Deseando experimentar

Cuando comienzas y aprendes a gozar no deseas parar, a medida que tuve “follamigos”, estos me enseñaron a gozar. Antes de comenzar os debo de mentar algo que muchos me preguntan, pues piensa de mi que soy un adonis o un tipo de “escort”, cosa que ambas son inciertas. Han sido muchas las veces que he dicho como soy, pues son otros o otras las que me piropean, no siendo estos quizás por haberlos saciados, no siendo otros por haberlo sacado de su rutina.

Me considero un chico normal a pesar de mis cuarenta años, diciéndome que aparento mucho menos… cosa que agradezco, mido un metro ochenta y cuatro centímetros, peso setenta y nueve kilos, soy físicamente normal, no soy delgado pero tampoco gordo… el típico normalito. Esos sí… soy velludo, teniendo algunas partes de mi cuerpo depiladas hasta unos meses que deje que creciera, pues tengo una amiga que le van los velludos. Cabellos castaños al igual que los ojos, amigo de mis amigos, afición a la “carne” y el “pescado”, dicen que un buen culito, duro y siempre listo, boca tragona y siempre dispuesta.

Bueno comenzare con lo que toca… vale, mirad a veces te cansas de ser ese objeto de placer, te cansas de tanta monotonía, nuestros encuentros dejo ser excitante, quizás porque dejo de experimentar. Nuestras tardes-noches durante al menos seis meses, incluso me aventuraría a decir algunos meses más, eran más de lo mismo. Nada más acceder a la explanada, situarme junto a los arboles que están paralelo a la carretera que da al rio, me quedaba allí hasta que aparecía mi amigo Manuel, este aparecía como siempre, aparecía con su mono azul, llegaba con las ansias de ser saciado más que de saciar. Nada más estacionar detrás de mí, bajaba de su coche a toda prisa hasta el mío, soltándome al tiempo que abría mi puerta…

“Come stai mia cara”, soltaba (o sea… “Como estas mi amado”).

“Tu non sai quanto ho perso”, decía (No sabes cuánto te he echado de menos).

“Voglio baciare e accarezzare il tuo corpo”, volvió a decir (“Deseo besarte y acariciar tu cuerpo”).

Estampándome un morreo una vez que se cercioraba que nadie nos veía, mientras me besaba al tiempo que rodeaba con su brazo, acariciaba mi cuello y mi nuca, soltándome…

“Mi piace quanto ho perso”, soltaba (“Mi amor cuanto te he echado de menos”).

Lo cierto es que me encantaba que me hablara en italiano aunque yo no tuviera ni pajolera idea de lo que me decía, teniéndole que preguntar nada mas soltármelo. Comenzándome a desabotonar tanto los botones de mi camisa como los del pantalón, separando mi camisa y pegar su cálida boca a mi pecho, sintiendo como besaba cada milímetro de mi velludo pecho, hasta mis pezones… uuummm!!!. Los cuales lamia una vez tras otra hasta sentirlos endurecidos, continuando por mordérmelos suavemente con pasión y hacerme soltar algún que otro gemido… aaahhh!!!, sonrojándolos de puro dolor y claro esta de puro placer.

Mientras yo me entretenía en jugar con los vellos de su pecho con una mano al tiempo que con la otra, magreaba su miembro al cual no había que hacerle mucho para ponerlo a punto… uuummm!!!. Tras separarse de mí y darse cuenta que éramos el punto de las miradas de algunos, me hacia sentar en el asiento del conductor, bajaba la cremallera de su mono hasta tenerla hasta por debajo de su bóxer. Tras introducir su mano dentro de su ropa interior, sacaba fuera su endurecido miembro… ooohhh!!!, colocándomelo a la altura de mi boca y tras tomarlo comenzar a mordisquear su glande, mientras este me decía en italiano…

“José ancora… ancora, Dio si fa cielo bene”, soltaba (“Sigue José… sigue, Dios que bien lo haces cielo”).

