El negro de mi hermana: el comienzo

Mi nombre es Julia, tengo 35 años. Soy un ama de casa, puesto que mi marido cobra un sueldo que nos permite vivir desahogados, por lo que decidimos que dada la situación laboral en estos momentos, me quedara en casa. Yo hasta hace 3 años trabajaba de jefa de Recursos humanos en una empresa de limpieza. Físicamente soy bajita, 1.58 de estatura, aunque soy morena de pelo, lo tengo teñido de rojizo, mis ojos son verde oscuro, y tengo un físico, aunque esté mal que yo lo diga, muy bonito, aun sin ser una modelo. Tengo una cintura estrecha, unas nalgas de las que estoy orgullosa, con apenas celulitis de sujetador gasto una talla 110. Estoy casada desde hace 8 años. Vivo en Madrid, desde hace 5 años, y no tengo hijos, mi marido y yo creemos que no es el mejor momento, ya que él pasa fuera de casa la mayor parte del tiempo, a veces durante semanas. Hoy precisamente se ha marchado nuevamente de viaje, ya que es jefe regional de un concesionario y ello le hace estar de reuniones continuamente, por lo que paso mucho tiempo sola.

Precisamente hoy viene a quedarse unos días mi hermana Clara, al saber que iba a estar una semana sola, para hacerme algo de compañía y ayudarme en lo que pueda. La verdad es que me hace mucha ilusión verla, hace un año ya que no nos vemos y tengo ganas de rememorar viejos tiempos.

A las 11:00 me fui al supermercado a comprar, para tener de todo para que no faltara de nada durante la estancia de mi hermana. Cuando llegué a casa, fui a cambiar las sábanas del cuarto de invitados, donde tenemos una cama, precisamente la puse para sus visitas.

Me vestí para la ocasión con un vestido azul que me llegaba algo más arriba de medio muslo con unos tirantes, y me dejé el pelo suelto, aunque para estar normalmente en casa uso coleta, y ropa más normal, como mayas, camisones, camisetas largas o incluso las camisas de mi marido a forma de camisón.

A las 13:00 sonó el timbre de la puerta, por lo que me apresuré a abrir. Cuando abrí la puerta ahí estaba mi hermana, y venía acompañada de un chico negro enorme de unos 38 años, debería medir 1.90 de alto, con un cuerpo imponente y la cabeza rapada, con cierto atractivo. Al lado de él mi hermana parecía diminuta, ya que ella mide lo mismo que yo, de cuerpo somos iguales, aunque ella tiene algo más de pecho, de pelo rubio clarito, y ojos verdes. Vestía también un vestido de gasa que le llegaba por las rodillas, las dos tenemos unas piernas preciosas para lucir, las cosas como son, y ella sí llevaba una coleta alta.

– ¡Julia! –exclamó mi hermana al verme, abalanzándose sobre mí para darme dos besos y un abrazo.

– ¡Clara, cariño, estás preciosa! –Le respondí mientras ambas nos fundíamos en un abrazo.

– Tú también estas guapísima –me dijo ella.

– Pues muchas gracias –contesté con gesto coqueto y una sonrisa mirando de reojo al hombre que le acompañaba.

– Mira, te presento a Kevin, mi novio –dijo mi hermana.

El negrazo se acercó a mi imponente y agarrándome de la cintura me dio dos besos.

– Encantado – dijo Kevin.

– Igualmente, pero pasad, no os quedéis en la puerta –dije haciéndome a un lado para que pasasen.

Una vez dentro, mi hermana me explicó que llevaban saliendo 5 meses, y que él era natural de Francia pero había vivido muchos años en España, por lo que hablaba a la perfección el español, como si fuera su lengua materna.

Kevin me miraba de arriba abajo, sobre todo a mis pechos, los cuales se movían al compás de mis aspavientos. Yo le en ocasiones le miraba mientras hablaba para interactuar también con él en la conversación, pero cuando le miraba, con descaro, continuaba mirando mis pechos con semblante serio.

-Oye Julia, ¿no comemos? – dijo Kevin, siendo las primeras palabras casi que salían de su boca y apartando por un momento su mirada de mis pechos, a lo cual mi hermana ni se había percatado.

-¡ay sí, perdón! ¡qué cabeza la mía! –Le contesté.

