El acceso por Simón Bolívar

Siempre he pensado que he desperdiciado ocasiones de haber tenido a tiro a un o una y haberla dejado ir, siempre he pensado que he tenido oportunidades tan claras que ni me las creía.

Miento si digo que no he provocado alguna situación, pero es verdad que no todas acaban en buen puerto, soy de los que piensa que hay arriesgar… que nadie nos lo da echo. Me seducen aquellas oportunidades que se me ponen a tiro, me pone cuando veo en sus ojos el deseo y no se atreven a dar el paso, tanto en ellas como en ello… pues en ellas, provoco la situación pues me encanta cuando están nerviosas, delatan que desean dar ese paso pero ignoran como darlo, piensan en los prejuicios antes que en sus deseos e incluso necesidades. En ellos… algunos son previsibles, nada más verlos rondarme ya me he imaginado como actuaran, otros nervioso e indecisos son aquellos en los cuales soy yo quien da el primer paso…

“Buscas algo… soy pasivo y algo sumiso. Qué deseas”, suelto.

Los vez nerviosos e indecisos desde el principio, pero cuando se rompen el hielo… son unas fieras… uuummm!!!, incluso más tolerables y moldeables… sobre todo cuando otros que quieren participar. Soy de los que van de ingenuo, inocente e inexperto a veces pero no me toméis como un “gilipollas”, en otras me gusta aparecer como un pícaro e incluso puedo decir socarrón, ya que debemos de aprovechar todas aquellas oportunidades que tengamos, todas aquellas ocasiones que estén a nuestra mano. Pues no sabemos que nos queda en esta vida y que nada nos llevaremos a la otra, debemos de irnos con la lección aprendida, pues pienso en aprovechar todo lo que pueda como se han aprovechado de mí.

Algunos me dicen que me han ocurrido muchas y otros que siempre he sido yo el objeto de ellas, haciéndoros saber que tampoco es así… pues no me diréis que no habéis tenido oportunidades, no me diréis que a estas oportunidades ya sea por las circunstancias u otros motivos les habéis dado la espalda. Pero tenemos lo que tenemos o mejor dicho lo que nos merecemos, no todos nos arriesgamos… no todos miramos la vida como el presente, como el día a día y no como el futuro. Quizás no entendáis nada… pues es mi forma de pensar y de vivir, me han ocurrido más y espero que me dejéis hacéroslo saber, no es una crítica sino un pensamiento.

Comenzare por poneros en antecedentes con un poco de historia que tampoco viene mal, mirad tras finalizar la EGB mis padres me inscribieron en el Instituto Murillo para hacer BUP y COU, este instituto se encontraba inicialmente en la Avenida de las Delicias prolongación a la Avenida de la Palmera donde ha día de hoy se la sede de la Escuela Superior de Arte Dramático y Danza. Este edificio se construyo para la para la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, cuyo destino era albergar el Pabellón de Argentina junto a los jardines de Arjona, frente a la glorieta de Buenos Aires en la cual se encuentra la estatua ecuestre de Simón Bolívar (militar y político venezolano). La cual también da acceso al Parque de María Luisa.

En septiembre del 90 comencé el instituto… coincidiendo con algunos compañeros del colegio, por razones obvias cogí el turno de tarde. Como todo alumno tuve muchos compañeros y demasiadas compañeras, comenzando a enrollarme con algunas de ellas e incluso dos al mismo tiempo. Fueron muchas las que cayeron… Lurdes, Gema, Ana y un largo etc., pero no todo fue color de rosa pues también tuve desengaños amorosos, siendo uno muy destacable pues una chica me utilizo como una manera de llegar a mí mejor amigo.

