El abuelo ingles y sus amigos dan cuenta de mi …

Tenía una llamada pérdida en mi móvil de John, ese adorable abuelo ingles que tan bien sabe trabajar la serpiente que tiene de entrepierna, y aunque tenía pensamiento de llamar a Diego para comer con él, decidí devolver la llamada a ver que deseaba.

Me dijo tenía una barbacoa en casas con un pareja amiga y un colega y que si me animaba a ir le gustaría que fuese a pasar el día con ellos, pues le había hablado de mi y querían conocerme.

Me decidí al final ir, y a la media hora ya me recibía en la puerta para que pasara, quedándome un poco cortada, pues estaba desnudo, si bien me explico rápidamente que se le había olvidado decirme que la barbacoa era un evento nudista, pues todos lo practicaban y en su patio trasero tenían intimidad.

Me quede un poco aturdida pues no conocía a los demás y de sopetón entrar una, toda desnuda, me causaba dudas, pero bueno al final accedí y pase a su habitación donde deje toda mi ropa mientras el miraba picaronamente como me desvestía , acariciándose sutilmente su enorme culebra de la que espera más tarde dar cuenta.

Entre al patio trasero y allí me presento una pareja de su edad que hablaban muy bien el español y un amigo también de años muy parecidos, a la vez que me dijo mientras sonaba el timbre que también esperaba a otra pareja que a última hora se habían apuntado al evento.

Entraron y tras la presentación oportuna con mis observaciones visuales discretas a la equipación de aquellos abuelos, me di cuenta que uno de los casados y el que andaba sin pareja también disponían de un buen arsenal bélico, algo diferente a la de John, pero una intuida que aquellos balanceos de esos gruesos rabos, escondían unos tamaños nada desdeñables.

Los aperitivos con cerveza y Martini blanco pronto relajaron el ambiente caldeándose por momentos pues las parejas no disimulaban mucho a la hora de tocarse, eso sí, con juego y erotismo, llegando incluso una de las mujeres a acariciar el grueso pene del que andaba sin pareja, intuyendo una, que ellos ya habían tenido algún encuentro o trio.

La otra pareja se sentó en un balancín y tras degustar un Martini, pasaron sin escrúpulos a tocarse ya de una forma más directa, pues ella se agacho un par de veces para meterse el apéndice de su compañero en la boca y degustarlo mientras él correspondía con sus dedos jugando en su coñito.

Supe en ese momento que John me había llamado para follar, sabiendo una era bastante liberal, pues al poco el abuelo sin pareja ya andaba a mi lado insinuándose.

Me ofreció una copa mientras me contaba que John le había hablado maravillas de mí, pasando su mano de mi cintura a mi trasero de una forma delicada pero directa.

Apareció como un salvador mi abuelo ingles uniéndose a la conversación a la que puse un poco de picante, pues sin tapujo alargue mi mano para agarre su enorme serpiente a la que comencé a acariciar mientras hablaba con ellos, mostrando ambos una picarona medio sonrisa ante el desparpajo de una.

Veo, dijo Peter, que así se llamaba el sin pareja, que te quedaste corto cuando me hablabas de esta belleza y sus encanto, eres un afortunado de tener una mujer así como amiga, ya me hubiera gustado también haberla conocido antes, pues bombones así no se encuentran tan fácilmente.

Me sentí alagada y correspondiéndole también con cumplidos a su magnífico estado de forma para su edad, diciéndole que viendo lo que tenía enfrente no dudaba más de una, perdería los papeles por meterse con él en la cama.

Se rieron ambos haciendo me pusiera un poco roja pues mi indirecta había sido muy directa, dándole quizás carta libre a sus pretensiones.

Una seguía con la culebra de John en la mano, notando esta había tomado otro tamaño, si bien una de las parejas, reclamo la presencia de mi abuelo inglés para que comenzara a iniciar la barbacoa, añadiendo en tono irónico, que tuviese cuidado con el fuego no sea se quemara con aquel apéndice apuntando ya casi al frente.

Me quede sola con Peter y este sutilmente me agarro la mano llevándomela hacia su grueso aparato, a la vez que me dijo, aunque no sea la de John aquí también puedes seguir acariciando que veo te gusta y sabes hacerlo muy bien.

Quede un poco cortada, pero el tacto de aquel rabo me hizo perder la compostura y mi mano pronto paso de ser un garfio tembloroso a un suave guante que acariciaba todo su grosor bajando también un par de veces, a testar sus duros y enormes huevos.

Mire a ver dónde estaba mi abuelo inglés, viendo que la mujer de la pareja que lo había reclamado estaba pegada a su espalda mientras el encendía el fuego y en su mano andaba mi serpiente a la que yo antes había puesto en forma.

