuerpo me hacia la cera por lo cual siempre tenía un aspecto suave y libre de bello. Al salir me vestí y peine mi cabello dejándolo en hondas, la peluquera tenia razón, combinaba con mi color de piel.

Me puse el vestido, los tacones y aplique un poco de maquillaje, haciéndome ver atrevida. Estaba lista por lo cual me decidí ir. El bar era igual que todos, solo con la diferencia de que en sus paredes había luces de neon salpicados por doquier, al ingresar un olor a sexo, sudor y licor me recibió, era un olor exquisito. Fui a la segunda planta y allí estaban todas, cada una de ellas lucia hermosas y atrevidas, ¡vivan los 19!

Nos sentamos y pedimos una botella de tequila limones y sal, yo amo el tequila y ese día era la festejada por lo cual fue el licor de la noche.

– ¿porque no has dejado que los chicos vengas? – pregunte a Meli.

– Vamos, Merche, nos hubieran arruinado la diversión – yo rodee mis ojos y no pregunte más, igual ya sabía la respuesta.

Decidimos bailar, así que tome a Meli y la lleve a la pista de baile que estaba en la primera planta, ella y yo nos empezamos a mover al ritmo de la música, nos reíamos y gritábamos a todo pulmón, me la estaba pasando de lujo. Dos hombres llegaron y se pararon detrás de nosotras, el hombre de Meli, era alto y acuerpado, era guapo.

Bailamos al ritmo de la música, yo no había visto a mi pareja pero si sabía que se movía muy bien, él me tenía sujeta por la cintura y me restregaba toda su pelvis, podía sentir su polla en mi trasero y eso me gusto, no me consideraba una puta pero si me encantaba excitar a los hombres.

– ¿te puedo invitar a un trago? – el tipo que tenía detrás mío me pregunto. Asenti y ve voltee, ahí tenía una imagen clara de quien era.

nunca lo había visto, por su rostro deduje que tenía unos 25 años, era un poco más alto que yo pero no tanto como su amigo, tenía la piel blanca con cabellos castaños rubios, era flaco pero tenía poco de músculos haciéndolo lucir bien, en si el tipo era guapo.

Fuimos la barra y pedimos de a cerveza la cual no tarde en beber, estaba seca, pegajosa y sudorosa, hable con aquel hombre que descubrí que se llamaba Thomas y era ingeniero de sistemas, me hizo reír y me conto un poco sobre él. En esas sonó una canción buena y me saco de nuevo a la pista, esta vez me le pegue y yo comencé a restregarle mi trasero, no sé por qué lo hice pero Thomas me ponía caliente, él se aferró a mis caderas y comenzó a moverse conmigo, en determinado momento el retiro mi cabello de mi cuello y me comenzó a besar el cuello, sus labios eran delicioso y la piel se me erizo.

– conque me sigas bailando así, no podre controlarme – su voz sonó pesada y carrasposa, estaba excitado.

yo no dije nada, me seguí moviendo y editándolo, su verga estaba dura y comprimida por sus pantalones, era exquisita a pesar de las telas que nos separaban podía sentir que era grande, mmm como me gustan, Thomas paso sus manos a mis piernas y comenzó a acariciarlas, gracias al vestido le fue fácil, pues prácticamente con los movimientos se me fue subiendo hasta llegar al nacimiento de mis nalgas, la canción finalizo y otra comenzó, Thomas, me volteo y estrello sus labios con los míos, su lengua entro con urgencia en mi boca, sus manos se posaron en mi culo y su pene lo sentía en mi ombligo, este hombre era un excelente besador.

– ¿qué te parece si salimos de aquí? – el pregunto cómo me iba dando besos por el cuello.

– no puedo – dije, recordé a mis amigas, no podía irme con este extraño y dejarlas. No podía hacer eso.

– venga, no la pasáremos genial.

– no estoy sola, he venido con unas amigas – dije como me mordía el labio, su lengua estaba en mi cuello, mi piel estaba erizada, simplemente delicioso.

– ellas entenderán – el tomo mis labios en los suyos y volvió a devorarlos, su lengua contorneaba mis labios, eran tan delicioso, mis bragas estaban mojadas y mis pezones erectos, estaba excitada – dile que un amigo te llevara.

Como una boba asenti y fui en busca de mis amigas, al llegar vi que Meli no estaba y no pregunte, de seguro ya estaba engarzada por el amigo de Thomas, me despedí de las niñas y les invite a almorzar al día siguiente para recompensar mi falta de respeto por irme, como estaban un poco ebrias aceptaron y besándome me dejaron marchar, tome mi cartera y camine entre los cuerpo sudoroso hasta llegar a la salida. Allí estaba Thomas esperándome con un taxi al lado, al verme el me sonrió y antes de entrar me beso, no fue caliente pero si un beso de esos que hace aumentar tu excitación.

