Cornudo sin caracter 4

Cuando me contó todo esto reconozco que tardé en encajarlo. Y más en asimilarlo. No es muy normal que tu novia te cuente como te pone los cuernos. Si vale, me excité y todo eso, pero no me fue fácil asumirlo.

Ella estaba como siempre muy segura de lo que decía, de lo que hacía, sus argumentos eran aplastantes. Era dueña de su cuerpo podía hacer lo que la diera la gana. En siglos pasados el voto femenino estaba mal visto y hoy era normal, indiscutible. ¿Por qué no en el sexo? El papel de la mujer había cambiado mucho y ella era una activa luchadora por estos derechos. Los derechos eran hacer lo que quisiera, comportarse y actuar como si fuera un hombre, de igual a igual… Además, solo era sexo, ella me quería. Me lo repetía mil veces, estaba súper enamorada de mí. No puedo negarlo, salvo por este pequeño detalle, era la mejor novia del mundo. Y yo, enamorado de ella hasta más allá de lo razonable, pues me dejé convencer. Acepté ser un cornudo consentidor. Y dije que sí, sin decir nada, sin abrir la boca.

No habría secretos entre nosotros, me prometió solemnemente.

Hasta el siguiente verano todo fue más o menos normal. Pero ahora… Fin de curso. ¿Qué hacemos? Mi novia invariablemente pensando en todo. ¿Por qué no ir a casa de Marta? Sus padres no dirían nada. Los míos tampoco siempre y cuando me lo pagara yo claro. Eso o pasar un mes sin mi novia…

Esa noche lo pensé. Sabía perfectamente lo que eso significaba.

Faltaba otro pequeño detalle. Que fuera ella bien, pero la tía Carmen, la madre de Marta no iba a permitir que yo estuviera en su casa. Follándome a mi novia. Degenerados, hubiera dicho. ¿Cómo lo hacemos?.

Lo de siempre: el problema de no tener dinero. Ni poder reunirlo. No había solución.

Un abrazo. Un morreo, un te voy a echar de menos, dicho con su voz más dulce y sincera. Ven, dijo. Entramos en los W. C. de la estación. Cerró la puerta por dentro. El dedo en los labios, ordenándome silencio. Visto y no visto. Sus tetas fuera. Su sonrisa. Apoyó las manos en la pared. Un susurro. “Fóllame”.

Menuda despedida. Un polvo tremendo, a la desesperada. Y de regalo: sus braguitas. La vi subir. Agité la mano diciéndola adiós. Menuda la que me esperaba… Un mes matándome a pajas. Bueno eso y unos cuernos del tamaño XXL.

Pero no fue así. En menos de una semana me llama por teléfono. Han estado con Javier.

-. “¿Ya te has acostado con él?”. Me arrepentí inmediatamente. Me pudieron los celos.

-. “No seas idiota, – respondió enfadada- eso es lo de menos”. (osea que si se lo había follado)

Y empezó a contarme. Habían hablado con Javier. Javier tenía un piso. No era donde vivía. Obviamente no tuvo que decírmelo, era donde se las follaba, era su picadero. Pues que podía quedarme allí gratis. Y si quería trabajar podía colocarnos a los dos. Tenía miles de contactos. -.” Un conocido suyo nos podía meter durante mes, mes y medio a trabajar en un supermercado. Tú de reponedor, dijo, de mozo de almacén, y yo de cajera. No es mucho sueldo pero mira”… Y no me consulta, ya lo ha decidido y planificado hasta el mínimo detalle.

Obviamente yo tendría que estar agradecido al cabronazo que me follaba a la novia y además convivir con él. Y de nuevo sus frases: “pero como eres tan tonto, encima que nos ayuda”. Y luego venían las ventajas de la oferta: “tus padres encantados de la vida, te vas a trabajar, que es con lo que siempre te están dando la lata, tu y yo podremos estar juntos, libres, como si viviéramos ya en pareja, con dinerito, sin dar explicaciones a nadie y luego en septiembre poder estudiar sin agobios… o incluso dar algo en casa o marcharnos una semanita de vacaciones a las islas eso que siempre hablábamos y nunca hacíamos por no tener dinero”…

Todos los palos tocados. Todos los puntos débiles golpeados al tiempo. K.O. y a la lona en el primer asalto. Cuando quise darme cuenta estaba en la estación esperando en el andén con una maleta.