Supe que mi Sir ingles había follando con ellos y quizás todos juntos en alguna orgia pues aquello ya llevaba camino de ser una fiesta de sexo.

Tranquila me dijo Peter, sabiendo mi mirada hacia los otros, entre nosotros no hay secretos y compartimos todos como buenos amigos, llevando su boca hacia la mía para besarme dulcemente.

Le correspondí, pues era tan atractivo que no pude resistirme y además mi mano me delataba pues no paraba de sobar su enorme polla a la ya le había hecho crecer.

Oí gemidos y dirigiendo mi mirada hacia la otra pareja que andaba en el balancín, vi ella ya andaba sentada y ensartada sobre él, cabalgando mientras las manos de este estrujaban sus pechos haciéndola gemir sin ningún tapujo ni delicadeza.

Peter hecho mano a mi conejito y los primero suspiros de placer apareciendo por mi garganta aunque mitigados por su boca y su lengua que hurgaba dentro de esta.

Me puse loca cuando sus dedos sabiamente acariciaban mi sexo, llevándome a una excitación temprana pero muy intensa.

Y está casi me lleva a un explosivo orgasmo cuando se agacho a comer mis pezones con maestría, dejándome ver ahora el espectáculo que tenía enfrente, y no era otro que ver como la otra pareja devoraban agachados él y ella, la enorme polla de John.

Quede un poco atolondrada al ver que él también se la chupaba y ninguno de aquel trio hacia ascos ni ponía cara de sorpresa, por lo que supuse era algo natural para todos.

La otra pareja andaba en su faena, cuando sentí la lengua de Peter entrar en mi sexo con una maestría que me llevo a primer orgasmo. Apoyada contra la pared de aquel patio, donde el sexo manaba en abundancia estaba siendo acosada magistralmente por aquel abuelete que parecía tener mucha experiencia en el arte de dar placer a una mujer.

Con mi mirada perdida por la pasión del momento y un poco celosa de ver que la serpiente de mi abuelo ingles estaba bien ocupada, no me había percatado de que la tenía frente a una, se había puesto enorme y con un grosor majestuoso, por lo que me deslice por su cuerpo tras hacer se levantara y agachándome para quedar su rabo a la altura de mi cara , me dispuse a devorarla con pasión y frenesí, pues quería que John escuchara gemir a mi acompañante y hacerle ver lo que se perdía.

Bramaba como un semental en la pradera cuando cubre una hembra, y lo cierto es que una estaba encantada con aquel pene grueso y venoso que tenía un paladar y un tacto divino.

Con una mano masajeaba sus enormes aunque colgantes bolas mientras la otra guiaba su cabezón a mi boca para que esta, degustara su rosada punta hasta hacerle mover la cadera con impulsos eléctricos como si estuviera follando.

Viendo el, que como siguiera por ese camino no tardaría en correrse en mi boca, me tomo delicadamente y levantando mi cuerpo tras volver a apoyarme contra la pared, con sus fuertes piernas abrió mis muslos para acercar ahora guiada con su mano, aquel grueso rabo que froto fuertemente contra mi abierto conejito haciéndolo estremecer.

Le mordí en el cuello por la pasión y el placer del momento, provocándole aun mayor excitación, pues resoplo y ahora de una seca estocada me dejo clavada contra la pared, ensartándome hasta el fondo con una decisión que apenas me dio tiempo a quejarme de la virulencia del pollazo.

Le siguió uno tras otro, estos ahora con un ritmo acompasado y con algo más de delicadeza, teniéndome presa contra la pared y sin apenas poder moverme, y aunque mis piernas a los pocos minutos comenzaron a flojear tras aflorar mi segundo y explosivo orgasmo, la corpulencia de él y sus fuerte brazos me mantenían en pie a merced de aquel semental que no aminoraba en su rico ritmo.

No me percate de la presencia ahora del que antes andaba junto a su mujer comiendo el apéndice de John, hasta que cariñosamente sentí su mano y luego su boca sobre mi cuello, aminorando un poco la marcha mi fogoso abuelo dejando un poco de hueco entre nuestros cuerpos para que aquel intruso acariciara mis pechos mientras besaba mi cuello y nuca.

De forma instintiva me pudo la pasión y mi mano se alargó para llegar a su miembro que también lucia duro y tieso como el acero, aunque el tamaño no era como el que tenía dentro de mí ni tampoco como el de John, este no desmerecía y lucia también muy bien.

Gire la cabeza y lo bese apasionadamente, pensando una, que momentos antes la serpiente de mi abuelo ingles había estado en aquella boca, por lo que use mi lengua para buscar la suya y jugar ambas lujuriosamente.

