Dulce zorrita

Me llamo Dulce, soy delgada pero tengo buen cuerpo –sobre todo nalgas y tetas, aunque poca cadera- y en mi último año de universidad he decidido soltarme el pelo y dárselas a quien se me antoje, compañeros, profesores, cogerme a quien quiera. Después de tres años de puro estudio y poco sexo, he decidido “ponerme al corriente”; total si hay chismes saldré de la Uni en pocos meses. Me gusta el sexo un poco fuerte, que me den nalgadas, unas cachetaditas, que me escupan, que me la metan fuerte, que me den por el culo, que me jalen el cabello, que me digan cosas, que me digan “puta”, “zorra”, que me digan groserías; me mojo sólo de recordar las cogidas de los últimos meses…jejejeje. Aclaro que los relatos no tienen ningún orden cronológico, escribiré lo que se me vaya antojando contarles; también aclaro que aunque hay algo de ficción en mis relatos, son básicamente apegados a lo sucedido.

Una noche estaba en la sala de mi casa viendo la tele con mi novio (Sergio) de aquel entonces, mi hermana (Rosa Isela) y su novio; mi papá estaba de viaje (por razones de trabajo se ausenta por varias semanas y a veces meses) y mi mamá se acuesta temprano ya que sale a trabajar desde muy temprano y vuelve al anochecer. Estábamos viendo una peli, cuando mi Ise –mi hermana- y su novio decidieron salir a cenar, aunque nos invitaron mi novio y yo preferimos quedarnos para poder “aprovechar la soledad”; mi mamá duerme como tronco ya que toma pastillas para dormir. En cuanto los escuchamos salir empezamos a besarnos, como teníamos sólo unas pocas semanas de ser novios nos la pasábamos besándonos y metiéndonos mano, fajando pues, pero hasta esa noche no habíamos cogido. No habíamos pasado de buenos fajes y tocarnos por debajo de la ropa, y ya moría por ir más allá, quería jalársela, mamársela, quería que me comiera la panochita, quería que me dedeara. Nos empezamos a besar apasionadamente y como yo traía puesta una falda corta y con vuelo, no tardó en acariciarme las piernas, subir hasta mi cadera, apretarme las nalgas mientras me besaba o me mordisqueaba el cuello bajándome los tirantes del brassiere; me calenté rapidísimo y empecé a mojar poco a poco mi panty.

– Tienes unas nalgas deliciosas, no mames…

– Me encanta que me aprietes las nalgas.

– Estás riquísima, Dulce –me bajó los tirantes de la blusa y del bra- me encantan tus tetas paraditas –las apretaba y chupaba mis pezones-

– Chúpamelas…ay, qué rico…mmmmm…qué rico me las chupas…-nos besamos y volvió a agarrarme las nalgas, pero ahora metió la mano por debajo de mis pantys y me acariciaba acercándose a mi mojada panochita por atrás; me abrió las piernas y me acarició los muslos hasta llegar a mi panochita- mmm..-gemí-

– Estás bien mojadita, Dulce…qué rico te entraría ahorita –le acaricié el paquete y luego le agarré la verga; sonrió- quieres que te la meta? Quieres verga? –me acariciaba la panochita sobre la panty mojada-.

– Espérate…-le abrí la camisa y le besé el pecho, lo mordisqueé y le agarré fuerte el paquete y la verga, le abrí el pantalón y le acaricié la verga de arriba hacia abajo sobre el boxer-

– Mámamela…

– M-hm…-me negué, pero sólo para jugar con él, para provocarlo un poco y que se calentara más; seguí acariciándole la verga sobre el bóxer y mordisqueándole el pecho-.

– Mámamela, Dulce…bien que quieres.

– No…

– No chingues, mámamela…mira cómo me pusiste.

– No…-yo seguía besándole el pecho y acariciando su verga- no quiero…-su verga se endurecía cada vez más; me agarró un poco fuerte del cabello y me acercó a su cara; me encanta que me traten fuerte, que me cojan duro-.

