Colgada en Buenos Aires II

La reunión fue como la seda. La entrada de escena de Bruno me dejo helada, pero desde luego hizo que las cosas rodasen y antes de levantarme de la mesa ya tenia firmado un contrato para la implantación de un campo de molino eolicos a falta de pocos flecos que se limarían en futuras reuniones por skype.

Perez y Bruno me acompañaron al ascensor, le di dos besos a cada uno en el que Bruno aprovecho para pellizcarme el culo con disimulo mientras me sonreía.

Salí disparada pues perdía el vuelo. Ya en el avión y con más de 10 horas por delante me relaje y recapacite sobre todo lo vivido en los últimos días. Los cuernos de mi novío, mi despertar sexual, el cierre del contrato que me arreglaba el año. Aprovechando el wifi del avión mande un mail a Bruno dandole las gracias todo.

Estimado Bruno:

Mil gracias por todo, tanto por el cierre del contrato como por las noches vividas. Vuelvo a Madrid siendo una persona nueva.

Besos

Rocio

Me quede dormida, al despertar conecte mi portátil y descubrí que Bruno me había escrito.

Rocio de mi alma:

El placer ha sido mío, no solo en lo carnal sino en lo profesional. Ambas cosas creo que van a darnos muchas satisfacciones a los dos.

Siempre tuyo.

Bruno.

Creo que mis pezones se empitonaron, desde luego un calor recorrió mi cuerpo.

Llegue a mi casa sin rastro de mi novio, era tarde y no me apetecía pasar por la oficina, por lo que deshice mi maleta, comí un poco, repase algunos papeles y viendo que no llegaba decidí meterme en la cama. El roce de las sabanas con mi cuerpo aún sensible después las sesiones de sexo de los últimos días, especialmente por las pinzas en mis pezones, hicieron resurgir mi libido, ni me di cuenta como pero pero empece a masturbarme a cuatro patas pasando toda la palma de mi mano por el clítoris. Agitaba mi mano mientras mi respiración se agitaba, estaba en la gloria y mi orgasmo estaba a punto de llegar, sin esperarlo note como dos manos se posaban sobre mi culo, al mirar pude ver al idiota de mi novio desnudo y con la polla mirando al techo. No sabia si parar o si dejarme llevar, estoy segura que si llega a llegar tres minutos antes corto mi autosatisfacción, pero hacia tres minutos que había pasado del punto de no retorno y quería mi orgasmo. Jonas, que así se llama mi novio agarró su polla y de un solo banderillazo me penetró hasta los huevos. La verdad es que fue un gustazo, no sabia que iba a ser de nuestra relación, pero una polla a tiempo es una polla a tiempo.

– Joder Rocio, cuanto te he echado de menos – decía entre suspiros el cabrón de él

Yo trababa de disfrutar de su taladro, sentía su polla dura como una piedra desgarrarme por dentro.

– Si llego a saber que venias hoy hubiese llegado antes.

Me sacó la polla me hizo darme la vuelta.

– Quiero ver como te corres.

Tumbada en la cama, mirando hacia él, me abrió las piernas y volvió a endiñarmela y a agitar su polla dentro de mi coño de una manera infernal. Mis tetas bailaban al compás de sus embestidas, a pesar de todo estaba sintiendo un gusto tremendo y mi orgasmo estaba cerca. Estaba a punto cuando Jonas sacó su polla de mi caliente raja y apuntando hacia delante se corrió en mi barriga, bello púbico y hombro, dejandome a mi a medias tintas y sin poder correrme. Volví a extender mi mano sobre mi raja y trate de llegar al orgasmo por mis propios medios, Jonas acerco su polla a mi boca, pero simplemente aparte mi boca.

– Cielo, es la primera vez que rechazas mi polla en tu boca. Ni siquiera la primera vez que fuimos a cenar fuera.

– Calla y deja que me concentre – dije mientras mi cuerpo explotaba en un placentero orgasmo.

Jonas me dio un pico y se hecho a dormir, yo estaba agotada y también me puse a dormir.

El día siguiente fue horrible. Me picaba todo el coño. Aquello no podía continuar, no podía estar con un hombre que me era infiel y además no tomaba precauciones y no se preocupaba por mi placer, estaba desencantada con Jonas y tal y como soy una fiera para el amor y también lo doy para el desamor, decidí mandarle a paseo.

