El Paraíso En Tus Ojos

Despierta alterada y un poco aturdida, abre un ojo tratando de localizar el origen de aquel sonido; estira su mano para por fin callar el molesto sonido que causa la alarma de su celular. “Sera que hoy si va la maestra de química”, pensó mientras se sentaba al borde de su cama, “Lleva casi dos semanas que no va a dar clases”. Recorre su habitación hasta llegar a su baño, después de tomar una ducha se acerca al gran espejo que hay en su baño, unas piernas largas y tonificadas, Unas anchas caderas de un tamaño adecuado, unos glúteos parásitos, una cintura pequeña con un abdomen plano bien marcado, unos pechos de un tamaño medio, redondos, un cuello largo y muy elegante, una barbilla levemente partida, unos labios carnosos de un tono rojo, una nariz pequeña y perfilada y un cabello negro, largo hasta la mitad de su espalda, liso y con hondas en las puntas. Pero, lo mas hermoso que tenia eran sus grandes ojos azules; tan azules como el mar, y tan profundos que las personas Se perdían en ellos al tratar de descifrar los misterios que esconde. Eran unos ojos sumamente hermosos, adornados por unas largas pestañas. Pero nadie lograba ver la tristeza que estos guardaban en su interior.

La joven sale del baño, dispuesta a arreglarse para ir al instituto, se coloca su ropa interior, una camisa blanca manga larga, una falda a cuadros gris que llega arriba de sus rodillas, una corbata roja un poco desajustada, un chaleco sin mangas, unas blancas, y unas zapatillas negras. Se pone Un poco de maquillaje y orina su cabello, toma su bolso y sale a un largo pasillo que llega hasta unas grandes escaleras, baja hasta el primer piso y va directamente a la cocina.

-Buenos días- Saluda a la mujer mayor que se encuentra de espaldas.

-Buenos días mi niña- saluda, dando media vuelta- ¿como amaneciste ?

-Muy buen- responde- aunque no he podido quitarme esta pereza de encima.

-Bueno, tal vez con un tazón de cereal se te quite un poco- dijo poniendo en la mesa el desayuno.

-Muchas gracias, y, ¿donde están mus padres?.

-Salieron muy temprano, ambos tenían mucho trabajo- responde dando el primer sorbo a su café.

Su padre era un importante empresario, y su madre una famosa abogada, eran personas sumamente ocupadas. Entre viajes de negocios y reuniones importantes, casi no tenían tiempo para su hija.

– Umm, así que tienen mucho trabajo- repitió las palabras de su nana- Supongo que hoy también cenaré sola- Dijo casi en susurro.

– No te pongas triste mi niña- Regalándole una sonrisa-

-Gracias por el desayuno, nana- le da un beso en la mejilla y sale de la cocina.

Se dirige a la puerta principal, donde la espera Roberto, el chofer de la familia.

-Buenos días señorita- saluda, abriendo la puerta trasera de la lujosa camioneta – ¿como esta?

– Muy buen Roberto, ¿y tu? – Pregunta entrando a la camioneta.

– muy buen señorita.

Salen de la mansión, y en todo el camino la joven estuvo pensando en que lo tenia todo, cualquier cosa que pida sus padres se la daría sin ningún problema.”Pero; a pesar de todo, no logró ser realmente feliz”, pensó , mientras miraba a través de la ventana de la camioneta. Después de media hora llega al instituto, la joven se despide de su chofer y entra, recorre lis pasillos, llenos de adolescentes que caminan como zimbies, dirigiéndose cada uno a sus clases. Al fin llega al aula 1A. Entra y se acomoda en su puesto, y empieza a hablar con Elizabeth, su mejor amiga. Llega la profesora de literatura, su primera clase del día. “Después de esta tendremos dos horas libres”. Su próxima clase era de química, y como la maestra no había vuelto aprovecharía para tomar una siesta. Sonó la campana los estudiantes empezaron a recoger sus cosas para pasar sus dos horas libres en el patio; cuando de pronto, la puerta se abre de golpe y una mujer camina con paso firme y un aire autoritario, hacia el escritorio, con un gesto serio en su rostro deja los libros encima del escritorio y se para frente a los alumnos.