– Mámamela, Dulce…

– Jálame fuerte…oblígame…dime groserías…-apretó cómo me agarraba el cabello- ay, qué rico…

– Mámamela verga, Dulce…

– No…

– Sácamela y mámamela, pinche Dulce!

– No…

– Déjate de pendejadas, Dulce, que estás igual de caliente y mueres por mamármela.

– No, Sergio, espérate…

– Ya mámamela, que van a regresar esos güeyes…Sácamela, puta…-me dio un jalón y le saqué la verga del bóxer- mámamela, pinche putita…ándale…

– La tienes bien rica, cabrón…-se la jalé un poco y luego empecé a mamársela- mmmmmmmmm…mmmmmmmm…mmmmmmmmmmm…

– Ay, qué rico…puta madre, pinche Dulce, la mamas bien chingón…

– Mmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmm…mmmmmmm…-se la jalaba y se la mamaba, sentí cómo se endurecía cada vez más y crecía su verga en mi boca-.

– Te morías por mamar verga, Dulce…puta, tienes boquita de mamadora, cabrona…practicas mucho, verdad, Dulcecita…-me alzó la falda, empezó a acariciarme las nalgas y me metió la panty entre mis nalgas, me dio algunas nalgadas y yo gemía de placer- no sabía que te gustaba fuerte, chiquita…quien te viera, Dulce…

– Mmmmmmmmmm…qué? Mmmmmmm…mmmmmmmm….

– Tan aplicada en la escuela y…ay, cabrón qué rico…

– Mmmmmmmm…y qué? –se la jalé rápido-

– Y tan putita para coger…

– No te gusta?

– Móntame…-así estuvimos unos minutos, después me dijo que lo montara, entonces me puse de rodillas en el sillón y me senté en su verga, me la metí poco a poco, sentí bien rico la tenía durísima (yo ya no era virgen, obvio). Mi novio me acabó de bajar la blusa de tirantes y el brassiere para poder lamerme las tetas, me las agarraba y las chupaba, también me agarraba de las nalgas para jalarme y metérmela más-…Estás bien rica, Dulce, hay que ir a un hotel o al cuarto del velador, no? que lo preste para poder darte una buena cogida, Dulcecita

– Ah sí? Quieres que le pida el cuarto a Benjamín?

– Total está del otro lado del jardín, no nos oyen.

– Y si quiere algo a cambio? Y si quiere ver? Y si quiere algo más?

– Se chinga ese güey –de hecho nos estaba viendo y grabando, pero eso lo sabría después- no mames, cuánto cabrón de la Uni quiere cogerte y yo soy quien se come este culito –me excitó mucho que me dijera eso, así que aceleré mis movimientos-.

– Cómo no?

– Qué dicen?

– Quieres que te diga? Te calienta?

– M-hm…-asentí-.

– Que de seguro te encanta mamar verga…que tienes labios de mamadora…que tienes unas nalgas deliciosas y que eres muy cogible, como tu hermanita.

– También te la quieres coger, cabroncito?

– Celosita, Dulcecita…?

Un ratito después me dijo que se la volviera a mamar, así que me hinqué frente a él y se la mamé, su verga palpitaba…

– Síguele, síguele, síguele pinche Dulce…puta madre qué rico…me voy a venir, putita…tómatela…aaaaaaaahhhhhhh…tómate los mecos, puta…-entonces se vino en mi boca, me echó mucha leche, la verdad es que me gusta que se vengan en mi, en donde quieran, eso me excita mucho. Yo no terminé, pero ya en mi cuarto me masturbé recordando todo. Pero antes de que me fuera a mi cuarto, vimos un rato tele los cuatro otra vez, y al parecer me descuidé varias veces y le estuve enseñado mis calzoncitos al novio de mi hermana, él creyó que era apropósito y unas semanas después hizo que se la mamara y me cogiera en mi propio cuarto.

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