Thomas le dio las indicaciones al chofer de llevamos a un hotel cerca del club, como había dicho el club estaba a las afuera de la ciudad y tardaríamos mucho en llegar, por lo cual fuimos a un hotel que parecía más una estadía, en el camino me sentía nerviosa, nunca lo había echo con un extraño, nunca me había comportado de esa manera, la unida vez que llegue a ser tan atrevida fue cuando hice sex-cam con un español, pero esto era diferente, yo estaba segura que en menos de una hora la polla de Thomas estaría entre mis piernas.

Llegamos al lugar y Thomas pago y me ayudo a salir, como dije el hotel era más como una estadía de pueblo, entramos y estaba solo a excepción de un hombre de unos 50 años en la recepción, Thomas le pidió una habitación y la pago en efectivo, la habitación que nos dieron fue en la última planta, cogidos de la mano fuimos, el lugar era aceptable, no un hotel de 5 estrellas como me tenía mi padre a acostumbrada pero si estaba limpio y ordenado. Antes de que Thomas cerrara la puerta ya me tenía en sus brazos besándome, las ganas del club volvieron a nacer, el camino a ciegas conmigo hasta que nos topamos con el sofa de la habitación, caí sobre él y Thomas sobre mí, sus manos recorrían mi cuerpo bajando el vestido por mis tetas, estas quedaron a su disposición, el tomo un pezón en sus dientes y comenzó a chupar y morder, yo gemía, era delicia. Continuo a si hasta que me saco el vestido y la tanga, estaba desnuda, estaba a su merced.

– pero que buena que estas – él dijo con devoción y aceptación – esta noche te voy a dar tan duro que mañana no serás capaz de caminar – sus palabras me hicieron estremecer, nadie nunca me había hablado de ese modo y si soy sincera me gusto.

El comenzó besando mi abdomen hasta llegar a mi monte de venus, lo sentí inhalar el aroma de mi coño, y pronto su lengua estaba en mi clitoris, grite como una perra, la punta de su lengua tocaba mi clítoris. Los jugos se me salían sin piedad, estaba en la séptima nube. El comenzó hacerme el mejor sexo oral de la vida y yo a gemir como perra en celo, pronto inserto uno y luego dos dedos y comenzó un bombeo que se mezcló con el ritmo de su lengua, el me comía el coño como si no hubiera un mañana. Pronto me tense, todo se borró y la corriente tan familiar recorrió mi columna, le explote en la cara y el muy cerdo se tomó todo de mí, sin remilgos ni nada, me dejo limpia.

Me incorpore y vi que Thomas tenía su polla en la mano y se estaba masturbando, mi boca se hizo agua, enfrente mío tenía una gruesa y venosa polla de unos 20 cm, me arrodille a sus pies y me la metí a la boca, primero bese su punta, limpiando un poco de su pre-semen, el gimió desde su garganta y echo la cabeza atrás, el sexo oral siempre me gusto, me encantaba tener el control sobre el hombre, quería ser la mejor amenté que tuvieran para que así en las noches desearan mi coño y se pajearan pensando en mí. Me lo introduje aunque no me cabía todo, pero lo que no cabía lo masturbe con la mano, le comencé a hacer una mamada fenomenal, me la metía en la boca y de vez en cuando descubría mis dietes y se los raspaba, eso lo volvía loco, el me tomo de mis cabello rojos y me guio a su ritmo, me la metía tan duro que me dolía un poco la garganta.

– ¿quieres leche, perra? – preguntaba el con los dientes apretados – pues te voy a dar tu leche mamacita – comenzó un ritmo rápido hasta que la sentí hincharse y después unos chorros calientes y largo, me lo tome todo, aunque algunas gotas se me salieron y acabaron en mi testas manchándolas con su néctar de hombre.

– ponte en cuatro mamacita que te voy a romper en dos – hice lo que me dijo y sobre el sofa me puse en cuatro, él se metió entre mis piernas y me dio una lambida desde mi coño hasta mi culo, mordí el sofa, era delicioso, nunca lo había hecho por el culo pero me habían dicho que era algo delicioso.

– métemela ya – ordene.

– no tengo condón – dijo cayendo en cuenta de su error, lo mire incrédula ¿qué tipo se iba para un bar sin uno?, yo no tomaba nada ya que hacía mucho que no tenía sexo por lo cual la deje a un lado, estaba tan excitada que no pensaba, solo quería que me la metiera no importaba si me dejaba preñada, quería ese palo enterrado en mí.

