El amor es para tontas Xll

Hola a todos.

Perdón por la demora, he estado muy despistada :’c

Bueno, ha llegado el final de esta historia que espero les haya gustado tanto como a mi me gustó escribirla.

Y quería agradecerles muchísimo que hayan llegado hasta aquí conmigo :’) ha sido un placer crear este relato y leer comentarios y puntos de vista que me han ayudado a moldear la historia.

Muchas gracias por esto, en serio.

Cabe resaltar que esta historia es especial ya que, aunque no es real, mis personajes fueron inspirados en personas que forman parte de mi vida. Creo que es todo XD bien, ¿Listos para el final?

Madrid, España. Año 2034

MIRANDA

– ¿Y qué sucedió después de que Kim le rompió la nariz al abuelo?.- Preguntó Imanol, la historia le estaba gustando demasiado.

– Pues verás…

[Flashback año 2015]

– Esa hija de puta.- Refunfuñó papá mientras intentaba detener la sangre.- Solo estaba defendiendo a mi princesa de esa Asquerosidad… Que asco, dios no permite esas cosas. Son pecado. Él hizo hombre con mujer y viceversa.

Mamá y yo estábamos serias como si decir algo solo fuese a empeorar las cosas. Él maldecía sin pausas, adolorido por el golpe, en lo que mamá limpiaba su camisa con un trapo y trataba de cesar su sangre. Yo permanecía en el sillón de frente con la cabeza abajo. Me sentía avergonzada, quería hacerme pequeña, quería desaparecer. No sabía que papá era de esa clase de personas. Me decepcionó que apenas ayer me hubiese enterado de que era mi papá y hoy actuaba como sí por eso, por su ideología, religión y su autoridad de padre, yo debía ser como él quería.

– No entiendo como una chica tan bonita como Adilene sea…- Expresó un gesto de asco.- Así… Vaya, que desperdicio. Jacky, mi amor, Dime que tu no eres así.- Me preguntó más seguro que curioso haciéndome tambalear por mis propios pensamientos. Quería decirle que exactamente no sabía qué era “ser así” pero en su ideología tal vez decirle que yo sentía cosas por esa chica era malo. Tomé unos segundos, me miraba inquieto, no sabia como reaccionar… Era como decirle que mis ojos eran azules aunque sé que siempre han sido cafés. Tuve que decirle que no. No quería tener más problemas.

– Menos mal. Esas cosas están mal, hija.

– Ruben, ya, por favor.- Suplicó mamá quien estaba notablemente harta del discurso incoherente que papá estaba dando.

– Oh, Regina, mi amor ¿Como quieres que pare? Es increíble hasta donde ha llegado la ignorancia del mundo.

– No sé, Ruben. Me incomoda que maldigas, por favor.- En ese momento, los abuelos iban llegando.

– Buenas noches…¡Por dios, Ruben! ¿Qué sucedió?.- Grito la abuela alarmada al notar la mancha de sangre derramada en su camisa.

– Kim me golpeó, suegra.

– ¿Kim? ¿Por qué?

– Su engendro estuvo a punto de besar a mi hija.- Las mejillas me ardieron de vergüenza, el abuelo se sorprendió demasiado como si ya hubiese escuchado aquello antes, la abuela solo esquivó el comentario y procedió a ayudar a papá con la herida.

– Tengo sueño, mamá. Subiré a dormir.- Dije y rápidamente subí a la habitación. Note que el abuelo se acerco a charlar con mamá.

Cuando llegue a la habitación, sin querer, golpeé a Andrés con la puerta cuando el intentaba salir.

– Perdoname, Andrés. No te vi.- Dije apenada.

– No te preocupes, Jacky.- Dijo sobandose la cara.- ¿Estás bien? Te note algo agitada.

– Si, estoy bien.

– Cuentame qué pasa.- Pidió mientras nos sentabamos en la orilla de la cama.

– Kim acaba de golpear a papá.- Dije torpemente

– ¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué?.- Preguntó muy sorprendido.

– Es que yo…- Enrolle un mechón de cabello en mi dedo, no sabía cómo decirle que nos cachó a Adi y a mi a punto de besarnos.- Pues… Es que.- Continue hasta que mamá nos interrumpió abriendo la puerta de golpe

– Jacky, amor, quiero platicar contigo.

– Si…- Dije y la seguí dejando a Andrés con la duda. Me llevo hasta el cuarto de huéspedes y nos sentamos en unos pequeños sillones que había por ahí. Ella tomó mis manos y me acomodo el cabello dulcemente.

– Hija… Perdón por lo que pasó, ya sabes, lo que dijo. No sabia que él era así de idiota.- Suspiró.- Mira, amor, independientemente de lo que haya pasado, yo te quiero. Y te comprendo. Y no me atrevería a juzgar ningún aspecto de tu vida, estuve años sin ti y en verdad, no soportaría que tu seas infeliz. Quiero verte moldear tu vida al modo correcto, o sea, al modo que te gusta, el que te hace ser tú…- Pausó limpiando una pequeña lágrima que se precipito a su mejilla.- Sé cuánto la quieres. Yo también quise a…- Pausó bajando la cabeza un segundo.- bueno, ella y puedo ponerme en tu lugar.

– Mamá, yo quiero estar con ella.- Solté sin más.

– Lo sé, sé que se siente dejar ir a alguien…- Susurró con nostalgia.

– ¿Por qué la dejaste ir, mamá?

– Nunca lo entenderias, amor. En nuestra época estaba muy mal visto.

– ¿Todos era como papá?

– Algo así. Pero yo no, amor. Escucha, hice un trato con Kim.- Me dijo mirándome con esperanza.- No dejaremos que tu y Adi terminen así.

– ¿Qué dices, ma?

– Kim y yo quedamos en que las ayudaremos, no te preocupes, amor. No sera el final.- Sonrió. La abrace muy fuerte, tal vez solo era un amor circunstancial que se ha pospuesto, no daba todo por perdido.

Papá ya estaba un poco mejor.

Esa noche fue larga, no me cabía en la cabeza que al día siguiente estaría volando a otro país. Lejos de ella.

[pausa del Flashback]

Ciudad de México, año 2034.

ADILENE

– ¿Y qué hiciste el día que ella se fue?.- Me preguntó Emiliano mientras jugábamos cartas. Le estaba contando la historia de mi gran amor.

– Uy. Ni te imaginas, fue todo un desastre… Mira…

[Flashback]

Esa noche, después de que mamá le había roto la nariz a Ruben, estaba sentada en la azotea, de alguna manera me sentía rota de algún costado, estaba consciente de que ella se iría al día siguiente y no hacia nada mas que tratar de darme a entender que era irreversible. Una chica de 17 años no podía parar el tiempo y hacer que el mundo se redujera a un solo espacio, me sentía vacía, incapaz de pelear. Mis lágrimas empezaron a desfilar.