Como os he mentado tras iniciar BUP mis encuentros fueron reducidos a uno solo y fue precisamente a lo anteriormente mencionado, pues tras las clases buscaba estar lejos de ambos y aunque os parezca algo ilógica o de “nenaza”, para mí al menos era así. Entraba al Parque de María Luisa por el acceso que había tras la estatua ecuestre de Simón Bolívar, tomando normalmente el camino de albero amarillento hacia la izquierda hasta acceder a unos bancos. Allí el silencio era total a excepción del cantar de los pájaros, pero al menos no aguantaba las risas de algunos gilipollas.

Recuerdo pues a veces aun lo hago me sentaba allí a leer, cosa que siendo más bien un adolescente eres objeto de deseo de todo maduro que por allí deambule. Allí conocí a Juan un hombre de unos cincuenta y picos de años, el cual se acerco llamado según el por el libro que leía y tras ver su rostro, sabía perfectamente lo que este deseaba realmente.

Me mostraba ingenuo e inocente… cosa que a este le gusto, me preguntaba sobre algunas cuestiones que por mis respuestas supo de mí inexperiencia, no dejaba de adularme o ayudarme en cualquier problema que tuve. Hasta que dio el paso que tanto deseaba y este no era otro… “que posar su mano sobre mi miembro”, calle y espere. Este al ver mi silencio y que no retiraba su mano, actuó comenzando por comenzar a acariciar mi miembro… mmm, comenzó magreando y hacerme sentir lo que llevaba tiempo deseando.

En el instituto me comportaba como cualquier muchacho de quince años, no dejándome de encasillar algunos de ser un pícaro y un demonio con las chicas, pues me gustaba aquellas que ponía impedimento sobre todo si lo alegaban con su religión. Lidia no dejaba de decirme…

“No me seas malo, sabes perfectamente que me gustas y deseo estar contigo, pero mi religión no me lo permite (Testigo de Jehová), además que ya me han asignado pareja”, me dijo con tono de resentimiento.

Cosa que finalmente cayó antes de ingresar yo en la universidad, fue una aprendiz maravillosa y no solo me practicaba el sexo oral, pues bien que se esmeraba la muy… sino que se dejo penetrar tanto vaginal como anal, contento sobre todo por joder a su marido.

Pero obviamente echaba de menos a mi querido amigo, acabando por acercarme cada tarde a leer un poco y el cual me tomo también de aprendiz, “enseñándome” como debía de chuparle su miembro. Mientras introducía este desesperado su mano por dentro de mi pantalón, sin llegarse tan siquiera a soltarme el cinturón y el botón. Disfrutaba penetrarme con uno sus dedos… no sin antes habérselo introducido en su boca, tras haberlo humedecido tocaba metérmelo… uuummm!!!.

Juan no era el tipo de hombre que se le reconoce por el tacto, pues él me lo introducía primero poco a poco y teniendo la mitad de su dedo, presionaba hasta notar la palma de su mano en mis nalgas, produciéndome un gran dolor que poco a poco fue remitiendo, tiempo que dolor volvió a nacer con el segundo y finalmente con el tercero.

No cortándose cuando pasaba algún corredor u otra persona, pues para nada se detenía hasta lograr su labor, claro está que buscábamos lugares donde entre la oscuridad del atardecer y la poblada arboleda. Lugares que eran deseados por muchas parejas y no solo me refiero a parejas de chico y chica, sino ya me entendéis.

Juan tenia entre ceja y ceja el ser el primero y no perdía oportunidad por probar, tras sentir sus tres dedos dentro de mi dolorido orificio y creyendo que estaba más que preparado. Tiraba de mí… sacándome con violencia su endurecida polla de mi boca, me hacia levantar como si fuera un muñeco y me tumbaba de espalda a él sobre el banco, colocándose detrás e intentar ensartarla. Pero debido como es lógico a los nervios de ser reconocido por los transeúntes y las maneras de este, mi cuerpo no permitía que me penetrara. En otras ocasiones me hacia colocarme a cuatro patas y el tras arrodillarse detrás, tomaba su tronco y tras colocar su glande en mi orificio, comenzaba a presionar hasta que desistía.