Tendría más de 50 años. Efectivamente. Regordete. Bueno, tripudillo. Meleno – calvorota o de frente muy, pero que muy despejada. Muy bien vestido. No muy alto. La descripción perfecta. Y Marta a su lado. Dos besos, un fuerte apretón de manos, un súper educadísimo “me han hablado muy bien de ti, tenía ya ganas de conocerte”…

En el coche, bueno en el cochazo, me dijeron que ella ya estaba en el trabajo. Había empezado antes de ayer… Por eso no había venido a buscarme a la estación, pero esa misma noche, para celebrarlo habría una súper cena-fiesta de bienvenida. Solo con ver la medio sonrisa de Marta se me pusieron los pelos de punta. Ya sabía lo que iba a pasar.

Mi novia llegó a media tarde de currar. Ni ducha ni nada, directos a la habitación a celebrar el reencuentro. Tal vez algo más delgada. Un par de kilos menos. Calor… trabajo…

Luego en la ducha me llamó la atención que no tenía marcas del bikini en las tetas. Se había recortado un poco el coñito.

-. ¿Te gusta así? Si, dije.

-. “Te lo voy a hacer a ti también, te voy a pelar los huevecillos”… y mientras se abrazó a mí y me besó me dijo poniendo la voz de lobo feroz: “es para comértelo mejor”….

Nos echamos a reír.

-.¿Por eso lo has hecho tú? No contestó. Solo se rio y me dio una esponja.

-. Lávalo. Pero despacio…

Me arrodille y empecé a lavarla el coñito. Separó las piernas. Se lo abrió con los dedos.

-. “Prueba a ver si así lo haces mejor”…

Mi lengua obedeció y empecé a comerla el coño….

La tenía recostada contra los azulejos, con un pie apoyado en el borde de la bañera y la comía sin cesar el coñito.

Marta entró sin siquiera llamar. “Dejad un poco para luego cerdos”… Como si no estuviéramos, se metió desnuda en la ducha… “Venga que hay que ir a comprar el postre para la cena”.

-. Ni se te ocurra parar, dijo mi novia apretando mi cabeza contra su coño. Y efectivamente, hasta que mi novia no se corrió no me dejó apartar la cabeza.

Al salir de la ducha la vi. Marta envuelta en una mini toalla que apenas tapaba sus pechos. Peinándose. Todo su culito a la vista… No está mal… mejor culo que el de mi novia… no puedo negarlo. Y por delante… Ummm también recortado… ¡Y sin marcas!, Marta no tenía marcas del bikini ni arriba ni abajo. Eso quería decir que tomaba el sol en pelotas. Mi polla empezó a revivir.

Mi novia salió en ese momento de la bañera.

-. Mirón… te la estás comiendo con los ojos… dijo burlándose de mí. Marta volvió la cara sonriendo. Mi novia aprovechó para sujetarla por la mandíbula y darla un buen morreo metiendo la mano por la toalla hasta quitársela y descubrir sus tetas. Preciosas.

Su mirada de reojo mientras me mostraba uno de los pechos de Marta, el que tenía sujeto con la palma de la mano. Y sus ojos que bajan hasta mi polla para ver si reaccionaba.

Si no llega a sonar el teléfono no sé cómo hubiera terminado esa escena.

La cena, salvo más alcohol de lo normal, no tuvo mucha historia.

Las chicas medio en pelotas. El muy amable, educado. Un perfecto anfitrión. Ponte cómodo me repetía Javier. Los chistes, los juegos picantes de Marta…La sonrisa de “felicidad” de mi novia.

Al final nos jugamos el recoger la mesa. Marta y yo perdimos. Fuimos a la cocina. No hay que ser muy listo para saber que estaba preparado. Jugaban 3 contra mí, porque Marta obviamente, les ayudó a ganar. El más tonto adivinaría lo que iba a encontrarme al regreso y porqué Marta hacía todo tan despacio y me entretenía en la cocina.