Josa y Fernando subieron a verme. No dijeron nada. Solamente se acercaron a mi y me abrazaron. No me preguntaban nada pues sabían que en esta parte de las historias de amor, lo mas complicado son las respuestas. Me llevaron a mi habitación y me dijeron que durmiera… Que dormir era una pequeña anestecia.

Cerré los ojos pero todo lo que podía ver era a ella, tan cerca, muy lejos de mi.

¿Como catajos dormir iba a anesteciarme sí en mis sueños estaba ella? Y lo peor, era que solo iba a estar en mis sueños. Lloré, hasta lavar mi cara y cerrar cortinas.

Mamá me despertó a la mañana siguiente, se guardó todos los comentarios, sería inútil preguntarme a qué se debían mis ojeras. El desayuno, el transcurso a la escuela y la primer clase me la pase callada, intentando comprender por qué. Sólo por qué.

La maestra dedicaba su clase pero mi atención estaba perdida en otro lugar (en otra cara)

Una bola de papel rodó hasta mis manos.

La abrí y volteé para ver de quien era, Karime me sonrió.

“Hey, por qué tan triste?”

“Ya sabes” escribí y lanze el papel.

“No te ves nada linda así, ¿puedes sonreír un segundo?”

” :)”

“Sin ser tan sarcástica, por favor. Lo sé todo, amor, Josa me lo dijo. Dejame decirte que estoy contigo”

“Gracias. Sabes, no me siento realmente bien”

“Lo sé, y no me gusta verte así, así que esperó que sepas saltar bardas” Fue lo ultimo que escribió cuando la profesora me arrebato el papel y lo tiró a la basura.

¿A qué mierda se refería Karime?

La campanilla sonó. Salí sin ganas. Ni siquiera había notado que Frida llevaba días sin ir a la escuela. Me pregunte por ella y me senté en el pasto. Josa y Karime se acercaron corriendo.

– Adi, no tenemos tiempo.- Dijo Josa y me levantó

– De qué hablas, Josa?.- Pregunte.

– Ruben le dijo a papá que el vuelo a Madrid salia a la 1. Son las 11:45. Si salimos ahorita, llegaremos al aeropuerto a las 12:30. Tiempo suficiente.- Lo dijo tan rápido que no entendi casi nada.

– Qué dices, Josajandy?

– Iremos al aeropuerto, no puede irse sin que te despidas.- Gritó. Me quede estupefacta.

– Vámonos rápido.- Dijo Karime.- Tengo nuestras mochilas.

Me jalaron hacia la parte trasera de la escuela, donde estaba la conserjería, a lado del pequeño cuarto había una barda de 1 metro y medio que daba a la casa del conserje.

– Aquí, vamos.- Dijo Josa formando un escalón con sus manos entrelazadas.- Sube tu primero, Kari.

Ella se subió y dio un brinco hacia la casa.

– Avientenme las mochilas.- Gritó.

– ¿Qué estamos haciendo?.- Dije sorprendida aun.

– Tu siguenos. Tengo planeado.- Dijo Josa sonriendo y me dio un beso en la mejilla.- Vamos, sube.

Salte sobre la barda mientras ella trepaba por un tubo de agua que estaba un poco salido. La ayudamos a cruzar. Por dentro sentía la adrenalina. Cruzamos la casa del conserje quien dormía profundamente en su silla con un periódico sobre la cabeza. Pasamos de puntillas sin hacer ruido, cuando me tropeze con un bote de basura, la adrenalina subió al sentir que seriamos pilladas pero no, él seguia inmerso en su sueño. Abrimos la puerta y salimos.

Afuera nos esperaba Felix, el hermano de Karime en un auto.

– Suban.- Dijo abriéndonos la puerta.

Me sentía increíble.

– ¿Cómo se les ocurrió todo esto?.- Dije sin poder creerlo.

– Te vi muy mal, amor.- Dijo Josa.

– No puedes dejar que se vaya así.- Dijo Karime.

– ¿Ya le escribiste la carta?.- Preguntó Félix.

– ¿Carta?.

– Si, escribele una carta, como te vas a aparecer enfrente de su papá después de lo qué pasó?.- Dijo él.

– ¿Tu también sabes?

– Soy muy curioso.- Rió.- No estaba dispuesto a ayudar sin un buen motivo.

– Rápido, saca una hoja.- Indicó Josa.- Escribe.

Saque mi libreta y una pluma.

– ¿Como empiezo?.- Pregunte nerviosamente entusiasmada

– Dile que la esperaras, que la quieres…- Propuso Karime

– Y que esta bien buena.- Dijo Félix riendo. Ese chico me caía bien.

“Querida Miranda. Te amo.”

Nah. Muy intenso. Arranque la hoja y la hice bolita.

“Miranda, voy a esperarte”

No… Muy equis. Estaba desesperada, tenia mucho que decirley no me salia nada bien.

– Vamos, tu puedes hacerlo.- Me alentaron.

“Miranda:

Se que han pasado cosas realmente increíbles, algunas más épicas que otras y cosas muy fuertes pero quiero decirte que a pesar de todas esas circunstancias… Yo te quiero.

Te esperaré o iré por ti.

Sé que mis palabras no tienen respaldo porque solo soy una chica tonta. Pero te quiero, en serio. Y nos prometo que volveremos a vernos. Me duele lo qué está pasando pero son acontecimientos que nos harán mas fuertes. No hay distancia.

Te quiero

Tu Adi”

Doble el papel.

– Bien. Dámelo.- Dijo Karime arrebatandomelo y metiéndose lo en el tirante del brassier.- Haremos esto, yo se lo daré. Su papá ni me conoce.

– Si, esta perfecto.- Dijo Josa.- ¿Donde están los disfraces, Félix?

– ¿Disfraces?.- Pregunté intrigada.

– Wey, o sea, tienes que verla al menos, y no dejaremos que el tipo nos reconozca.- Argumento Josa sacando una peluca y un sombrero de una bolsa que Félix le había dado.

– Ten. Pontenlo.- Me aventó la peluca mientras ella se ponía el sombrero que decía I lo ve Tacos.

– Esto es ridículo.- Dije poniéndome la peluca pero con la adrenalina corriendo por mis venas.

Llegamos al aeropuerto. Las tres bajamos corriendo mientras Félix iba a estacionarse a unas calles de ahí. Corrimos hacia la terminal.

Josa se dirigió rápidamente a una taquilla.

– Disculpe, ¿En donde salen los vuelos a Madrid?

– ¿What? Sorry. I don’t speak spanish, girl.- Contestó la chica que atendía.