Me gustaba magrear sus testículos mientras chupaba, me gusta restregarla por mis labios, bajar su prepucio y volverlo a subir, introducírmela en la boca hasta sentir arcadas… aaahhh!!!. Me gusta magrear sus testículos como a él hacérselo, sacármela del interior de la boca como si se tratara de un helado, lentamente al tiempo que saborea cada milímetro de tronco, mientras que con la punta de mi lengua dibujo sus venas… aaahhh!!!.

“Para… para, canalla que vas a hacerme correrme ya y aun no lo deseo”, me suelta.

Alce la vista al tiempo que la fui sacando de mi boca, fijando mis ojos en los suyos, fijándome en su mirada de satisfacción al tiempo que comencé a lamer su glande. Soltándome este…

“No seas malo canalla, se bueno conmigo”, soltó.

Como para olvidar, como tras sacarla definitivamente de mi boca, este tomaba la iniciativa de subirse al chasis de mi coche, subiéndose al marco de la puerta en su parte inferior y colocar nuevamente su polla en mi boca. Comenzando a tragármela con trotonería, mientras este se sujetaba con una mano al coche y con la otra a mi nuca, teniéndome de esta manera hasta que se corría, soltando todo su orgasmo fuera, pues no deseaba correrse dentro de mi boca.

Tras el descanso venia la calma, donde unas veces íbamos por el segundo y en otras, nos despedíamos hasta el día siguiente. Las veces que continuábamos por el segundo, este lo conseguía este mediante la penetración, penetración que ya no lo hacía como la primera vez. Pues no deseaba dejarme sin pantalón y calzoncillos allí, no deseaba tenerme ante la vista de todos. Pero no le importaba follarme desde atrás, aunque otros se queden mirando, pues dada la forma le ponía mucho. No dejaba de decirme…

“No te imaginas lo que me gusta tu culo, no hay día que este abierto, no hay día que no tenga que forzarlo, no te imaginas como me gusta un coñito cerrado… coñito como el tuyo”, soltaba.

Estando arrodillado sobre la estructura con mis nalgas desnudas y apuntando hacia él, esperaba su penetración. Manuel se acercaba y comenzaba a golpear mis nalgas con su polla, no hay cosa que más le excite que golpearme con su duro miembro. Luego comienza a restregar su glande entre mis glúteos, presionando una vez tras otra contra mi orificio anal, tras humedecerlo con su saliva primero y más tarde yo con vaselina.

Comienza este a penetrarme… ooohhh, comienza a ejercerme una serie de embestidas diabólicas, no deja de marcar el paso, deteniéndose para descansar y sin llegar a sacarla de mí. El dolor inicial e incluso el intermedio van remitiendo, tras adaptarme a su grosor que por cierto es de medida estándar (17×3 cm). Comenzando nuevamente a embestirme sintiendo su polla entrar una vez tras otra, sintiendo su polla palpitar… pues no había día que me follara a pelo, hasta hacerme saber que pronto se vendría. Tras sacarla con violencia, vertía toda su leche unas veces hacia el asfalto y en otras ocasiones, sobre mis nalgas… ooohhh!!!.

Tras descansar, llegando a tomar a veces agua de mi propia botella se despedía, siendo yo a veces quien suplicaba que fuéramos por el tercero, tercero que a veces accedes ya sea mediante una mamada o en otras ocasiones, mediante la penetración siendo esta última, el sentado y yo encima… tras habérmela introducido yo, comenzaba a moverme.

No penséis que es imposible que un hombre de su edad pudiera aguantar hasta tres orgasmo, cosa que es cierta y para aquellos renegados a creer, solo os lo tengo que presentar. Pero al igual que él, conozco a dos amigos al menos que iguala a Manuel, amigos que si uno no le gusta compartirme al otro, no hay cosa que le pone más que verme follado por otro mientras se la chupo o viceversa… uuummm!!!.

Pero cansado de esta monotonía, me aventure a pasar al otro lado de las base de hormigón que delimitan la explanada de los aparcamientos del Charco de la Pava con el otro lado. Lado al cual accedías a la zona del apeadero del tren, zona que aunque cercada por estos objetos por un lado, estaba abierto por el otro. Ese día accedí hacia esa zona… encontrándome nuevas experiencias, experiencias como cuando conocí al que se presento como…

“Hola que pasa, dando una vuelta”, dijo.

