Consintiendo el viejo vecino se folle a mi mujer.

Estaba asumiendo mi nueva condición de cornudo sumiso tras haber visionado varias sesiones de buen sexo entre mi mujer y el vecino, pues mi cámara oculta cuando me ausentaba de casa había hecho su función, incluso había visto como lo visitaba en la suya imaginando que allí también tenían sesión de buen sexo.

Yo como si nada había seguido follando con ella con naturalidad, aunque en mi cabeza rondaban las imágenes del portento de vecino cuando se la cepillaba y veía como ella gozaba con aquella enorme polla y lo bien que aquel viejo vecino sabia usarla.

Conmigo gozaba también pues lo notaba pero había un plus más en el sexo con aquel intruso y eso no había que ser muy lelo para saberlo.

Tras un tiempo en el silencio, y ver que aquello no paraba,decidí dar un paso más y le deje caer a ella que sospechaba tenía una aventura, aunque para ser sincero no me importaba demasiado si aquello no afectaba a nuestra relación y ella se sinceraba.

Quedo perpleja ante mis explicaciones medio negando los hechos, hasta que le dije que tenía pruebas e incluso un día sin querer les había observado, (omitiéndole por supuesto lo de la cámara), reconociendo finalmente ella que un día había tenido un arrebato de lujuria cuando conoció al nuevo vecino y sintió unas necesidades de sexo con el que le fue imposible de disimular, notando el viejo experto aquellos sentimientos y dando lugar al final a aquellos encuentros, pero que solo trasmitían sexo puesto según decía, seguía queriéndome.

Me pregunto porque no había intervenido antes en el tema y había dejado seguir tanto la situación, por lo que le fui sincero y le dije que al principio sentí rabia, pero esta se transformó en gozo y excitación al verla con él.

Ella me dijo que como podía ser eso, a lo que le dije que eran unos sentimientos que acababa de descubrir y realmente me excitaba mucho viéndola a ella gozar.

Me volvió a preguntar qué soluciones veía yo a esto, por lo que rápidamente le conteste casi instintivamente que la solución era unirme yo a esos encuentros.

Se quedó algo aturdida ante aquellos acontecimientos pero sorprendentemente acabo diciendo que bueno era una situación algo rocambolesca pero lo entendía y lo mejor era hablarlo con Pablo, que era parte también de aquella fiesta.

Le dije que lo habláramos los tres por lo que lo llamo a tomar café a casa, adelantándole por teléfono parte de aquella propuesta y la conversación nuestra.

Llego Pablo rápidamente a casa y aunque lo note algo frio conmigo y preocupado por los acontecimientos, tras una larga charla los tres, la cosa se fue relajando y acabo todo en una amena conversación donde como adultos aceptamos aquellos roles que la situación imponían.

Termino de relajarse todo, cuando el con naturalidad, me dijo, “entiendo que te excita ver cómo me follo a tu mujer, aunque el termino sea grotesco, y te excita vernos y quieres participar, a lo que tienes todo el derecho pues es tu mujer”- yo le dije que tras verlos accidentalmente había descubierto ese sentimiento, notando una excitación fuera de lo común, y además acrecentada al ver cómo le hacía gozar a ella y no menos por esas dimensiones de rabo que tenía.

Se rieron ambos, diciéndome el, ¿no querrás también tu sexo conmigo?, eso afirmaba mi mujer que repitió, no querrás al final que también te lo haga a ti?

Yo les dije que definitivamente no, pero que había notado me excitaba verlo e incluso había tenido algún deseo de tocarlo y palpar aquel enorme aparato cuando estaba tieso.

El rápidamente dijo, bueno habrá que pagar algún canon por disfrutar de estos encuentros y no parece mala idea, pero definitivamente me gustaría que tuvieses claro que no me voy a cortar con ella cuando estemos en la cama aunque estés tu delante, y tienes que tener claro que vas a verla como me la follo una y otra vez y posiblemente disfrute y quiera más mi polla que la tuya, por lo que espero no tengas ningún arrebato de celos.

