Con mi amiga el travesti

Hola amigos, de nuevo yo Lucia, para contarles una nueva aventura sexual, de la que les he comentado muchas.

Esta vez estaba acostada y como no podía conciliar el sueño, mi cabecita comenzó a divagar por las tantas cogidas que me han efectuado y por supuesto mi conchita de inmediato se humedeció.

Necesitaba algo en mi panocha y comencé con el dedo muy suave, hasta que me levanté y fui a mi lugar secreto, donde guardo a mi “amigo”, lo saqué, lo estuve besando un poco hasta que no me bastó con el dedo y traté de introducir más de uno, mientras tanto con la pomadita en la cola lo fui metiendo más y más al juguetito. Se sentía bueno, así que tomé la decisión que se fuera de un solo empujón para sentirlo bien adentro, y solo aflojé la presión cuando la palma de mi mano golpeo mis nalgas, ya estaba como tiene que ser. Me senté sobre él y comencé a jugar con mis dedos en mi panocha, y fui metiendo de uno en uno hasta tener cuatro adentro, y me gustó como se sentía, así que puse bastante cremita en mi mano y la fui metiendo suave pero progresivamente, era incomodo la postura y doloroso también la metida hasta que zafó mi dedo pulgar y se introdujo mi mano entera, cerré el puño y ahí me acabé toda, parecía que estuviera haciendo pipi, y saqué mi mano luego de finalizar con un clásico ¡plop!

Dejándome con algo de dolor pero feliz, también me saqué de mi culito a mi “amigo” quedando dos preciosos boquetes. Ya más calmada limpié todo lo sucio y mojado, pensando donde más podría tener felicidad , llamé a mi amiga travesti Fabiana para ver si al otro día podría amasarme un poco y me dijo que fuera por su casa temprano de la tarde. Y por supuesto que allí estuve. Golpee la puerta y salió a recibirme, casi vestida como hombre:”-Pasá encanto, seguís tan buena como siempre”-fueron sus palabras de bienvenida y quedé feliz con esto. Vestía yo con minifalda y camisa y por supuesto el hilo y lo de arriba haciendo juego pero que solo tapaba mis pezones redonditos y sin punta, ansiosos de alguna mordida. Me dio una palmadita en mis nalguitas y ahí comenzó a calentarme en forma verbal, como ella sabe que me gusta:”-Estas caliente putita? Quieres tripa? Yo te voy a dar lo que vos querés brisca, culo roto”- decía mientras seguía palmeando mis nalgas agarrándome una tetita. Y así llegamos a su recamara, inmaculada como siempre, bien limpia y con olor a flores. Me tomó de la cintura y comenzó a pasar su lengua por mis orejas, sobándome mis pezones y desvistiéndome.:-:”Te voy a meter la verga por cada agujero, puta”- acotaba mientras estrujaba mis tetitas y metía su dedo en mi panocha, ahí fue mi primer orgasmo, lance un grito y moje su mano con mis jugos, a continuación me sacó una segunda eyaculación con su lengua, yo no daba más, estaba gozando como loca.

Entonces se retira y comienza a sacarse la ropa muy despacio, a varios metros de mí, unos interiores de encaje hermoso tenía puesto y cuando se saca el de abajo, mi boca se llenó de saliva, al ver aquel pedazo grande de verdad, mi respiración se hizo aún más rápida y estiré mi mano para que lo posara sobre ella. Pero optó por tomarme los pies y besarme desde ahí para arriba, muy despacio, mi calentura iba en aumento, casi no podía respirar y me dio ganas de llorar por cómo estaba. La muy puta sabía cómo me sentía, y me alejaba cada vez que podía su tripa, parada al máximo.:”-Veni trola chúpame bien la pija”-me ordenó y no me hice repetir dos veces lo mismo, me arrodille frente a ella y con avidez me la metí en la boca, que rico sabia, y más con su jugo preseminal. Casi no entraba en mi boca, pero hice un esfuerzo y me la metí jugando con mi lengua en su glande. Mis manos recorrían todo su cuerpo hasta posarlas en sus grandes tetas, con un puntiagudo pezón que se lo retorcía, dando brinco así a su pija. Me tomó de la cabeza y me llevo hacia arriba, metiendo su lengua bien adentro de mi boca, haciendo ambas un casi nudo con ellas. Mientras tanto me la pasaba por mi rajita, llena de jugos. Me empujó sobre la cama, abrió mis piernas al máximo y me succionó la concha, al mismo tiempo que trataba de meter su lengua. Ahí otra vez me vine, mojándole su cara. Yo estaba como poseída, no daba más, la agarré de los pelos y la traje hasta mi cara, su pija quedó a la altura de mi conchita, y con un movimiento de cadera logre introducir la cabeza.:-“ Si métela bien adentro”- le dije y no se hizo repetir la orden, sacó un poco el glande y de un solo empujón me la enterró hasta el fondo, solo pude abrir grande los ojos y mirarla, no sabía si llorar, reír o gritar de dolor y más de placer. Y el traba no se quedó quieto, comenzó un juego de saca y mete que me enloquecía, me mordía las orejas, me besaba, gemía, me hizo de todo lo que quiso, hasta me dio algunas cachetadas, que fueron bien recibida por mí. Luego salió de adentro mío y me dio vuelta y sin preámbulo alguno me la enterró en el culo, sacando un lastimoso quejido mío, no le alcanzo esto sino que me agarro de los pelos y me tiraba hacia ella metiendo cada vez más su pija, una vez que mi ojetito se acostumbró a su verga, solo me quedaba el placer y así fue, me agarró de todos lados y me tironeó para cualquier lado, me pegaba en las nalgas y me decía cosas muy sucias que cada vez me motivaban más a sentir su grueso y largo pene y a pedir que me partiera en dos.

Hasta que se vino dentro mío, fue glorioso porque el afán de meterla más y hacerme daño eran cada vez más fuerte, para mi gusto y placer, y quedó encima mío, respirando agitada. -:”Que puta más grande habías sido, Lucita”- y acotó -;”tenemos que agarrarte con mi macho y partirte en dos.-“, no había pensado esto y me gustó, pero no dije nada solo sonreí.

Una vez que salió de mí, se higienizó pero no me dejo hacerlo, me dijo que tenía que quedarme con su lefa dentro, como una verdadera puta. Y así fue, todo el rato que estuve con ella la tuve adentro incluso me chorreaba por mis piernas. Luego que le chupara bien la pija y me tragara su lechita, y que ella me hizo acabar con su lengua, y me puse su “amiguito” y la penetre por su culo, largando chorros de leche cuando le empujaba su próstata, me dejó lavarme y me fui, agradeciéndole el trato , diciéndole que era sensacional. Y así fue, retorne a mi casa completamente feliz, pero pensando en la idea del trio con su marido.

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