Despedida de soltero

Soy un chico de 34 años, bisexual al que como a muchos de vosotros, comenzó por tocarse el ano mientras se masturbaba y en la actualidad me masturbo con un dildo de 18cm vestido de chica.

El relato que cuento a continuación ocurrió hace apenas un mes. Se casaba un amigo mío y organizó una despedida de soltero en Gandía, todos vestidos de chicas (minifaldas, pelucas y corpiños con pechos postizos) y el novio vestido de novia (lencería blanca típica de las novias para la noche de bodas).

La idea me pareció genial, ya que podría vestirme de mujer y salir con mis colegas al mismo tiempo, ya que hasta ahora solo me había vestido en la intimidad.

La despedida sería en dos semanas, así que tenía ese tiempo para prepararme.

Me compré en los chinos una minifalda a cuadros, unos pantis negros y una camiseta de chica que me quedaba ajustadita.

El viernes al llegar a casa del trabajo, me depilé todo el cuerpo con la crema depilatoria, rasurándome la zona anal, cuidando de no dejar ni un pelito, no se sabe cómo podría acabar la noche. Me eché crema para dejar la piel suave.

El sábado preparé la ropita; unos zapatos de tacón, un sujetador de relleno, perfume y pintalabios de los que yo ya tenía en casa.

Quedamos con los amigos y nos fuimos para Gandía. Llegamos al hotel y cada uno a su habitación para prepararse. Estaba súper excitada, iba a salir de marcha vestida de chica, un sueño hecho realidad, ya que sin una excusa como la de la despedida, nunca me atrevería a salir vestida de chica a la calle.

Con forme íbamos terminando de vestirnos nos pasábamos por las distintas habitaciones para vernos, y desde luego la mejor vestida era yo, ya que mis colegas iban sin depilar y el pecho sin relleno, o con un relleno muy exagerado. Algunos no se pintaron los labios y otros se pasaron con el maquillaje y ninguno llevaba el perfume de chica.

Todos me miraban y alababan mi disfraz, diciéndome que estaba para follarme, justo lo que pretendía.

Entre risas y bromas ayudé a varios a pintarse los labios y les dejé perfume.

Salimos a la calle y fuimos de cervezas, lo que hizo que pronto perdiéramos la vergüenza y fuéramos comportándonos más exageradamente, provocando a los demás viandantes con los que nos cruzábamos.

Alguna palmadita en el trasero nos llevamos al juntarse la típica aglomeración en aceras y pasos de peatones.

Ya por la noche, nos fuimos de discotecas, entramos a varias y bebíamos y bailábamos en la pista. Fui cogiendo confianza y perdiendo la vergüenza y al bailar provocaba a algunos de los chicos que había en ella y que no eran del grupo. Algunos me seguían la corriente de broma y otros creo que lo hacían en serio, pues a esas horas, bien arreglada y perfumada, y los chicos con varias copas de más, el que no ha pillado nada, se aplica el refrán de “a falta de pan, buenas son tortas”, pero en realidad todo quedaba en unos bailes, con risas y algunos agarrones y sobeteos superficiales de nalgas.

Decidimos cambiar de discoteca a otra también muy conocida, y repetimos la secuencia, copas y bailes en la pista, entre nosotros y con los chicos que había en la pista.

Entonces vi a un chico con el que ya había bailado en la última discoteca que habíamos estado. Era un chico de treinta y tantos, moreno, 178cm aproximadamente y corpulento, ni gordo ni flaco.

No era un Brad Pitt, pero tampoco era un callo.

Comenzó a bailar conmigo, al principio guardaba la distancia y poco a poco fue acercándose, cogiéndome de las manos, pasando su mano por mi cintura y en alguna ocasión por mis nalgas.

Mis amigos y demás chicos de la pista se fueron dando cuenta y me iban diciendo las típicas bromas de “esta noche pillas”, “ha has ligado”, etc.

