De vuelta de la playa

Tengo que contarle a Stone lo que ha pasado

-¿Y porque? ¡Yo no voy a decir nada! Me contesta ella haciéndome un guiño

Le sonrío:

-Lo sé, pero desde siempre no tenemos secretos el uno para el otro, y algunas situaciones incomodas se han arreglado por nuestra franqueza, ¡Tengo una idea, vas a ayudarme!

-¿Ayudarte? ¿Cómo?

-¡Ok! ¡Te cuento…!

Diez minutos después estamos en el coche, Lena en el sitio del copiloto y yo detrás de Stone, le pregunto:

-¿Qué tal el partido?

-¡Uno de los mejores que nunca he visto! ¿Y vosotras, habéis disfrutado del sol?

Le sonrió mirándole por el retrovisor

-¡Sí! Estamos quemadas, necesitamos ducha y mucha crema

-¡Jajaja! Y luego copa, dice Lena

Acaricio la nuca de Stone y empiezo a contarle:

-Cariño ¿Te acuerdas del grupo de chicos que había a nuestro lado?

Mientras hablo Lena se acerca a Stone, pone su mano encima de su bragueta y la abre…

Stone me mira por el espejo con una mirada interrogativa…

Yo lo miro con ojos de enamorada y sigo contando, acariciándole la cabeza…

Lena saca el miembro semi erecto, veo por encima del hombro de Stone como desliza su mano usando el serum que ya sale de su punta, en un par de segundos se pone totalmente erecto. Ella se inclina hacia él y empieza a rozar el glande con los labios, lamiendo su punta, lentamente. El hombre de mi vida está visiblemente complacido, su rostro se descompone. Estoy relatando los momentos más eróticos de la tarde, Lena chupa el miembro híper hinchado con más intensidad, abro la camisa de Stone, los brazos alrededor de su cuello, acaricio su pecho, pellizco sus pezones, Lena acelera el movimiento con la boca y aprieta la base de la erección con una mano.

-¡Wowww! Tengo que parar o nos vamos a estrellar, nos grita Stone

Por suerte, al instante encuentra un caminito a la derecha, se para enseguida, justo a tiempo para apretar la nuca de Lena e inundar su boca en una eyaculación espasmódica. Martirizo sus pezones entre mis dedos…

Estoy muy excitada, no aguanto más, me corro también

Nos quedamos asfixiados, aflojados, recuperándonos poco a poco, Lena pone el miembro de Stone en su sitio, totalmente limpio, cierra la bragueta y sin más, Stone arranca el coche. Lo noto un poco picado, pero no comenta nada de lo que acabo de contarle, basta con lanzarme algunas miradas vía el retrovisor mientras conduce. La única que se queda a medias es Lena, pero lo arreglaremos esta noche.

Llegamos a casa, les grito yendo directamente hacia el cuarto de baño:

-¡Voy a ducharme y preparo una tortilla de patatas, una ensalada y algunas tapitas para picar! ¿Qué os parece?

-¡Perfecto! Contesta Stone, indudablemente de buen humor y más relajado

-¡Te ayudo! Dice Lena

Después de ducharse se reúnen conmigo en la cocina. Nos dedicamos cada uno a su tarea. Yo preparo las tapas y los huevos para la tortilla, Lena pela patatas, Stone abre una botella de champán y sirve tres copas. Se acerca a mí para darme mi copa y pasa su mano libre bajo mí camisón

-Por fa, cariño, estoy cocinando y no puedo despistarme, para conseguir una buena tortilla se necesita toda la atención del chef

-¡Jajaja! Lena se ríe. Yo, como solamente pelo patatas no se harían malas si no les doy toda mi atención, jajaja

Stone se ríe a carcajadas:

-¡Así me gustan las cocineras! Te lo pierdes cariño, jajaja

-Jajaja ¡Ya empiezo a arrepentirme!

Stone hace un brindis con Lena y le dice cogiendo la base de su camisón:

-Cariño, levanta los brazos

Mientras ejecuta la petición de Stone el camisón sigue un movimiento ascendente como el corcho del champán, un par de minutos antes y aterriza a tres metros de ellos encima de la nevera. El cuerpo perfecto y bronceado de Lena recién empapado de crema, brilla a la luz que filtra por el ventanal.

Stone la acaricia de la cabeza hacia los pies pasando lentamente por cada centímetro de piel, mirándome de vez en cuando

Lena bebe un trago de champán…

Les aviso frunciendo el ceño:

-Podríais hacer este tipo de guarrería en sitios más apropiados, aquí delante de mí, en mi cocina, vais a conseguir que haga la peor tortilla de mi vida

Stone me contesta:

-Cariño, el lugar me parece perfecto, si te molesta no mires! Jajaja ¿Lena a ti te molesta?

-¡Mmmmm! En absoluto, yo sigo con mis patatas, por cierto mi copa está vacía

Stone rellena las tres copas de champán

-Sois gilipollas, mi vulva empieza a chispear como el champán, jajaja

Stone recoge un poco de aceite en su mano y se engrasa el mástil erecto, lo guía con la mano hacia el esfínter de Lena, lo rodea y lentamente lo penetra ampliando poco a poco el delicado orificio.

Bebo captivada por la constante progresión, guardo la bebida chispeante en mi boca hasta que los testículos de Stone choquan contra el culo de Lena, trago…

Ellos sin prisa se echan un trago moviendo las caderas

Refunfuño:

-¡Madre mía! Estos no tienen el más mínimo respeto, delante de mí, en mi cocina, no tienen vergüenza

Me miran sonriéndose, Stone dice con media sonrisa maligna:

-¡No mires cariño! Te haces daño

Le contesto con la misma sonrisa:

-¡Ya! Me has enfadado, no te preocupes voy a curarme

Del frutero de encima la encimera elijo un plátano semi verde, le quito la piel y desafiándolos con la mirada lo introduzco por mi vulva…

Casi explotan de risa pero se excitan aún más por verme menear el plátano, me pellizco un pezón por encima del camisón, ellos amplían los movimientos, jadean, yo empiezo a chillar, un fabuloso orgasmo me acaricia por dentro, Lena aprieta sus nalgas, el culo de Stone se estremece, ya se corren, que locura, aprieto mis piernas, encierro el plátano y me desahogo hasta la última convulsión.

Gruñimos un par de minutos, el tiempo de recoger un latido normal. Mientras tiro el plátano a la basura, Stone rellena las copas, brindamos…

-Ahora me dejáis acabar de cocinar si no queréis que me enfade de verdad, les digo frunciendo el ceño

-¡Ohlala! El chef se cabrea, yo me voy, se burla Stone yéndose hacia la terraza

Lena brinda conmigo y me dice haciéndome un guiño:

-Esta vez en serio, te ayudo.

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