Comer un coño

En éste relato quiero compartir con vosotr@s una de los temas sexuales que más me gustan: el arte del cunnilingus, es decir, el deleite de comerse un buen coño y de observar el placer que se le da a la mujer.

Es ésta la práctica sexual que creo que es la que más me gusta, ya que me encanta dar placer a las mujeres, observar sus gestos, gemidos y sentir (y saborear) su orgasmo. Casi más que mi propio placer.

Voy a describir simplemente cómo me gusta hacerlo a mí; doy fe de que muchas mujeres han disfrutado y se han corrido “pegadas” a mi. También iré deslizando los detalles que me vuelven loco personalmente…

Me gusta comenzar besando profundamente la boca de la mujer, lamiendo orejas y cuello, ir quitando la blusa, desabrochando el sujetador y comiendo a conciencia sus pezones y axilas. Me gustan las mujeres con cuerpos naturales, con el vello en su sitio y sin operaciones, disfruto igual de unos pechos pequeños que enormes y adoro los pezones con aureola grande. Tras un buen calentamiento, bajo la falda o pantalón despacio, de frente al coño.

Me encanta dejar la braguita puesta al principio…da juego después…

Tumbada boca arriba, voy alternando mordisquitos y besos en la parte interior de los muslos, adoro los exuberantes y generosos. Al principio, no paso por encima de las bragas, pero voy acercándome cada vez más al centro en cada pierna, casi hasta percibir el olor de cada mujer.

Comienzo a acercarme ya al monte de venus, guardado aún en sus bragas, comenzando por el interior de un muslo a lamer y cuando llego al centro, beso al coño aspirando su aroma y paso al otro muslo.

Adoro que se vayan mojando poco a poco, calando las bragas. Cuando ya no podemos más, retiro un poquito la braga, y sólo beso la parte superior del coño, cerca del clítoris. Un detalle: si al retirar la braguita tocando el interior te pringas los dedos, enhorabuena, lo estás haciendo bien!!

Ahí aspiro el aroma que la mujer ha ido acumulando durante el día. Es una mezcla de el poquito de pis que queda después de orinar al limpiarse, los fluidos vaginales que segregan normalmente, las feromonas que segrega su ano…y el jugo del calentón que estamos provocando con el juego. Voy bajando los besos hasta la húmeda vagina y comienzo a meter la lengua dentro de ella.

La primera lametada es deliciosa: ella se estremece y gime, yo comienzo a degustar su concentración de sabores y olores. Como decía antes, prefiero las mujeres naturales, con el coño bastante peludo, ya que, aparte de atraerme más visualmente, el pelo fija y potencia todos esos sabores y olores que me vuelven loco.

Lamo su vulva a conciencia, no dejando ni un milímetro sin recorrer por mi lengua. Paso mi lengua despacio entre los labios mayores y los menores, empiezo a un lado del orificio de la vagina y voy subiendo hasta el clítoris, lamiendo por encima, sin descapucharlo aún y bajo por el otro lado, hasta dejarla completamente limpia.

Luego introduzco mi lengua despacio pero todo lo profundamente que puedo dentro de la chorreante vagina y subo hacia el clítoris; voy comiéndolo con cuidado, alternando lametones con succión de mis labios moviendo la cabeza a los lados. Si metemos un par de dedos en la vagina mientras hacemos esto y otro que acaricie o entre un poquito en el ano…ella comienza a perder la cabeza.

En este momento, empujo los muslos hacia arriba para lamer y besar el ano de la mujer e ir haciendo una pasada completa de abajo hacia arriba de un solo lametón: ano, vagina y clítoris.

Las bragas ya no sé dónde están…

La pongo a cuatro patas para lamer en dirección opuesta: clítoris, vagina, ano.

Y aquí le damos el último toque, si aún aguanta, que es lamer el ano a conciencia mientras metemos los dedos índice y corazón en la vagina y acariciamos el clítoris con el dedo gordo…en breves instantes los gemidos aumentarán y comenzarán los espasmos del orgasmo…y podrás degustar tu par de dedos chorreantes de corrida…

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