– Joder. Gracias.- Corrió con otra empleada.

– ¿Donde salen los vuelos a Madrid?.- Le preguntó

– Sorry. I don’t speak spanish.

– Diablos.- Maldijo y fue con otro tipo.

– Excuse, Where are the airplans to Madrid?

– EH? Lo siento, no te entiendo.- Contestó riendo.

– Donde salen los vuelos a Madrid?

– Ah… En la terminal 2. El vuelo sale en 20 minutos.

– Gracias.- Fuimos corriendo hacia la terminal dos.

Había demasiada gente. Nos costaba trabajo identificar donde estaban las personas con destino a Madrid hasta que la vi.

Estaba formada para abordar, junto a sus papás.

Mi corazón latió como una luciérnaga agitada en un frasco.

– Wey, ahí está.- Gritó Josa.- Vas Karime, llevale la carta.

– Adi, reacciona – Me gritaron chasqueándome los dedos.

– Si. Ya. Como le haremos?

– Nosotras hay que subir al piso de comida y desde ahí vemos todo.- Dijo Josa jalandome.

– Esperate wey, olvido algo.

– ¿Qué? Apurate.- Le quite el papel a Karime y escribí al final.

“Posdata: Te quiero mucho. Por favor, llámame.

5583737***

Soy tuya”

Escribí a las apuradas y volví a doblar el papel.

– Listo, ve.- Dije y se lo di a Karime y subi con Josa a la segunda planta, donde nos acomodamos cerca del barandal para ver todo.

Ella se dirigió hacia Miranda. Desde la parte de arriba observábamos todo.

ESTA PARTE SERÁ NARRADA POR LA PERSPECTIVA DE AMBAS CHICAS.

MIRANDA:

El vuelo estaba a punto de salir. Estábamos formados para dar los boletos y pasar por el detector de metales. Me sentía extraña. No hacia nada mas que pensar en Adi y en todo lo que nos había pasado. Como de repente, el mundo conspiró para que saliéramos de la rutina y viviéramos algo realmente sorprendente. Algo que nos marcara.

– ¿Qué piensas, amor?.- Pregunto papá.

– Nada. Estoy nerviosa.

– No te preocupes. Estarás feliz, Madrid es una ciudad muy hermosa.

(Nada se compara con México, pensé, aquí esta ella)

Sonreí a medias.

Avanzamos un poco cuando de repente la persona que menos esperaba ver se apareció frente a mi.

– Miranda.- Dijo Karime abrazandome emotivamente.- Supe que te ibas y quise despedirme.

La verdad me saco mucho de onda. Pero intente ser amable.

– Hola, Karime.- Correspondi su abrazo.- Muchas gracias.

– Que tengas un buen viaje.- Me dijo y sutilmente deslizo un papel por mis manos sin que mis papás se percataran de ello.

– Gracias.- Me dio un beso en la mejilla y se fue.

– ¿Quien era ella, hija?.- Preguntó papá.

– Una amiga, pá.- Respondí mientras guardaba el enigmático trozo de papel en mi bolsillo trasero.

ADILENE:

“Listo. Las veo en el baño” escribió Karime en un mensaje después de que la vida alejarse de Miranda quien la veía confundida y sorprendida.

Josa y yo bajamos y nos dirigimos al baño a encontrarnos con Karime. Me sentía mal. Aunque la estaba viendo, por dentro me carcomía ese estar de quedarme sin hacer nada. Sin correr a abrazarla.

Volteaba a verla. Solo quería quedarme con un poco de ella antes de que se fuera.

Llegamos al baño

– ¿Qué pasó, Kari?.- Pregunte curiosamente alterada

– Nada. Solo le di el papel y le deseé buen viaje.

– ¿No te preguntó por mi?.- Pregunte esperando una ilusión.

– Lo siento. Su papá estaba cerca.

– No importa.- Sonreí a medias. Ellas me abrazaron sin mas que decir.

“Pasajeros del vuelo 272 con destino a Madrid favor de aborda por la puerta 1 de la terminal 2” se escuchó por todo el aeropuerto. Era la hora.

Salimos de ahí dispuestas a irnos.

Volteé todavía para asegurarme que ella, al menos en ese pequeño momento, estaba ahí. Tan cerca y a la vez lo mas lejos.

Me decepcione de todo. Yo la quería, maldita sea.

Cada vez que nos alejábamos más yo seguía constantemente peleada con mis pensamientos. Ella estaba ahí. Ahí.

Tenia que ir a decirle que la quería. O bien, salir por la puerta y obligarme a estar con este cretino sentimiento de extrañarla en mis peores días, porque serán peores sin ella.

Todo me absorbía cada que daba un paso mas lejos de ella.

Mi corazón bombeaba adrenalina pero mis pies iban en dirección equivocada. Volteaba y ella seguía ahí. Formada esperando para irse. Si su papá no estuviese ahí, ¿Donde estaría yo ahora? ¿En sus labios, tal vez?

Lo medite. Lo pensé tantas veces como pude. Solo se vive una vez, conclui. Una pizca de auto control me mantenía caminando hacia la salida, con una gran distancia, apenas y podía diferenciar su hermoso cabello del resto. Volteé a verla otra vez, la queria. Ruben se alejaba un poco de ella y yo, no lo pensé más, solamente corrí.

MIRANDA:

Estábamos por ingresar al avion. La fila se demoró debido a unos tipos que traían cosas prohibidas en los bolsillos. Genial, otra minuto más aquí y estoy sin ella. Me sentía ligeramente extraña. Tenia la sensación de que alguien me estaba viendo. Pero no le di importancia, estaba demasiado ocupada pensando en Adi.

Karime se había metido al baño cuando se alejo de mi, me dieron ganas inmensas de ir hasta allá y preguntarle ¿Cómo está mi Adi?

– Papá, ¿Puedo ir al baño?.- Pregunte

– No, hija. Ya casi abordamos. Mejor esperate al avión.

– Esta bien.- Mierda! No pude salirme con la mía.

Extrañaba a Adi. La quería aquí. No importa si me iba, necesitaba ver por ultima vez. Solo algo de ella, un poco. La necesitaba. Suspire. La fila seguía demorando ya que el detector de metales tuvo un ligero desvío.

– Mierda! Se están tardando mucho.- Dijo papá irritado.- Iré por un café.

Él se alejo. Yo me quede estupefacta. No me gustaba que él fuese tan egoísta, no le costaba nada dejarme haber ido al baño. Total. Me puse a observar todo lo que había alrededor.