Lo calenté tanto que con un gesto pido a su colega que andaba dándome una follada de escándalo, me separa de la pared para ponerse tras de mí.

Agradecí que mi espalda ahora se apoyara en su masculino y fuete torso, pues los golpes de aquel semental mientras metía y sacaba , tenían a una ya fundida, a la vez sentí que su duro estilete lo frotaba por entres mis nalgas, guiado por una de sus manos hasta ponerlo en la entrada de mi trasero.

Tuvo que hacerle un gesto pues Peter paro un momento, que aprovecho el para penetrarme por mi trasero, pegando una un pequeño grito ante la entrada de este por aquella estrecha y cerrada abertura en ese momento.

Me consoló el, con unos besos por la nuca y cuello mientras ahora ambos a un ritmo que parecían haber practicado con frecuencia, comenzaron a penetrarme por ambos lados llevándome en momentos a un éxtasis indescriptible, si bien los besos de pasión de Peter amortiguaban mis fuertes gemidos, estos no cesaban en salir de mi garganta ante aquella fogosa y rica follada que estaba recibiendo.

Mire con mi mirada perdida por la pasión del momento hacia mi alrededor, viendo como John tenia ensartada por atrás a la mujer del que por el mismo lado me tenía clavada, si bien esta estaba agachada hacia delante sobre una mesa de terraza que tenía frente a ella, gritando con una pasión desbordaba ante las acometidas de mi abuelo inglés.

Este me miro y me guiño un ojo mientras sonreía picaronamente, cuando pude comprobar que por atrás ya andaban lubricando mi trasero con su caliente crema, pues además de esta, sus gemidos lo delataron contagiando ya a su socio al que en segundos siguió para inundar de forma escandalosas mi conejo, pues sentí dentro de este tal cantidad de rica nata, que parte se deslizaba en sus últimas estocadas por mi piernas hacia mis rodillas.

Quede entre los brazos y cuerpos de aquellos dos abuelos que me habían hecho pasar un momento inolvidable y gracias que aún me sujetaban, pues una hubiera doblado las rodillas como una pelele y hubiera caído al suelo por la flojedad producida por aquel explosivo momento.

Fueron delicados separándose, pues los besos y caricias hacia mí de los dos, hizo me sintiera una reina y pudiera recuperar rápidamente fuelle, si bien sus dos miembros sí que parecían haber perdido esto, pues ahora colgaban ambos mirando al suelo con sus cabezas aun con un poco de líquido en la punta.

No sé cómo y porque actué así, si fue por dar celos o fue el calor del momento, pero me agache entre ellos y agarrando con sendas manos aquellas dos semidormidas herramientas, las junte para frotar sus cabezas a la vez que mi lengua jugaba con ellas, pasando a degustar alternando sus ricos cabezones que absorbí hasta dejarlos ya sin gota alguna.

No pase desapercibida, pues la otra pareja que ya habían acabado con su fiesta en el balancín, estaban mirando a escasos metros mientras alabaron mi sabia comida, manifestando el un poco envidia en ese momento.

Tras ese momento lujurioso, decidí cortar, pues tampoco acompañaban ya aquellas sendas escopetas que se quedaron relajadas por completo, y tampoco quería aparentar ser una viciosa.

Finalizaba casi al unísono John de follar a la pareja de mi intruso por atrás, y ambos parecieron palidecer por momentos tras aquel explosivo final, por lo que tras unos oportunos aseos personales en minutos tomamos faena para ahora si comenzar con la barbacoa.

La comida y la sobremesa se alargaron varias horas que nos vino bien a nosotras pues la sorpresa de la tarde yo no me la esperaba.

Consistía en un juego parecido a la gallinita ciega, pero aquí nosotras teníamos que averiguar, tapadas con una venda en los ojos a quien correspondía el apéndice que iba a penetrar alguno de nuestros agujeros estando tumbadas en una cama, si bien teníamos antes una previa de contactó con todas para testarlas y así luego poder reconocerla con los ojos tapados.

Acepte pues ya entrada en la fiesta no me quedaba otra y parecía excitante… tras un sorteo me tocó a mí la primera y dispuse de un minuto para testar a cada uno en el cual podía tocar, palpar y hacer lo que quisiera con el fin de luego con una venda en los ojos poder una reconocer a quien le correspondía cada rabo.

Con el fin de no tener dudas agarre una por una para ver las rugosidades y textura así como tamaños y pedí me la introdujeran para sentir todas en mi conejito y como se desenvolvía cada una, aunque solo disponía de un minuto por cabeza, al final después de saborear las cuatro y sentirlas dentro, me creía ya capacitada para distinguirlas.

