El cumpleaños de mi cuñada Paola

Un amigo me envió una maqueta de relato para que entre ambos le dieramos forma… Aqui el resultado, espero que les guste!

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Hola, me llamo Jorge, tengo 40 años y soy abogado, trabajo por mi cuenta pero con una buena cartera de clientes que me permite ciertas comodidades y libertades. Me gusta mucho ir al gym para mantenerme en forma, nada extravagante pero si para evitar esa barriga latina que aparece con los años. Mi esposa Paula, una exitosa traumatóloga de 35 años, no es de esas mujeres de los relatos que está que se cae de buena, pero si es muy agraciada, con 1.75 de alto, buena figura, largas y macizas piernas y culo mediano pero muy firme y unas tetas copa C que son una delicia. Todo esto aunado a su dulce rostro que pareciera que siempre está contenta (no siempre es así) la hacen ver una Dra muy atractiva. Y cerrando el pequeño cuadro familiar, está nuestra hija Vanessa de 3 años que es la vida y alegría de la casa.

Lo que les voy a contar sucedió hace un par de años en el que decidimos hacer unas mejoras a nuestra vivienda principal y tuvimos que mudarnos al pequeño apartamento que aun conservamos y es donde habíamos comenzado nuestra vida en pareja, Una sola habitación con baño, suficientemente amplia para una cama King, la sala comedor y cocina forman un solo ambiente. Por esos días, Paula me informó que tenía 3 simposios de traumatología, donde en los 2 últimos vendrían unos expertos del exterior. Estos eran en 2 ciudades diferentes y estaría por fuera más o menos 15 días. A veces suelo acompañarla, al igual que ella lo hace cuando me toca viajar, pero en vista de tener que supervisar las obras en nuestra casa y algunos casos que debía atender, esta vez ella iría sola.

– Jorge, he hablado con mi hermana Paola para que se quede aquí unos días y te de una mano con Vane, me dijo que no habría problema.

– No es necesario amor, sabes que puedo perfectamente atender a la nena y a mi trabajo además pasa medio día en la guardería y eso me da bastante margen.

– De verdad creo que es mejor que mi hermana venga, así los atiende y yo me quedo más tranquila… anda por favor!

Cuando pone esa cara de casi pucheros uno no puede resistirse. Paola es la hermana mayor de mi esposa, mi única cuñada, con quien me la llevo bastante bien. Es viuda y la naturaleza no le permitió ser madre, por lo que a Vanessa le da todo lo que hubiese querido darles a sus hijos. Mi cuña, como nos llamamos, tiene dos años menos que yo, su cuerpo es muy similar al de Paula pero con las tetas un poco más grandes, al menos a mí me parece. A pesar de que vive sola, no es de esas personas amargadas, más bien es muy colaboradora con nosotros, a veces dedica su tiempo a los postres y manualidades… En fin, el día del viaje llegó, de camino al aeropuerto pasamos buscando a Paola para que mi esposa le diera instrucciones y muchos blah, blah, blah…

No era la primera vez que Paola se quedaba en casa, vive en una ciudad vecina a la nuestra y el camino es largo. En lo que no había reparado es que en esta oportunidad no había pensado en cómo hacer a la hora de dormir. Así que le dije que ella y la nena durmieran en nuestra cama y yo me las arreglo en la cama de Vanessa.

– No cuña, de ninguna manera, como vas a dormir tan incómodo en esa cama tan pequeña?, yo seré quien duerma ahí.

– Pues también sería incómoda para ti, pues casi somos de la misma estatura…

Estábamos en esa discusión, cuando al final ella me propuso (algo que se me había ocurrido pero que no quise proponer) que ya que la cama es tan grande, podemos dormir los dos ahí sin problemas y Vane en su cama y todos muy cómodos. Pues bien, el día pasó con total normalidad y cotidianidad propia de un hogar y aunque muchas veces había visto a Paola con su camisón de dormir, nunca me había percatado de que no usaba pantaletas al dormir. En una oportunidad Paula me lo había comentado pero no me había fijado hasta hoy que al terminar la cena me levanté por un postre y al regresar noté que tenía un poco levantado el camisón y al estar frente a mí en el pequeño mesón, se veía claramente su hermoso coño elegantemente depilado. Traté de disimular, pero creo que ella se dio cuenta ya que de inmediato cerró sus piernas y acomodó su camisón.

