Compañera de clase

La siguiente historia es totalmente
real, sólo he cambiado los nombres para salvaguardar la identidad
de las personas relatadas en este relato.

Era un agosto muy caluroso, en todos
los sentidos, el calor, todo el día ligeros de ropa y con el calentón
a tope. Mi novia Marta y yo compartíamos piso y éste era
nuestro primer verano en el piso que ella compartía con otras amigas
suyas, estudiantes igual que ella. Sus amigas se habían ido a veranear
con sus padres y sólo de vez en cuando aparecían por el piso,
pero casi siempre sólo era por unos días.

Primero lo hacíamos cada
noche, varias veces, luego también por la mañana e incluso
por la tarde, me excitaba sobremanera correrme en su boca y me aficioné
a hacerle un facial cada noche, me encanta ver su carita de muñeca,
sus pelos castaño claro, y sus ojos azules salpicados de semen.
Verla luego limpiarme a fondo la polla me hacía ponerme a tope de
nuevo.

Un día hablando sobre qué
podríamos hacer más fuerte, que fuera muy morboso, se le
ocurrió a ella una idea muy fuerte, no quiso decirme nada, y tan
sólo me dijo que una compañera de piso vendría dentro
de pocos días.

La verdad la idea me excitó
mucho, y más tratándose de Marisol, una morenaza de tetas
hermosas y de pezones siempre erectos, la conocía de años
y me había hecho más de una paja imaginándome que
me hacía una buena mamada y me corría en su boca.

Al fin llegó el ansiado día
de la llegada de Marisol, yo tenía constantemente la polla morcillona
de sólo pensar en ella, y debido al calor y como siempre iba vestido
con unos boxers y una camiseta de algodón, tal atuendo dejaba ver
claramente mi paquete, que con mis 20largoX16contorno, era bastante llamativo.

Llamaron a la puerta, el corazón
me palpitaba muy deprisa, ya me imaginaba como provocar a Marisol, para
intentar ponerla caliente y poder follármela. Marta abrió
la puerta y entonces me llevé una gran desilusión había
venido con su novio Juan. Todo estaba perdido pensé, tan sólo
después de cenar, una cena regada con bastante vino, en la que el
ambiente se caldeaba empecé a recuperar algo de esperanza. Luego
mi novia propuso que pasáramos al salón a ver una buena película
porno, la verdad es que íbamos todos un poco bebidos, pero sólo
era un pedete lúcido. Marisol no apartaba su mirada de mi descarada
erección que los bóxers poco podían hacer por ocultarla.
Al ir al sofá le pegué como si fuese un accidente mi polla
en su culito, tan sólo cubierto por la tela de una falda de vuelo.
Un poco más tarde con la excusa de coger el mando de la tele, me
ladeé y le pegué el paquete a su mano. Estaba muy salido
y sólo pensaba en follármela.

Marta sabía de mis ganas
de tirarme a Marisol, y yo pensé que esa era su sorpresa para tener
una noche muy morbosa, tal vez un intercambio de parejas o algo así.

De pronto Marta llamó a Marisol
y ambas se fueron al pasillo, por los gestos deduje que Marisol le estaba
contando el incidente del paquete en la mano, ambas se reían a carcajadas,
luego siguieron hablando entre risitas. Cuando volvieron seguimos viendo
la película, que la verdad era fortísima, yo tenía
la polla dura y eso sin tocarme, Juan también marcaba un buen bulto
en su pantalones de deporte.

Marta dijo: “Vaya pollas se
os han puesto” Marisol se la tocó a Juan por encima del pantalón,
entonces me di cuenta que Juan estaba masturbando a Marisol ya que tenía
su mano bajo su falda.

Así estuvimos como un cuarto
de hora más, entonces Marta se levantó y dijo:

“Tengo un plan que proponeros,
lo hemos estado hablando Marisol y yo hace un rato, queremos hacer una
pequeña orgía, en la que ambos si lo queréis podréis
disfrutar de nosotras, pero sólo hay una condición para ello,
que ambos tendréis que hacer todo lo que digamos, nosotras tendremos
el control de la situación en cada momento, en caso contrario se
acabó la fiesta y os quedáis a medias, tenéis que
hacernos gozar a tope.”

Juan y yo nos reímos, y al
fin veía cerca el ansiado momento de follarme a Marisol.

