De esos infieles que se convierten en cornudos.

Las oportunidades que nos da la vida, pero hay que saber aprovecharlas. Soy Manuel, un joven de 25 años, castaño y alto. Actualmente trabajo en una empresa de mi padre, mi trabajo es gestionar los recursos humanos, principalmente la selección de personal.

No es por dármelas de macho, pero mujeres nunca me han faltado y menos desde que tengo este cargo. Mi físico y la importancia de mis decisiones pienso que hace que muchas mujeres se me pongan a tiro.

Hace unos meses recibí la llamada de Juan, me pedía que hiciese el favor de dar un puesto de trabajo a su padre. El pobre llevaba 6 meses sin trabajo y temían por la pérdida de su única casa, ya que tenían una hipoteca de la que no podían hacer frente este último mes. Tal fue la buena noticia que le di que me invitaron a cenar a casa agradecidos por ello. Yo ya conocía a los padres de Juan pero tan solo de vista ya que tan solo fue un colega de la universidad. Al llegar a su acogedora casa me encontré con la familia al completo, formada por Antonio (padre), Juan, una pequeña hermana y por último su radiante madre de unos 50 años, hermosa mujer ella.

En aquella cena se respiraba felicidad y amor familiar en el ambiente, yo sentado en frente de Juana no podía dejar de observar su belleza y es par de tetas que asomaban en su recatado escote. Debo confesar que sentí una atracción por ella, pero tampoco pretendía buscar acostarme o seducir a la madre de mi colega. Su hermana, que supongo que no llegaba a los 15 años ya apuntaba maneras aunque fue descartada nada más entrar a aquella humilde casa. Todo esto quedó en una cena, una toma de contacto con la familia y poco más.

Antes de estas navidades propuse a los compañeros que componen la empresa realizar una cena de navidad en uno de los grandes salones de la empresa, para ello la compañía se haría cargo de la contratación de un catering y el coste de este. Supuse que esto mejoraría el compañerismo y fortalecería las relaciones entre los trabajadores y los altos cargos de la empresa.

Llegó el gran día, los hombres vestidos con elegantes trajes y las mujeres con bonitos vestidos. La cena era todo un existo, ya que el ambiente era genial y pronto llegó la sorpresa. Durante el postre entró una banda contratada y unos camareros que se encargarían de ofrecer todo tipo de bebidas. Yo estaba pasándolo en grande y hablando con todo aquel que se cruzaba en mi camino, después de las cervezas y cubalibres me entraron unas ganas tremendas de ir al servicio. Cuando entre en el servicio en el que había varios retretes con sus respectivas puertas me pareció oír a Antonio, cuando iba justo a salir para decirle que si estaba pasándolo bien sentí la voz de una mujer que le decía que ahí mismo podrían hacerlo. Quedé conmocionado, pero tenía esa duda de no saber si realmente era el padre de mi amigo, el enchufado la iba enchufar en caliente.

Subí al retrete y efectivamente pude comprobar que era Antonio con María, la recepcionista de la empresa. Permanecí en mi servicio pero me baje al suelo para no ser descubierto, ese cabrón se iba a follar una jovencita de al menos 20 años menor que él.

María comentaba, Joder Antonio durante toda la cena solo pensaba en agacharme debajo la mesa y comer este pollón tuyo, no he podido aguantar más y por eso te dicho que lo hiciésemos aquí mismo. Me pone cachondísima que podamos ser pillados, cabrón deja de tocarme y comerme las tetas y fóllame con esa enorme tranca papito.

En ese momento se escuchó como alguien venía y por ello pararon de hacer ruidos y hablar, al salir este de nuevo comenzó a hablar Antonio:

Casi somos pillados, podríamos irnos al hotel donde estuvimos el otro día o hacerlo en el coche, temo que alguien nos pille e incluso Manuel, sabes que solo somos cuatro polvos y que tengo mi familia y una mujer a la cual quiero con locura.

María- De eso nada, mira como me tienes aquí de rodillas pidiéndote que me dejes comer la polla con la que más disfruto. Dámela, deja que me coma tus huevos.

Durante unos minutos solo escuche como aquella zorra daba lamezatos y en ocasiones arcadas, él tan solo jadeaba de gusto. Intuía que solo se dejaba llevar por la situación, solo sabía que aquello no fue producto del alcohol porque previamente había comentado sus encuentros en ese tal hotel.