Al día siguiente no tendría que salir a trabajar, solo unos momentos para ver cómo iban las remodelaciones y hacer algunas compras menores. Al llegar, Paola estaba bañando a Vane, entré a saludarlas y me fijé que el camisón se le había mojado un poco transparentando la tela y permitiendo ver sus hermosas, grandes y rosadas areolas con un pezón erecto por el contacto del agua.

– Cuña, creo que Vane te ha dejado todo el camisón mojado jejeje…

– Uff! Si, jajajajaja… Disculpa…

– Deja que yo visto a la nena mientras que tú te acomodas.

– Gracias, voy a aprovechar de darme un baño…

Mientras vestía a Vanessa, no podía apartar de mi mente sus hermosos pechos bajo esa tela mojada ni su precioso coño de la noche anterior. Aunque siempre trato de evitar las tentaciones, soy humano y no soy de piedra, así que para evitar una erección producto de mis pensamientos me entretuve terminando de vestir a Vane y salir de la habitación para que Paola estuviera más cómoda al salir del baño.

Paula llamaba a la más mínima oportunidad para mantenernos al tanto de su simposio, para saber de nosotros y de Vane, ella también fue de la idea de que al ser nuestra cama tan amplia podíamos dormir su hermana y yo sin incomodarnos, así que todo estaba dentro de los parámetros permitidos y/o dentro de lo normal. Lo que no era muy normal eran las consecuencias en mi cuerpo que causaban las imágenes de mi cuña, no lo podía evitar y en un par de oportunidades tuve que ir a desahogarme mientras me duchaba.

El viernes siguiente era el cumpleaños de Paola, mi esposa me había llamado el día anterior para pedirme que por favor la llevara a comprarse un lindo vestido como regalo de nuestra parte, la llevara a la peluquería y en la noche la llevara a cenar, cosas que ella misma no hace por su cuenta porque nunca tiene a nadie con quien compartir. A mi esposa todas esas peticiones le parecerían muy normales y a mí también hasta cierto punto, pero con mis pensamientos alborotados luego de haber visto tantos “picones” durante la semana, lo que yo menos tenía eran pensamientos normales.

Muy en contra de Paola, fuimos a comprar un vestido, le pedí que lo aceptara como un regalo de cumpleaños de nuestra parte, el modelito le quedó muy bien, se veía muy hermosa, luego la llevé a la peluquería donde suele ir Paula para que la atendieran y luego la pasaba buscando más tarde. Ya en la tarde, llevé a Vane donde una señora que la cuidaba cuando era necesario y le dije que la buscaría al día siguiente ya que tenía una cena de negocios.

Ver a Paola con ese vestido y arreglada de peluquería, alborotó mis sentidos desarrollando malos pensamientos que casi no podía evitar. Por supuesto no me cansaba de decirle lo hermosa que estaba y algún que otro piropo subido de tono.

Ya en el restaurante en el que previamente había hecho reservación, muchos comensales no le quitaban la mirada a Paola y es que hay que reconocer que se veía muy atractiva. El restaurant no era de los que frecuentaba con Paula por lo que el mesonero siempre se refería a ella como mi esposa causando mucha gracia entre nosotros por lo que decidimos no sacarlo de su error. Paola, no es una persona que está acostumbrada a beber, contrario a mí que lo hago frecuentemente en las reuniones con los colegas, así que entre los aperitivos, la cena, el postre y el digestivo, Paola ya estaba, digamos alegre, el mesonero trajo una ración de torta con una vela y cantamos el tradicional Cumpleaños Feliz y luego de apagar la vela nos dimos un pico en los labios de común acuerdo acompañado de aplausos por parte de los comensales. Ninguno de los dos dijimos nada al respecto y luego de pagar la cuenta la invité a bailar, algunas otras bebidas y como a la 1:30 de la madrugada decidí irnos a casa pues Paola ya no estaba en condiciones y se estaba quedando dormida, los tragos le habían hecho efecto.

