Cuando lo que nunca esperas y sucede

¡Buenas! Soy Manolo tengo 31 años y soy de Valencia (España) tras bastante tiempo sin escribir vuelvo a ello con una experiencia que viví la semana pasada.

Soy una persona a la que le encanta el sexo y sobre todo cuando se vive algo inesperado, inaudito, fuera de lo habitual. Eso es lo que viví la semana pasada.

Me sucedió con Ainhoa una de mis mejores amigas, una de esas personas con las que puedo hablar de todo, me cuenta su vida, su experiencia sexual y todo lo que le concierne. Tiene 19 años es una chica con buen cuerpo y una cara angelical.

Hasta hace dos semanas tenía novio, había estado casi dos años con él. Tras dejarlo lo típico de esos momentos, desánimo y tristeza hasta que se asume para que se supere ese golpe.

El jueves por la noche me llamó porque había quedado con Remedios, una amiga suya de 18 años, más rellenita de esas chicas que se le nota en la mirada que le apasiona el sexo.

Remedios siempre le tiraba la caña a Ainhoa, que pese a que nunca había tenido intención de hacer nada con chicas. Era como una tentación, sólo que ese día por lo rallada quería mi presencia pensando que así su amiga (a la que yo no conocía) pensaba que se cortaría y así con mi presencia se aseguraba no caer en la tentación para no tener ralladas posteriores por su situación y menos ese día porque Ainhoa estaba con la regla.

Pero sin duda a Ainhoa le apetecía. Al estar con ellas fuimos con mi coche a un sitio apartado en la playa de mi pueblo, era de noche. Típico sitio donde estar tranquilamente hablando dentro del coche un rato.

Allí en el sitio tras un rato de conversación Remedios le dijo a Ainhoa, me apetece tener un orgasmo contigo”. Mi amiga le entró la risa pero no le dio importancia.

Remedios cada vez se acercaba más a mi amiga. Hasta que hubo un momento que le pidió un beso. Sólo uno. Ainhoa me miraba en plan ¿qué hago? Y yo le dije te apetece y lo sabes, dáselo y disfruta.

En ese momento se acercaron y se dieron un pico. Entonces le recriminé y le dije eso no es un beso. Dale uno pero de verdad. Entonces Remedios se lanzó y se dieron un par de morreos pero bien dados con pasión. La pasión de las ganas que tenía una y la pasión de la tentación cumplida de la otra. Unieron momentáneamente sus lenguas.

Tras ese instante Ainhoa estaba rara, extraña. Y yo le dije no te preocupes, ahora estás soltera. La vida avanza y está para disfrutarla. Tienes que hacer lo que te apetece así que no te ralles. Momento en el que cogiéndolas de las cabezas, volví a unir sus labios. Se volvieron a dar otro beso, esta vez fue a más. Cogí la mano de mi amiga y la situé sobre el pecho de Remedios. Al primer contacto hizo amago de apartarse pero no le solté la mano y fue cuando empezó apretar.

Ahora ya no eran unos leves besos. Estaban inmersas en la labor. Para situarnos estábamos los tres en el coche, en la parte de atrás. Remedios estaba al medio de los dos. Aproveché ese momento para mientras Ainhoa le apretaba un pecho a Remedios, yo dije voy a disfrutar yo también y situé mi mano en el pecho libre de Remedios. Grande y turgente. Mientras ellas se besaban y acariciaba su pecho yo empecé además a besarle por el cuello.

En ese momento aproveché para mientras ellas se besaban hacer que Remedios se desnudase de cintura hacia arriba. Que sus pechos estuvieran libres para nuestras caricias. Ainhoa me miró y yo le acaricié suave el pelo mientras le giraba el cuello hacia abajo. Ella me entendió y empezó a morderle los pezones, los succionaba y mordía.

Ahí bajé mi mano y la metí por dentro de los pantalones de Remedios, le acariciaba sus labios vaginales por encima del tanga. El tema estaba cada vez más caliente. Ese momento lo que hicimos es cambiar la postura, yo me apreté sobre la ventana, Remedios sobre mí para así poder abrir piernas y facilitar mis movimientos de mano. Yo estaba evidentemente empalmado y no pude resistir a sacar mi polla y empecé a pajearme.

Remedios se percató y situó ahí su mano. Empezó una paja experta. Ahí fue cuando le dije a Ainhoa cómele el coño. Ella dudó, me miró y le dije va que te apetece. Disfruta. Esto no lo va a saber nadie más que nosotros tres.

Remedios no lo dudó y se quitó los pantalones y Ainhoa fue ahí. Mientras mis dedos follaban el coño de esta morbosa chica, Ainhoa le mordisqueaba el clítoris. Al mismo tiempo la mano de la chica que recibía el sexo oral aumentaba el ritmo en el que hacía la paja.

La situación era muy caliente y evidentemente era muy morbosa. Ainhoa sola no se hubiera atrevido, la confianza que tenía conmigo le había ayudado a lanzarse y a estar por primera vez en su vida comiendose un coño. Pero no sólo eso lo hacía en mi presencia y mientras su amiga me exprimía la polla.

Lo excitante de la situación hizo que yo estuviera cerca de correrme. En ese momento que yo casi estaba pasó algo que aún hizo que fuese todo tan morboso. Remedios cogió la cabeza de Ainhoa y le hizo que me comiera la polla justo en el momento que me corria.

Pese a estar teniendo sexo delante de ella nunca me hubiera imaginado que mi polla iba a estar en su boca y menos justo en ese momento. La situación y mis dedos hicieron que al mismo tiempo, gracias a la buena labor de Ainhoa. Remedios llego al orgasmo.

Tras ese momento nos vestimos y nos fuimos. Desconozco si se volverá a repetir. Pero desde luego lo disfruté y mucho. Si eres chica, eres de España, te apetece hablar con alguien de temas sexuales, con alguien que te ayude a superar tus miedos: escriborelatosinteresantes arroba hotmail.com

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