-Te ayudo –dijo mi hermana, levantándose dando un beso en los gruesos labios de Kevin agarrando su enorme brazo, a lo que Kevin le asestó una nalgada sonora cuando se inclinó hacia él, sin importar que yo estuviese delante.

Nos levantamos y nos dirigimos a la cocina, donde estuvimos riendo y rememorando viejos momentos.

Cuando me dirigí a la cocina para decirles donde estaban las tazas y los cubiertos, antes de llegar a la cocina, por la rendija de la puerta entreabierta, vi algo que me dejó petrificada. Kevin estaba sentado en una de las sillas, podía verlo de perfil, al igual que a mi hermana, él estaba con las piernas abiertas y su miembro fuera del pantalón, al igual que sus enormes huevos, era descomunal esa estaca, para lo que yo tenía visto hasta entonces, de unos 23 cm y un grosor enorme, ya que el de mi marido no pasaría de los 13 cm, mi hermana estaba entre sus piernas, se estaba tragando el miembro, poco más que el capullo, y pasaba su mano de arriba abajo esparciendo la saliva a lo largo del interminable tronco, mientras con la otra mano agarraba sus enormes huevos negros en su pequeña manita. ya que parecía tener dificultades para hacerlo dado el tamaño, ya que con tan solo ese pedazo le tenía que estar llegando a la garganta dado los sonidos guturales que emitía. Mientras tanto, él permanecía sentado como si nada, mirando impasible a mi hermana, con expresión muy seria, con los brazos colgando hacia los lados mirándola fijamente.

-¡¡¡Traga más zorra!!! ¡¡¡más adentro mamona!!! –Le decía Kevin sin inmutarse.

-¡¡¡aaaaaaaaagggggggggghhhhhhhhh!!! ¡¡¡aaaaaaaaaaaaagggghhhhhhhhh!!! –eran los sonidos que salían desde la garganta de mi hermana, que abría la boquita todo lo que podía y ella misma intentaba complacer a su negrazo follándose la garganta mientras, saliendo de esta babas que empezaban a resbalar a lo largo del todo el tronco hasta los huevos, acumulándose en la base de ese pedazo de carne, para ir resbalando por sus lados hasta llegar a las base de los huevos y formar hilos espesos que goteaban hasta el suelo.

Kevin, mientras mi hermana intentaba tragarse lo máximo posible de esa polla, le daba bofetadas en la carita blanca y delicada de mi querida hermanita, para de vez en cuando agarrar su cabecita con sus enormes manazas y ladearle la cabeza para encajarle su enorme capullo en la mejilla, creando un bulto en ella mientras empujaba su cabeza hacia abajo como queriendo desgarrársela, desfigurando su cara, y aprovechando el bulto de sus mejillas para darle palmadas en ella, mirándole divertido mientras se mofaba.

-jajajajajajaja, pero que pinta que tienes de puta – Dijo, mientras se aproximó a su cara para lanzarle un salivazo que impactó en su pómulo derecho, el cual Kevin esparció por toda su cara con la mano, dejándole hilos espesos esparcidos por el rostro.

-¿¡Quien tiene las ubres más grandes zorra, tu hermana o tú!? –le preguntó Kevin, dejándome petrificada, ya que lo estaba haciendo todo en la cocina de mi casa, humillando de esa forma a mi hermana pequeña, metiendo mi nombre de por medio para ser más vejatorio si se puede.

-ii…hegma…aaa…-intentaba vocalizar con el pollón en la boca.

-¡¡¡No te entiendo, marrana!!! ¡¡¡Babeas como una cerda, este es tu sitio, arrodillada, comiendo cipote de chocolate de tu macho en la cocina de tu hermanita, zorra!!! ¡¡¡tenía que darte vergüenza!!! – dijo Kevin, agarrando los finos tirantes del vestido de mi hermana, y de un fuerte tirón bajándolos, metiendo sus manos dentro del escote y sacando sus pechos tirando de los pezones hacia arriba dejándolos por colgando por fuera, mientras él los estiraba y los agitaba bruscamente hacia los lados.

El contraste de mi hermana tan menuda de rodillas frente a este gigante negro con ese miembro era sorprendente, morboso.

-Cariño por favor, mi hermana puede venir en cualquier momento –Dijo mi hermana, sacándose por un momento el pedazo de carne de la boca, el cual quedó unido a su boca por varios hilos de baba espesa, que fueron descolgándose para ir cayendo sobre su barbilla y pechos.