A la mañana siguiente, yo me levanté primero y preparé café, luego cuando sentí que Paola se había levantado al baño, le llevé el café a la cama. Al salir del baño no tenía buena cara, estaba horrorizada.

– Buenos días cuña, por favor cuéntame que hice anoche o mejor dicho, que hicimos, porque no recuerdo nada de nada y mucho menos recuerdo haberme cambiado de ropa.

– Anoche luego del restaurant…

– Si, esa parte la sé, nos fuimos a un local a bailar y seguimos bebiendo, pero no recuerdo nada más.

Ambos nos sentamos en la cama y mientras se tomaba el café le relaté lo sucedido:

– Anoche estabas un poco mareada por las bebidas, así que decidí que era hora de regresar a casa. Al llegar casi que te subo cargada hasta el apartamento ya que no podías mantenerte en pie; luego te quité los zapatos y me pediste que te ayudara a ir al baño pues tenías nauseas. En el baño te sentaste en el suelo y vomitaste todo directo en el inodoro al mismo tiempo te orinaste en el el vestido por lo que te tuve que ayudar a desvestirte.

– Para para por favor (me interrumpió)

– Ahora no puedo parar, necesitas saber que pasó… Luego que te desvestí te llevé a la ducha para asearte pero tuviste un ataque de risa que no parabas… Como pude me quité la ropa ya que se había salpicado cuando estabas en el váter y me quedé en bóxer, pero tú tratabas de quitármelo y como yo tenía las manos ocupadas para evitar que te cayeras y te hicieras daño, no pude detenerte y me quitaste el bóxer.

Mientras le platicaba, Paola estaba sonrojada terminando de tomar su café. Su cara era entre asombro y angustia con un toque de picardía que le causaba imaginar lo sucedido…

– En la ducha tuve que enjabonarte ya que eras incapaz de hacerlo tu sola…

– O sea que me metiste mano… Cuña te aprovechaste de mí? Jajajaja

– Nooo… todo lo contrario, mientras te enjabonada, tu no tenías las manos quietas, volteaste y quedamos frente a frente, mientras enjabonaba tu cuello y luego tus tetas me agarraste la polla, que inevitablemente estaba erecta y me la estabas pajeando… Sé que pudo pasar más, pero no eran las circunstancias, así que fue muy veloz la ducha para luego secarte y ponerte el camisón de dormir, mientras yo arreglaba todo el baño y puse a medio lavar la ropa para luego llevarla a la lavandería.

– Por qué no eran las circunstancias?

– Porque en tu estado era como aprovecharme de ti…

– Y decía cosas o solo reía…?

– Decías cosas… cosas que calentaban aún más el momento…

– Pero eso no se vale, yo no me acuerdo de nada jajajaja…

– Es fácil, te explico mejor… cuando estábamos en la ducha yo estaba detrás de ti en esta posición (me coloque detrás de ella poniendo las manos en su cuello) y empecé por enjabonar los laterales de tu cara (mientras le decía también lo hacía con las manos en su cuerpo), luego el cuello dando suaves masajes al mismo tiempo (Paola estaba suspirando y se dejaba hacer), luego los hombros, la espalda, las nalgas y luego subí las manos por el frente y enjaboné tus tetas (Paola dejó caer su cabeza hacia atrás, sobre mis hombros y suspiraba aún más, sus pezones estaban erectos)…

– … y fue ahí cuando me di vuelta y quedando frente a ti te agarré la polla (literalmente) que inevitablemente estaba erecta como ahora y te la estaba pajeando…

Sin darnos cuenta, atravesamos una línea que nunca imaginamos cruzar, nunca vislumbré tener algo con mi cuñada, pero estaba sucediendo. Dejamos de hablar y le quité el camisón, ella me quitó el bóxer y quedamos completamente desnudos… nos comimos la boca mientras nuestras manos no paraban de tocar, de agarrar como si el mundo se fuera a acabar en ese momento, luego ella, de manera muy sutil, me dejó caer de espaldas en la cama para seguir comiéndome milímetro a milímetro todo mi cuerpo. Como pude estiré uno de mis brazos para tratar de tomarla por sus piernas, Paola entendió mis intenciones y de inmediato se dio vuelta para quedar en la posición del 69 donde pude saborear, con mucho gusto, ese delicioso coñito que tenía días viendo, al mismo tiempo mi cuña devoraba toda mi virilidad con maestría, de verdad que lo hace muy diferente a su hermana. No quiero decir que lo hace mejor o peor, simplemente diferente.

