Dámelo todo

– Vamos a comprar, viene un amigo a comer a casa, y le he dicho que tengo una puta a la que le encanta chupar pollas, así que vas a preparar la comida y hoy vas a comer en el suelo, te daré de comer como mi perra que eres y de postre nos chuparas la polla a ambos.

Sus palabras me ponían a la vez nerviosa y cachonda, subí las escaleras mecánicas del centro comercial un peldaño por encima de mi Amo y pegada a él para q pudiera meter sus dedos si quería en mi interior. Me besó cubriéndome con su cuerpo y metió a fondo sus dedos en mi coño, y a continuación me los dio a lamer, cuando acabé terminaba la escalera mecánica y entramos al supermercado. Creo que nos vio un hombre, pero solo sonrió y siguió su camino.

Cada vez que mi Señor quería algo de un estante bajo me hacía agacharme con el culo en pompa para cogerlo y en uno de los momentos en que me agache sentí como me metía algo en el coño.

– Sigue, no te pares, que hay poco tiempo

Parecía una bala vibradora, y no tarde en notar como vibraba dentro de mí, a la complicación de mantenerla dentro de mi coño sin bragas se añadía aquel movimiento continuo, y cada vez q estaba en una postura q no tenía a nadie de frente me pellizcaba un pezon para asegurarse de q los llevaba q se notaran por debajo del sujetador. Al llegar a la caja aumentó la vibración al máximo mientras la cajera iba pasando los códigos de barras, me acerqué al carro de la compra pero ya no podía aguantarlo más y se empezaba a salir, me agache como si se me hubiera caído algo y lo empuje de nuevo para dentro mientras Miguel me miraba sonriendo.

– Alguna dificultad?

– No, Señor

– Me alegro, vamos

Llevamos la compra hasta el coche y Miguel abrió el maletero.

– Mete la compra dentro sin doblar las rodillas, quiero ver como se te sube la falda, zorra

– Si mi Amo

Fui metiendo la compra y al agacharme notaba como se levantaba la falda y mi Señor me acariciaba el culo.

– Eso ponlo más al fondo

Lo ubique más al fondo y la falda se subió aún más, Miguel subió la vibración de la bala y me metió dos dedos en el culo, no pude evitar pegar un respingo, la bala empezó a vibrar muy rápido y yo no hacía más que pensar en si alguien no estaría viendo.

Me quedé lo más quieta q pude sintiendo como mi Señor me follaba el culo, le necesitaba de nuevo dentro de mí, siempre necesito a mi Amo, ser suya, que me posea en todas partes, que me demuestre que soy suya y que va a hacer de mi lo que quiera.

– Vamos puta, sube al coche que si por ti fuera nos quedábamos aquí.

Subí al coche caliente, desee que me desnudara allí mismo. Me subí la falda para q mi Amo viera mi coño brillante.

– Mi Amo, sé que me ha dicho que viene alguien a comer pero me ha puesto muy caliente, déjeme chupársela, necesito que me deje beberme su leche, o folleme y déjeme llena, estoy tan caliente que deseo cualquier cosa que pueda hacerme que me alivie un poco.

-Ya vemos cuando esté todo preparado para la visita, ahí quizá te deje más caliente aún, que te quiero bien perra y bien dispuesta, y sé que cuando quieres correrte es cuando más dispuesta estás. Pero si quieres te dejo pellizcarte los pezones mientras vamos, déjatelos bien duros, me gusta verlos así.

Durante la vuelta en coche estuve pellizcando mis pezones, cada vez más caliente, deseaba q mi Amo me follara, que me la metiera hasta el fondo, que me azotase los pechos hasta ponerlos coloraditos como le gustan. Me tumbase sobre la mesa para llenarme el culo, y me diera bien fuerte, hasta casi meterme sus huevos.

Al llegar no hubo nada de todas aquellas cosas que iba imaginando, por no hacer no me dejó ni que fuera al baño, simplemente me dijo que fuera a ponerme un corset que dejaba mis pechos fuera pero afinaba mi figura, y unos tacones a juego en color rojo, lápiz de labios permanente rojo y como colofón un plug anal de los que llevan como una joya, a juego también en rojo.