Se le noto seguro en estas afirmaciones y algo arrogante pero en definitiva era cierto aquello y yo lo aceptaba, a lo que mi mujer dijo que esperaba que aquello fuese bueno y el comienzo de una buena amistad entre él y yo.

Fui a levantarme a preparar otro café cuando Pablo de improviso dijo, “bueno como prueba de fuego y viendo que estamos los tres, tu mujer va a comenzar a chupármela mientras nos miras y preparas ese café y si te apetece te unes a nosotros”.

Fui a decir perfecto, cuando ya abría la cremallera del pantalón y asomaba aquella morcilla gigante a la que mi mujer se lanzó como una posesa a acariciar y chupar.

Mejor preparo el café después que no quiero perder detalle, les dije mientras soltaba mi pantalón y empezaba a acariciarme mi dura polla que estaba a explotar.

Mmmm dijo el, veo tampoco estas mal equipado como me contaba tu mujer, … yo le corte y le dije, bueno no tanto como tu pero si más o menos, aunque tus dimensiones son algo difícil de ver.

Mi mujer mientras la saboreaba afirmo diciendo, de eso doy fe y además de lo rica que esta.

Le bajo el pantalón del todo mostrando sus enormes y peludos huevos con aquel enorme pollon que ahora Lola comía con ansia y sin tapujos, mientras él le sujetaba la cabeza con la mano y le decía, “come cariño que vea tu marido como disfrutas y lo bien que me la lames”.

Estaba muy excitado viendo mi mujer como devoraba aquello por lo que me lance sobre ella a desnudarla, poniéndome por detrás de ella acariciándole su sexo que andaba mojado como hacía tiempo no lo veía.

Prepáramela, me dijo Pablo, que vas a ver como disfruta Lola con mi polla dentro, vas a ver lo loca que se pone…

Medio contorneándome con una postura bajo ella le comencé a comer el conejo, mientras ella seguían chupándole de rodillas frente a él, a la vez él le pellizcaba los pezones suavemente, haciendo gemir a mi mujer como pocas veces la veía.

También por supuesto por mi comida y su devoción a aquel rabo hacían lo suyo.

Se incorporó Pablo para desvestirse totalmente, mostrando insultantemente aquel apéndice enorme que brillaba todo tieso por la mamada de mi mujer, diciendo seguidamente, vamos a la cama que quiero follarte ya, que me estoy poniendo cachondo viendo a tu marido comerte el chochito.

Fue llegar al dormitorio y comenzaron con un 69 de lujo que hacia retorcerse a mi mujer de gusto, soltando el enorme pollon para respirar y gemir ante las acometidas de la lengua de Pablo .. Me senté junto a ellos y veía en primera plana como ella se intentaba tragar todo aquello en vano pues era enorme y no le cabía toda.

Mientras yo me pajeaba lentamente, a lo que decidí dar un paso más y acaricie aquellos enormes y peludos huevos, dándome unos escalofríos de placer que me tenía sorprendido.

El noto era yo y no dijo nada, todo lo contrario parecía estar agradecido, y yo ciertamente estaba disfrutando con aquel talco en una de las manos y en la otra mi dura polla.

Mi mujer soltó un gemido largo y profundo al correrte por primera vez, atacando aquella estaca con desenfreno ahora, a lo que él le dijo, calma cielo calma que me la destrozas…

Siguió el comiendo un poco más, mientras mi mujer le pedía ya la follara, por lo que se puso sentado en la cama y levantándola hacia el acerco su sexo a su boca y comenzó a comérselo, estando ella de pies, mientras decía ya va tranquila cielo que ya va.

Vi ahora su rabo sobre su barriga y me asuste de ver semejante tamaño tanto por lo gordo como por lo largo, cogiéndome el, la mano y llevándomela para que yo la tocara.

La pajee suavemente como la mía , y sin rubor ninguno me puse a comérsela, diciéndole el a mi mujer, “ mira tesoro como también come tu marido,, me la está preparando para darte una sesión de escándalo…”

Ante mi sorpresa mi mujer me giro y me quito la mano de mi rabo para sentarse sobre mí y comenzó a cabalgar mientras yo seguía comiendo el rabo de Pablo.