El grado de excitación era definitivamente de otro mundo pues en breve Paola ya estaba llegando al clímax y antes del siguiente minuto ya le advertía que inundaría su boca con mi semen, esta advertencia solo logró que la mamada fuera más profunda… mucho maaas profunnnda y de inmediato un torrente de semen inundó la boca de mi cuñada la cual tragó completamente no dejando escapar ni una sola gota.

Ambos permanecimos en la cama, mirando todo y a la nada, sin decir una palabra… Paola conservaba la misma posición, así que sus hermosos pies quedaban muy cerca de mis manos. Sin pensarlo dos veces le agarré uno de ellos atrayéndolo hacia mi boca y comiéndome uno a uno sus deditos. Esto tomó por sorpresa a mi cuñada…

– Hey! Que haces?

– Ya lo ves, comiendo los hermosos deditos de tus pies… No te gusta?

– Se siente de maravilla, solo que nunca nadie me había hecho eso.

– Supongo también que habrá muchas cosas que no te han hecho y que seguramente te van a volver loquita de gusto.

– Cuña, creo que esto que estamos haciendo no está bien, Paula no se lo merece.

– Tienes razón, solo tenemos dos alternativas: Paramos de inmediato o seguimos, además y aunque suene a excusa, Paula te pidió que me atendieras… jejeje.

– Si, definitivamente suena a excusa y definitivamente no quiero parar, llevo años soñando con esto.

Estas últimas palabras eran el empujón que faltaba, Paola acercó su otro pie a mi boca para que le diera el mismo tratamiento que al primero. Tomé un pie en cada mano y me los iba comiendo a la vez que le daba suaves masajes, era algo que hacía con mi esposa y que por lo visto funcionaba también con su hermana, luego de atender muy bien a sus pies proseguí con sus piernas haciendo tiempo para estar de nuevo en pie de guerra, pero no fue necesario, el morbo de lo prohibido apresuró mi erección, muy pronto ya me encontraba con el coñito de Paola en mi boca haciéndola delirar llenando la habitación de fuertes gemidos.

De rodillas en la cama, coloque las piernas de Paola en mis hombros inclinándome suavemente sobre ella sin hacer mucha presión para no hacerle daño. Con una mano, tomé mi polla y la frotaba entre sus labios vaginales, le ponía la cabeza en la entrada de su cueva, la sacudía y la retiraba, la acercaba hasta su esfínter anal y seguía frotando… Por sus gemidos y la manera en que lubricaba su coñito, era más que obvio que estaba excitadísima. Esa tortura duró pocos minutos, al término de los cuales comencé a penetrarla muy despacio, los ojos de Paola se abrieron como platos y una fuerte bocanada de aire llenó sus pulmones, no porque mi polla fuera enorme (está entre el tamaño promedio) sino que la excitación la estaba consumiendo.

Luego de estar completamente dentro de ella, nuestros movimientos fueron más bien lentos, disfrutando por vez primera ella de mi virilidad y yo de su cavidad. No pasó mucho tiempo cuando un nuevo orgasmo hizo su aparición; Paola liberó sus piernas de mis manos y me abrazó con ellas haciendo más profunda la penetración. A partir de ese momento comenzamos a movernos con más violencia, con más arrebato, baje mi cabeza hasta tener sus muy erectos pezones en mi boca, los chupaba como si en eso se me fuera la vida mientras seguía taladrando sin contemplación el coñito de mi cuñada. De nuevo tuvo no uno, ni dos, sino 3 orgasmos seguidos que la dejaron prácticamente fuera de combate.