Le dije al chico que si me estaba siguiendo, pues lo había visto en la otra discoteca

A lo que me contestó que sí, que le había excitado el bailar conmigo, aunque no era gay, entre lo provocativa que iba y el perfume, se había excitado mucho. Pero que en la otra discoteca estaba con sus colegas y no pudo acercarse más.

Le comenté que me alegraba, pues era lo que pretendía, y le guiñé un ojo.

Me preguntó si era gay, le comenté que no, pero que me gustó la idea de vestirme de mujer y también me había excitado el estar bailando con chicos.

Le comenté que yo también estaba con mis colegas, y que tampoco era plan de pasarme, a lo que me dijo que le diera el teléfono y así cuando pudiera escaquearme, que le diera un toque, mientras estaría tomando algo por la barra.

Le di mi teléfono y volví con mis amigos, a los que de broma les dije, otro que se me escapa, no hay manera de follar.

Todos rieron y me dijeron que parecía que le había gustado al chico.

Estuvimos un rato más en la discoteca hasta que ya cansados y con los pies doloridos por los zapatos, decidimos retirarnos al hotel.

Le mandé un wasap al chico diciéndole que nos íbamos al hotel, que lo esperaría en la puerta cuando mis amigos subieran.

Nos fuimos al hotel y al llegar todos subimos a las habitaciones, esperé 10 min. Y bajé a recepción, salí a la puerta y allí estaba el chico. Le dije que disimulara como si viniera con nuestro grupo, para no tener que dar explicaciones en recepción.

Pasamos por recepción hacia los ascensores hablando de lo animada que había estado la noche, llegamos al ascensor y entramos en él. Al entrar él se acercó a mí sin avisar y me besó, me besó y me dejé besar, entreabriendo mis labios para permitir que su lengua penetrara en mi boca.

Le pasé la mano por la espalda acercándole hacia mi más aún y sentí su polla tiesa sobre mi pelvis, lo que me excitó más aun al saber que podría excitar a un tío de aquella manera. Simultáneamente el bajo sus manos hasta mis nalgas y comenzó a sobarlas por encima de la falda.

Cuando el ascensor se detuvo, automáticamente nos separamos guardando la compostura, por si había alguien esperando, para cogerlo. No era el caso, el pasillo estaba solitario y silencioso. Avanzamos hacia mi habitación.

Abrí la puerta y entramos sin encender la luz, nada más cerrar la puerta se pegó a mí por atrás cogiéndome por la cintura desde atrás y comenzó a besarme el cuello a la vez que pegaba su paquete en mis nalgas.

Avancé como puede hasta la cama, donde me dejé caer boca abajo, y él encima de mí.

Siguió besándome el cuello mientras restregaba su paquete en mis nalgas. Luego bajó sus manos por mis muslos y volvieron a subir arrollando la falda en mi cintura, se pegó de nuevo a mi volviendo a restregar su paquete en mis nalgas, ahora solamente cubiertas por las braguitas, entonces me giré y le desabroché el pantalón, para a continuación bajárselo hasta las rodillas y él terminó de sacárselo completamente, al igual que zapatos y calcetines. Luego me volví a girar, colocándome boca abajo y el volvió a restregar su polla por mis nalgas.

Me dijo que tenía muy buen culo y que quería fallármelo, a lo que le dije que sí, pero que poco a poco, quería disfrutar a tope esta situación. Me volví girar y besándolo, mordiéndonos las lenguas pasándonos saliva de una boca a la otra, fui bajándole los calzoncillos hasta los muslos, él se los terminó de quitárselos.

Volvimos a repetir la operación, los dos sabíamos que estos preliminares iban a tardar en repetirse, y queríamos disfrutarlos, así que me volví a girar, levantando mis nalgas y separando mis piernas para que el pasara su polla por ellas, ahora solamente nos separaban las braguitas.

