Después de una caliente Noche Buena…

La Noce Buena en casa de mi tío Manuel había estado más que buena!!! una mezcla de vértigo, osadía y mucha calentura.

Nos sentamos a la mesa con el resto de la familia. El resto de la noche fue normal, salvo por las miradas furtivas que cruzamos constantemente, a espaldas de su mujer y del resto de la familia, que jamás sospecharía que unos minutos antes, tío y sobrina garcharon descaradamente en el primer piso, a pocos metros de todos.

La noche se cerró una hora después del brindis… antes de irme recibí un mensaje de texto de Manu que decía: << ayyy mamitaaaa, no puedo más me quemas la cabeza >>.

Y así fue como pasó la reunión familiar. Pero quedaba todavía un obstáculo que atravesar… enfrentarse la semana siguiente a mi tío Beto para celebrar el Año Nuevo. Ese sería un trago a amargo, la situación era diferente… con él nos une la sangre y seguramente él estaría muy compungido, muy triste por haber tenido ese encuentro con la hija de su hermano.

En algún momento habíamos tocado el tema con Manuel y él opinaba que no era tan grave después de todo… yo le había hecho sexo oral solamente a Beto… él no me había penetrado y según su criterio, técnicamente no habíamos tenido sexo propiamente dicho.

Por más liviano que quisiera hacerme el trago, la realidad es que: lo que habíamos hecho no estaba bien… la lujuria el momento había logrado que Beto terminara colocando su pija en la boca de su sobrina y, como broche de oro, concluyera derramando su esperma dentro… esa imagen con sus ojos casi en blanco no podía borrarla de mi cabeza.

Pero la tradición era la tradición y – a pesar de que había intentado zafar de ir a esa reunión de Fin de año, argumentando salidas con amigos – no había logrado evitarlo, mis padres no veían con bueno ojos que yo no compartiera ese momento como todos los demás años, ni entendían por qué queria hacer algo diferente.

Asi que, para evitar problemas, decidí quedarme en casa para que mis tíos paternos viniera a pasar las fiestas.

A las 8 de la noche en punto llegaron los 3… Beto, Marta y mi primo Mariano. Traian, como todos los años, una muda de ropa para quedarse a dormir y almorzar el año nuevo con nosotros, porque vivian a unos cuantos quilómetros.

Beto a penas me dió un beso en la mejilla… toda la noche se lo notó como ausente, se lo notaba incómodo, irritado y un poco enojado. Trataba de disimularlo en la conversación con mi padre, pero a mi no me dirigia la palabra y evitaba cruzar miradas.

Cenamos, brindamos y llegó el momento del descanso. Su esposa no se sentía bien y había decidido acostarse en mi cama, en la habitación de abajo. Mi primo Mariano había decidido pasar por la casa de unos amigos para saludarlos, por lo que a mi tío y a mi nos tocó ocupar las 2 habitaciones del piso de arriba.

A penas si nos saludamos con un “hasta mañana” entredientes cuando cerramos cada uno la puerta de nuestras habitaciones que se encontraban una frente a la otra. Una sensación rara me corría por el cuerpo… el miedo, miedo de que la culpa hiciera que tío Beto se quebrara y le contara la verdad de aquella noche a aalguien… a su esposa, o lo que es peor!!! a mis padres. Finalmente me quedé dormida.

No se cuentos minutos o cuantas horas habían pasado, pero me desperté escuchando unos pasos sigilosos en el piso de madera… no había notado que la puerta se había abierto y cerrado tan en silencio… la figura de Beto apareció sentada a los pies de mi cama en el medio de la oscuridad. Pegué como un salto en la cama…

– Shhhh, no te asustes Chechi, soy yo – me dijo con un susurro – no puedo dormir, necesito que hablemos.

– Tío es tarde… estoy cansada…por favor… – me senté en la cama y encendi la luz de mesa. Hacía demasiado calor esa noche, no corría una gota de aire y el ventilador de techo solamente repartia aire caliente. Yo tenía puesto un camisolin de gasa bordado medio transparente y diminuto, con un escote que dejaba ver demasiado.

Se quedó paralizado al verme casi desnuda.