Obviamente le perdone… mas porque lo deseaba incluso más que él, poco a poco me fue persuadiendo por llevarme a otro lugar a modo de estar más tranquilo, cuyo lugar no era otro que el campo de la feria. Montándome en su coche… un Opel Corsa blanco, tras sentarme delante el no dejaba de acariciarme las piernas e incluso mientras, metiéndome mano a pesar de que otros nos vieran, pues no se cortaba cuando un autobús de línea se paraba junto a nosotros.

Tras llegar a la Feria este me hacia sentar en el asiento trasero de su vehículo, bajaba mi pantalón y calzoncillos e incluso me abría la camisa o levantaba el suéter, Tras dejarme casi desnudo, comenzaba por acariciar y besar cada centímetro de mi cuerpo, quedándose arrodillando delante de mi miembro… mmm!!!.

Cogía mi polla y mientras tiraba de ella hacia arriba… comenzaba por comerme los huevos… ooohhh!!!, continuando por chupar mi tronco al tiempo que masajeaba el perineo y finalmente se la tragaba. Comenzando a chupar… continuaba tragando mi miembro, subía y bajaba por mi tronco hasta avisarle de mi orgasmo, cosa que aceleraba hasta tragar hasta la última gota y utilizar parte de mis fluidos, como vaselina con mi orificio anal.

Juan fue el que me dijo…

“Te conocí siendo un adolescente pidiendo “guerra”, un chico que te iniciaste como activo y que acabaras como pasivo”, me soltó.

“Sabes, poco a poco asumirás todo lo que te pidan… pues busca que te satisfagan, pero piensas que en verdad quienes se satisfacen somos nosotros, ya que tu solo buscas esa polla que te haga gozar de una manera u otra”, soltó.

Algunos me veían como ese inocente chaval que se dejaba hacer, pues opinaban que me estaban haciendo un hombrecito, decían que debía de mostrarme sumiso y obediente mientras aprendía.

Pero como he dicho… no solo fue Lidia quién acabo cayendo, pues mis pinitos con Ana dieron su fruto, ya que como pude deducir la curiosidad le podía, acabando por mantener con ella no solo una relación oculta, puesto que ella tenía novio y encima formal. Sino que a petición de ella hicimos tríos, ya que se dejaba hacer y le ponía hacerlo mientras éramos observados, llegando a permitir que le metieran mano mientras estamos follando.

También os debo mentar que no solo mantuve relaciones con Juan sino con otros hombres también, pues considero que soy en exclusividad de una persona y si otros desean unirse, doy permiso para que lo hagan… mmm!!!. Pero fue Juan el primer hombre que me penetro, fue esa persona que no permitió que continuara “virgen”… si tengo que decir que lo hizo, pues llegue a dejarle hacerlo dos veces y ni me entere, aunque este eufórico no dejaba de mentármelo. Os lo debo de confesar, me imagine que iba hacer diferente, supuse que me iba a doler mucho o al menos tanto cuando me introduce sus dedos, supongo que me imagine cosas que no eran. Recuerdo esa primera vez como si hubiera ocurrido ayer, pues tras hacerme darle la espalda y “introducirla” según él, tras no más de tres embestidas entre alaridos me hizo saber que se corría, sacando su enfundada polla de mi y según alardeaba…

“Joder ha sido maravilloso”, dijo.

Yo… ni me entere incluso dude que la hubiera llegado a meter, no sentí nada… ni el dolor cuando te meten al menos un dedo como he dicho, pero Juan no me dejaba de repetir…

“Eso es por culpa del preservativo, no sabes que cuando penetras con él, es tan poco sensitivo que dudas”, soltó.