Vi que Kevin se levantó de la silla con su gran rabo tieso y los huevos colgando y se dirigió al tendedero que tenía arrinconado junto al radiador, donde tenía tendida ropa interior mía junto a camisetas interiores. Pegó un tirón a una de mis bragas rosas y se dirigió a la silla otra vez, donde se sentó en la misma posición, con el descomunal miembro mirando al cielo, estiró las bragas con tanta fuerza que se oyó un crujido, y se las metió a mi hermana por la cabeza y se las puso en la boca presionando la comisura de sus labios, a modo de mordaza, ciñéndolas a su boca agarrando las bragas con su manaza por detrás de la cabeza de un puñado, quedando su boca y sus mejillas deformadas por la presión de estas sobre las comisuras, su boca era una mueca ridícula, mientras permanecía de rodillas mirando al negro.

-¡Abre la boca cerda! ¡¡¡plaaaaaaaaassss!!! –Dijo Kevin, inclinándose sobre ella y, levantando su faldita de un tirón hacia arriba para asestarla dos fuertes nalgadas que se oyeron en toda la casa.

-¡Aaaaahhhhh! –decía mi hermana abriendo la boca cuanto podía con las bragas presionando sus labios.

-¡¡¡Las manos a la espalda, marrana lechosa!!!

Kevin, manejando la cabeza de mi hermana utilizando las bragas de asadera y, acercándola a dos centímetros de su inmensa polla, desde donde mi hermana se quedó mirando al inmenso capullo con líquido pre seminal saliendo de él, entre temerosa y excitada, donde él se recreó presionando su cabeza hacia abajo intentando traspasar la mordaza con su capullo gordo y negro, dando fuertes punzadas, para más tarde intentar encajársela por el hueco que las bragas dejaban libre en su boca, presionando fuerte con su mano para meter todo lo que pudiese en su pequeña boquita, y una vez consiguió introducir el capullo, comenzó a empujar con fuerza subiendo y bajando su cabeza manejándola por las bragas como asadera por la parte trasera de su cabeza.

-¡¡¡Así, follada por la garganta con las braguitas de tu hermana incluidas en la boca, guarra!!! ¡¡¡babéalas blanquita, que luego se las volveré a dejar para que se las ponga, seguro que las nota calentitas!!! –le decía a mi hermanita ,que solo se centraba en no vomitar por la fuerza con que arremetía con su cipote dentro de su boca donde, cuando el negro notaba que llegaba a la garganta, le presionaba fuerte la cabeza incrustándosela hasta el fondo, mientras con sus caderas comenzaba a realizar círculos en su garganta, lo que producían a mi hermanita arcadas terribles y lágrimas por la congestión que, descendían por las mejillas hasta su barbilla, donde se juntaban con los ríos de espesa saliva que difícilmente salían por el estrecho orificio que quedaba en su boca, ocupada parte por la mordaza y la otra completamente invadida por la enorme barra de carne negra, por la cual descendían por el enorme tronco la saliva espumosa y con burbujas que producía, que se derramaban por los pechos colgantes de mi hermana, mientras con la mano libre daba palmadas en las mejillas de mi hermana y pellizcaba sus pezones estirándolos, lo que producía que mi hermana frunciera el ceño.

-¿¡Lechosa, te gusta mi porra de chocolate?! –Dijo Kevin sacando lentamente su gran miembro de su boca centímetro a centímetro hasta quedar a tres centímetros de su boquita amordazada por mis bragas, las cuales estaban escurriendo completamente de babas y mocos.

¡¡¡iiiiiiiiiiigggggggggghhhhhhhhhhhhh!!! –intentó tomar aire mi hermanita cuando quedó liberada del gran invasor de su garganta.

-¡¡¡paaaaaraaaa dentro, marrana saca leche!!! –Dijo Kevin, volviendo a encajar su descomunal miembro en su boquita, para esta vez comenzar a agitar su cabeza con velocidad y profundidad, ignorando sus sonidos guturales y arcadas.

Ante aberrante y morbosa imagen, no sabía si compadecer o envidiar a mi hermana, el sentirse dominada e indefensa ante un macho de ébano, con ese tamaño viril y esa corpulencia, esa seguridad, sometida solo a su placer, a su capricho. Pero…yo…soy una mujer casada…esto no es habitual en mí… ¿será que la sequía sexual de mi vida me está jugando una mala pasada? Sí…eso es, seguro.