Me corrí al poco, pues la excitación era colosal, empapándole todo el conejito con mi copiosa corrida, cuando Pablo la situó sobre la cama soltándola de mi rabo y abriéndole las piernas con sus rodillas acerco su enorme pollon , para restregarlo sobre el empapado conejo e introduciéndolo lentamente, la ensarto en su totalidad , gritando ahora Lola como poseída por varios demonios.

Me miro Pablo a la vez que decía, mira como le gusta tu mujer y como disfruta, ¿te gusta verla así?… me preguntaba entre gemidos.

Yo encendió por el fragor de la batalla aquella le dije, “ me encanta ver cómo te la follas y disfruta ella contigo..follatela fuerte y cambia de postura que vea como le metes estaca.

Ummm tu marido es caliente también le decía a Lola, mientras las embestida eran cada vez más duras y su rabo hacia estragos en su dilatado conejo al que castigaba gozosamente con unas fuertes estocadas en las que lo sacaba en su totalidad para volver a metérselo fuertemente.

Se corrió mi mujer nuevamente mientras su cuerpo vibraba ante aquella magnifica follada, cuando la giro y la puso a cuatro patas para ponerse por atrás y penetrarla nuevamente.

Me pido me agachara yo debajo, e intentara comerle el conejo mientras el, la follaba, y aunque la postura era difícil, apoyado por una almohada acerque mi boca al conejo de Lola y como pude y me dejaba aquel coloso que la estaba taladrando, le daba pequeños lametones.

Sus enormes huevos golpeaban en mi barbilla con las acometidas y su rabo se rozaba con mi boca cuando intentaba comerle el conejito, produciéndome un placer exquisito que hizo estuviera otra vez duro.

Era increíble lo que aguantaba aquel viejo vecino que me estaba dando una lección magistral de como follar a una mujer bien follada.

Se corrió mi mujer nuevamente pues sus jugos y gritos la delataban, cuando Pablo dijo… para rematar la faena vas a ver como desfloro a tu mujer y te enseño como darle por atrás bien dado.

Grito ella, Pablo no por ahí no Pablo que la tienes muy gorda… haciendo caso omiso el que acerco su cabezón todo bien lubrificado al trasero y con sumo cuidado la empalo en mi presencia, pues mi situación era privilegiada y lo veía todo en primer plano.

Los quejidos de Lola pasaron al minuto a ser alaridos de placer mientras yo como podía ,seguía comiéndole el sexo jugoso que había liberado Pablo, pues las embestidas a veces lo hacían difícil, hasta que comenzó este a gemir , notando se iba a correr dentro de ella.

Y así lo hizo, pues me agarro con una de sus manos mi cabeza para pegarla al conejo de Lola mientras el soltaba alaridos y leche en el culito de mi mujer.

Casi no podía respirar con mi boca pegada al conejito y sujeta por él, hasta que me libero y comenzó a aflojar en la intensidad de las envestidas, notando como un filo largo y espeso de crema se derramaba desde el trasero hasta la comisura de los labios del conejo de mi esposa.

Quedo mi esposa tendida boca abajo con una mano sobre el dolorido y agasajado trasero, mientras Pablo tumbado sobre mi cama, recobraba la respiración a la vez que su rabo iba perdiendo fuelle y tomaba la forma de una enorme morcilla.

En ese momento me corrí y parte de mi esperma fue a parar a las espaldas de mi mujer que allí yacía inmóvil tratando de recuperarse de aquella follada .

Reconozco que para ser la primera vez que participaba en aquella orgia donde se habían follado a mi mujer en mi presencia y con mi consentimiento, aquello había sido muy placentero y por su puerto espera repetir más veces.

Diré para terminar hoy con este mi segundo relato, que Pablo se quedó a dormir con nosotros , aunque pegamos poco ojo, ya que mi mujer nos agasajó con sendas mamadas que fueron correspondidas con una follada a lo perrito por parte del viejo que la dejo lista ya toda la noche.

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