Llegamos a hacerlo hasta dos veces y en ninguna de ellas la he llegado notar cómo las demás, quizás tuviera razón y el hacerlo con el preservativo quita sensibilidad, eso o no llego a introducirla. Yo pienso que los nervios le pegaron una mala pasada, ya que llevado por estos… se equivoco de orificio y en vez de introducirla en el anal, comenzó a introducirlo entre mis muslos… sintiendo el placer de estar pegado, tras un par de embestidas que en verdad se estaba masturbando con mis apretados muslos, acabo por correrse.

Bueno os voy a dejar ya, pero según mi cronología tras finalizar mis estudios de BUP por aquel curso del 92/93 con unos dieciocho años, continúe con COU y tras la finalización de este con la selectividad aprobada, me marche a hacer el servicio militar obligatorio, tomándomelo como unas merecidas vacaciones, ya que con veinte años inicie mis estudios universitarios. Edad que hasta los 24 años no me saque el Carnet de Conducir y como dice mi novia… hoy actual mujer, me saque el carnet de conducir tarde… tarde digo, pues según mi novia e influenciado por su padre, me soltó…

“Como siempre tarde, para casarte también igual”, dijo.

Pero el sacarme el carnet supuso para mí… un “Salto de Calidad”, pues deje atrás el Parque de María Luisa y lugares de este entorno. Pasando ahora a lugares más alejados donde el sexo en lugares públicos tienen mucho mayor morbo, por no mentar las saunas… uuummm!!!.

Quizás os parezca tonto o absurdo cuando os digo que fue mi lugar preferido, pero par mi resulto no solo lo más cercano sino por ser ese lugar tan emblemático donde conocí y me conocí a mí mismo, fue ese lugar donde pude mantener este tipo de sexo. Quedándose como referencia como un lugar en mi corazón, quedándose como algo difícil de olvidar, pues allí no solo me inicie sino muchas cosas más, ya que disfrute y supe satisfacer, allí goce y supe lo que era el placer.

Además no hay momento en que no recuerde con gran placer, lo que allí no solo viví sino cada una de mis experiencias, experiencias que nacen desde cualquier de las glorietas, hasta en el interior del Monte Gurugu donde ha día de hoy solo es un paso por debajo de este. Pocos pueden saber lo que hubo en su interior, pocos han podido entrar en su interior, pocos han estado desnudos dentro exponiéndome a que fuera descubierto mientras me comían el culo. Disfrutando como una puta e incluso allí me bañaron en semen, no precisamente de una persona… sino que hubo varias. Como para olvidar esa etapa de adolescente en que explotaba mi inocencia, más bien que estos explotaban mi inocencia, buscando pollas maduras que probar y que estos maduros saciaban sus más oscuros deseos conmigo, no hubo ninguno que no me preguntaba… “Tienes sitio”.

Bueno os dejo hasta una nueva anécdota… vale, ya me contáis que os aparecido y mis “follamigos” deciros que me hagáis saber si me he dejado algo en el tintero, os dejo y hasta pronto. Una vez más os recuerdo los comentarios que me suelta, no por ser pesado sino por mucho que me lo sueltan…

“Joder… no tienes sitio, como me gustaría estar en una cama y hacerlo bien”.

O en plena “faena” e incluso cuando ya habéis finalizado, me soltáis…

“No sabes lo que me hubiera gustado haber estado en una cama contigo, no te haces una idea lo bien que lo íbamos a pasar”, entre otros comentarios.

Mientras que a mí me da igual el sitio mientras gocemos ambos, pues para el momento que vamos a disfrutar el lugar es lo de menos, ya que busco encuentros esporádicos a conveniencia y no hay maduro que deseen ser mamados y follar un buen culo, deseando que estos sean bien apretaditos.

Espero que os haya gustado tanto como me gusto a mí… obviamente habréis notado que soy bisexual, os dejo y espero que no seáis muy crueles conmigo, aunque sea pasivo y me deje hacer como una buena putita que dicen que soy, mi email es Jhosua 1970 @ gmail . com, hasta pronto.

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