Una pareja de viejitos despidiéndose de su familia. Un niño y su papá despidiendo a un tipo. Una pareja de novios diciéndose adiós. Fue la escena que mas me conmovió y lo que solía sobre todo era que esa pareja no éramos Adi y yo. Mientras veía al tumulto de ente que andaba de anden en andén, me llamo la atención una chica de cabello rosado que corría desesperada, tropezó con una chica extranjera y le pidió perdón, agilizaba sus movimientos para no chocar con nadie y combatía la masa de gente que le servía de obstáculo. Me pareció bonito. Seguramente trataría de alcanzar a alguien que de iba.

Ella estaba cada vez mas cerca. Su figura se me hacia familiar pero no podía identificarla. Mi corazón empezó a latir mas fuerte y mi piel de erizo. ¿Qué mierda?

La chica corría de prisa hasta que vi cuando se quito la peluca rosada que cubría su hermoso cabello

– Oh, por dios.- Grite.

ADILENE

Avente la peluca y corrí a abrazarla. Josa y Karime iban tras de mi.

– Miranda…- Le dije agitada mientras la abrazaba. Ella estaba sorprendida, estupefacta.

– Adi…- Susurró y me abrazó mas fuerte.

– No puedes irte.- Suspire.- Quedate conmigo.

Ella tomo mi mano y la apretó fuerte. Me abrazo más fuerte y sentí como sus ojos estaban a punto de desbordarse.

Regina y Andrés estaban conmovidos por la escena. No decían nada pero estaban algo preocupados ya que Ruben regresaría en cualquier momento. La fila avanzó y nos soltamos.

– En serio, te quiero.- Le dije antes de que un empujón me tirara de bruces contra el suelo

– ¿QUE HACES AQUÍ?.- Grito Ruben quien antes de empujarme había tirado su vaso de café.

– Ruben, por favor.- Dijo Regina suplicante.

La gente nos observaba. Los guardias de seguridad se acercaron al verme tirada en el piso.

– ¿Qué sucede aquí, señorita?.- Me dijo uno de ellos ayudando a levantarme.

– Esta chica, oficial, esta acosando a mi hija y necesito que la saquen ya.- Gritó Ruben.

– Calmese, señor.- Suavizo el segundo guardia.

– ¡¿Como quiere que me calme?!.- Grito más alterado.- Esa niña esta haciendo cosas malas.

Mi cara ardía de coraje. Miranda estaba llorando a los brazos de Regina. No pude más, ese tipo me estaba arruinando la vida, tanto fue mi impulso que mientras conversaba con el guardia, sin medir le di una patada en la entrepierna. Él cayó al suelo retorcido de dolor.

– Hija de puta.- Gritó

– Señorita, tendrá que acompañar me.- Dijo el otro guardia quien me condujo a las oficinas de atención.

– Te quiero.- Le grite a Miranda mientras me alejaba.

MIRANDA.

La gente estaba boquiabierta al presenciar una escena como esa.

El guardia se llevo a Adilene y Josa y Karime la seguían. Ella me grito que me quería antes de alejarse. Yo estaba llorando sin remedio. Todo se me había juntado. Quería tantísimo a Adilene pero no quería tener problemas con papá… No quería irme, pero no podía quedarme. Estaba sobre la cuerda floja. Mi único instinto fue llorar porque sabia que todo seria irremediable.

Las personas que esperaban abordar estaban irritada pues debido al percance se había retrasado el vuelo. El otro guardia ayudo a papá a levantarse.

– Lo siento, señor. Pero tiene que aconpañarnos, usted también agredió a la chica.

– No, oficial, tengo que irme.

– Lo siento, señor.

Esa situación me puso un poco feliz, sabia que al menos podíamos quedarnos otro poquito aquí y tal vez me dejaran arreglar todo pero no… Papá pidió que nosotros tomáramos el vuelo.

Muchas gracias, pense sarcásticamente.

No quiero recordar nada. Solo que me había sentado en el asiento de la ventana y me puse a llorar. Mamá y Andrés sólo me veían comprensibles pues sabían que nada de lo que me dijeran en realidad iba a suavizar todo lo que sentía.

ADILENE

– ¿Y por eso lo agrediste?.- Preguntó el oficial que atendía

– Y desde ayer tengo mas razones.- Complete. Él me miró sorprendido pero solo me dijo que le llamaría a mi mamá para que me recogiera y pagara una multa por alterar el orden.

Joda y Karime me esperaban afuera, preocupadas, mientras los guardias arreglaban el problema con Ruben.

“Vuelo con destino a Madrid, a punto de despegar”

Escuche en el altavoz del aeropuerto sacudiéndome todo. No pude evitar llorar.

MIRANDA

El avión despegó. Había una parte de mi que estaba tan sensible, rota. Y esa parte – Sea cual sea, donde quiera que esté- se llamaba Adilene.

ADILENE

Pude ver por la ventana que estaba a un costado de la oficina como el avión poco a poco dejaba la pista.

Mamá llegó justo cuando sentía que iba a desmayarme.

[Fin del Flashback]

Madrid, España. 2034.

MIRANDA

– ¿Y qué decía el papel que Adilene te dio?.- Preguntó Imanol intrigado.

– Mentiras.- Suspire melancólicamente.

– ¿Nunca regresó por ti?

– Inapropiadamente.

– ¿Cómo?

[Flashback]

Habíamos llegado a Madrid por la tarde. Papá llegó en la noche debido al percance.

Un tipo fue a recogernos al aeropuerto, mientras nos ttansladabamos a la casa, mamá y Andrés me preguntaron como me sentía al respecto.

– No lo sé.- Dije sin ganas. Ellos entendieron que era mejor dejarme un momento a solas conmigo. Vi por la ventanilla del carro como era la nueva ciudad. Muy bonita, la gente parecía agradable. Pero nada me emocionaba.

Llegamos a una residencia muy elegante.

Mi nueva casa era más bonita de lo que me imagine. Eso me restauro un segundo de mi caos emocional.

Tenia un jardín inmenso, había una alberca pequeña. La fachada era blanca con café. Me enamoré.

Entramos, la estancia era amplia y casi todos los muebles eran de cristal.

– Deja me mostrarte tu nueva habitación.- Dijo mamá tiernamente mientras un muchacho que trabajaban con ellos subía mi equipaje.

Mi recamara era naturalmente pacifica. Las paredes eran blancas y era la única que tenia una vista hermosa de la ciudad, pues estaba en el tercer piso. Sabia que a pesar de todo, vivir aquí no seria del todo interesante. No podía sacarme de la cabeza a una chica que se encontraba a miles de kilómetros de aquí.