Comencé a gemir, a meterme en mi papel de chica, me gustaba esa situación, era una chica a la que se la iban a follar en breves momentos y pensaba disfrutar y hacer disfrutar a mi chico.

Él también se animó y comenzó a decirme lo que le gustaba mi culo, lo que le estaba haciendo disfrutar y me preguntaba si yo también estaba disfrutando, a lo que yo respondía con un sí muy largo.

Cuando llevábamos varios minutos en esa posición se separó y colocando sus manos en el interior de mis muslos los separó y sentí lengua recorrerme mis nalgas, dándome pequeños mordiscos y chupetones.

No me lo podía creer, estaba disfrutando de ese sexo como nunca, estaba a punto de correrme sin haberme tocado la polla. Sentía el líquido pre seminal saliendo de ella, y la humedad que se estaba formando en el colchón.

Gemía aún más fuerte, el bajó su lengua hasta mi ano y comenzó a lamerlos, a lamer toda la raja de mis nalgas, desde la rabadilla hasta el comienzo de los huevos, deteniéndose siempre en mi ano, intentando profanarlo con su lengua. Yo no podía parar de gemir, mientras presionaba mis nalgas contra su cara.

Entonces separó su mano de mi muslo derecho y sentí como pasaba un dedo por mi ano, lo bajó hasta mis huevos, que los cogía y masajeo unos instantes, para luego subir de nuevo y llegar a mi ano donde hizo una leve presión para introducirlo lentamente hasta que sentí sus nudillos en mis nalgas. En ese momento noté como algo de semen se escapaba de mi polla, me había corrido sin ni siquiera tocarme la polla, esa simple penetración, después de todos los preliminares habían sido sufrientes para que me corriera, aunque fuera solo levemente.

Un suspiro largo se me escapó, no pude contenerme, pues hasta ese momento había intentado ser silencioso pues una de las habitaciones contiguas era de uno de mis colegas.

-Te ha gustado, ehh, ¿Estas disfrutando zorrita?

– Sitio, diosss, increíble

Poco a poco fue sacando el dedo de mi ano, lo que me volvió a hacer estremecerme de placer y gemir de nuevo, haciéndo sentirme la chica más afortunada de la noche.

Esperé unos segundos disfrutando de ese momento, mientras el volvía a pasar e dedo a lo largo de toda mi raja.

A continuación me giré y lo voltee al hacia la cama, me coloqué encima suyo y abalanzándome sobre él, juntando nuestras pollas, lo besé, nos besamos, quería disfrutar ya de una polla de verdad, no podía esperar más.

Me separé de él, miré su polla, de unos 19 cm, dura como el hierro y pegada a su vientre, estaba húmeda, embadurnada de su propio líquido pre seminal.

La cogí con ambas manos y comencé a sobarla, el cerró los ojos y se dejó hacer.

Comencé a pajearle.

Pensaba disfrutar del momento, sentir su olor, el tacto de la polla dura, la rugosidad de las venas y la humedad del líquido pre seminal del que estaba impregnada.

Subía y bajaba mi mano a lo largo de toda la polla, estrujando el glande en cada subida como si quisiera exprimirlo y sacarle todo su jugo.

Ahora era él el que gemía de placer.

No tardó mucho en poner sus manos en mi cabeza y presionar levemente para colocar mi cara delante de su polla. Yo no me resistí, no pude, aunque quería disfrutar del momento, ahora lo que estaba era loco por comerme mi primera polla, saborear el semen, hacerle la primera mamada a un tío.

Abrí mi boca y me metí la polla hasta la mitad, cerré los labios y lo miré, eso es algo que a todos los tíos nos gusta, ver cómo nos comen la polla, ver la cara de placer del que nos hace una mamada.

Yo quería hacer bien mi papel de chica, así que miré bien a mi chico, y ahí estaba el, tumbado, con la cabeza levantada ligeramente para ver cómo le comía la polla.

Fui sacando la polla de mi boca lentamente, notando todas las irregularidades con mis labios, sintiendo su olor y sabor.