“Si”, conteste.

“Me llaman “Algarrobo” por el parecido y tú cómo te llamas”, pregunto.

“Me llamo Jhosua”, conteste nuevamente.

Tras escuchar su apodo me dio algo de risa, risa que me lo guarde por respeto para dentro, pues este ni de coña se parecía al “Algarrobo”, como me hizo saber. Era bastante diferente a mi amigo Manuel, este era de aspecto pueblerino aunque Manuel también, pero este era más tosco, cuyo físico corpulento me atrajo, no precisamente por sus brusco modales o su forma tosca de habla. Pues pensé que por su tamaño y cuerpo debería de tener todo en el mismo concepto, imaginaros como es esta persona que nada más acercarse y hablar unas palabras, me dijo…

“A ti que te gusta, yo soy activo y tu”, pregunto.

“Yo soy pasivo, me gusta chupar y ser penetrado”, conteste.

“Pues a que esperamos, vamos al lio”, soltó.

Tras acceder, solté…

“Donde vamos”, dije.

“Aquí mismo, para que vamos a ir más lejos”, contesto.

Acaricio mi cuello, pecho y vientre, haciéndome saber cuánto le gustaba mi cuerpo al tiempo que decía lo guapo y hermoso que era. Comenzó por introducirme uno de sus dedos dentro de mi boca, emulando los moviéndolo de una follada al tiempo que con su otra mano, magreaba mis nalgas… llegando a tirar de mi pantalón hacia abajo.

Palpe su ingle llevándome la sorpresa de algo grande, baje su cremallera y tras introducir mi mano dentro, tome aquello que si era bastante grande. Imaginaros si sorpresa fue cuando palpas, sorpresa aun mayor es cuando la vez, aquello era enorme al menos debería de medirle dieciocho centímetros y un grosor que me asusto, no siendo más chico que de cuatro o cinco centímetros. Tras ver mi rostro, me dijo…

“Sorprendido verdad, veo que no ves mucha como esta, veras cuando te la meta por el coñito, vas a disfrutar como ninguna”, soltó.

Cuando me hizo arrodillarme y me puso aquello e la boca, apenas me lo pude introducir y lo que pude me costó horrores. Llevándome alguna que otra torta por no saber chupársela, pues torpemente mis dientes rozaba su miembro. Ejerciendo en él un gran dolor, dolor que me advirtió y tras intentar tragarme un poco mas, volví a rozar.

Saque su polla de mi boca y tras sujetársela con una mano, comienzo a lamer todo su tronco primero, desde su glande hasta sus enormes genitales. Beso y chupo cada uno de ellos que incluso apenas puedo con una sola mano, este no deja de suspirar mientras me tiene sujeto por mi nuca con su enorme mano. Intento otra ve introducírmela, intento que va entrándome… sintiendo como tengo hasta la mitad dentro de mi boca, saboreando cada milímetro, volviendo a lastimarlo una vez que el intento que tragara más.

Tras apartarme con violencia, me hace echarme sobre el capo de su vehículo, mediante golpes me hace entender que separe ms piernas. Llegando a detenerlo cuando quiso penetrarlo, argumentando…

“Espera aun NO!!!, ponte un preservativo si deseas follarme”, solté.

“No me gustan los preservativos, me hacen daño e incluso me aprietan”, contesto.

“Si deseas penetrarme vas a tener que ponértelo”, solté.

Tras darle un preservativo, este rasgo el envoltorio y saco de su interior el condón, comenzando a intentar colocárselo. Aun recuerdo como el primero se partió tras intentar ponérselo, soltándome…

“No tienes uno de mayor tamaño”, pidió.

Tras darle el segundo, logro ponérselo pero su polla se puso de color morada, dándome un manotazo a modo de volverme a echar sobre el capó del coche, viniendo lo peor… no siendo otra cosa que la penetración, la verdad más que penetración fue la tortura. Pues este empujaba una y otra vez, entrándole solamente su gran capullo.

