Con mi compañera de trabajo en la playa

Esto ocurrió hace ya unos años. Tuve un problemilla de salud y el médico me recomendó que tenía que andar. Sólo podía hacerlo al mediodía por motivos de trabajo. Mi compañera de trabajo, a la que llamaremos Sandra se ofreció a acompañarme ya que era verano y trabajábamos en Puerto Real y era especialmente apetitoso pasear por la playa de Valdelagrana en el Puerto de Santa María. Al principio, caminábamos y nos volvíamos pero un día se me ocurrió decirle que ya que estábamos en la playa nos podríamos traer unos bocatas y después de andar tumbarnos al sol un rato hasta la hora de volver al trabajo. Me dijo que sin problemas, así que lo dispuse todo para el siguiente día.

Sandra era unos 10 años menor que yo, entonces tendría unos 25 años. Era morena, guapetona, delgadita, un culo normalito pero unas tetas de escándalo. A mí me sobran unos kilitos pero bueno cada uno es como es.

Llegó el día y con nuestras mochilas nos fuimos a andar por la playa. Para el que no lo conozca la playa de Valdelagrana tiene una zona al final bastante desierta que suelen usar la gente que practica nudismo pero era entre semana y apenas había gente. Terminamos de andar y decidimos tumbarnos a comernos nuestros bocadillos y a tomar el sol. Ella se quedó en bikini , vaya par de tetas que se asomaban por todos los lados, y yo en bañador.

Después de comer, le dije que yo practicaba nudismo y comenzamos esta conversación :

– YO : Te importa que me quite el bañador? Es que estaré más a gusto.

– Sandra : Me da igual, pero yo no pienso quitarme nada.

Así que ni corto ni perezoso me quito el bañador y me quedo bocabajo. Pero claro mi intención era, aparte de tomar el sol, intentar por lo menos ver esas impresionantes tetas de Sandra. Ese primer día no lo conseguí, pero ella no dejaba de mirarme la polla y de vez en cuando se movía como si estuviera excitada. No tengo una gran polla pero sobresale que es bastante gruesa.

Llegó otro día e hicimos lo mismo. Nos colocamos en un lugar solitario, comimos y a tomar el sol. Yo me quedé en pelotas y ella en bikini. Cuando de pronto le picó un bicho justo en la parte del culo que se junta con la entrepierna.

– Sandra : ¡Ay ay, me ha picado algo!

– YO : Qué me dices? Dónde?

– Sandra : Aquí, Juan Antonio – y me señala el sitio. Puedes mirarme si tengo algo?

– YO : Claro, pero tendré que separarte un poco el bikini.

– Sandra : Pues hazlo porque me duele mucho.

Le aparté un poco el bikini y se lo metí por la raja del coño así que le estaba mirando el coño a mi compañera de trabajo.

– YO : Tienes una pequeña roncha, haré un poco de barro y te la pongo. A ver si así te alivias.

– Sandra : Vale, pero hazlo rápido que me duele un montón.

Y ahí estoy yo tocándole prácticamente el coño a Sandra y claro la polla se me puso a mil. Ella se dio cuenta.

– Sandra : Parece que con tanto tocamiento tu cosa se ha puesto de aquella manera.

– YO : Es que hija, uno no es de piedra y eso que no te he visto prácticamente nada. A ver cuando te quitas algo para que pueda ver lo que tienes escondido.

– Sandra : Es que me da corte.

– YO : Sandra, el desnudo es natural. Yo estoy harto de ir a playas nudistas y es lo más normal del mundo. ¿ Tú no has ido nunca a playas nudistas?

– Sandra : NO, nunca.

– YO : ¿ Y no has hecho nunca top less?

– Sandra : Que va, además mi novio es muy celoso.

– YO : Bueno eso tiene fácil arreglo, tu novio no está aquí y no tiene porqué enterarse.

– Sandra : Bueno, a lo mejor otro día. Ya es tarde y tenemos que irnos al trabajo.

Ese día me quedé con la miel en los labios pero esperaba tener otra mejor ocasión y ya no iba a contentarme con verle las tetas, ya me había propuesto hacer algo más.