-¡¡¡Así, venga, que ya casi está, que tu hermana quiere comer ya sus canelones, se le van a enfriar por tu culpa, zorra, está sentadita en el salón con esa cara de guarra esperando que tu negrito se los sirva con mucha bechamel!!! ¡¡¡aaaaaaaaaahhhhhhhh!!! –Bramó Kevin, arremetiendo sin contemplaciones contra su boca -¡¡¡le va a encantar la bechamel espesita, ya verás!!! –Dijo, aunque no sabía bien a qué se refería -¡¡¡aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhh!!! ¡¡¡yaaaaaaa llegaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!-Dijo, y sacando de golpe el rabo de la boca de mi menuda hermana, le quitó las bragas de la boca y las subió hasta sus ojos, quedando estos tapados. Kevin, levantándose de la silla y agarrando su gran miembro de la mano.

-¡¡¡y chúpame los huevos zorra!!! –dijo agarrando la cabeza de mi hermana y estampándola contra sus grandes huevos, los cuales empezó a chupar sumisamente, mientras Kevin deslizaba su gran mano a lo largo de su cipote, desde el capullo descomunal hasta la base y, con la otra agarró el plato de canelones humeante y, acelerando los movimientos de su mano sobre su rabo, de golpe la detuvo a mitad del ancho tronco apretándolo con fuerza y comenzando a gritar -¡¡¡aaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhh!!! ¡¡¡ya llegaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! – comenzó a descargar sobre ellos una gran cantidad de gruesos y potentes chorros de semen, que comenzaron a salir por el gran orificio de su capullo, era un torrente que no tenía fin, cubriendo los canelones de una capa espesa y grumosa blanquecina.

No me podía creer que mi hermana accediera a ser usada y se sometiera de esta forma, mi hermana, una mujer digna y con valores, inteligente e independiente.

Kevin dejó el plato sobre la encimera, agarró mis bragas hechas unos zorros y la quitó de los ojos de mi hermana y se la sacó de la cabeza, que no había presenciado lo que había hecho Kevin con sus semen, ni reparó en donde había ido a parar su corrida, ya que tenía más interés en recobrar el aliento. Después Kevin, agarró mis braguitas y se las pasó por todo el pollón, limpiándoselo en toda la longitud, limpiando también sus huevos y no contento con eso, se bajó un poco el pantalón y se las introdujo en el culo, limpiando todo el sudor de su raja, para luego ir al tendedero y dejarlas colgadas tal y como estaban.

-Arréglate un poco y trae tu plato de canelones y el mío, que yo ya me encargo de sacar a tu hermana el suyo. Me voy a fuera con tu hermana –le dijo a Clara agarrando el plato de canelones con guarnición de semen y dejándola allí tirada en el piso.

Rápidamente me dirigí al salón para intentar disimular como pudiese, aunque los berridos que había dado en la cocina, sus voces y las sonoras nalgadas que dio a mi hermana sabía que se tenían que haber oído perfectamente, pues sonaron en toda la casa.

Oí los pasos de Kevin aproximarse por el pasillo e hice como si estuviera colocando bien la funda del sofá alisándola, por lo que me incliné sobre el sofá, sin darme cuenta de que mi falda se había subido más de la cuenta y, ese día llevaba puesto un tanga, el cual dejó a la vista mis blancas nalgas. Al pasar Kevin, ni corto ni perezoso se acercó por detrás y sin esperarlo me arreó una nalgada por debajo de la falda, directamente en mis desnudas nalgas que, aunque no dolió, sí fue sonora, aunque me quedé como una tonta, sin saber reaccionar, con la cabeza agachada sin decir palabra, supongo que cohibida por todo lo que acababa de presenciar en mi cocina, por los nervios y la incapacidad de reaccionar ante lo que me esperaba cuando tuviese que comerme esos “canelones” que Kevin traía consigo.

-Toma Julia, tus canelones, servidos por mí –dijo sonriéndome, enseñando sus blancos dientes –tienen muy buena pinta, se nota que eres buena cocinera y tan guapa como tu hermana, o más ¿sabes? –dijo Kevin sonriéndome, comiéndome con la mirada con descaro.

-Gracias… -Contesté sonriendo con cara de boba.

-¿No te sientes muy sola sin un hombre? –me espetó.

-Mi marido… se fue ayer…no hace tanto… -le contesté esquivando su impertinente pregunta.