Cuando papá llegó comentó que decidieron quedar en paz. Él me dijo que estaba seguro que aquí encontraría un muchacho que me quisiera y tal vez le daría nietos y me casaría de blanco como él lo había hecho con mamá. Sonreí incómodamente y me dedique a instalar me ahí. Mas que por afecto, por supervivencia tuve que empeñarme en recuperar a papá, digamos, a borrar la “mala” experiencia que tuvo con Adi. No importaba que yo trajera encima un mal de amores, esta era mi nueva vida ahora.

Llevaba dos semanas instalada en la nueva casa. Las personas de planta que trabajaban ahí eran muy buenas y aportaron cómodamente para que me sintiera como en casa. Mamá y papá decidieron pagar maestros particulares para que entrara a la preparatoria cuanto antes. Miguel Ángel, el muchacho que era hijo de la ama de llaves, se convirtió en mi mejor amigo y tomaba clases conmigo.

El día que volví a saber de Adi fue cuando Miguel Ángel intentó esconderse en mi closet de su mamá, entonces hizo que toda mi ropa cayera y entre esa ropa cayó el pantalón que portaba ese día… El ultimo día que la vi.

– Mierda! La carta.- Grite en cuanto recordé el papel que Karime me había dado en el aeropuerto. Lo olvide por completo.

Busque en los bolsillos del pantalón y no había nada.

– Qué pasa, Jacky?.- Dijo confundido al ver que buscaba despertada el papel.

– Aquí había un papel importante, Mick. ¿Quien lava la ropa aquí?

– Mi mamá, corre con ella. Yo seguiré escondiéndome.

Baje directo con Doña Socorro.

– Doña Socorro, ¿Usted lavó este pantalón hace una semana?

– Si, hija. De hecho, olvide decirte que encontré un papel en el bolsillo.- Dijo y abrió el cajón de cosas importantes.- Aquí está.- Dijo dandomelo.

– Muchas gracias.- Dije emocionada y corrí a mi habitación, Miguel me miró curioso.

-¿ Qué pasa, Jacky? ¿Por qué estás tan contenta?

– No lo sé.- Contesté y me propuse leer la carta. Inevitablemente una lágrima rodó por mi mejilla.

– ¿Que dice?.- Dijo él abrazandome.

– Miguel… Ella prometió volver.- Le dije sumergida en lágrimas.

– ¿Ella?.- Contestó confundido. Supe que tenia que contarle todo.

Él me apoyó. Incluso me dijo que su mejor amiga del colegio le gustaban las niñas y que en España poco a poco la sociedad se iba adaptando por lo cual no se le hacia raro. Lo abrazé.

Mi papá me había comprado un celular dos días antes, así que pensé en llamarle.

– Mandale un WhatsApp, tonta.- Dijo él.

Con muchos nervios, redacte el mensaje.

“Adi, te extraño demasiado”

A los pocos minutos ella me contestó con el mismo sentimiento. Y esa fue nuestra forma virtual de querernos.

Ciudad de México. Año 2034.

ADILENE

– ¿Y la abuela que te dijo?.- Preguntó Emiliano.

– Pues verás, llegó por mi a la oficina del aeropuerto. Después de unos trámites, me dijo que había firmado un acuerdo drnpaz con Ruben y pago la multa.

[Flashback]

Me habían dejado ir. Karime se había ido con Félix dos horas antes. Mamá iba seria, Josa y yo estábamos preocupadas pero en el fondo satisfechas. Nos esperaba una regañiza por habernos escapado de la escuela, por golpear a un hombre… Total.

Mamá decidió dejar a Josa en casa y me dijo:

– Tenemos que hablar, cambiante de ropa.

Subí a mi habitación, no tenia ganas pero quizás hablar con mamá suavizaría las cosas.

Oscar y Dalia hablaron con Josa mientras mamá y yo saliamos

Ella iba en silencio, como si estuviera preparando mentalmente su discurso. Yo también había un cúmulo de desorden en mi pequeña cabeza.

Llegamos a una cafetería, muy lejana, donde al parecer ya conocían a mamá. Ella pidió cerveza y yo café.

– Adi…- Empezó.- Mira, sé por lo que estas pasando. Yo ya lo pase. Me siento impotente, porque no puedo comprender todavía aun con todos mis años, todo lo que he aprendido, el por qué la vida se empeña en llevarte la contraria. Me siento tan apagada como tu pero quiero aydarte. Eres mi hija, sé la intensidad del mal de amores que se nos da a nosotras las Sanchez. Y no quiero verte caer…- Pausó intentando aclarar su garganta.- Por eso quiero regalarte esta noche, ¿Quieres empedarte? Bien, lo haremos juntas. – Pidió una ronda de cervezas mas. Ella había terminado la suya rápido.

– Si vamos a superar estas cagadas de la vida, que sea juntas.

La mire tiernamente, casí nunca había sido tan abierta con mamá.

Le dije lo mucho que la quería, y me uní a su método de superación.

– Sabes cuantas borracheras pase por Regina?.- Dijo antes de darle un sorbo a su cerveza.- Mas de las que de merecía.

– ¿Crees que Miranda vuelva?.- Pregunte ingenua.

– Si se quieren la vida las unirá.- Dijo por mera experiencia y chocamos las botellas.

De verdad, recuerdo que estábamos súper ebrias cantando “Que lloro” de Sin Bandera en el karaoke de aquella cafetería que descubrí era un bar muy polémico en las noches. Mamá y yo fuimos las adoloridas del momento. Madre e hija queriendo curar el mal de amores.

Exactamente bebimos 12 cervezas cada quien. Muy pocas para un amor que merece ser brindado.

Oscar fue por nosotras.

Desde ese día la conexión con mamá se hizo mas fuerte. Y fue mucho mas fuerte cuando recibí aquel “Adi, te extraño demasiado” de aquel número desconocido.

MIRANDA

[flashback]

Había pasado ya un mes.

Estaba al tanto de su vida y ella de la mía, había hecho algunos amigos que eran hijos de los amigos de mi papá, y ella sabia todo eso. Ella estaba bien, entraría a su ultimo año de preparatoria.

No era suficiente chatear con ella todas las noches, nunca era suficiente, estaba el vacío en mi cama, en mi corazón tener que lidiar con eso. Echaba de menos sus labios pero al menos, esto era mejor que no saber nada de ella.

Sólo fue un mes. Qué ironía.

Pues tanto me acostumbre al teléfono que, un día salí a caminar para despejarme un poco y hablar con ella ya que en casa era mucho riesgo, mientras hablabamos de como iba la vida -asquerosamente sin estar juntas- intente cruzar la acera pero no me percate que el semáforo ya había cambiado y un auto se aproximaba a mi. Sentí un jalón que me hizo tirar el celular y caí de bruces junto con la persona que me había salvado el trasero.

Mi celular se hizo pedazos de la pantalla.

Me levante gracias a la mano de mi héroe… O heroína.