Y llegó el día. Nos colocamos, me quité el bañador, ella con su bikini y empezamos a tontear, a jugar. Y en eso que le suelto la parte de arriba del bikini. Su instinto fue taparse las tetas mientras me pedía que le devolviese el sujetador.

– YO : De eso nada, quédate en top less, verás que se está de lujo.

– Sandra : Que no, que lo que tú quieres es verme las tetas, jejeje.

Al final se bajó las manos y la tuve en top less todo el tiempo. Me decía que tenía razón que se estaba muy a gusto y que se arrepentía de no haberlo hecho antes. Pero nos fuimos.

El día clave llegó. Llegamos a la playa, me quité el bañador y ella se quedó en top less. Vaya par de tetas que se gastaba la niña. Eran unas tetas de una talla 100 más o menos que se venían hacia arriba de una manera sobrenatural. Pero ahora tenía que intentar quitarle algo más.

– YO : Por qué no te quitas la parte de abajo? Si aquí no hay nadie.

– Sandra: Uf! Eso ya es mucha tela . Además ….

– YO : Además , qué?

– Sandra : Pues , es que verás, no lo tengo muy depiladito.

– YO : A ver déjame verlo.

Y me puse de rodillas dispuesto a bajarle la parte de abajo. Pensé que no me dejaría pero se quedó quieta y me dejó que le quitara la parte de abajo del bikini. Ya la tenía donde yo quería pero había que arriesgar más. Le dije que no tenía tanto pelo, que me gustaba cómo lo tenía.

Entonces se tumbó en la arena y empecé a tocarle los pelos , estaba jugueteando con ellos y le metí un dedo en el coño. Ya Sandra era otra persona, estaba prácticamente en trance. Suspiraba, jadeaba. Yo estaba con la polla como el mástil de una bandera. Entonces ella me dijo que me tumbara, empezó a tocarme los huevos y a sobarme la polla. Se agachó y se la metió en la boca. ¡Madre mía, cómo chupaba esa chiquilla!

– YO : ¡Dios Santo! ¡Qué bien lo haces!

– Sandra : Pues a mi novio no le gusta y a mí me encanta.

Me chupaba el tallo, de ahí pasaba al glande, jugueteaba con la lengua, a la vez con las manos me tocaba los huevos. Estaba en la gloria. Nadie me ha chupado la polla como me la chupó Sandra. Era un no parar, sabía en cada momento donde poner su lengua. Entonces le dije que me tocaba a mí un poco. La tumbé en la toalla y le abrí las piernas. Empecé a lamerle esa rajita que ya estaba más que húmeda. Le mordisqueé el clítoris. Estábamos gozando como perros y entonces me dijo que se la tenía que meter, que ya no podía más. Me puse encima de ella y la polla entró en su coño de un solo golpe de lo lubricado que lo tenía. Estuve bombeando durante unos minutos cuando a ella le vino un orgasmo descomunal, no se enteró nadie porque estábamos solos pero los gritos que pegó eran auténticos alaridos.

Yo aún no me había corrido y le dije si lo había hecho alguna vez por el culo. Me dijo que no, pero total todo era probar, estaba desenfrenada. Le puse la polla en su ojete y costó que entrara. Lo hice muy lentamente para que no le doliera ya que el grosor de mi polla es bastante grande. Una vez dentro seguí metiendo y sacando.

– Sandra : No te corras dentro, quiero tu leche en mi boca

– YO : Ya te aviso, ahora mismo estoy ….

Cuando vi que estaba a punto de correrme, se la saqué y comenzó a chuparla y a menearla. Esa chica era una viciosilla. Me corrí entre su boca y su cara. Creo que me dejó sin una gota de leche. Descansamos en la toalla. Nos bañamos para limpiarnos. Nos vestimos y nos fuimos al trabajo.

Esperaba poder repetirlo pero tres días después de aquello se fue a trabajar a Valencia. La verdad es que no sé si lo hizo para despedirse. Me quedé con las ganas de repetirlo. Hemos hablado algunas veces pero nunca hablamos de aquello. Fue inolvidable.

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