– Lo menos que podías hacer si te follas a la zorra de tu secretaría es ponerte un condón. Me imagino que no es más que la diferencia de Ph de coños, pero llevo toda la mañana con picores vaginales – le escribí por whatsapp.

– No tengo ni idea de lo que estas hablando Ro – me contestó.

– Antes de irme a BBAA os vi follando en nuestra cama, me imagino que habrás estado toda mi ausencia follando como macacos y así tengo yo el coño. No vuelvas por casa, te mandaré tus cosas por mensajero.

– Pero

y bloquee su teléfono en mi whatsapp.

Y así fue como de la noche a la mañana pase de ser una mujer con pareja a ser una mujer liberada.

Os imaginareis que desde esa noche mi vida se convirtió en un desenfreno sexual, ni mucho menos. Solo tuve una cita en los siguientes cuatro meses y cuando me llevó a casa me plantee rápidamente si dejarlo subir y desahogarme sexualmente o darle boleto y reconocer que me había caído fatal, que estaba calvo y tirando a gordito, vamos que no era un Adonis. Esa noche dormí sola

El contrato con Argentina iba viento en popa, íbamos a empezar con las primeras entregas ya y si la cosa iba bien, estábamos a punto de cerrar tres acuerdos más de 300 molinos cada uno. Mi empresa estaba encantada, me subieron el sueldo, me cambiaron de despacho y recibí un glorioso bonus.

En una semana tenía que viajar a BBAA, no eran solo las ganas de ver a Bruno, sino que el contrato firmado me lo imponía. Bruno y yo acordamos que iríamos a cenar y después volveriamos a club…Durante todos esos días le había confesado que no dejaba de masturbarme acordandome de lo vivido con él y de las muchas ganas que tenia de repetirlo. Dos días antes de salir, Bruno me dijo que tenia una cena de trabajo y que no podía esa primera noche cenar conmigo, pero que nos podiamos ver en el club. Me decepcionó un poco, pero la verdad es que no me quedaba otra. Bromeamos sobre como nos íbamos a encontrar Bruno me pidió que empezase sin él, que querría encontrame disfrutando cuando él llegase y no esperando pues no podía garantizar la hora de llegada – tampoco era plan que le dijese a su cliente “Pepe, recoge tus cosas que vamos a tomarnos una copa a un club de intercambio donde me espera otra clienta”

Llegué a Buenos Aires agotada, un taxi me llevó a mi hotel. Me di una ducha, pedí algo de cenar en el servicio de habitaciones, cené, me arreglé, pedí un taxi y al club me dirigí. Ante mi sorpresa el camarero me reconoció y me pusó mi johnny con cocacola. Increíble lo que es un profesional. Eran las 10 y me di cuenta que Bruno tenia razón, no podía esperarle sola en la barra, por lo que pase a los vestuarios. Me desnude y por primera vez mi ojos vieron el local, era la primera vez que no entraba con los ojos tapados. La sala era muy grande. A los lados habia reservados con ventanas que daban a la sala, alguna tenian la puerta abierta, otras la puerta cerrada y la cortina corrida y en general mucha más gente de la que me imaginaba disfrutaba de sus cuerpo. Por todos lados habia gente follando. Sexo anal, sexo vaginal, trios, chicas solas, chicos solos, mujeres y hombres sufriendo los correctivos que 4 meses antes había sufrido yo. Me imagino que más de uno en esa sala habia disfrutado de mi cuerpo lo cual era sumamente excitante. Decidí que hasta que llegase Bruno iba a solo mirar.

Todo aquello era el paraíso. Quien me iba a decir a mi hace cinco meses que aunque bien es cierto que Jonas me esposaba cada vez que me follaba y más una vez me habia follado el culo mientras me metía en el coño con una polla de goma, iba a estar viendo como gente iba de orgasmo en orgasmo.

Al lado mía, una mujer de más o menos mi edad era empalada por dos bestias que la reventaban el culo y el coño. La mujer no dejaba de aullar mientras sus amantes lo daban todo. La chica se mordía los labios, miraba hacia el techo, se tocaba las tetas, suplicaba piedad, exigía dureza, pedía clemencia, reclamaba que no parasen, una serié de incongruencias que acabaron con un orgasmo en grupo. No daba crédito, pero los tres se corrieron a la vez. Yo no había dejado de masturbarme apoyada en un sillón desde que había puesto los ojos en el grupo.