Una chica rubia, muy linda, de ojos verdes me había salvado.

– Vale, tía. Pero ¿Estás loca?.- Dijo con un acento español fino y como reclamando me de mi torpeza.

– Lo siento, no vida el semáforo.

– Estabas perdida en el móvil, tía. Pudiste haber muerto.

– Lo sé, en serio te agradezco que me hayas salvado.- Dije extendiéndole la mano.- Soy Mir… Jaqueline.

– Mucho gusto, Jaqueline. Soy Loreto.- Dijo sonriendo.- Vale, creo que el móvil no salio ileso de esto.- Dijo al ver mi celular hecho pedazos en la hacer. Lo recogí tristemente, no tenia reparación. Y ello conllevaba a que no tendría más Adilene por un tiempo.

– Mierda.- Susurré para mi misma. En seguida comenzó a llover y Loreto amablemente me ofreció su paraguas para resguardarme.

Ahí se convirtió en alguien importante para mi

Ciudad de México. Año 2034

ADILENE

– ¿Y ella estaba bien?.- Preguntó Emiliano más intrigado que antes.

– No lo sé. Sólo sé que estábamos hablando de cosas tristes, ya sabes, nos extrañabamis y de repente se escuchó la bocina de un auto y la llamada se cortó.- Dije un poco triste.

– ¿Y que hiciste despues?

– Seguí con mi vida.

[Flashback]

– Dalia.- Grite espantada.- Acaba de pasarle algo a Miranda.- Seguí gritando desesperadamente preocupada.

– ¿Qué pasó, amor?

– No sé, estábamos hablando y de repente se escuchó algo extraño, comí una bocina de auto, tengo miedo. Que tal si la atropellaron, es muy irpe ¿recuerdas comí la conocimos? Dios! Me muero.- Dije desesperada.

– Calmate, amor ella estará bien.- Dalia me tranquilizo.

Esperamos a que Óscar llegara para ver si podía conseguir algún tipo de contacto con la familia de Miranda.

Afortunadamente, tenia el número de la casa de Ruben.

– Marcale, Óscar.- Le suplique.

– Tu mamá me va a matar

– No importa.- Lo presiones. El me anotó el número en un papel y llame.

El timbre sonaba y nadie contestaba. El corazón quería dejarme de latir. ¿Y si ahorita estarían en el hospital? Mierda! Quería desmayarme hasta que ancla segunda llamada, alguien alzó la bocina.

– Bueno.- Dijo la persona por la que rogaba no alzara él el telefono.

– Emm… Disculpe.- Dije tratando de distorsionar mi voz real.- ¿Se encuentra Miranda?

– Si. ¿Quien la busca?.- Dijo Ruben ligeramente furioso.

– Emm… Diana.- Dije nerviosa.

– ¿Qué Diana? ¿Para que la buscas?.- Dijo más furioso.

– Este… Quería ver si podía pasarme la tarea por favor.- En ese momento supe que la había regado. Ella tomaba clases particulares, dios, soy una estúpida.

– Mira, sé quien eres y quiero pedirte que ni vuelvas a llamar a esta casa.- Gritó retador.- Jacqueline esta bien ¿Contenta?.- Dijo y colgó sin más.

Mamá se puso furiosa cuando se enteró.

Estuve mandándole miles de whats a Miranda pero jamás respondió. Intente llamar nuevamente a su casa, dispuesta a enfrentar me contra Ruben pero era inútiles. Había cambiado el número. Y no volví a saber de ella hasta ese día…

Madrid, España. Año 2034.

MIRANDA

– El abuelo se puso de ogro. Demonios… ¿Y qué pasó? ¿Volviste a saber de ella?.- Preguntó Imanil, cada vez mas sumergido en la historia.

– Papá me compro otro celular pero torpemente perdi la carta y no sabia cual era su número… Aunque tenia un plan para saber de ella.

[Flashback]

Habían pasado ya tres meses desde que había dejado de tener contacto con Adi. Papá había cambiado el número Dr la caso apir lo cual no pude conseguir el teléfono desde donde había llamado Adi aquella noche.

Se acercaba navidad. Mamá estuvo casi un mes intentando convencer a papá de que fuéramos a México a pasarla con sus papas.

Papá se negaba debido a las malas experiencias, según él. Pero el abuelo lo convenció diciéndole que iriamos a Morelos, a celebrar. Por nada del mundo él quería regresar a la ciudad de México.

Llegamos el 22 de diciembre a Cuernavaca, Morelos.

Mama ya había renunciado a su promesa de ayudarme a ver a Adilene. Se había puesto del lado de papa en algunos aspectos. Dijo que era demasiado peligroso ir a la ciudad. Ese fue su pretexto pero yo, en realidad, solamente quería verla. En definitiva. Estuve triste, al día siguiente de llegar salí con Andrés a combinar por las bonitas calles de ese pueblo. Mi mirada estaba vacía. Estaba mas cerca de ella pero tan lejos aun.

– Jacky, ¿Estas así por ella, verdad?.- Dijo el directamente cuando me vio perdida en las parejas del parque donde estábamos sentados.

– La quiero, Andrés.- Suspire.- Solí quiero verla. Decirle que estoy bien y que cuando crezca me casare con ella. Que no hay nadie más, que quiero que siempre me ame.

– Lo sé, Jacky. Pero así se acomodan las cosas.

– Odio el orden.- Le dije llorando ligeramente y recargando e en su hombro. Él me abrazó. En estos meses también habíamos construido un lazo muy fuerte, casi tan fuerte como el que tenían Adi y Fernando.

– Jacqueline, cuando me dijeron que tenia una hermana…- Empezó a decir suavemente.- Mira, soñé con ser su héroe, su protector. Veía a mis amigos con sus hermanas y…- Note un nudito en su garganta.- Yo quería ser su héroe. Quería ayudarla a abrir los frascos de mermelada, quería jugar almohadazos con ella y quería defenderla de todos los que le declaraban amor. Liego llegar e tu y prometí que te iba a cuidar y que no iba a dejar que te ladtimaran. Ya sé que nos conocimos muy grandes. Pero eres mi hermano ta y los hermanos se apoyan en sus locuras. Sé que es una estupidez lo que diré pero…- Lo miré inquieta, con unas lágrimas en mis mejillas, y con la admiración mas grande de una hermana a su hermano mayor.- Me sé el camino a la ciudad.

Lo que me dijo fue tan sorprendente. Lo abrazé emocionada.

Y lloramos un esto.

– Estas hablando en serio?.- Pregunte

– Oye… Cuando me enamore, quiero que tu también me soportes.- Dijo riendo y limpiando sus ojos.- Mañana es noche buena, podemos salir hoy a la media noche. Son como 3 o 4 horas de camino con la carretera vacía o menos. Vamos, le das sus besos, le dices lo que le tienes que decir y volvemos. Papá nos va a matar.