“Aaaahhh!!!… para… para, Aaahhh!!!… me haces daño, para por favor… ooohhh!!!”, no deje de soltarle.

El dolor fue aumentando a medida que su fuertes embestidas me daba, sacaba su miembro y tras escupir sobre el comenzaba nuevamente a empujar, soltándome nuevamente…

“Antes cuando me hiciste daño con tus dientes, no decías nada… verdad, y ahora te quejas más que una niña”, soltó.

Sacaba y entraba… sacaba y volvía a introducir, dolía horrores y aguante hasta lograr introducirme la mitad, sintiendo algo dentro de mi romper, comenzando este a moverse… sacándola despacio e introducirla de un golpe, lloraba de dolor… sollozaba y el placer aparecía de lejos, mezclado con dolor.

Echaba mis ropas hacia arriba primero… acariciando mi espalda, continuado después tirando de ellas hasta dejármela en mis muñecas, haciéndome ver…

“Me gustan más cuando no se pueden defender, me gusta cuando están atadas y son sumisas”, dijo.

Tras dejarme impedido por no mentar atado, pues precisamente esa labor era lo que me estaba haciendo mis ropas, mientras sentía la fría chapa erizar mis vellos, sentir esa fría chapa contra mis ya erectos pezones.

Penetrándome durante un tiempo más, tiempo que no os sabría decir cuánto, aunque a mí se me hizo interminable, tiempo que me hizo adaptarme a ese grosor por no mentar tamaño, pues no me quedaba otra… ooohhh!!!. Hasta pegar tales gritos que me asusto, pues mas creía que le pasaba algo y no era más que su orgasmo, orgasmo que sentí extrañado pues pensé…

“Coño, si se ha puesto un preservativo, eso que es”.

Cuando retrocedió al tiempo que la sacaba de mi interior, sentí un alivio al tiempo de una sensación extraña, no siendo otra que la de algo liquido salir de mí interior, sintiendo como esto salía de mi orificio anal y se diluía por mis piernas hacia abajo.

Dándome cuenta que aquello que sentí romperse, no fue otra cosa que el preservativo, facilitando la penetración a este, penetración que me hizo sentir hasta topar sus grandes y gordos cojones contra mis glúteos… ooohhh!!!. Cojones que vacio en mi interior, observando una gran mancha blanquecina, mezclada con una roja que no era otra cosa que sangre y resto de mierda, cuya enorme polla fue la culpable.

Cuando se vistió mientras me miraba como yo me limpiaba y después me vestían, recuerdo como se disculpaba al tiempo que me acariciaba la cara. Felicitándome por mi culo, pues pensaba que dado el esfuerzo y el trabajo que ha costado meterla, pensaba que era “virgen” analmente. Sonriéndome al tiempo que me soltaba…

“Nos vemos mañana aquí, tráete mas preservativos y algo de lubricante, vale”.

Pensé dado el dolor que tuve en volverlo a ver más, pero extrañamente aparecí allí puntualmente, volviendo a ser sodomizado por ese engendro, pues aquello ni era una penetración normal y menos podría enmarcarlo como un miembro. Bueno ya os contare en otra ocasión, algunos de mí “follamigos” maduros que me he encontrado allí, cuya amistad aun tengo ha día de hoy.

Bueno os dejo hasta pronto, ya me contáis que os aparecido y deciros que me hagáis saber si me he olvidado algo, desearía que me hagáis saber que deseáis que os pudiera hacer o saber que me haríais vosotros a mí.

Como suelo decir… me da igual donde disfrutemos, mientras que mientras gocemos ambos, pues para el momento que lo hacemos el lugar es lo de menos, ya que busco encuentros esporádicos a conveniencia. Debo rectificar en eso que tanto comulgo, sobre que… “No hay maduro que deseen ser mamados y follarse un buen culo”, ya que no solo hay maduros sino también jóvenes aunque estos no sean de mis preferencias.

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