María- Joder que buena está tu leche, esta mezcla de sabores que tengo ahora en la boca es la que más me gusta. Cómeme el coño, hazlo como tú sabes. ¿Has visto? Me he dejado pelitos, como me dijiste que te gustan.

Ahora escuchaba lengüetazos en aquel húmedo coño, se sentía los chasquidos del choque de la lengua con aquel empapado coño.

María- ¿Por qué paras?

Antonio- Quiero follarte ya, acabemos con esto y ya quedaremos en un sitio más seguro.

En ese momento opte por fotografiar aquella escena, él se la metía con fuerza y velocidad. Buscaba saciar el apetito sexual de María y ella disfrutaba apoyada contra la pared. No duró mucho aquel polvo, podemos decir que fue un aquí te pillo, aquí te mato.

El lunes al volver del fin de semana, y tras haber pensado mucho que hacer sobre aquello que pude apreciar, me decidí por llamar a Antonio para que subiese a mi despacho.

Yo- Hombre Antonio, Feliz Navidad! No pude hablar contigo en ningún momento durante la cena. ¿Qué tal vas? ¿Cómo vas con los compañeros? ¿Te tratan bien? He hablado con gente de tu departamento y están muy contentos con tu rendimiento, dicen que eres un animal.

Antonio- Estoy contentísimo, aquí tengo todo lo que necesitaba estabilidad, reconocimiento y me siento muy satisfecho por ello.

Yo- He pensado que voy a ascenderte de puesto, vas a pasar a ser jefe de tu departamento y para ello tendrás una secretaría, he pensado en María (la recepcionista). ¿Qué opinas?

Antonio- Me haría mucha ilusión y vendría superbién para la economía de mi casa, pero ¿por qué María? No hay nadie con más experiencia que pueda ayudarme.

Yo- Vamos a ver cabrón, el otro día pude comprobar lo bien que congeniáis los dos. Mucha confianza, tanta como para ir follándotela en los servicios de mi empresa. He estado meditando si contárselo a tu hijo y a tu mujer, pero sé que la quieres con locura, aunque eso a mí me da igual. Si no lo he dicho ya es porque no quiero dejar a la madre y hermana de mi amigo en la calle y porque irías a la calle directamente, además que con buenos motivos.

Antonio- Yo lo siento, no debería haber hecho eso, trabajaré más o haré lo que me pidas.

Yo- Ahí quería llegar yo, no sé cómo has podido hacer eso a tu mujer. El día que cené con vosotros me fui pensando que os estaba ayudando y resulta que os he podido joder la relación con tu familia. Tú mujer es realmente hermosa, solo con la mirada es capaz de seducir a cualquier hombre y sinceramente para mí que tiene cara de perra.

Antonio- El problema no es mi mujer, soy yo. No puedo resistirme a las tentaciones.

Yo- Pues lo siento, pero creo que esas tentaciones van hacer que tu mujer también tenga que disfrutar de otro hombre. Ese hombre soy yo.

Antonio- ¿Estás loco? ¿Crees que contándoselo se acostará contigo? Ella nunca haría eso.

Yo- No, mi idea es mejor. Vas a ser tú el que convenza a tu mujer que debe acostarse conmigo, y lo mejor de todo, sin que yo intervenga hasta el día que toque follármela.

Antonio- No puedo hacer eso, yo la quiero! Es la madre de tu amigo.

Yo- La quieres pero te follas a niñatas, habértelo pensado antes. Tú le dirás a tu mujer que seguramente te voy ascender y que has escuchado por la empresa que normalmente hago esto con mujeres que se acuestan conmigo o en aquellos que me ofrecen a su mujer o hijas. Juro que es la primera vez que lo hago, pero es una oportunidad que creo que debo aprovechar, te tengo cogido de esos huevos que tanto le gustan a María.

Antonio- Ella no querrá hacer esto, la conozco y no le gusta este rollo liberal.

Yo- Yo no la conozco, pero sé de tu ambición y todo depende de tu capacidad para convencerla porque puedes pasar de ascender a quedarte sin trabajo y sin mujer.

Antonio, cabizbajo dijo que haría todo lo que estuviese en sus manos mientras abandonaba mi despacho.

Yo- Antonio! Que no se te olvide que soy un hombre muy impaciente, espero noticias pronto.

A los dos días recibí la visita de Antonio en mi despacho, ofreciéndome una nueva cena.

Antonio- Esta vez cenaremos tú, Juana y yo, es para que haya un nuevo acercamiento ya que estoy casi convenciéndola de la idea.