Paola me pidió que me bajara de ella…

– Para cuña, para un momento, siento que se me baja la tensión… son muchos orgasmos… quieres matarme acaso? De gusto, claro… Dame solo unos minutos para recuperarme

– Wooow wooow Paolita, no sabía que eras multiorgásmica… Y claro con la resaca y esta batalla!… Tomate el tiempo que quieras, que tiempo es lo que tenemos.

– Tiempo? Y Vane? A qué hora la buscas?

– La señora la va a traer a las 6 y aún es temprano, ni siquiera es mediodía…

– O sea que si me vas a matar de gusto cuña?, mientras se me va pasando el sopor voy a mantener activo a este amiguito…

Paola se incorporó y sin perder tiempo se llevó mi polla a la boca saboreándolo en toda su extensión no pasando desapercibido el delicioso sabor de su coño impregnado en mi polla…

– Sabes cuña? Nunca había hecho esto, a mi difunto esposo no le parecía correcto, aunque siempre lo había deseado nunca tuve la oportunidad de tener una verga en mi boca con tanta libertad y nunca me paso por mi mente saborear mis propios jugos en ella.

– Quee? Como así?, el único hombre en tu vida fue tu marido?

– No precisamente, perdí mi virginidad con un chico en el liceo, pero no fue una experiencia agradable y me traumaticé, luego en la universidad fue que conocí a Álvaro con quien me casé, pero él era muy tradicional si se puede decir en el tema sexual y aunque las amigas me daban algunos tips nunca los pude aplicar porque él decía que eso lo hacían las putas.

– (Se volvió a meter mi polla en la boca) Y es cierto, pero es que una mujer debe ser una autentica puta en la cama y una señora en la calle. En la intimidad todo se vale, lo importante es que ambos estén de acuerdo y/o que tengan la mente abierta para experimentar.

– Por eso es que digo que aun soy virgen en muchos aspectos, a ti es la primera persona que le mamo la polla sin tapujos, sin condiciones, con libertad. Cuando se lo hacía a Álvaro era porque lo tomaba desprevenido o se lo rogaba, pero no era algo que a él le gustara mucho…

– Pobre infeliz, nunca supo lo que se perdió

A gatas, mi cuña se subió sobre mí y se sentó a horcajadas sobre mi polla, frotando su coñito hacia atrás y hacia adelante sin penetración, emanando tanto líquido que la lubricación era absoluta. Mientras lo hacía, ella se pellizcaba los pezones, quise hacerlo yo pero no me lo permitió, entonces puse mis manos sobre sus caderas para controlar el movimiento, que por cierto ya me estaba torturando, quería penetrarla de nuevo ya que por lo general tengo mucho aguante antes de mi segunda corrida. Sin aviso, acomodé mi polla justo para que en el vaivén se penetrara ella solita…

– Ohhhhh siiiiii… que sabroso cuña, cógeme rico… assiiiiiii!!!

Desde la muerte de su esposo, hace ya 4 años, Paola no había estado con otro hombre, al menos no que yo sepa, Paula tampoco me ha comentado nada y ellas se cuentan todo…

Paola me cabalgaba, quizá como queriendo recuperar el tiempo perdido, era orgasmo tras orgasmo, sus quejidos y gritos inundaban la habitación aunado a un fuerte y penetrante olor a sexo y el indiscutible sonido flop flop flop. A pesar de la temperatura que era bastante fresca gracias al A/A, estábamos sudando, pero Paola sudaba mucho más, sus orgasmos eran cada vez más seguidos. Hubo uno acompañado de un fuerte grito, squirt y un nuevo desvanecimiento de mi cuña…

– Paola… Paola… Estás bien?… Paola…

– Si cuña… estoy bien… Bien cogida jajajajaja… Realmente me quieres matar, es que no piensas darme más lechita?

