Con el y sus amigos

Me puse un conjunto de trasparencias de seda negro, tanga a juego y medias de red. También unos zapatos con plataforma y tacón de aguja. Me miré en el espejo y quedé maravillado con mi aspecto.

Luego de perfumarme con la más femenina de mis esencias, salí contoneando el cuerpo, diciéndole que estaba muy caliente y lo íbamos a hacer como nunca lo habíamos hecho. Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando lo encontré sentado en el sofá charlando con un amigo que yo ya conocía, y otro compañero suyo.

Boquiabiertos, quedamos todos mirándonos y de solo imaginarme lo que vendría después me empalmé y mi pene escapó del tanga, marcándose perfectamente en la liviana tela del vestido.

Habían traído unas botellas de cava y nada para picar, brindamos. Luego me invitaron a bailar por turnos y cada uno aprovechó ese momento para besarme, acariciarme y sobarme por todos lados, dejándome preparado, muy cerca del orgasmo.

En la penumbra de la habitación, alguien desprendió mi vestido que cayó al suelo y unos hábiles dedos se acercaron a mi culito que había lubricado. Acomodé mi tanga para permitirles entrar, mientras otro cuerpo desnudo y con un inmenso pene se pegó a mi.

No sabía a quien de ellos tenía atrás pero la sensación era tan grande que le dije:

– Rómpeme ahora, fóllame como a una puta!.

El miembro era realmente enorme pero se abrió paso a través de mis glúteos y penetró mi culo con mucha fuerza y nada de lástima. Fue delicioso, estuvo un buen rato entrando y saliendo de mi, sin acabar.

Estaba por correrme, cuando me sugirieron que me recostase. Nos acoplamos y lamí la única polla normal del grupo. Estaba muy excitado y acabó enseguida llenando mi boca con su leche.

Aquel que me cogía me estaba embistiendo con tanta furia que creí me fuese a reventar los intestinos, cuando siento que mi culo se llena de lefa. Acaba y sale de mí para permitir la entrada de otro de los que esa noche quieren cogerme.

Este intenta meterla en mi ya dilatado y mojado culo, pero la tiene tan grande que a penas pasa la cabeza. Me duele y comienzo a gimotear y a pedirle que me la saque, que no la soporto.

Pero insiste y me perfora y sigue con un frenetico mete saca que me hace vibrar. Acabo tirado en la alfombra, destrozado, chorreando semen.

Me ayudan a levantar, pero para sentarme en la pija pendiente. ¡Ahora si, esta entra sin dificultad! Lo que me hace llegar al orgasmo en medio de gritos y convulsiones que no puedo dominar.

Me sigue cogiendo muy suave, y aunque me duele mucho, la sensación de ser dominado me gusta y lo animo a que siga, diciéndole ¡Fóllame con más fuerza, rómpeme!

Para soportar el dolor comienzo a masturbarme y un nuevo orgasmo, gigante, me invade…. quiero gritar pero no puedo… quiero moverme libre pero son sus embates los que me guían.

– Ahhhh .. que bien, sigue dándome más, más, más…

Me tiro de nuevo en la alfombra, pone mis piernas en sus hombros, me embiste y me entierra su picha. Me la mete y saca por varios minutos hasta que siento su leche inundar a mis entrañas.

Estoy muerto de sed y con mucho escozor en el culo. Me siento todo pegajoso, por lo que decido darme un baño.

Un rato después entro en la sala caminando con dificultad. Pensaba que ya se habrían ido, pero allí seguían, en calzoncillos, con sus pijas saludándome.

– Has tardado, te estábamos esperando…

– Ahora tengo ganas de beber… tragos largos de hombre!

Y diciendo esto me agaché, los mamé ansiosa, los masturbé loca y, al final, bebí sus leches abundantes, espesas y calientes.

Ya más tranquilos se pusieron a beber y a charlar. Y entre punto y coma, se las comí de nuevo y hasta les lamí el culo a todos, mientras los pajeaba y hacía correr. Acabaron a altas horas de la madrugada, pero ya por fin pude descansar, amada, recostada sobre él.

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