Yo- Me gusta tu actitud, ya puedes ir quedando con María esta noche porque creo que me va tocar dormir en tu casa. ¿Por qué la niña no está no?

Antonio- Está de viaje con el colegio y Juan ya sabes que está trabajando en Barcelona. No creo que hoy consigas acostarte con ella, pero trataré que esté receptiva.

Yo- Que así sea.

Llegó la noche, se me hizo eterno el día pero por fin iba a volver aquella elegante y buena mujer. Fui con la idea de ir a por todas, sin que me importase que aquel corneador fuese un cornudo consentidor aquella noche.

Nada más entrar a la casa pude apreciar cómo me recibían los dos con una sonrisa, él forzada y ella radiante. Me recibió con un abrazo y un beso en la mejilla junto con un ¡Que guapo estás!, el vestido negro y esta vez con un generoso escote, además sus labios gordos pintados de un rojo que cualquiera que la viese pensaría que esa tía quería guerra esa noche.

Aquello hizo que mi mentalidad de ir a por todas cambiase, pensé en dejar que surgiese la situación ya que parecía que este cabrón había logrado convencer a mi futura presa.

Durante la cena hablamos de los negocios, de Juan, su hija, mi familia y multitud de temas, pero llegó el momento en el que se calentó el tema.

Antonio- Es guapa mi mujer, ¿eh? Veo que no le quitas el ojo de encima.

Juana, lejos de sonrojarse, puso una cara seductora acompañada de un leve movimiento inclinándose hacia la mesa y apoyando aquellos tetones sobre esta, estos luchaban por salir de aquel ajustado vestido. Pero yo lejos de achantarme decidí dar un paso al frente para hacerme con la situación.

Yo- Como me conoces Antonio, cada vez que la mira veo porque tu hijo es tan conquistador y es que parece que tiene todos los genes de la madre jajaja

Antonio- Siempre he creado envidias en muchos hombres, reconozco que tengo a la mejor de las mujeres. Bueno iré a llevar esto a la cocina y traeré el postre.

Juana se levantó de su silla y se dirigió hacia mí

Juana- ¿Entonces te gusto, no? ¿Le ha contado mi marido la clase de matrimonio que somos?

Esto me lo dijo mientras abría sus piernas y se sentaba encima de mí. Estos dos tenían todo muy planeado, sobre todo el cornudo de su marido. Sin tiempo a poder contestarle llegó Antonio.

Antonio- ¿Habéis empezado sin mí?

Yo- Creo que tú tienes poco que hacer aquí, no soy de compartir mujeres.

Juana- Pues mejor subimos a la habitación, ¿no quieres ni que mire este pedazo de cornudo?

Me cogió de la mano y me subió por aquellas escaleras que nos llevaban a nuestro nido de pasión y lujuria. Ya en las escaleras hubo pequeños besos que me alcanzaban para poder disfrutar de aquellos perfectos labios.

No respondí a su pregunta pero sin volver a preguntar, al que sería aquella noche su hombre, me llevó hasta su habitación. Una vez allí cerró la puerta y me llevó hasta la cama en la cual me sentó para dejarme presenciar cómo se desnudaba. Lo hizo de forma lenta y sensual, dándome la espalda. Veía que llevaba ropa interior negra y de encaje que era conjuntada. Recuerdo perfectamente aquel tanga que con sus encajes formaban un pequeño corazón, eran detalles que hacía que aquella noche fuese aún más especial. Su culo era grande pero de contorno perfecto, mi voz interior me pedía a gritos que me levantase y fuese a azotarlo pero lo mejor era esperar para ver cómo me sorprendería aquella perra con ansias de poder.

Cuando se giró vi una mujer de la que cualquier hombre se volvería loco por pasar al menos una noche con ella, yo tenía esa oportunidad en mis manos gracias al cabrón de su marido.

Sin desnudarse totalmente se abalanzó hacia mí como una joven deseosa de aquel amante que le hace disfrutar como su pareja no consigue hacer, pero ella no buscaba ese placer sino el ascenso del cabrón de su marido. Tras varios minutos de besos y magreos intensos me decidí a desnudarla totalmente, le indiqué que se pusiese frente a mí en píe para poder contemplar su perfecta desnudez. Mi polla estaba reventado mi estrecho pantalón, por ello me desnude rápidamente. Sin duda mi polla no era tan grande como la de su marido, aunque el grosor sí que creo que es mayor.