– Si vas a hablarme de lo que pasó aquella noche… por favor, te pido que te olvides de todo, yo no pienso hablar con nadie… estabamos demasiado pasados de copas. Me voy a llevar ese secreto a la tumba. No corre peligro la familia, te lo juro. No sienyas culpa, olvidemoslo, no te tortures, noe s sano. Lo hecho, hecho está. Andate a dormir, no quisiera que nos vean.

El negó con la cabeza… mi tío siempre fue muy frontal y poco cuidadoso con las palabras… un guarro dirian algunos:

– No, no se trata de olvidarse… es imposible olvidarse de que me hiciste un pete y que te llene la boca de leche, no me jodas!!! Acá el tema es que no siento culpaaaaa, nada que ver!!! el tema es que quiero que continuemos lo que empezó esa noche… no es justo que Manuel te cogiera a su antojo y yo no pudiera hacer lo mismo… tu tío soy yo!!! no él. Yo te cambié más de una vez los pañales… y por cierto, en ese momento no solamente que te veia la conchita sino que te la limpiaba. La otra noche me quede con las ganas de ver como está esa conchita de crecida.

Siempre fue un tipazo… pero también siempre fue un guarango. Su vocabulario no era el que me sorprendía, me sorprendia su actitud!!! jamás hubiese pensado que quisiera concretar conmigo una relación sexual.

Se acercó más… prácticamente se me tiró encima…

– Estás loco Beto!!! por favor, salí de encima, nos pueden ver!!

– Loco yo!!! noooo, la que estaba cogiendo con Manuel esa noche y tragandose mi leche eras vos “sobrinita”, así que no me vengas con esas cosas de hacerte la santulona porque flor de puta terminaste siendo… – más allá de que siempre habías sido grosero con sus palabras, jamás me hubiese dicho “puta”, pero la mezcla del brindis con la calentura lo tenían desencajado

– Shhh, la puerta ya la cerré con llave, estamos acá arriba, nadie nos va a escuchar… sssshhh – estaba aprentando con todo su cuerpo el mío y me susurraba al oído mientras resfregaba su verga parada sobre mi pubis.

Quise zafarme pero fue imposible… estaba decidido a completar lo que le faltaba. Me agarró fuerte de las muñecas con sus manos, poniendolas hacia arriba inmovilizándome. Empezo a besarme a pesar de que yo corría mi boca para evitarlo. Bajó por el cuello pasando su lengua agresivamente, y bajó por el escote… liberó una de sus manos para poder sacar mis tetas fuera del escote… con mi mano libre tratá de apartarlo pero me miró fijo a los ojos y me dijo:

– Más te vale que te dejes sobrinita, vos empezaste esto, si no cogemos hoy…te juro que hablo, cuento todo… vos vas a quedar peor que yo… yo no tengo nada que perder!!! Marta me tiene hartooooo!!! soy un cornudo sin remedio… es hora de que yo la pase bien también..

Era un chantage!!! pero me exitó la escena del falso forcejeo… – Trato hecho linda??? sé que te va a gustar el trato con el tiiitoooo, ahora cuando sientas mi vergota se te pasa el caprichito… y vamos a ver si está mejor la pija de ese Manu o la mía

No me resistí más… empezó a lamerme los pezones de tal manera que abrí automáticamente las piernas… enseguida entendió el mensaje, bajó por el abdomen con pequeños besos hasta llegar al “bosquecito pelado” como lo llamó él en ese momento…

– Mmmmm… Chechi, hermoso tu bosquedito pelado para chupar – abrió los labios de mi vagina con los dedos, me miró a los ojos pícaramente y empezó a dar lenguadas suaves y lentas.

– Te gusta chiquita, mirá como gemissssss perraaaaa!!!

Era inevitable gemir… si Manuel era dueño de una pija gorda y hermosa que hacía ver las estrellas… Beto era dueño de una lengua que hacía delirar y empaparrrrr.

– Hija de tu madreeee!!! que te resistiasss y mira como te sale baba de la argollaaaaa…. un manjarrrrrr!!! – siguió lamiendo todo lo que brotaba, encantado como si se tratara de alguna especie de miel.

