¡Cómo chupa mi escritora!

Montse es mi escritora favorita de relatos eróticos, escribe con el seudónimo de (*) (No la busquéis porque su correo está oculto a petición mía). Ella contestó a un correo electrónico que le mandé, y desde entonces somos amigos y “amantes virtuales”, yo me llamo Enrique y vivo en el sur de España, Montse es asturiana y vive en Oviedo.

Montse me contó que tiene un deseo desde la juventud y es tener una experiencia con otra mujer, después de meses mandándonos fotos de nosotros, con ropa y desnudos yo le propuse un trío.

Antes de proponerle el trío a Montse yo había hablado con mi prima Laura que es lesbiana, para convencerla de “mi proyecto”, le mostré en mi móvil las fotos de Montse (no se las pasé por haberle prometido a Montse que no se las mandaría “a nadie” y mi palabra es sagrada). Mi prima quedó extasiada al verlas, al ver los firmes y tiernos pechos de Montse, su coño afeitado y sus atrevidas ocurrencias en las fotos que me mandó. En una foto se vistió de enfermera, pero solo la bata y una blusa muy corta por la cintura, pero sin los pantalones del uniforme ni las braguitas, ¡es muy atrevida!, en otra foto posó para mí con un plátano enorme metido en la vagina, ¡con piel y todo!, la siguiente foto que me mandó era su rostro comiéndose el plátano ya pelado con pose sensual rodeándolo con sus labios y con cara de gusto; de esas tengo más de cincuenta, todas variadas, mi prima al verlas y al ver la ternura de Montse con sus veintiocho años no tuvo duda alguna y me dijo que sí.

Mi prima Laura es preciosa, tiene veinticinco años y es delgada y muy sensual, tampoco se le nota que es lesbiana. Montse tiene otro gran deseo, que me contó cuando vio mi pene de veintiún centímetros, que es “gordo como un demonio”.

Su deseo es chupar una polla “grande y gorda”, porque hasta ahora con todos los que ha salido solo ha encontrado penes normalitos; el de mayor tamaño que chupo tenía diecisiete centímetros pero era poco grueso y ella me confiesa en los correos que desea sentir “que le duele la boca”, aunque solo sea una vez, que desea que mi pene le llegue a la campanilla, ¡o más allá! (Chupar le gusta más que follar).

Después de mandarle el correo proponiéndole el trío junto a las fotos de mi prima Laura desnuda, exponiendo toda su belleza me ha contestado con un vídeo de ella bailando desnuda frente al espejo y una breve frase:

-¡Enrique cuando quieras y donde quieras!, ¡ya estás tardando!

Programamos el encuentro a tres para agosto, al pasar dos meses, para entonces estaríamos los tres de vacaciones.

Reservé por Internet un hotel en Burgos, Montse bajaría desde Asturias y nosotros subiríamos desde el sur.

Pasaron las semanas y llegó agosto y el ansiado encuentro. Yo fui el primero en llegar al hotel, luego llegó mi prima desde Cataluña donde estaba veraneando, y por último llegó Montse desde Oviedo.

Cuando yo vi asomar en la habitación a Montse mi corazón dio un salto, y nuestras miradas se cruzaron sin mediar palabra, “ya estaba todo dicho”, le presenté a mi prima y hablamos los tres:

-Enrique: Montse que guapa vienes, espero que seas aquí tan puta como por correo.

-Montse: No lo dudes, sere una pantera para los dos.

-Raquel: Entonces, te gustó mi cuerpo delgado, ¿verdad Montse?

-Montse: Eres preciosa, ahora me pareces aún más bella, ¡de pensar en lo que haremos mi coño se humedece!, espero que todo sea genial.

-Enrique: ¡Claro que sí!, ganas hay y buen rollo, ¿no chicas?

Las dos dijeron, ¡sí!, a coro.

Salimos a cenar, cenamos en un restaurante japonés, el sushi estaba buenísimo, tomamos cerveza fresquita.

Al llegar al hotel repartimos las camas, ellas dos en la grande y yo en la cama pequeña; la habitación era muy grande y con un ventanal desde donde se veía el centro de Burgos iluminado.

Nos duchamos los tres por turnos, el nerviosismo se palpaba en el ambiente, ¡del dicho al hecho hay mucho trecho!, no es lo mismo en persona que por internet, viendo la tensión ambiente les dije:

-Yo propongo apagar las luces y acostarme yo solo en mi cama y vosotras en la vuestra, y cuando ya os conozcáis “íntimamente”, por vuestros sonidos sabré que debo ir con vosotras – entonces ellas contestaron así:

-Montse: eso me gusta mucho -dijo preciosa como estaba con su pijama corto y su pelo rizado; recién duchada.

Raquel: claro que si primo, seré cuidadosa con tu amiga; y tu Montse que sepas que no somos primos hermanos, solo somos primos segundos, ¡así que Enrique será para las dos!, jajaja, ¿Enrique no sabías que soy bisexual, verdad?, hago creer que soy solo lesbiana para espantar a los tíos, me gustan más las mujeres, pero de vez en cuando jaj.

Mi prima se desnudó completamente antes de meterse en la cama grande con Montse, ¡la vi preciosa!, aun siendo delgada su culo era poderoso y sus tetas, ¡un sueño!, mejor que las fotos que me pasó, ¡dónde va a parar!, me vio mirando su cuerpo y sonrió, y me lanzo sus braguitas celestes que dieron en mi cara.