Efectivamente, cuando volvimos los dos estaban ya en el sofá y mi novia completamente en pelotas. El tio tenía una herramienta considerable y mi novia se la masajeaba muy despacio, muy suavemente mientras se besaban y él la sobaba las tetas.

Marta me miró sonriendo.

No puedo decir que me hubieran mentido. El tío estaba muy bien armado. Diría que tal vez el doble de gruesa que la mía y desde luego, mucho más larga.

En menos de un minuto, en cuanto “se dieron cuenta “que habíamos llegado, que ya estábamos, dijo algo así como “ah, estáis ya aquí… vamos a la habitación que estaremos más cómodos”.

Mi novia esperó a que se levantara. El rabo a la altura de su cara. Lo sujetó por los cojones y lentamente tiró de la piel hacia atrás descubriendo un enorme capullo. Mirando esa cabezota, daba la sensación de que la polla era aún más grande.

Con cara de viciosa y mirándome de reojo, como para comprobar que yo no perdía detalle, se la metió muy despacio en la boca. Milímetro a milímetro. Cuando todo el capullo estuvo dentro se detuvo. Tal vez un minuto. Vi cómo se movía el moflete. Estaba jugando con la lengua. La sacó con la misma lentitud. Volvió a metérsela, pero ahora no se detuvo. Siguió. Una mano la sujetaba. Hasta que sus labios no llegaron a la mano no paró. Me estaba enseñando su tamaño… me estaba anticipando lo que iba a meterse en el coñito. Pero solo la dio un par de chupadas.

Él la dio la mano y la levantó. Una sola mirada sonriendo. Con cara de contenta, de estar pasándoselo bien. Educadamente la cedió el paso. Fui detrás de ella, viendo como se la meneaba el culito y poniéndome malísimo. Sin saber qué hacer. Mi polla estaba a tope.

Ver a mi novia desnuda, caminando tan tranquila hacia una habitación para que se la folle otro tío delante de mí, me dejó paralizado. Sabía que tenía que llegar, que iba a pasar, pero por mucho que lo pensé, creo que nunca se está del todo preparado. No sabía si ir “palante o patrás”. Y lo peor.: lo que me ha pasado muchas veces en mi vida: no hacer nada. Quedarme quieto.

Cuando volvía reaccionar mi novia ya estaba tumbada en la cama. Guapísima. Imponente. Las piernas algo abiertas… Y sus enormes tetas destacando como dos montañas… Y los pezones de punta.

El Viejo me iba a enseñar de forma natural, (como si no estuviera todo preparado), cómo se la metía a mi novia. Él tenía mirada de triunfador. Ella parecía indiferente. Pero bastaba mirar sus pezones para saber que no, que de indiferente nada.

Se tumba a su lado. Al de dentro, para que yo pueda verlo todo. Su pollón descansa rozándose sobre sus caderas. Mi novia no hace nada. Está quieta, dejándose hacer. Él la sobetea. La gusta. La encanta que la manosee las tetas, que de vez en cuando baje y llegue hasta los muslos, que se pierda alguna vez entre las piernas.

Solo hay que fijarse en su respiración. La cara no, pero el cuerpo habla más que ella… Ver cómo se la hincha el pecho cada vez que la toca el coño… Pero sobre todo son sus gemidos los que dicen que la gusta.

Lentamente se está subiendo encima. El que se queda sin respiración soy yo.

Ver al viejo prepararse, tocarse el rabo chulesco, con aires de superioridad… y disponerse para embestir… La aproxima a la entrada. Y lentamente va empujando. Y su gemido va en aumento según se va introduciendo. Para. Se detiene. Vuelve. Otro poco más. Para, marcha atrás, otro poco más… se está recreando en la escena.

Jadea cada vez que la empuja. Y eso que solo la ha metido… A lo mejor ni tan siquiera la mitad. Se la folla así, a medias, lentamente, sin meterla todo ese trabuco. Aunque cada vez va metiendo un poco más. La está preparando, la está dilatando el coñito.

Por fin entra entera. Bueno entra no, se la clava con fuerza. No lo esperaba. Arquea un poco su cuerpo y cierra los ojos. Un gritito.