Beto es alto, delgado, morocho con un estilo árabe muy diferente a mi tío Manuel que es rubio y de ojos verdes. Sus 52 le sentaban demasiado bien, era un tipo que se cuidaba fisicamente… y que todavía llamaba la atención de más de una jovencita. Y su pijaaaaa…. uf, hacía juego con el resto.

Ya la había tenido a la vista y en mi boca, ya había notado que era fina pero muy larga… estaba a pocos segundos de probarla dentro de mi concha.

Salió de entre medio de mis piernas y pensé que ya era el momento… pero no, decidió extender el placer. Se acomodó sobre mi, dejando su verga colgando sobre mi boca, listo para un 69.

– Chupa como vos sabés!!!

Y así empezamos un 69 largo, lento, placentero y sufrido… miré de reojo el reloj despertador… llevabamos 1 hora de juegos de lamidas. El silencio seguía en el resto de la casa.

– Aaaagggg… ángel… que bien chupas chechi!!! dale mi pedacito de putita!!! estas lista para sentir la pija del tio???

– Cogeme tío ya no aguanto más!!! – era cierto, ya no soportaba más, las ganas de probarlo… ya estabamos jugados.

Se acomodó sobre mi, abrí bien mis piernas para recibirlo… me miró con lujuria, se mordío el labio inferior y me sonrió… – No te vas a olvidar nunca de esto… te amo nenaaaaaa.

Aferró fiemenente con su mano la verga dejando la cabeza libre, no solamente era larga sino que el glande era desproporcionadamente grande… garantía de placer asegurada.

Punteó unos segundos con una sonrisa pícara… y empezó con el conteo gracioso que usaba cuando yo tenía 7 años cuando corríamos carreras en el parque:

– Aaaaa la unaaaaa…jajajaja…. aaaaa laaaa… una y media… a lassss dosssss… a lassss dosss y tres cuartossss… yyyy a lasssss… aaaaaggggggg – entró centímetro a centímetro en mi concha que para esas alturas con el conteo estaba empapada a toque….

– Aaaaaaaaahhhh lasssss treeeessssss amorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr – y la clavó a fondo

Nos quedamos mirando fijo a los ojos algunos segundos… con su pija bien metida dentro de mi concha que latia, me preguntó: – Te acordás del jueguito de las carreras??? me pedias una vuelta más jajajaja… ahora te voy a llevar a dar una vuelta en verga. Me besó en los labios y empezó la carrera.

Empezó a entrar y salir con un ritmo admirable… nuestros cuerpos empezaron a sudar y a emanar olor a sexo… afuera se escuchaban algunas voces lejanas que seguian dándole la bienvenida al nuevo año, algunos fuegos artificiales y algunos gatos montándose… como lo hacíamos nosotros en el medio del silencio y la oscuridad.

Mientras me montaba sonreia rebosando de placer, por momentos cerraba los ojos disfrutando cada penetración, por momentos los abria y me miraba como no pudiendo creer que eso fuera real. Y se inclinaba para besarme los labios, el cuello y los pechos tratando de no perder su ritmo.

Volvió a mirarme con los ojos empañados de emoción: – Sos una mujer hermosa… te amo…. Repentinamente, ante esas palabras comencé a tener un orgasmo trás otro, espasmos cortos que me hacían temblar. El aceleró sus embestidas, enloquecido de placer cuando escuchó mis palabras: << tio mi amorrrrr... >>.

Esas palabaras hicieron que algo se detone en su cabeza y en su pija… inmediatamente ese pedazo de carne se había puesto como una barra de acero que resbalaba empapada por mis jugos vaginales que no paraban de brotar.

Aceleró a fondo sus penetraciones… yo estaba volando en una nube de orgasmos continuos… de fondo seguia el griterio del barrio…

Todo fue simultáneo…

– Agggg agggg agggg te acabo te acabo… te inundo la concha… ahi va ahi va… – no pude reaccionar a tiempo para evitarlo… ya venia en un acelerado viaje el aluvión caliente de esperma y no podía hacer nada para impedirlo… estaba demasiado caliente y quería ese final a como diera lugar sin importarme nada… ya estabamos jugados a todo.