Estaba dura, estaba caliente y yo estaba súper excitado disfrutando de verme chupando una polla, era un sueño hecho realidad

El me miraba con ojos de deseo, disfrutaba viéndome chuparle la polla.

Saqué la polla de mí boca y saque la lengua comencé a lamerle el glande, jugando con a punta de mi lengua con la punta de su polla, pasándola por el orificio por donde iba a salir se semen.

Notaba ese líquido blanco, espeso y caliente en mis labios y boca.

Le dije que me encantaraba su leche. Que me encantaba su polla.

Cómetela, fue su respuesta.

Y abriendo mi boca me la volví a meter otra vez dentro, esta vez todo lo que pude, casi entera y volví a sacarla lentamente, mientras miraba a los ojos al dueño de aquella polla que ahora tenía los ojos cerrados y disfrutaba de lo que le hacía.

Volví a llegar a su capullo, y comencé a lamerlo y chuparlo con pasión, con energía, como si llevara 2 días sin comer y me pusieran un filete bien hecho para mí solo.

Con la mano derecha comencé a sobarle los testículos, mientras con la izquierda cogía su polla por el tronco para que no se escapara de la mamada que le estaba propinando.

Abría la boca lo justo para que entrara el capullo y me la iba introduciendo lentamente, hasta llegar a la campanilla, sintiendo ya que me provocaban arcadas, entonces la sacaba rápidamente, formándose hilos de saliva entre la polla y mi boca, que luego iba recogiendo con mi lengua acercándome otra vez hacia la polla y volviéndome a introducirla.

A continuación lamía y chupaba su capullo, pasándole la lengua alrededor, lamiéndolo y chupándolo, disfrutando de su sabor y olor.

El sabor y olor del semen me provocaba un estado de excitación increíble. Me convertía en una putilla viciosa inimaginable hasta entonces.

El a veces se tumbaba completamente y disfrutaba de la mamada y otras se incorporaba, me sujetaba la cabeza y marcaba el ritmo de la mamada. En otras ocasiones me sujetaba por la cara, sintiendo su polla en el interior de mi boca. Luego me cogía del cuello y me apretaba levemente, dejándome en ocasiones sin respirar, lo que lejos de disgustarme me provocaba más excitación aún, ya que me veía sometida completamente a mi macho, el cual me dominaba completamente como quería, algo que me excita bastante, pues siempre he fantaseado con el roll de chico pasivo y sumiso, que es dominado por un tío completamente activo. Nunca me ha gustado cuando hablo con un tío y le pregunto que es lo que le gusta hacer en la cama, que me responda “lo que tú quieras…” Me gusta un tío que me dirija y controle, que me diga que me va a meter la polla en la boca y me la va a follar para luego correrse dentro, o que me va a follar el culo hasta dejármelo escocido.

Y este tipo estaba resultando perfecto. Sin “buscarlo” había dado con un tipo que me estaba haciendo disfrutar como nunca.

Cuando notaba que yo me intentaba escapar para poder respirar, me sacaba la polla de la boca y me daba con el capullo en los mofletes, labios y nariz, dándome pequeños golpecitos mientras yo cogía aire.

Luego me la volvía a introducir otra vez y yo volvía a disfrutar de su polla.

Así estuvimos hasta que me cogió firmemente la cabeza y marcando el ritmo me avisó que se iba a correr, que no podía aguantar más, y que se quería correr en mi boca.

Yo lo miré y le dije que sí, que quería que me soltara su leche en mi boca, aunque debo decir que me quedé un poco helado al saber que me quedaba sin follada de culo.

Pero mi excitación también era máxima y no podía esperar más. Comencé a mamarle la polla hasta que sentí como se tensaba su cuerpo y me presionaba contra su polla para que la tuviera toda dentro y no se escapara su leche.