Casi la saca entera. Un segundo y otra vez. Hasta las bolas. De nuevo un gritito y todo su cuerpo se tensa. Y empieza sin pausa el mete saca.

Marta dice “¿pero no vas a hacer nada?” Dudé respecto de qué se refería…

De repente Marta me mira con un fingido enfado: “con esto idiota”… mi mano está en su coño. Me la ha cogido y se la ha colocado allí. Me lo hace notar. Se ha desnudado del todo. Y yo ni me he dado cuenta, no la he prestado atención. Le tiene completamente mojado. Más mojado que recordaba al de mi novia… Y su mano en mi paquete. Me baja los pantalones y los calzoncillos al tiempo. Me desnuda mientras miro embobado como sigue follándola.

Y Marta se coloca detrás de mí haciéndome sentir su piel. Las tetas aplastadas contra mi espalda. Su pubis restregándose con mis nalgas… y su mano… acariciando mis testículos. Hasta que por fin se puso frente a mí.

-.”Ven aquí cabronazo”.

Esa mirada… Indescriptible… como diciendo, no, si no esperaba otra cosa. Al tiempo despectiva… al tiempo contenta, pero sobre todo perversa…

Bruja… pienso para mi, lo tenías todo previsto, planeado hasta el mínimo detalle. No solo iba a estar entretenido follándome a Marta, con lo cual no iba a hacer nada y Javier se la iba a calzar tan tranquilo, sino que además, mi novia siempre me podría decir que vale que a ella se la follaban, pero que yo también me había follado a otra. Con lo cual, empate.

Pues de perdidos, al rio. Me dejé sobar… Me excité aún más de lo que ya estaba…. La tocaba, la sobaba yo también mirando con el rabillo del ojo como la follaba y mi polla entró en el coño de Marta… esperaba que ella gritara también para dar envidia a mi novia, para que viera que yo también follaba como la follaban a ella pero no fue así… Marta solo da pequeños gemiditos… mi novia gritos… Se retorcía cada vez que la daba un empujón sus tetas bailaban como flanes locos…. Y yo… apenas arrancaba gemidines a Marta…

La está follando profundamente y la vuelve la cara hacia mí. La obliga a que me mire… Me ve empalmado…. Follando a Marta… la sujeta la cara y la besa.

Marta sigue a lo suyo… pero ahora me pica… “te gusta mirar cómo te la folla… cornudo… ya verás cómo te la deja el coño… no la vas a reconocer…¿la no decías que en la cama era un poco puta? Si, por chillar… Pues ya verás lo puta que se vuelve cuando la follan bien… Tápate los oídos, ya verás cómo grita esta puta”…

Eso ya fue demasiado. Terminé…No puede aguantar más. Y seguía oyendo como la jodía… y la cara de la cabrona de Marta.

-.”¿Se terminó? ¿Nada más? Espera que lo termino yo”…dijo metiendo la mano en su entrepierna y tocándose el clítoris. Y esa mirada perdonavidas de “no me extraña que a tu novia se la tengan que follar otros”…

Sé que se había corrido al menos dos veces, que la muy puta se mordía la mano para no gritar de placer, y que no se estaba masturbando, que estaba satisfecha, que era teatro, que lo hacía por humillarme, por hacerme daño, por burlarse…. Pero me da igual. Me había corrido follándome a otra y mirando cómo se cepillaban a mi novia a dos metros de mí. Sé que caí y que ya no había marcha atrás….

Aunque lo peor, lo peor de todo es que él seguía follándosela. La cama no paraba de hacer ruiditos y las tetas no paraban de bailar.

Y llegó el orgasmo más escandaloso que he oído en mi vida…. Convulsiones… gritos…. Espasmos…

Y… la vi rendida en la cama…. Espatarrada…. Jadeando… con la respiración como si viniera de correr un maratón…. Los ojos cerrados. Boqueando como un pez…. Y como no, Marta dale que te dale: “menudo polvo te la acaban de echar, esta si está bien follada”.

No puedo resistirme

Me tiro encima. Ni me he dado cuenta de cuando, pero mi pene está erecto. Más tieso y duro que antes. Diría que hasta me pesa.