– Perfecta para abrir la puerta como una auténtica zorra de tu Amo.

Un momento abrir la puerta… así?… no no, eso tenía que ser un error. Supongo que debió notarse mi confusión..

– Si, dije abrir la puerta, así.

Y justo en ése momento, como si alguien hubiera oído que me hablaba de la puerta, sonó el timbre, realmente, y racionalmente no tenía por qué importarme abrir la puerta en aquel lugar, lejos de mi casa, donde nadie me conocía pero, no terminaba de gustarme. Y máxime cuando a abrir me encontré con una mujer, y no es eso lo que esperaba.

– Pasa cielo, que como esperemos a que reaccione la perra te vas a quedar fuera.

La mujer entró mirándome y sonriendo divertida, supongo que me había puesto muy colorada, a juego con la ropa, por supuesto. Y con la confianza de alguien que acostumbra a entrar en el mismo lugar de todos los días ella se fue al comedor a sentarse.

Reaccioné lo justo para ir a por la comida, puse dos platos para que pudieran comer ambos, vino, y me quedé de rodillas a su lado, hasta que me necesitara, aunque mientras disfrutaban del café y hablaban me mando a la cocina a que comiera yo.

Posteriormente se sentaron en el sillón. No sabía muy bien como quería mi Amo que me comportase con ella.

– Ven aquí, perra, ponte a mis pies y frota tu coño como la perra que eres.

Me acerqué y me puse de rodillas a sus pies, puse mis rodillas a cada uno de los lados de sus pie y me restregué contra su pie como quería, le vi como se recostaba e introducía un dedo en el coño de aquella mujer, era muy guapa, con unos labios rojos perfectos, incluso con un corset ajustado sus tetas parecían cobrar vida, daban ganas de amorrarse a ellas.

Mi Amo sacó el dedo empapado de jugos y me lo dio para que lo lamiera, lo hice con gusto, deseaba que viera que soy su perra, y quiero lamer todo lo que él desee que lama.

Lo hice con vicio, con deleite, deseando cada milímetro de su dedo, disfrutando del sabor de la desconocida y deseando que también metiera sus dedos en mi interior, aunque sabía que no era mi momento.

Mi Amo la besó y por un momento sentí una punzada de celos, envidia de la buena que se dice, por que yo también quería ser besada de ésa manera, esperé sus órdenes con paciencia, no quería molestarles y me sentía hasta cierto punto intimidada por la situación, Miguel se dio cuenta y dirigió mi cabeza entre las piernas de la desconocida.

– Por favor, Señora, podría sacar ligeramente la pelvis del sillón para que pueda darle todo el placer posible?

La mujer por toda respuesta apretó mi cabeza entre sus piernas y acercó su sexo a mi boca, lamí de arriba a abajo su raja, la abrí y succione su clítoris, pase la lengua por los labios y la metí en su coño húmedo, observé como mi Amo había sacado sus tetas y estaba chupándolas, traté de adaptarme a su ritmo para que notara las sensaciones más intensas a la vez en sus pezones y en su coño, metí dos dedos en su interior y localice su punto G para coordinarlo con la lengua y la succión de mi Amo, él se encontraba muy excitado y usé mi mano libre para masturbarle, sonreía para mí misma feliz de serles útil, de que me usaran para mejorar su placer, cuando mi Amo decidió que se había cansado de aquella postura la desconocida estaba empapándome la barbilla de sus jugos, a punto de correrse. Saqué los dedos de su coño y metí dos de ellos en el culo y dos en su coño, el dedo gordo lo usaba para ayudarme a masturbarla y no darle descanso a su clítoris.

Miguel se levantó acariciándome la cabeza, e hizo que la mujer se subiera sobre su polla para que se la encajase en el culo de espaldas a él, le sujete su polla guiándola para que entrase bien, y después me recoloqué y para seguir comiendo aquel jugoso coño y jugando con él, volví a introducir los dedos en su coño, sintiendo la polla de mi Amo. Seguí lamiendo e introduciendo los dedos hasta que noté como convulsionaba hasta correrse, pero no me retiré, seguí para que lo hiciera otra vez, o más bien hasta que mi Amo me dijera que me apartara, sólo lo hizo cuando vió que se había vuelto a correr, ella se tumbó en el sofá.