-Quiero decir, sin un hombre “de verdad” –me dijo, dejándome helada.

-eh…mi marido…

-¡¿Tu marido… que?! ¡¡¡jajajajajaja!!! –dijo riéndose en mi cara despreciándolo, por lo que no me atreví a terminar la frase, pues las comparaciones eran odiosas y, siendo realistas, mi marido quedaba en ridículo junto a Kevin, por mucho que me duela en el alma decirlo, pues es mi marido, la persona a la que más amo.

Mi hermana apareció con los dos platos, depositándolos sobre la mesa, uno para Kevin y el otro para ella, sin ración de “bechamel extra”, claro, me miró como si nada y me sonrió, sentándose junto a Kevin. Mi hermana tenía los ojos rojos por la congestión y Kevin la sentó sobre ella y le dio un beso en los labios, que ella aceptó con ganas y abrazando a su macho.

-Cómetelos todos, te los he servido con mucho cariño. Te hemos puesto más bechamel a ti, a tu hermana le gusta mucho con extra de bechamel, pero he sido cortés y te lo he echado a ti ¿verdad cariño? –preguntó a mi hermana, la cual no tenía la remota idea del tipo de “bechamel” extra que llevaban esos canelones con grumos blancos en su superficie y que habían formado un pequeño charco en el fondo del plato.

-Sí, a mí me gusta mucho los canelones bien cargados de bechamel también, ya lo sabes, Julia –dijo la ignorante de mi hermana.

-Vamos, cómetelo mujer, verás que rico –decía en tono socarrón.

Yo, bajo la atenta mirada de Kevin y mi hermana, comencé a cortar los canelones con el tenedor, intentando separar en la medida de lo posible el semen del canelón.

-Pero que haces, el canelón se come todo junto con la bechamel –Dijo Kevin –parece que nuca hubieses comido canelones. Verás, déjame –Dijo Kevin aproximándose a mí.

todo ello mientras levantaba la mirada tímidamente, focalizándola hacia Kevin, el cual sonreía de oreja a oreja.

Kevin agarro mi tenedor y cubrió bien el pedazo de canelón con semen y, lo levantó en dirección a mi boca, poniendo su otra mano abierta debajo del tenedor por si caía algo, que es lo que efectivamente ocurrió, un chorro de semen cayó sobre la palma de su mano.

-¡Abre esa boquita! –Dijo en tono de mofa acompañado de una carantoña.

Yo abrí tímidamente la boca mirando a mi hermana que miraba el móvil como si nada, y me embutió el tenedor bien adentro de la boca, poniendo una cara de asco que se le escapó a Kevin.

-Y ahora chupa lo que se me cayó en la mano, que está riquísimo, saca la lengua –yo le miré dudando, y imbécil de mí, le tendría que haber mandado a la mismísima mierda al cabrón, pero para ello tendría que delatarme como una vulgar mirona pervertida que espiaba a mi hermana y a su novio a escondidas y, no me era fácil, no en esos momentos en los que no podía pensar con claridad y actuaba de forma mecánica, sin pensar, sin voluntad. Por lo que saqué la lengua mirándole con ojos de cordero degollado y recogí la “bechamel” de su mano –Ahora todo tú solita.

Yo mientras, intentaba retrasar todo lo posible la ingesta del canelón, rezando para que Kevin se tuviese que ir al baño… le llamaran por teléfono… o que algo pasase que me permitiera escabullirme y tirarlo aunque fuese a la planta, o por el balcón.

Algo me decía que, por el tono de recochineo que Kevin mostraba, debía saber algo acerca de que podía haberles visto u oído. No me puedo creer que tan solo habían llegado hacía tres horas, y momentos después tenía ante mi semejante situación, en la cual mi hermana había tenido una importante participación.

-Se te va a enfriar, y no suelo envenenar a la gente ¿sabes? A no ser que me estés despreciando el detalle de servírtelo – dijo Kevin –¿No serás racista no? –Dijo el desgraciado chantajista.

-¡¿Yo?! ¡para nada! -dije, pinchando con el tenedor una gran pedazo de canelón grumoso acercándolo a mi boca cediendo al chantaje emocional haciendo de tripas corazón y, en un trayecto que se me hizo eterno desde el plato hasta mi boca, lo puse en mis labios, entrando en contacto con unos de los chorretones de semen y…para adentro – di un par de tragos de agua, notando pasar por mi lengua los espesos grumos del semen, quedando algunos en mis dientes, teniendo que pasar la lengua por ellos para quitarlos y tragarlos como podía.