Preparamos bien todo para salir en la noche cuando ya todos durmieran. Nuestro primo Jorge nos prestó su auto. Era una estupidez. Una locura. Pero solo se vive una vez.

A la media noche salimos. Estaba emocionada, nerviosa, no sé. Era una mezcla de sentimientos. Los jóvenes hacemos tantas estupideces por amor, tal vez por eso es la etapa que somos mas sensibles y expuestos a ser lastimados.

El camino fue rápido. Andrés era un gran conductor y en efecto, la carretera estaba un poco vacía.

Eran las 4am cuando llegue a su puerta.

Todos se imaginaran que ella salio, nos besamos y fue el momento perfecto de la historia de amor mas intensa y que pudimos vencer todos los obstáculs para estar juntas… Yo lo imagine, pero me di cuenta denli tonta que era.

Estuve una hora intentado que abrieran la puerta cuando una mujer que traía mascarilla y tubos en la cabeza salió adormecida y molesta.

– Disculpe, ¿Se encuentra Adilene?

– ¿Quien? ¿La hija de Kimberly Sanchez?.- Preguntó molesta.

– Si… Ella.

– Lo siento, ya ni viven aquí. Acaban de mudarse a Canción y la verdad no tengo nada para contactarlos.- Dijo y cerro la puerta groseramente. Me quede atónita. Mi único impulso fue llorar, había llegado demasiado tarde. Andrés me consoló y supo que fue la estupidez mas grande pues eso solo había empeorado mi estado emocional.

Emñredimis el viaje de vuelta a More los, y cuando pensé que nada podía srrnpeir, el celular de Andrés empezó a sonar.

– Mierda, es papá.- Nos pusinis blancos y si, nos metinis en problemas.

Papa se había dado cuenta de que ni estábamos en nuestras habitaciones, fue en la madrugada al baño que estaba cerrado y tocó en la habitación donde me hospedaba para entrar al baño de ahí. Como no respondía ipti por entrar y fue cuando vio el torpe bulto en la cama. Corrió a ver si dormía con Andrés y el tampoco estaba. Sometió a Jorge para que le dijera la verdad y así fue como todo exploto.

Él no se puso rudo conmigo, todo el peso se lo llevó Andrés.

Llegó ancla conclusión de que nuestro pequeño escape fue por Adilene y hablo con mi mama para que cuando regresa ramos a Madrid me llevaran con un psicólogo. Papa creía que diki era una etapa de confusión y que se me iba a quitar. Accedí a todo lo que ellos decidían para no metetme en problemas. Ya era demasiado lo que había causado y tenia poco de haberme integrado ancla familia. Sentía que era una problemática. Trate de aplicarme los años siguientes.

Año 2034.

MIRANDA

-Efectivamente, Loreto se volvió mi mejor amiga. Ella y Miguel Ángel se enamoraron y Andrés estaba comprometido con una compañera de la universidad.- Le dije a Imanol.- Y como puedes ver, naciste cinco años después.

Ciudad de México. Año 2034.

ADILENE

– ¿Entonces fuiste hasta Madrid?.- Emiliano alzó una ceja intrigado.

– Algo así.

[Flash back]

Salimos de vacaciones a Canción en noviembre. Tal como Óscsr le había prometido a Dalia. Mamá le prestó la casa a su legendaria amiga Sofia. Volvimos en enero cuando Sofia había convertido la sala de nuestra casa en una convención de orgías.

Mi vida siguió lo mas normal posible. Ruben había cortado todos lis contactos viables que tenia con Óscar y mamá no me dejaba acercarme a la casa de los papás de Regina.

Era mi año, había entrado a la universidad nacional autónoma de México. Estudiaba la licenciatura de Letras Clásicas.

Comencé a intoducirme en la literatura y la poesía. Para el 5 semestre había conseguido que publicarán mi novela “El amor es para tontas” que tuvo éxito en muchos países.

En ella relataba la vida de una pareja que por circunstancias y jugadas del destino jamás podían estar juntas. Hablaba del extraño patrón de enamorarse de la hija de quien había sido el amor dentu madre y de como los sentimientos desconocidos llegan en el momento menos adecuado, como hay momentos en los que tu vida sale un poco de la monotonía y te arrastra a un clima inesperado.

Todo eso trate ahí, sin mencionar a la protagonista. Miranda.

Un día, la editorial me informó que una editorial española estaba interesada en publicar un poemario que había escrito después de acabar la novela. Tenia que viajar a Madrid por asuntos relacionados con esto y sin embargo mantenía intacta la esperanza de volver a verla. Claro, ya niñera la adolescente ilusionada que se había enamorado repentinamente. Ahora era una mujer de 20 años que mantenía las puertas de su corazón cerradas.

En cuanto el avión salió rumbo a España, no hacia nada mas que pensar en verla, encontrar mela… Tal vez esta vez ella me atropelle a mi. Sentía mi corazón encogerse y todos los nervios de punta a través de la adrenalina o tan solo la ilusión de verla.

Estuve todo el día tratando asuntos con la editorial.

– Disculpe la tardanza.- Dijo una chica rubia que entraba a la sala de reunión de la editorial.- El trafico estaba enfrascado.

– Sientese, señorita Perez. Que no vuelva a repetirse, por favor.- Sentencio la directora.- Bien. Señorita Sanchez, ella es la autora Loreto Perez.- Le extendió la mano y me saludo cálidamente.

– Un gusto.- Dijo

– La autora Sanchez sera parte de nosotros.

Estuvimos acordando asuntos y después término la reunión. Loreto se ofreció a mostrar me la ciudad pero me negué. Su celular sonó.

– Oh, hola mi amor. Ahora mismo voy para allá. Te amo princesa.- Colgó.- Lo siento, tengo que irme. Nos veremos después

Se despidió de mi y se fue.

Solo me quedaría dos días en esa ciudad.

Sali a caminar con la esperanza de encontrarla.

Tenia hambre así que pase a una plaza cercana. Estuve buscando algo delicioso cuando encontré a Loreto sentada en una banca de la plaza esperando a alguien. Probablemente estaba esperando a su “princesa”. Intente acercarme a ella pero sentía que no era necesario así que me metí a un restaurante. Cuando salí ella ya no estaba así que proceso a seguir caminando por la plaza a ver qué le llevaba a mamá y a Fernando cuando vi lo mas horrible que había visto en mi vida. Del otro lado de la plaza estaba Loreto ¡DE LA MANO DE MIRANDA! POR DIOS! CLARO QUE ERA MIRANDA. Reconocería esa cara en cualquier lugar. Mi corazón se precipitó al vacío y mis ojos estallaron en lágrimas. Ellas se veían felices.