En ese mismo momento con un grito ronco de Beto y un gemido ahogado mio, un chorro de leche caliente se disparó como una bala adentro de mi conducto vaginal, mientras yo tenía un orgasmo de esos que te hacen sentir desmayar….

Por un momento quedamos paralizados, mirándonos… asustados… el grito de los dos podía haberse escuchado en toda la casa!!! podría ser un desastre!!! sin embargo todo permanecía en silencio.

Haber acabado dentro de la concha de su sobrina evidentemente era algo que había soñado infinidad de veces… había acabado y sentia que mientras me besaba las tetas su pija se iba hinchando adentro mio de nuevo… era increible que un hombre de 52 años tuviera ese desempeño.

Con la lubricación de su propio esperma y mis jugos vaginales empezó a deslizarse nuevamente dentro de mi… retomó un ritmo lento, profundo pero contínuo por algunos minutos más….

Sonó el teléfono sobre mi mesa de luz… lo atendí sin que Beto dejara de penetrarme… le pedí que hiciera silencio con un gesto… era mi mamá que desde abajo me llamaba…

– Chechu? está todo bien ahí arriba??? escuchamos unos gritos, no se de donde vienen.

– ehhhh Si, ma…má… – yo trataba de disimular mi respiración entrecortada por las penetraciones del tío que era bruscas – atiené a decirle sin tartamudear… – si, todo bien, me despertaste… debe ser la música de al lado… y se fue a dormir tranquila.

A Beto no le interesó ni preguntar… me desmontó, puso su verga en mi boca… sin dejarme reaccionar con dos dedos presionó uno de mis pezones y al mismo tiempo que cogía mi boca.

Sentia que me ahogaba con su verga, no me daba tiempo a recuperar la respiracion, con toda su verga atragantándome sentia que mi saliva salia por los costados de las comisuras… sentia arcadas pero decidí concentrarme en masajear mi clitoris mientras se la chupaba.

Fueron pocos minutos… quizás 2… pajeandome en seguida llegué a provocarme un orgasmo que me hizo eyacular… él notó que el líquido traslúcido y caliente salió con presión salpicando su pierna.

En ese preciso momento descargó por segunda vez su leche… esta vez más liquida dentro de mi boca… quedé mirándolo a los ojos, con la boca abierta y mostrandole su acabada sobre mi lengua.

Me miró y me ordenó: – Tragala…

Con una mano presionó mi menton cerrando mi boca… quedé paralizada con la leche retenida en mi boca… me surgió una arcada…

– Tragala!!! – ordenó mirando con morbo… suavizó su mirada, me sonrió y me dijo… – Tragate la leche del tio mi amor… sabes que sos mi amor.

Lo miré fijo y dejé pasar su néctar tibio por mi garganta lentamente.

Nos besamos y dormimos el resto de la noche abrazados y desnudos bajo las sábanas… los rayos del sol nos despertaron… la casa estaba poniendose en movimiento en la planta baja.

Para evitar que alguien subiera y nos pescara in fraganti, le pedí que se vistiera rápido y que se fuera a la otra habitación mientras yo me daría una ducha… tenía esperma dentro mio chorreando por mis piernas todavía y demasiado olor a sexo en la piel.

Bajamos alrededor de las 9 a desayunar con mis padres y su esposa… el comentario del desayuno fue de parte de mi tía, que era tan guarra como su marido…

– No escucharon anoche???, se vé que los vecinos se pegaron una cogida de fin de año fe-no-me-nal!!! , no escucharon el alarido de un tipo???

Ambos negamos como desentendidos… Beto me miró disimuladamente por un segundo y entrecruzamos una sonrisa apenas perceptible.

El 2012 sin dudas había terminado excelente cogiendo conel tío Manuel y el 2013 había empezado mejor aún garchando maravillosamente con el tío Beto.

Se vendría un año de cambios para mi vida… hasta la noche del encuentro con los dos tíos había sido una vida muy aburrida y reprimida… emepzaba una nueva era para mi.

Eso gracias a mis queridos tíos que ayudaron a sacar a esa mujer salvaje que había oculta en mi.

Los amo.

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