El gustirrinin, no solo físico, me empuja a metérsela. Me recuerda meter un pajita en un hormiguero.

Está más grande. Más abierto. Marta tenía razón.

Chof, chof… Sé lo que es… El comentario grosero de Marta me lo recuerda… Vuelvo la cara. Está a mi lado tumbada. Estoy tan obcecado que ni me he dado cuenta.

Lo he visto en las películas y si lo pienso me da asco, pero me encanta… No sé describirlo. Sé que su coño esta dilatado por otro rabo, que me la han dado de sí y si mi polla nada en el semen de otro, pero me vuelvo loco y empujo y empujo. Agradezco haberme corrido con Marta, algo más aguantaré. Jadea. Lo voy consiguiendo… vuelvo la cara un momento. La veo mirar fija y mis ojos siguen a los suyos.

El viejo está mirando, sonriendo, Marta se ha bajado de la cama y está arrodillada, mamándole su pene a medio camino entre volver a ponerse duro o terminar de ponerse blando… Impresionante ver a Marta así agachada, mamándole, lamiéndole esos negros cojonazos y atiborrándose con ese pene… preparándoselo para que se pusiera duro y pudiera volver a follar. A ella o a mi novia. Fascinante ver cómo saca la lengua…

-. Joder, menuda puta… pero no puedo negarlo, la verdad, es que Marta está buenísima… pienso sin dejar de moverme.

Mi novia jadea. Sigue con los ojos cerrados. Como dormida.

Me gusta… Me la follo a lo loco, como nunca creo que he hecho. El viejo la tiene dura otra vez… no hay tiempo. La tiene cerca de su cara… jadeo, respiro agitadamente… Veo como su capullo se pierde en la boca de mi novia…. Marta ha hecho un buen trabajo… ¡menuda cómo le ha puesto la polla! la veo hincharse y comenzar a dar botecitos. Una pequeña arcada. Sí… Se lo está tragando todo… No puedo dejar de mirar. Estoy alucinando. Aun no la he sacado de su coño y estoy viendo a mi novia comerse un rabo como una puta cualquiera… Y tragarse toda la corrida sin rechistar… “Demasié p’a mi cuerpo”. Termino gritando.

Caigo rendido a su lado. Tampoco se mueve. Por la comisura de los labios escurre un pequeño hilillo viscoso.

El viejo me trae una copa… Marta no para de un lado para otro. Mi novia sigue rendida en la cama. Sin moverse.

No sé si esta noche habrá más. Pero intuyo que va a ser la dinámica habitual durante este verano. Javier se follará a las dos. Cuando quiera, cuando le apetezca. Aunque mira, yo me he follado a Marta. Y por lo que veo no la ha disgustado. Bien mirado, desde ese punto de vista, no todo es tan malo. Y a mi novia no la ha disgustado que folle a su prima. Bueno no puede decirme nada. Ella folla y yo también. Estamos en paz. Va ser verdad eso de que cada día es más “liberal” como dije ella, más abierta.

Mientras duerme a mi lado, oigo gemir en la habitación de al lado. Este Javier es una máquina. Está follándosela otra vez. Tengo que reconocer que Marta folla muy bien. Y que es una guarra. Muchísimo más que mi novia. Bueno eso creo, que con mi queridísima voy de sorpresa en sorpresa. Ahora eso sí, solo recordando cómo Marta se la chupaba a Javier me pongo a mil… Joder que se me está poniendo dura otra vez…

Y mi novia al lado… Es fácil… su respiración tan profunda… Está dormida, muy dormida. Yeso que Marta también es bastante escandalosa…

No la gusta que la folle dormida, bueno no la gusta que la despierte. Me da igual, a mí tampoco me gustan otras cosas y me las estoy comiendo a cucharadas soperas…

Me subo encima de ella. Con cuidado, no quiero que se despierte. Tiene el coño abierto y encharcado. Diría que rezuma semen. Resbala con mucha facilidad. Empiezo a follármela despacio, sin tumbarme encima de ella. No quiero que se despierte. Me gusta el concierto de la otra habitación. Me vuelve a excitar su “chof, chof”.