– Siii… claro que sí, pero me gustaría dártela en la colita…

– Esteeee… Sabía que me lo ibas a proponer, lo veía venir… Está demás decir que por favor seas cuidadoso… y que me des unos minutos más para recuperarme jajajajajajaja

Como es que antes no había deseado el culo de mi cuñada? O si lo había hecho pero lo veía como algo imposible… Lo cierto es que ahora estaba a mi disposición, para cerrar con broche de oro una larga jornada de sexo. Me levanté unos momentos a tomar agua, le traje también a Paola, pues la necesitaba, aproveché también para traer el lubricante que uso en estos casos con mi esposa, con Paula y ahora lo voy a usar con su hermana Paola…

Me acerque de nuevo a la cama, por el lado de los pies, Paola estaba adormecida, las plantas de sus pies se veían muy apetecibles, se las besé, les pase la lengua causando algunas cosquillas y risas… Mientras subía por su cuerpo besando y lamiendo sus piernas, mis ojos veían el objetivo a alcanzar, un precioso par de nalgas protegiendo a un orificio anal que muy pronto dejaría de ser virgen.

Al llegar y luego de algunos mordisquitos en sus nalgas, las abrí y me fui directo al ataque, con mi lengua comencé a jugar con su ano el cual apretaba y aflojaba por acto reflejo, mientras lo hacía, la estimulaba suavemente con mis dedos en sus labios vaginales, luego esparcí abundante lubricante en su ano para prepararlo poco a poco… Ella fue muy colaboradora y en poco tiempo ya tenía uno de mis dedos adentro, el cual metía y sacaba con facilidad… un poco más de lubricante y estimulación y un segundo dedo entró en la cavidad anal de mi cuñada, todo esto acompañado de gemidos que me decían que iba por buen camino. Cuando ya tres dedos podían entrar y salir fácilmente sabía que era el momento del estreno.

Me incorporé y sin retirar los dedos de su ano fui buscando posición, Paola se abría las nalgas y no paraba de gemir, lubriqué mi polla y retire mis dedos. Con solo rozar la cabeza de mi polla en la entrada de su orificio anal ya mi cuñada estaba gritando producto de un orgasmo. Ella decidió cambiar la estrategia y se puso boca arriba en la cama…

– Quiero que me desvirgues el culo, pero quiero mirarte a los ojos mientras lo haces…

Sus palabras me encendieron aún más si se puede, la miraba con lujuria, con deseo, con mucho morbo. Le levante las piernas y puse la cabeza de mi polla en posición, haciendo presión con delicadeza pero con firmeza. Paola me miraba con los ojos muy abiertos y con la respiración muy agitada. Cuando la cabeza entró, vi en su rostro una pequeña muestra de dolor, pero con la mirada me pedía que siguiera adelante. Ya lo demás es más fácil, así que empujé con un poco más de fuerza hasta que estuvo adentro completamente. Me detuve un momento mientras la respiración de Paola se estabilizaba un poco… Sin dejar el morbo en nuestras miradas, empezó una nueva batalla, esta vez sí le estaba dando con todo pues quería llenar su intestino de leche.

– Diooxxxx que rico… párteme el culo Jorge, partemelooooo… siiiiiiiiiiii!

Parecía haber creado un monstruo o en todo caso haberlo despertado. Por la fuerza con que se movía Paola, era obvio que también estaba quemando sus últimos cartuchos… Los orgasmos venían a montones entre los cuales mi cuñada reía, lloraba, gritaba… Ya empezaba a sentir en mis testículos como se desarrollaba una corrida, atravesando el camino hasta salir disparado directo dentro del culo de Paola acompañado de un salvaje orgasmo de su parte.

– Ha estado brutal, hacía mucho tiempo que no eyaculaba de esa manera.

– Ni que lo digas cuña, estuvo de lujo. Me gustó muchísimo y más porque fuiste tú quien lo estrenó.

– Honor que me haces de permitirme estrenar ese culo tan sabroso que te gastas…

Como es natural, mi polla se fue poniendo flácida y se salió de la retaguardia de Paola, luego nos levantamos a ducharnos juntos, después fui a buscar a Vane y volvió la normalidad en la casa… Normalidad a medias porque hasta que Paula llegó seguimos durmiendo juntos y…

Saludos a todos!

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