De pronto sentí un disparo de semen me daba en la garganta. Cerré mis labios y seguí mamando lentamente, mientras notaba como a continuación mi boca se iba llenando con su semen.

El se cogíó la polla y se la terminó de menear mientras descargaba todos los restos de semen

Yo eché la boca hacia atrás y la abrí, mientras intentaba que no se me escapara ni una gota de su néctar. Así mostraba mi boca llena de su semen a él que con el capullo encima de mi boca lo escurría dejando caer pequeñas gotas en mi boca.

Dios, que morbosa que eres. Nunca me he follado a nadie que me haya hecho disfrutar tanto.

Me has excitado exageradamente.

Yo movía mi lengua por mi boca, notando su semen caliente, su textura y sabor. Cerraba mi boca y lo movía de un lado a otro. Entonces me levanté y me acerqué a él, el se aproximó hacia mí y me beso, yo entre abrí mi boca y su semen paso de la mía a la suya, ambos nos besamos e introducíamos nuestras lenguas en la boca del otro al tiempo que disfrutábamos de su semen.

Así estuvimos varios minutos hasta que me fui tragando todo su semen, al tiempo que iba recogiendo todos los restos de su boca.

Nos separamos y me dijo que era increíble.

Le dije que todavía había una parte de mi cuerpo que lo deseaba, el me dio la vuelta me tumbó boca abajo en la cama, se puso entre mis piernas comenzó a morderme las nalgas, lamérmelas, pasar la lengua por entre las nalgas y detenerse en el ano para lamérmelo y comérmelo con devoción.

De nuevo volvía a estar a 1000, eso me volvía loco, presionaba con su lengua en la entrada de mi ano intentando penetrármelo.

A continuación, noté como pasaba un dedo entre las nalgas, para subir de nuevo y detenerse en mi ano, el cual comenzó a empujar hasta que poco a poco fue abriéndose paso en mis entrañas, produciéndome un placer indescriptible.

Una vez llegó al final, dio un último empujón sintiendo sus nudillos clavarse en mis nalgas, no pude reprimir el dar un gemido de placer, al igual que cuando empezó a retirar el dedo lentamente hasta sacarlo completamente de mi ano.

Ahhhhh dioss, que bueno, quiero que me folles ya!

Necesito sentir como me penetras

Y sin decir nada, me cogió por las caderas, levantándome hasta dejarme a cuatro patas, apoyé mi pecho en la cama y separé mis rodillas, dejando a su entera disposición mi ano y nalgas. Siempre que me imaginé follada, lo hacía en esta postura, de rodillas, pecho en la cama y rodillas separadas, dejando completamente a la vista mi ano rosado, depilado, a su entera disposición.

Enseguida noté su capullo en la entrada y a continuación me sujetó por las caderas y comenzó a presionar, lentamente, muy despacito notaba más presión hasta que su capullo logró abrirse camino entre mis nalgas. Ahhhhhhh siiiii

Ya ha entrado, te voy a penetrar lentamente, tu dime si te duele

Nooo no me duele, me encanta, quiero sentir como me penetras

Y comenzó a presionar, pero esta vez se iba abriendo camino fácilmente en mi ano ya dilatado y súper húmedo. Notaba como me abría las entrañas con su capullo, como me iba llenando el interior.

No podía dejar de gemir, de expresar el gozo que estaba experimentando, hasta que me penetró por completo, y noté su pelvis contra mis nalgas. Me sujetó fuertemente por las caderas y de nuevo dio un último empujón hasta tenerme completamente penetrada.

A continuación empezó a salir lentamente, volviendo a sentir un gran placer y como el vacío se iba abriendo paso en mi interior.

Sacó el capullo, se echó saliva en él y volvió a introducirlo, pero esta vez más rápidamente, y comenzó un mete saca, continuo, sin parar, sin llegar a sacar el capullo de mi ano.

Los dos gemíamos, estaba disfrutando como nunca de una penetración. Estaba tan caliente, mojado, húmedo, que no sentía nada de dolor, todo era placer.