No sé si sigue dormida o no, pero sus caderas se mueven… se acoplan, acompasan a mi ritmo… jadea… Adormilada abre los ojos… jadea… rodea mi cuello con sus brazos… me besa. Cada vez respira más agitada… jadea más alto. También está oyendo a Marta…

Un brazo me rodea el cuello. Me aprieta. Me aplasta. Sus caderas empujan con fuerza. Restriega su coñito contra mi pubis… el ras de los pelillos… me acaricia la espalda con la otra mano… baja hasta las nalgas… clava sus uñas en mi culo. Me hace daño. Pero me gusta… “métemela más fuerte”… jadea medio dormida. Se está corriendo. Ahora me rodea con las piernas la cadera… me empuja contra ella. Su vagina estruja mi polla. Gime… Está como loca… aguanta la respiración. Parece que se ahoga. Retiene el aire.

Espasmos la agitan… y un chillido… la locura. Sus movimientos, sus convulsiones… un tremendo orgasmo. “No puedo más me voy a correr… lléname el coño cabrón”…. Y un prolongado aaaahhhh… que se va apagando, como si se desinflase.

A la mañana siguiente me tocó madrugar. Como mozo de almacén mi horario era infernal. Cuando llegué por la noche, caí rendido en la cama. Ni moverme. Directo a dormir. “te llevo toda la tarde esperando” dijo ella vestida solo con una bata. Cogió mi mano y la llevó a su sexo. Mojada a tope. Me miró y me vio tan hecho polvo que no dijo nada. Un beso en la frente. “No importa, no pasa nada”.

Al tercer día el “no pasa nada” se cambió por el “no pasa nada luego cuando venga Javier ya le calmará”.

Supongo que Javier ya se había ocupado de que los horarios y trabajos no nos permitieran estar mucho tiempo juntos.

El verano fue pasando. Me habitúe a verla dormir en pelotas. Espatarrada, a veces rezumando leche de su coñito.

Si los masajitos, los mimines, las caricias eran solo para mí. Eso es verdad. Las tardes y las noches que pasábamos juntos eran una maravilla. No paraba de repetirme que me quería. Y se desvivía por mi. Todo eran detalles. Incuso llegaba de currar y me la encontraba desnuda espatarrada en la cama dormida con un cartel: fóllame…

Pero también tenía que compartirla con Javier y con Marta. Bueno y con más tíos que cuando yo no salía, en la discoteca o en la playa, más de uno probaba los encantos de mi novia… Como decía Javier, con esos melones, raro es que no te la quieran follar. Y si encima mi novia no decía que no, vamos que se dejaba, pues para que más… mis cuernos a crecer.

Más de una tarde llegaba y me las encontraba a las dos arrodilladas entre las piernas de Javier chupándole el rabo, compartiendo su polla pasándola de boca a boca como si fuera un helado… y yo a la ducha y a mirar, a esperar a que Javier acabara o escogiera a cual follarse.

Bueno no todo era tan malo porque Marta… en fin. La gustaba más los rabos que a un tonto una tiza y la verdad, conmigo la gustaba hacérselo. Mi novia trabajando y Marta y yo follando. Más de un día volvía mi novia y nos encontraba a Marta y a mi dale que te pego… Sé que no la hacía gracia, pero… ella también follaba con otros y yo no podía decir nada.

Marta me la tenía viciada a tope… me la había vuelto muy puta y guarra. Desde que estaba con ella era muchísimo más lanzada… más abierta… más … no sé cómo decir.

Por ejemplo no la gustaba tragarse la corrida. Pero desde el primer día vi como se lo hacía a Javier. Y conmigo comenzó a hacerlo. Estaba chupándomela Marta y decía toma guarrona termínala tú y mi novia sin decir ni pio se la metía en la boca y me la comía hasta que me vaciaba en ella… pero insisto por la otra cara de la moneda mi novia cada día la importaba menos hacerlo con quien fuera y yo en vez de decirla algo o poner freno, cada día más y más callado a tragar con lo que fuera y a aguantar mi cornamenta.

Continuará.

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