No me contuve y huí. No quería que ellas me vieran.

Salí corriendo de ahí y busque un bar. Necesita quitarme esa sensación de ahogo.

El bar estaba lleno de románticos sin remedio. Tanto era el mal de amores que se respiraba que me mataron cuando pusieron “leave your lover” de San Smith a todo volumen. Mi ebriedad era notable como mi decepción.

“Just leave your lover… Leave him for me ”

Cante hasta que mi cabeza se derramó en la mesa.

Era la 1am. Mi celular sonó.

– Bueno?.- Salí del bar cayendo me de ebria y contestando.

– ¿Estás tomada, Adilene?.- Reclamó Fernando desde la otra linea.- Joder contigo.

– La vi, Fernando.- Llore. – Con otra.- Dije y colgué torpemente. Me puse a llorar en la acera. Cuando reaccione un poco regrese al hotel y empaque. La editorial española me llamó para asegurarse de mi presencia en la reunión pero la cancele. Les dije que no estaba interesada. No quería trabajar junto a la nueva pareja de la chica que mas me ha dolido en toda mi vida. Tome el vuelo de regreso a México.

El director de mi editorial me regañó. Era una oportunidad perfecta, la editorial española tenia mas influencias pero a nadie le interesaba como me sentía. Solo era la ambición de crecer para ellos. La única forma de mantener contento al director era dar una firma de autógrafos. Accedí pues planeaba retirarme un tiempo.

Todo estaba bien. Me di cuenta que en verdad mi libro había sido influencia en muchas personas que tenia el placer de conocer.

Cuando fue el turno de la siguiente chica me lleve una sorpresa muy grande.

– A quien se lo dedico?.- Pregunte abriendo la portada del libro.

– A Frida Cortés.- Dijo. Esa voz me hizo verla a los ojos. Dios. Ahí estaba la chica de la cual ya no recordaba más que me había declarado su amor.

– ¿Tú?.- Dije sorprendida.

– Así es.- Sonrió. Me dio mucho gusto verla así que me pare a abrazarla emotivamente.

Le pedí que me esperará hasta que terminara la firma de autografos le invite un café. Nos pusimos al tanto de nuestras vidas.

Me contó que había vuelto de Canadá pues sus padres finalmente habían aceptado que le gustaban las mujeres. Ella seguía enamorada de mi pero no pude corresponderle. Nos hicimos mas cercanas.

[Año 2034]

– ¿Y por que nunca te hiciste su novia si hacen bonita pareja?.- Preguntó emiliano sorprendido.

– Somos buenas amigas. Por ella, Fernando conoció a tu madre.- Le dije.

– Me hubiera gustado que ella fuese mi tía

– Jajaja que tonto eres, por cierto. Pasado mañana vendrá a visitarnos. Iremos a la pista de hielo ¿Vas?

– Claro.

Año 2034.

MIRANDA

– ¿Por qué nunca te volviste a enamorar, tía?.- Preguntó Imanol intentando entender.

– No lo sé.- Dije poniéndome a pensar en ella también.

– Pudiste intentarlo.

– Pues…- En ese momento, Andrés entr desesperado y nos interrumpió.

– Jacky, joderr, tenemos que salir a México mañana mismo.

– ¿Qué ocurre?.- Pregunte preocupada.

– No le queda mucho tiempo al abuelo. Hijo, tu también vas con nosotros.- Le dijo a Imanol.

[…]

Volvería a México. ¿Cuantas posibilidades había para verla?

[…]

IMANOL

Wo! La historia de mi tía si que me sorprendió demasiado. No sabia que ella ya se había enamorado alguna vez. Que triste que todo haya terminado así. Mi bisabuelo se había puesto peor así que tuvimos que viajar a México. Me gustaría mucho conocer a Adilene

Llegamos a la casa de mi bisabuelo. Loreto, los abuelos, papá y mi tia Jacky fuimos. Y ya había mucha gente

Al parecer ya eran sus ultimas palabras.

Él falleció.

Mi papá y mi tía lloraban. Todo el ambiente se puso melancólico. También me sentía mal. El funeral fue al día siguiente. Todos se veían tristes así que mi tía Jacky propuso que al día siguiente fuéramos a la pista de hielo. Para suavizar el ambiente.

EMILIANO

Ahora entiendo por qué mi tía es una solitaria empedernida. Me gustaría que fuera pareja de Frida, se ven lindas juntas.

Quisiera conocer a Miranda. Saber quien pudo robarle el corazón a mi tía, la amargada.

Frida y mi tía estaban sentadas afuera mientras yo patinaba. Mr encantaba patinar en hielo.

IMANOL

La ciudad se veía hermosa. Me encantó. Había sido una buena idea ir a patinar. Me gustaba mucho.

– Hey, Imanol.- Me dijo mi tía.- Iré con Loreto a comprar un café al starbucks. Venimos enseguida.

– Bueno, tía.

Ellas se alejaron y yo seguí patinando.

Me entretuve un poco que no me di cuenta y choque con un chico.

Que chico tan guapo!

EMILIANO

– Iremos al starbucks por un café.- Me dijeron.- Volvemos ahorita.

Ellas se alejaron y yo intentaba patinar en linea recta cuando un torpe chico chocó conmigo.

– Oh, perdoname.- Dijo ayudando me a levantar.

– Descuida, al menos no eres un auto Jajaja.- Le dije riendo. Wo. Era el chico mas guapo que había visto y tenia una sonrisa impecable.

– Me llamo Imanol.- Dijo

– Soy Emiliano.

– Oye, disculpa en serio. ¿Vienes solo?.- Dijo sonriendo. Mierda. Era muy hermoso.

– No, vengo con mi tía. ¿Y tu?

– También vengo con mi tía. ¿Donde está la tuya?.- Preguntó.

Demonios! Me había gustado mucho. Es muy lindo.

IMANOL

Emiliano se ve interesante. Quiero estar mas tiempo con él.

– Es la que esta allá, en el starbucks.- Señalo a una mujer que estaba con otra platicando con mi tía y Loreto

– ¿En serio? Mi tía es la que esta enfrente de ella.- Le dije. Nos miramos fijamente

– ¿Crees que se conozcan?

Bueno, hasta aquí dejó la historia XD

Quiero agradecer infinitamente por haberla seguido por llegar hasta aquí y bueno, fue un placer haber escrito para ustedes. Espero que les haya gustado y una disculpa por algún detalle o cualquier costilla :c Muchísimas gracias por sus comentarios, valoraciones t lecturas. Un saludo enorme desde México.

Nos leemos pronto!

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