– Venis mucho – me dijo la chica.

– No que va, es la cuarta vez – conteste.

– Hey, si sos gallega.

– Ja ja ja, si de Madrid.

– Gallega de Madrid, mira tu que lindo.

Los dos chicos se habían retirado y se sentó conmigo.

– ¿Que haces que no estas a la joda?

– Espero a un amigo.

– Aquí mi amor no se viene con amigos, se viene a sentir placer y da igual con quien.

Yo le sonreí. Me gustaba aquello.

– ¿Sabes que tenes un cuerpo bárbaro? – me dijo – ¿no te van las mujeres?

– Pues la verdad es que nunca he probado.

– Te va a re-gustar, mira.

Y poniendose de rodillas entre mis piernas metió la cabeza entre ellas y empezó a lamer mis labios menores, mi clitoris y bajando hasta mi ano. Su lengua abarcaba toda mi privacidad y lo hacia con maestría, no me lo podía creer, me estaba comiendo el coño una mujer y mejor que nadie me lo había hecho hasta ese momento. Al principio pensé que el placer era debido a que llevaba 5 meses a dedos, pero no hizo falta mucho tiempo para darme cuenta que aquello era sin duda fruta del buenhacer de mi amante espontánea. Estaba casi tumbada en el sofá, con las piernas en alto, gimiendo y gritando, la mujer devoraba mi coño con saña cuando de repente vi aparece a Bruno que sin mediar palabra se la endiñó a mi benefactora. Ella dejo su labor por un momento y soltó un agggg tremendo.

– Con cuidado Brunito, que no eres el primero que me visita hoy – dijo la chica volteando la cabeza para ver quien la follaba.

– Ya me imagino Marcela que llevaras aquí desde que abrieron – contesto Bruno.

– Bueno, no desde que abrieron pero llevo ya tiempo hoy aquí.

– !Bienvenida a la Argentina Rocio! – me dijo Bruno con una sonrisa de oreja a oreja, yo sonreí.

– Che, ósea que Brunito era tu amigo – dijo Marcela dejando de chupar por un momento.

– Veo que os conocéis ja ja ja ja – dijo Bruno.

Una polla entró en mi boca.

– No estaba seguro antes que la vi, esta es la gallega que trajiste hace unos meses, ¿no? – le preguntó mi nuevo acompañante a Bruno.

– Si Carlo, Carlo te presentó a Rocio, Rocio Carlo.

Yo salude moviendo los ojos sin dejar de mamar- Carlos me agarró de la nuca marcando el ritmo mientras Marcela me seguía devorando y a la vez recibiendo la poderosa polla de Bruno.

Después de mucho gemido, algún orgasmo y mucho sudor, Bruno ejerciendo de maestro de ceremonias cambio el orden del puzzle que formabamos, Marcela se tumbó, Carlo le metió la polla en su boca, yo me sitúe entre sus piernas y Bruno perforó mis intestinos con saña. Me estaba atormentando el culo, pero era un placer increíble. La falta de uso estaba haciendo que mis orgasmo fuesen y viniesen acompañados de un soportable dolor que iba y venia según las acometidas. Chupar un coño por primera vez, también es para recordarlo, aquel coño peculiarmente depilado, con pelos que se metian en mi boca, con un fuerte aroma y que chorreaba en mi boca me estaba volviendo loca. Jamas pensé que iba a gustarme comer un coño, pero me gustaba, y mucho.

Estuvimos follando hasta las 2 o 3 de la mañana. Acabé la noche siendo doblemente penetrada por Bruno y Carlo mientras chupaba los pezones de MArcela la cual se masturbaba con desesparación esperando su turno que nunca llego, pues ambos machos invadieron mi coño y culo con dos fuertes descargas de lefa que fueron cayendo de mis dos esfinteres el resto de la noche. Cuando nos hubimos recuperado y aún jadeantes nos dirigimos a la barra del bar del salón a pedir algo de beber, Carlo se despidió dandome la bienvenida a Argentina por segúnda vez en la noche, mientras que Marcela me plantaba dos besos rozando pezón con pezón y le decía a Bruno

– Brunito, recuerda que estamos a día 5 y aun ni ha llegado la pensión de tus hijos. Por favor que no tenga que recordartelo.

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