-¿Está rico, Julia? –preguntó Kevin sin quitar la vista de mi rostro.

-Eh… s… sí… sí… claro… – dije intentando sonreír mirando a ambos, en especial a Kevin.

-Venga mujer, un poco más, que ya casi está – volvió a insistir Kevin, mientras ellos comían sonriendo sus deliciosos canelones, sabiendo perfectamente que eso no me estaba gustando nada, y que cuando lo hacía es porque algo debía saber yo.

-Ya… ya… jeje… – contesté estúpida de mí, volviendo a llevar más poción de canelón a mi boca para, esta vez, cerrando los ojos, me lo tragué rápidamente, sintiendo en mi boca un gran espesor, como huevo crudo, asqueroso que intenté con todas mis fuerzas ignorar – Ya… jejeje – dije dejando el plato vacío sobre la mesa, quitándome un peso de encima, con mi cara colorada.

-ya no, te has dejado lo mejor, verás…. Yo te ayudo… – dijo Kevin levantándose y dirigiéndose hacia mí, momento en que le seguí en todo su trayecto con la mirada, desconociendo su intención, viendo que llegó a mi lado, agarró el cucharón que estaba en su plato, ya que él lo comió con cuchara, y la llenó de mi plato hasta arriba de una gran cantidad de semen viscoso y la dirigió a mi boca – Abre esa boquita- dijo poniéndome otra carantoña ridícula y, una vez más, accediendo a ello, Kevin la introdujo en mi boca, mientras yo miraba a mi hermana, la cual parecía divertida, ignorante de ella -¿ves, a que estaba rico? –dijo Kevin con descaro.

-… s… sí…-intenté decir tratando de tragar los restos de semen que quedaban en mi boca – estaba… rico…

Comencé a hablar con mi hermana hablando de mi padre, durante 15 minutos fue una conversación fluida, divertida, mientras tanto Kevin debía estar en silencio o quizás durmiendo, cosa que me aliviaba, hasta que en un momento, mientras hablaba a mi hermana en la oscuridad, comencé a oír un chapoteo, un chapoteo que cada vez era más sonoro, mi hermana ahora se tomaba el tiempo para contestarme, su voz era temblorosa, inestable, acompañada de suspiros.

-vamos cariño, contesta a tu hermana ¿Qué te pasa? –dijo de pronto Kevin a mi hermana -Estarás emocionada después de tanto tiempo sin hablar con ella ¿verdad? –Le dijo a mi hermana mientras el chapoteo era evidente.

– Sí…sí…estoy…emocionada…- contestaba mi hermana con la voz entrecortada.

-Pues abrázala mujer, yo te ayudo –dijo Kevin, agarrando el brazo de mi hermana y pasándolo por encima de mí, notando como me agarraba de mi camisón apretándolo con fuerza.

Al contacto con mi hermana pude notar un temblor en su cuerpo y un movimiento en la cama, pronto deduje que debía estar follándole con los dedos por la vagina, no sé cuantos dedos le estaría introduciendo, pero seguro que dos o tres, ya que con ese vergón ya lo tendría cedido. Se los estaría introduciendo desde atrás, ya que ella estaba cara a mí.

-Tu hermana está conmigo para “llenar su vacío” –Dijo Kevin, mientras mi hermana ya no hablaba, tan solo daba pequeños gemidos y me suspiraba en la cara de manera agitada. Kevin hablaba conmigo con normalidad, aunque regañaba a mi hermana por no contestar -¿verdad cariño? –le preguntó a mi hermana -¡¡¡contesta coño!!! –dijo dándole lo que debió ser una palmada en la cara mientras intensificaba los movimientos de la mano sobre su coño.

-oooohhh ss…siii…mmmmmm –emitía mi hermanita.

-Te voy a dar una follada con tu hermanita al lado -Dijo Kevin -¡Te voy a abrir bien el coño de zorra que tienes! ¡aaaaahhhh que estrechitoooo… Oooooohhhhh! -no me lo podía creer, se la iba a follar conmigo en la cama -así… ¡mueve el culo, guarra! ¡plaaaaaaaasssss! – Dijo Kevin oyendo un fuerte azote.