Me taparon los ojos y al azar comenzaron sin que una pudiera usar las manos, a introducirme cada uno la suya sintiendo solo el tacto y la dureza de estas en mi conejito, después pasaba unos segundos por mi boca sin poder tampoco agárralas, así durante unos minutos de juego que sorprendentemente me excito mucho, haciendo difícil el reconocimiento , aunque tras una deliberación intuyendo tamaños y grosor, comencé acertando la John, y tras esta la de Peter, si bien los otros dos me la jugué al azar acertando en pleno.

Las risas por el morbo del juego y la excitación nos llevaron a un estado que parecíamos crías y críos pero jugando a los mayores.

Pasaron tras de mí, mis dos compañeras, fallando ambas en una ocasión, por lo que ante mis sorpresa fui la ganadora, preguntándome cual sería mi premio.

El premio me dijo Peter, era poder pedir estar con quien una quisiera, o bien con uno solo o con dos o con todos a la vez… era una petición personal y los demás aceptaban gustosamente.

Me quede un poco cortada ante aquel premio, dudando un momento que hacer y a quien elegir, aunque lo que si tenía claro era que quería follar con mi abuelo ingles ese día, pero también me daba morbo estar con alguno más, por lo que al final hice una petición en la cual todos hiciéramos mesa redonda y las tres rotáramos a ratos con todos.

Fue una cierto, pues a todos les pareció genial, pasando todos al salón donde comenzaron los juegos y caricias para en pocos minutos comenzar a recibir el asedio de aquellos maravillosos y activos rabos.

Tuve dos orgasmos antes de ser inundada por la primera descarga que recibí de Peter, llegando a mi tercero con mi abuelo preferido y su serpiente , aunque este se reservó su corrida para una de mis colegas, al igual que el primero casado que me penetro por atrás al principio, que deposito sus caliente semen en el conejito de la otra pareja, pasando el marido de esta a montarme por última vez, y aunque no volví a correrme, este me hizo gozar como una leona en celo, para terminar llenándome también de su caliente y espesa crema.

Fue una hora de lujuria y pasión desenfrenada, disfrutando de algo que ni en mis mejores sueños podía una imaginar hacer lo que hice ese día, aunque tengo que decir que aquella gente me ayudó mucho a liberarme y soltarme sin tabús ni tapujos en el sexo.

Regrese a casa ya de noche tras darme una buena ducha y vestirme, despidiéndome de todos tras unos efusivos abrazos en lo que pedimos volver pronto a repetir ese evento.

Ya en casa sentada en el sofá comencé a sentir los excesos de ese día, pues el sufrido de mi conejito me ardía de tanto mete y saca en todo el día, si bien había sido un placer ahora sufría el agotamiento de tanto rabo entrando y saliendo de él.

Sonó el timbre de la puerta y fui a abrir, pensando era alguna vecina a pedirme algo, cuando ante mi sorpresa allí estaba Diego con una botella de cava para que la tomáramos juntos, preguntándome donde había estado todo el día, pues había pasado dos veces por casa y no me había visto y el móvil le daba fuera de cobertura.

Temblé solo de pensar lo que me esperaba esa noche, pues no sabía cómo decirle que no podía más ya que no le iba a contar que había estado follando como una descosida todo el día, por lo que tras contarle una mentirijilla y que había estado de compras con unas amigas, pasamos a tomarnos el cava.

Y claro entre el efecto de este y el pulpo de Diego, una acabo rendida a sus pies, mejor dicho a su rabo, y este acabo terminando de destrozar mis sufrido y dolido conejito ese día, si bien supo sacarme un orgasmo de los que dejan huella, pues su enorme cabezón rozando en las paredes de mi cueva me hacía delirar, llevándome a un éxtasis difícil de explicar.

No pude más esa noche aunque el insistió más tarde en repetir, pero una sabia y delicadamente conseguí que desistiera, y aunque se quedó a dormir en mi cama, el resto de la noche trascurrió entre un plácido y reconstituyente sueño que me dejo como nueva.

Por la mañana, una ante el temor de que aquel semental se despertara con ganas de guerra y no me dejara recuperarme por completo, decidí adelantarme y atacar donde más les gusta a ellos, pues me recree en una larga y gustosas mamada que lo hizo desistir en continuar con más fiesta, pues exprimí aquel duro apéndice hasta el punto de dejarlo dormido y encogido para todo el día.

Quedo un poco mosqueado por mi fogosidad esa mañana, pero el dulce final le hizo despejar cualquier duda, quedando la mas de contengo con aquel matutino despertar.

Nos fuimos juntos a pasar el día a la playa y para una fue un alivio el agua de mar, pues no hay nada ni mejor sanador de partes íntimas que esa agua fresquita y salada

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