– Puta, ven aquí que quiero vaciarme en tu culo

Me apresuré a ponerme a su lado, me subió a la mesa, y abriendo mi culo sacó el plug y metió su polla, me moría de ganas, había estada esperando aquello, se quedó con ella dentro despacio y la mujer se acercó a mí para vendarme los ojos, privada de mi vista sólo podía agarrarme a la mesa para sentir a mi Amo como empezaba a moverse, cada vez más rápido, a la par que sentía los labios de la mujer en mis tetas, me estrujó y estiró de los pechos, mientras mi Amo agarraba fuerte de mis piernas para embestirme y hacerme sentir su polla bien dentro, paró un momento y sentí los dedos de la mujer abriéndose paso en mi culo para meter junto con la polla de mi Amo otro juguete, me moría de gusto notando ésa presión, tenía el culo que me iba a reventar, me metió también otro consolador en el coño para que estuviera bien rellena, y lo movió con fuerza, me moría de ganas de correrme.

– Ni se te ocurra correrte hasta que te lo diga zorra, tu placer es mío y sólo vas a hacerlo cuando te diga

-Por favor, mi Señor – Casi parecía un llanto, no podía más – Deje que me corra

– Cuanto lo deseas?

– Mucho, por favor, deje que me corra

– Harías cualquier cosa por correrte?

Esa frase tenía trampa, estaba totalmente segura, estaba pensando en algo y yo no era capaz de adivinar el qué, era eso una de las cosas que me gustaba, no ser capaz de qué era lo que pasaba por su cabeza en cada momento.

– Sí, Mi Amo, pero por favor déjeme hacerlo

– Quiero que te orines cuando te corras

– Que?????

No podía ser, no era posible, yo debía de estar oyendo mal, ¿Cómo diablos iba a pedirme eso? No, no podía hacerlo por más ganas que tuviera, aunque tuviera ganas de orinar, aunque tuviera mil veces más ganas de correrme que de ninguna otra cosa en el mundo

– Tu sabrás las ganas que tienes de hacerlo.

– Pero… No puedo hacerlo – Noté como mi cara adoptaba el color de la grana, bueno, más si cabe.

– Pocas ganas de correrte tendrás entonces

Era inamovible, tenía claro desde el principio qué era lo que me iba a pedir hoy, ahora lo veía con claridad.

– Pero le voy a manchar, y …

Por favor, acaso nadie se daba cuenta de que me pedía que me meara encima, eso que de pequeños nos da tantas vergüenza, y no sólo que lo hiciera, si no que lo hiciera delante de una desconocida!!!!

– Crees que me importan algo tus prejuicios?

No podía más, cada vez era más fuerte, la mujer metía y sacaba el consolador, iba a reventar, no podía aguantar.

– Vamos, no eres mía? Quiero que me lo des todo.

Lo recordaba perfectamente me lo había dicho desde el principio, desde la primera conversación que tuvimos en la que me dijo que deseaba que le diera todo, y yo, que siempre lo había deseado de pronto en aquel momento me aferraba, y no quería soltar aquel atisbo de intimidad, de ego, algo mío… y yo quería ser suya y dárselo todo…

– Sí Señor lo haré – No podía ser cierto que hubieran salido de mi boca ésas palabras

– Entonces córrete como nunca, vamos, sé mi puta, mi zorra, mi sumisa. –

Parecía su voz casi un gruñido, noté el placer que le daba que le dijera que lo haría, y me dejé llevar, grité como pocas veces lo había hecho, dejé que mi cuerpo convulsionara mientras notaba su polla comprimirse con cada espasmo y liberarse también en mi culo, y me agarré a la mesa mientras me meaba de puro gusto, en mi vida me había sentido tan liberada, como si hubiera soltado literalmente todo los que llevaba atenazado dentro,y tanto fue así que no pude evitar llorar. Miguel se retiró de mi culo, también se había corrido, me seco con una toalla y me acompañó a la ducha, me costaba incluso andar, me besó despacio.

– Fue tan difícil? – Me preguntó

Solamente sonreí, en el fondo, me gustaba cada reto, me hacían sentirme viva.

Leave a Reply

*