Yo gemía con mi cara pegada a la almohada, era un muerde almohadas, y me gustaba, me encantaba morder la almohada de aquella manera, porque estaba disfrutando como nunca.

El comenzó a acelerar el ritmo, y me dio una pequeña nalgada, se echó sobre mi espalda y me susurro

-Te gusta que te folle putita

-Siiiii, me encanta que me folles, no pares

-Te voy a llenar el culo de leche, vale

-Siiiiii descarga tu leche en mi, quiero sentir como sale tu leche caliente en mis entrañas

-Eres una guarra, y me encanta, me estás haciendo disfrutar como nunca, me vas a dejar seco esta noche.

Se volvió a poner recto y sujetándome por las caderas comenzó a bombearme lentamente, metiéndome la polla hasta el fondo para luego ir sacándola lentamente hasta llegar al capullo, y una vez que parecía que la iba a sacar completamente volvía a meterla, produciéndome un gran placer.

Poco a poco fue aumentando el ritmo de la follada, al tiempo que embestía con más fuerza. Notaba sus testículos golpear mis nalgas, su pubis colisionar contra las nalgas, su capullo queriéndome partirme en dos desde el interior, para luego darme un respiro y volver a salir al tiempo que me daba un gusto que me arrancaba un gemido que me hacía verme como una putita viciosa a que se le estaba cumpliendo una fantasía.

Pasé un mano por debajo de mí, entre mis piernas, para tocar sus pelotas cuando se acercaba a mi, se las acariciaba y masajeaba hasta que se retiraba sacando su polla de mi, para a continuación acercarse y dejar otra vez que se las sobara.

Luego puse la palma de mi mano junto a mi ano para notar esa polla dura entrar y salir de él. Ponía los dedos en “V” bordeando mi ano y podía tocar su polla, sentirla dura, caliente, venosa, al tiempo que notaba como mi ano se hinchaba cuando su polla entraba para luego volverse a relajar cuando salía.

Era increíble la de cosas que estaba experimentando en una noche.

Cuantas veces había visto en videos porno a tías folladas, mamadas, pajas, etc y había imaginado que era yo la chica del video. Y en esos momentos era yo la chica, y estaba experimentando todas las fantasías que tenía y se me ocurrían, por suerte había dado con un tío al que le molaba el rollo trans, tal vez por follar con alguien, y a falta de tías, pues se apañaba con tíos , o bien porque de verdad le molaran los transexuales. El caso es que los dos estábamos follando y disfrutando de ese momento.

Entonces noté como aumentaba el ritmo, lo que me indicaba que otra corrida estaba cerca, relajé mi ano, me apoyé en la cama con las dos manos para sujetarme de las embestidas y me dediqué a disfrutar hasta que sentí como daba un alarido al tiempo que se tensaba y me empujaba para descargar su leche bien dentro de mí.

Noté como su líquido caliente me invadía. Le dije que no se saliera, que se quedara dentro. Comenzó a moverse lentamente, escurriendo su polla a tope, descargando hasta la última gota de su néctar en mis tripas. Luego se quedó pegado a mi. Notaba su polla caliente latir en mi culo. Y notaba como iba perdiendo dureza y tamaño hasta que a los pocos minutos prácticamente se salió sola. Se retiró de mí y se tumbó en la cama a mi lado, me sujetó por la cintura y me besó, nos besamos apasionadamente. Luego se separó y dijo que debía irse, yo asentí, se duchó y se vistió, antes de salir nos besamos de nuevo y salió de la habitación, dejándome sola en ella, con un ambiente cargado de olor a sexo.

Al día siguiente me duché, recogí la habitación eliminando los posibles restos de sexo y junto a mis colegas volvimos de nuevo a casa.

Tanto si te ha gustado el relato como si no, y quieres comentármelo para seguir mejorando, que sepas que estaría encantado.

Un saludo.

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