Se introdujo en la cama donde ya estaba Montse, apague la luz y todo quedó en penumbra, solo había reflejos de las luces de la ciudad a través del ventanal.

Desde mi pequeña cama las escuche hablar bajito y reír durante un buen rato; la cama de ellas, una de matrimonio estaba a solo metro y medio de la mía, con la tenue luz que entraba por el ventanal veía las sábanas de su cama moverse sobre sus cuerpos, al poco rato escuché a Montse gemir y pensé que era el momento de unirme a la fiesta

Me acerqué y levanté la sábana blanca que las cubría, vi a Montse tumbada boca arriba con las piernas muy abiertas “como una rana” con su cabeza apoyada en la almohada “observando” con sus ojos claros como Laura daba lametones a su coño, como si apurara una tarrina de helado, Laura estaba a los pies de la cama con la cabeza entre las piernas de Montse, dejando ver su culo blanco y perfecto; entonces les pregunté:

-Chicas ¿puedo unirme a vosotras?

-Siiiii uneteeee -dijo Montse, mi putilla; desviando la mirada de su perrita Raquel, la cual no dejó de lamer su coño, y solo me contestó moviendo una mano; indicándome que me acercará.

Me situé de rodillas a los pies de la cama y comencé a darle bocados en el culo a mi prima, mientras la agarré con las manos de su cintura, una cintura muy delgada para ese “culazo”; mi prima Raquel al sentir como devoraba su culo tiernamente y lamia su ojete desde atrás, apartó su boca de la “presa” y dio un gemido, después, ¡giró su cuerpo 180 grados!, y quedó boca arriba, entonces abrió las piernas y dijo:

-Montse cielo, ¡siéntate encima de mi cara!, y, por favor ¡aplasta tu coño contra mi boca!, y, ¡restriégamelo!, ¡tú!, primo, demuéstrame cómo se come un coño, ¡¡y cómetelo!!

Raquel que es más joven que nosotros dos decidió el guión de nuestros actos con tino. Ante mi estaba el coño de mi prima, con pelos crecidos pero poco abundantes, ese coño que creció en casa de la prima de mi madre y que siempre deseé.

Los labios menores de mi prima se mostraban como una flor entre esos pelos, eran unos labios grandes y carnosos, el deseo se apoderó de mí y “los absorbí” como si fueran una ostra; mis mejillas se hundían al absorberlos, estirándolos como tallarines dentro de mi boca y sintiendo su calor. Noté como mi pene se tensó totalmente aplastado en esa postura contra el colchón.

Mientras tanto Montse, mi escritora favorita de relatos eróticos movía su gran culo sobre la cara de mi prima, “apretando” como si estuviera “poniendo un huevo” en esa boca “hambrienta de deseo”.

Me incorporé y puse mi gran polla a la altura de la cara de mi escritora, ¡mi putilla!, ¡cuánto deseé ese momento, y cuantas veces me había dicho ella por correo que deseaba “tragarse mi polla entera”, acercó su boca a mi polla, dejando su culo inmóvil sobre la cara de mi prima, mientras está lamía su coño.

Olisqueó mi polla “como una perra” que oliera a otro perro, sacó su lengua y comenzó a lamerme solo en el glande, que se me puso reventón y morado como una berenjena, ¡no cesaba de lamer ufff!, después hizo círculos en el frenillo y al final abrió la boca y comenzó a tragar, ¡con esfuerzo!, yo notaba sus dientes rozando mi pene al ir tragándoselo, como dos hileras “de marfil” que fueran la cremallera de aquella cabeza que se estaba “empalando” contra mi pene; cuando consiguió tragarse mi polla casi entera sus labios estaban abiertos, ¡de par en par!

Mi prima se situó debajo, entre mis piernas; y mirando al techo y jugó con mis huevos zarandeándolos con su lengua cual badajos de una campana.

Montse se hizo al tamaño y comenzó a meter y sacar mi morcillón de su boca, con los ojos lagrimosos por el esfuerzo, le caía un hilo de saliva por la comisura de sus labios, pero no cesaba de chupar, ¡como chupa mi escritora!, en ese momento mi prima desde abajo “atrapó” mis dos cojones dentro de su boca y tiró de ellos “un poco”, me sentía poseído por las dos, entonces, casi jadeando de gusto les dije:

-Chicas por favor, ¡cambio de tercio!, me gustaría que os pusierais con el culo en pompa las dos juntas que estoy ansioso por follaros, ¡vale!

Si ser una orden, ellas obedecieron al instante, se situaron delante de mí la una junto a la otra rozando sus muslos, y agacharon la cabeza, levantando el culo, ¡bien alto!

Sin pausa penetre a mi escritora “de sopetón”, sin miramientos metiéndole mis veintiún centímetros de polla gorda, dio un grito de placer; le di quince embestidas (las fui contando), me retiré y me follé a mi prima, su coño tragó mejor mi pene, tenía más anchura de vagina que Montse, le di quince “pollazos” (también los conté; quería ser “equitativo”). Sentí que me corría y me salí de mi prima y cogiendo por los hombros a mi escritora la giré y le metí el pene en la boca y desagüe todo mi semen, ella lo trago todo menos un chorreón que bajó por su cuello, que era blanco como mi leche.

-FIN-

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