Juana- ¿Puedo disfrutar de esa gran tranca que tienes, jefe?

Esa puta creería que nunca había visto el pedazo de polla de su marido, no sólo su polla sino la fuerza con la que se la metía a la cerda de María.

Yo- hoy será toda tuya, disfrútala y haz que disfrute.

Comenzó a pajearla con sutiles movimientos que pasarían a ser aumentar el ritmo acompañada de lametazos, sin yo decirle nada y ver que no podía quitar ojo a aquellas dos tetas supo adivinar que solo me apetecía meter mi polla entre aquellas dos enormes tetas.

Juana- Escúpeme, me ordenaba mientras apretaba sus pechos y los miraba indicándome donde quería que fuese mi saliva.

Tras escupirle en su canalillo ella atrapo mi polla y comenzó a pajear mí, más que nunca, gorda polla. No sabía cuánto duraría porque esa puta parecía que era su especialidad. En ningún momento aparento ser la primera vez con otro hombre desde que se casó con su marido, no sabía si ella estaba haciendo un papel digno de un Oscar ante mí o lo hacía en el día a día con su marido. Mientras todas estas dudas que pasaban por mi cabeza y hacían que me diese aún más gusto producto de la excitación ¡Me corrí! Manché su cara, pelo y parte de sus pechos, pero ella seguía igual de hermosa que siempre.

Mirándome fijamente a los ojos, recogió todo resto de lefa llevándolo hasta su grande boca. Lo saboreaba, sabía que era el premio a un trabajo bien hecho. Sin mediar palabra alguna comenzó a chupar mi ahora flácida polla, su propósito era ponerla a tono de nuevo.

Yo- Juana para, quiero comerte ese coño peludo que he visto que tienes.

Me había acostado con ciento de mujeres, pero ninguna había tenido el coño totalmente cubierto de pelos como lo tenía esta madura mujer. Seguramente de ahí venía el gusto de su marido por los chochos con frondoso pelo.

Ella obedeciéndome se acostó en la cama y abrió sus piernas ofreciéndome aquel maduro chochete, como joven inexperto fui a lamer fuertemente su duro clítoris que me supo a gloria bendita. Estaba comiendo el mismo coño por donde mi colega había salido y que desde el día que cenamos en su casa deseaba fuertemente.

Sus espasmos eran acompañados de altos gemidos, no sabía si quería que la oyese el cornudo de su marido o que estaba realmente deleitando de mi ansias por ella. No tardé mucho en comprobar que esa perra estaba gozando del momento, se vino soltando un fuerte caño de fluidos que mancharon mi cara y parte de mi cuerpo. Rápidamente ella se incorporó a pedirme perdón, la verdad que me dio un poco de asco pero a la vez me sentía pletórico de haber hecho que esa mujer disfrutase como la perra que es, mi polla estaba a tono después de esto por lo que me levanté e introduje mi polla en su boca.

Os juro que no miento que esa noche se produjo la mejor de las mamadas que me han hecho en la vida, era una experta chupapollas. No sabía cómo lo hacía, tal vez era la formar de succionar mi miembro y la saliva que jugaba con mi polla dentro de su boca. Cualquier mujer se hubiese atragantado chupándomela de tal manera pero aquella puta estaba acostumbrada a hacer esas mamadas al pollón de su cornudo marido.

No deje que terminase, quería follarla fuertemente y correrme en sus entrañas. Le obligué a acostarse bocabajo y abriendo sus piernas comencé a meter bruscamente mi dura polla. Ella me pedía que tuviese cuidado a la vez que gritaba.

Juana- UFf para joder, ten cuidado niño me estas reventando. Ahhh cabrón, cuídame que ya tengo una edad.

Cuanto más cosas así más fuerte la follaba, mi respeto hacia esa mujer era nulo. No voy a dármelas de machote semental y debo confesar que cuando ella comenzaba a disfrutar de mi pollazos, yo acabé. Llene aquel coño como nunca lo había hecho antes con ninguna mujer, no quería sacarla de aquel caliente coño y retrepado sobre ella deje que mi polla fuese perdiendo la fuerza y dureza que tenía.

Estoy seguro que ella quería más pero no se atrevía a pedírmelo, yo creo que los dos quedamos dormidos. Tenía claro que debía descansar para después comenzar un mejor asalto a aquella puta en la casa de su marido y mi empleado cornudo.

Leave a Reply

*