-¡oooooohhhhh! ¡aaaaahhhhh! ¡Cui… da… doooo… ! ¿a… ver… si… va… a… estar… despierta? -Dijo mi hermana a Kevin entre gemidos de placer.

-Que no, ya verás -Noté de pronto una mano en mi cara, por el tamaño de esta era la manaza de Kevin, el cual me dio dos tortazos en la cara, metiéndome sus dedos en la boca, pudiendo notar por el sabor que eran los dedos con los que había follado el coño a mi hermana, todo ello mientras notaba como las embestidas que daba a mi hermana eran cada vez más fuertes, más potentes, pues ella me seguía teniendo agarrada del camisón y a cada embestida que le daba también me movía a mí, era vergonzoso.

-¡aaaaahhhhhhhh! ¡aaaaaaaaahhhhhhh! ¡ke… viiiin… se… va…a…desper… tar…! –decía mi hermana entre gemidos, por los empujones que me estaba dando ppr la brusquedad de Kevin.

-No te preocupes, ven aquí ¡¡¡plaaaaaaaaaaaassssss!!! –dijo a mi hermana, sintiendo que de un tirón era apartada de mi lado oyéndose dos nalgadas fuertes y sonoras –tranquila, no quiero que la despiertes –dijo Kevin, teniendo por un momento miramientos que hasta ahora no había tenido, supongo que se la llevaría fuera de la habitación –aquí, a cuatro patas guarra ¡plaaaaaaaaaaasssss! ¡marrana! ¡plaaaaaaaaaaaassssss! ¡te voy a chupar el culo de zorra que tienes! – le dijo a mi hermana, comenzando a oír un chasquido de saliva que deduzco era la chupada que le estaba dando a mi hermana.

De pronto sentí algo en mi cara, algo blando, algo se restregaba contra mi cara. Me armé de valor y fui a apartarme lo que me estaba rozando la nariz y la boca cuando… toqué… Intenté aspirar ppr la nariz para ver di por el olor era capaz de averiguar que coño era y… eran sus genitales, el negrazo tenía depositados sobre mi cara sus enormes cojones. Él sabía, sabía que debía estar bien despierta y que me había dado cuenta de la situación, y continuó, ahora directamente aplastó los enormes cojones contra mi carita, y comenzó a refregarse mientras le comía el culo y el coño a mi hermana a cuatro patas. Ya no se cortaba, comenzó a nalguear a mi hermana mientras le hacía una buena comida de culo/coño, estaba claro que era todo un macho, supongo que ya sé porqué mi hermanita esta con este macho de ébano.

-¿Cómo te gusta eh, marrana de mierda?!Estar con los pantalones del pijama y las bragas bajadas a cuatro patas para tu macho! ¡plaaaaaaaaaaasssssss! –decía a voces a mi hermana – te gusta como te meto los dos dedos por el culo y el coño a la vez, zorra?

-¡¡¡Oooooooooohhhhhhh!!! ¡¡¡Uuuuuuuufffffff!!! ¡¡¡Sigueeeeeeeeeeee!!! – gemía mi hermana, fuera de sí.

-¡¡¡Este negro te va a dar una follada de las buenas, te voy a reventar el culo delante de tu hermana, sin compasión, blanquita marrana!!! –gritaba Kevin.

De pronto comencé a notar que hago caía en mi frente y mi ojo, algo espeso…

-¡¡¡zorra, me estoy tirando un grueso salivazo en el cipote negro, me lo voy a lubricar para metértela por el culo, con el culo empinado como una puta!!! ¡¡¡plaaaaaaaaaaaassss!!! – Dijo a mi hermana, haciéndome saber que lo que escurría por mi frente eran los espesos salivazos que estaba dejando caer sobre su barra de carne negra, aunque yo creo que, por el río de saliva que me había caído, lo había depositado directamente sobre mi cara, derramándose por los lados de mi cara hacia mis sienes.

-¡Ahora me voy a pasar la mano por todo mi gran rabo, lentamente, de arriba abajo mientras te meto los dos dedos por el culo, lechosa de mierda–decía en voz alta, sin creer que mi hermana dado el éxtasis en que se encontraba se hubiese enterado. Solo lo decía para que yo me enterase…joder…lo que tenía en la cara era… mierda… el cabrón ahora me estaba pasando toda la raja del culo por la cara mientras se estimulaba esa enorme barra de carne y sus grandes huevos se posaban sobre mi cara…

Continuará…

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