Marta se acercó a mí
y me quitó los calzoncillos, mi polla saltó, en total erección,
incluso estaba húmeda de líquidos preseminales, Marta me
la empezó a lamer, dándole lengüetazos por todo el tronco
y jugando con su lengua con mi glande, me estaba haciendo sufrir de placer,
cuando se acercó Marisol no me lo podía creer, me agarró
la polla y se la metió en la boca, me estaba haciendo una mamada
increíble, pero a los pocos minutos paró y me dejó
con las ganas. Se fue hacia Juan a chuparle la polla a su vez, qué
vista ver a Marisol de cuclillas con un culo imponente de honda raja, y
mamando una polla, su larga melena le caí por la espalda, y se movía
al unísono de los movimientos de la chupada que le estaba haciendo
a Juan. Marta se subió encima de mi polla y empezó a cabalgar,
mi polla salía y entraba de su coño, de forma casi brutal.
Marisol seguía a lo suyo mamándole la polla a su novio, de
pronto se levantó y trajo consigo a su novio, y cogiéndole
la polla con la mano se la ofreció a Marta que empezó a chupársela
con fuerza, incluso se quitó de encima mío para dedicarse
en exclusiva a esa nueva polla, Marisol se unió a ella, qué
mierda yo ahí sólo y las dos chicas para él.

Marta me dijo que me acercara que
quería darme un morreo, nos besamos efusivamente al tiempo que le
magreaba las tetas y le tocaba el culo a Marisol, pero me incomodaba sobremanera
tener una polla a pocos centímetros de mi cara, y más cuando
Marisol, con una sonrisita, cogiéndola con la mano me la ofreció:

“Chúpala”

Le dije: “Ni hablar. ¿qué
te crees que soy maricón o qué?”

Marisol: “Pues si quieres follarme
tendrás que hacerlo, Marta y yo lo hemos planeado todo queremos
ver un tío compartir una polla con nosotras, nos da mucho morbo”

Marta:”Si no lo haces te la
tendrás que pelar tu sólo” Accedí a sus peticiones
y empecé a chuparla, nunca había hecho una cosa igual, y
sólo lo hacía por conseguir a Marisol, nos turnábamos
los tres para mamársela.

Marisol:”Avísanos cuando
te vayas a correr”

Juan: “No te preocupes por
nada os avisaré” Las muy putas se la chupaban cada vez con
más vicio, pasándole la lengua por el glande en rápidos
lengüeteos, y obligándome a mí a hacer lo mismo, a esas
alturas ya no me disgustaba, ni tampoco me gustaba en especial, era incluso
excitante por el hecho de compartirla con dos chicas maravillosas.

He de decir que soy 100\% heterosexual
y sólo me gustan la chicas, aquello tan sólo era placer,
y sexo, y la llave para tener mayor placer un poco más tarde, además
me excitaba porque veía cómo eso ponía a las dos chicas
muy calientes.

Marisol empezó a chuparle
la polla desde abajo y Marta hacía lo mismo, le pasaban tan sólo
la lengua por el costado de la polla mientras yo se la chupaba, cuando
de pronto, el muy cabrón, sin avisar se empezó a correr,
ante la sorpresa me la saqué rápidamente de la boca, y siguió
soltando chorros, nos llenó a los tres las caras de semen, incluso
noté como un chorro me mojaba el pelo, Marta y Marisol reían
con cara de vicio, me lamían la cara para recoger todo el semen
que pudieran. Dejé salir de mi boca todo el semen que pude, pero
cuando tuve que tragar todavía noté la presencia de ese liquido
viscoso y espeso, no me daba asco ya que Marta y yo nos morreábamos
a veces después de correrme en su boca.

Pero iba a tener mi premio, Marisol
se me ofreció de forma incondicional, me la follé con furia,
para vengarme de lo de la mamada, incluso por el culo, incluso por ahí
me la follaba a lo bestia, como si estuviera poseído, mi polla entraba
y salía de su culo a gran velocidad, se la notaba incomoda, y no
es de extrañar ya que mi polla era mucho más gorda que la
de su novio, estaba casi desmayada de placer. Cuando estuve por acabar
me la saqué y se la acerqué a la boca para que me la chupara.

Me la estaba mamando de maravilla,
mi sueño hecho realidad, cuando me pasó la lengua por entre
su boca y mi glande no pude aguantar más y me corrí en su
boca, se la saqué de la boca y le apunté con la polla a los
ojos, y uno de mis chorros la alcanzó de lleno en un ojo, no le
dio tiempo ni a cerrar los parpados, los tenía llenos de leche,
con la cara llena de leche le hice que me la siguiera chupando. ¡Qué
placer! Había esperado ese momento tanto tiempo y ahí tenía
a Marisol con la cara llena de leche.

Creía de todos modos que
el precio que había tenido que pagar había sido demasiado
alto, para conseguir realizar mi fantasía con Marisol, pero cuando
Marisol volvió de nuevo por el piso tres semanas más tarde
lo hacía sola, había dejado a su novio, los tres mi novia,
Marisol y yo formamos un estupendo trío. Llevamos meses así
y la verdad es que el placer que da ese tipo de relación me hace
pensar que es el estado ideal para disfrutar del sexo a tope.

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