– métela que yo luego me preocupo por eso – el acepto y de una embestida la tenía toda en mi interior, grite por que la acción me tomo por sorpresa, pero rápidamente me la comenzó a meter duro, sin piedad, la tenía tan adentro que la podía sentir en la matriz, este hijo de puta me estaba destrozando el coño.

– que perra eres – decía – no te importa quedar preñada de un desconocido – él hablaba entre dientes, el sudor me bajaba por el cuerpo, yo gemía, estaba en el éxtasis del placer, no respondía nada, él tenía razón yo había dejado de ser la pulcra niña, para convertirme en una puta que se acostaba con un desconocido.

– Ahhh, así… más duro que la quiero toda – le decía yo, sus embestidas eran tan duras, baje mi mano y comencé a jugar con mi clitoris que clamaba atención, un orgasmos delicioso se comenzó a fabricar en mi interior.

– Toma perrita, pero que deliciosas estas, te voy a llenar el útero de leche, te voy a dejar preñada – me decía, sus palabras debieron asustarme pero eran todo lo contrario solo me causo más placer, me gustaba sentirme sucia, me gustaba ser su perra, ser su hembra.

– acábame bien adentro – le decía, comencé a moverme con el alcanzo mi placer, y con una última estoca explote expulsando su pene de mi interior como mis jugos se derramaban sobre el sofa, caí sobre él, mi cuerpo era como gelatina, me sentía en la séptima nube, mi clitoris palpitaba luego de ese orgasmo, Thomas quien no había acabado se volvió a insertar en mí y con cinco estocadas finales lo sentí como me acaba por dentro, fue larga y dura. Lo cual me hizo tener otro orgasmo, sentir su leche en mi causo una sensación caliente y deseosa.

Thomas callo a mi lado sudoroso y agitado, ambos estábamos en el éxtasis, levante mi cabeza y en el reloj de pared marcaban las 5:30 de la mañana, era tarde y tenía que regresar. Me volví a donde él que tenía una sonrisa en su rostro y le bese tiernamente.

– ¿debes marcharte? – me pregunto, el quería seguir follando y aunque yo también no podía darme el lujo de que mi padre se despertara y no me viera en casa, él era muy sobreprotector conmigo.

– sí, lo siento – dije como busque mis cosas y me metí en el baño para limpiarme, Thomas había acertado en algo, me dolía caminar.

Rápidamente me vestí y recogí mi cabello sudoroso en una cola de caballo, guarde todo y salí del baño, Thomas estaba vestido dándome a entender que tampoco se quedaría, salimos del hotel cogidos de la mano y el paro un taxi, antes de montarme me beso y ente el camino de mis tetas puso un papel.

– por si quieres volver a verme – le sonreí y le bese. Claro que quería verle.

Me monte en el taxi y le dije a donde llevarme, yo vivía al otro lado de la ciudad por lo cual me demoraría, me eche en el respaldo y no pude dejar de pensar en la noche que había tenido, todo había comenzado con una fiesta de amigas y termine haciéndolo con un desconocido. Antes de llegar a casa le indique al taxista que parara en una farmacia de esas que están abiertas las 24 horas ya que necesitaba comprar la pastilla del día después, aunque me encanto el sexo con aquel desconocido no quería ser madre a los 19 años.

Cuando llegue a casa eran más de la 6:00 por suerte mi padre no se había levantado por lo cual me escabullí hacia mi habitación y allí me tome las pastillas y me desnude metiéndome en la cama, no me costó nada dormirme, estaba cansada, el licor y el sexo me estaba pasando factura.

Espero que les haya gustado, fue una experiencia nueva para mí, como dije en mi anterior relato, el sexo siempre me ha gustado pero nunca lo había hecho con un desconocido pero como dice mi amiga Meli, para todo hay una primera vez. Muchos se deben preguntar que paso con el español que conocí, pues les informó que hable dos veces más con el pero nada que valga la pena, la distancia es mucha y bueno no siempre consigue volverme a excitar como esa vez, por lo cual si hablamos pero ya no jugamos.

Si quieren saber más de mi vida sexual no dude en decirme, desde que conozco esta página mi mente se a abierto mucho y mi próximo deseo es meterme entre las sabanas de mi padre, siempre he querido probar un incesto y espero poder hacerlo, estoy nerviosa pero les prometo que si sucedes y logro hacerlo les contare, mientras eso pasa les dejo mi correo, escríbanme y cuénteme sus experiencias, eso me excita mucho y ayuda mucho a mi masturbación. Les dejo mi correo [email protected] , si no le aparece, en mi perfil lo encuentran besos.

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