-Buenos días, jovenes -Saluda con una voz fuerte- mi nombre es Katherine Matisse, y seré su nueva profesora de química- dijo con una medio sonrisa- Por favor, vuelvan a sus asientos; empezaremos con una pequeña presentación. Quiero que en orden me digan su nombre, que los apasiona y que les gusta hacer en sus ratos libres- Dijo mientras se sentaba detrás de su escritorio.

Empezaron a presentarse en orden, a medida que seguían las presentaciones, en hambiente se hiba relajando, gracias a los chistes de lis alumnos. incluso a la profesora se le escapaban unas espontáneas carcajadas. Pero la ojiazul, estaba sumida en sus pensamientos, mirando las largas piernas de la profesora, su cadera, su delgada cintura, sus grandes y redondos pechos; “que hermoso cuerpo” pensó. Detalló su delicado rostro, sus labios carnosos con un tono rosa, su nariz recta y pequeña, unas pestañas largas y unos ojos verde esmeralda. “Nunca he visto ojos iguales, ¡son muy hermosos!”. Estaba perdida en el verde de sus ojos.

-Joven, es momento de su presentación- Escucho una hermosa voz, pero estaba distraída, mirando los labios carnosos de su maestra- joven, podría hacer su presentación, por favor- ¡Nada! No lograba reaccionar; de nuevo se perdió en el verde de sus ojos.

– ¡¡AUCH !!- exclamo, acariciando su brazo derecho- ¿porque me pegas?- le pregunta a Elizabeth.

-La profesora te esta hablando hace rato y tu, estas como perdida en otro universo- respondió en tono burlón.

-¡oh! disculpe profe, ¿que me pregunto?

-Te decía que es momento de tu presentación- le respondió, con una hermosa sonrisa.

-¡oh, si!- poniéndose de pie- mi nombre es Alexandra Santos, tengo 17 años; mi pasión es la musica y en mis ratos libres me gusta leer.

-Que bien, ¿tocas algún instrumento?

-Toco piano, guitarra y violín- respondió con orgullo.

-Eso es impresionante- le regalo una preciosa sonrisa. -Gracias.

-¡profe! Y ¿nos va a contar un poco de usted?- preguntó aron, compañero de alexandra.

-claro, pues como ya saben, me llamo katherine; me apasiona la literatura y el arte, en mus ratos libres en dedico a leer.

-y ¿tiene novio, profe?- pregunta de nuevo aron.

-No, no tengo- respondió mirando fijamente lis ojos azules de alexandra- bueno, ya es momento de empezar la clase.

La clase comienza, pero alex aun sigue en su propio mundo. “¡Wau!, ahora si le va a gustar la química”, pensó. “Que ojos tan hermosos, y esa sonrisa, ¡Dios Que Sonrisa!; Que mujer tan preciosa. Y lo mejor de todo es que ¡Esta Disponible!”. Sacudió su cabeza de un lado al otro, “¿pero que estoy pensando?, es mi profesora”.”¡Oh Dios! Me esta mirando”,”¡Me acaba de sonreír!”, pensó emocionada.”¿Sera que le gusto?; ¡No!, sólo intenta ser amable”. En toda la clase, alex detallaba cada detalle de aquel rostro angelical; cada movimiento que hacia con su delicado cuerpo, cada sonrisa y cada mirada que le regalaba solo a ella.

-¡Oye alex, alex despierta!- le hablo su amiga- ya tocaron la campana; vamos a la cafetería.

Salió con su grupo de amigos, confirmado por elizabeth, una peliroja de de 1.65 de estatura y unos grandes ojos negros. Seguidas por aron, un guapo moreno de 1.82 de estatura con pelo y ojos negros y cuerpo atlético. Junto a el venia matias, un rubio de ojos grises de 1.75 y un cuerpo no muy atlético, pero tampoco muy delgado. Y pie último, Johanna, una chica de piel blanca, 1.68 de estatura, ojos y cabello negro y un cuerpo envidiable. Después de comprar, se tientan en una mesa de la cafeteria.

-¿que les pareció la nueva profesora?- preguntó Johanna.

-creo que es muy exigente, ¿como se le ocurre que nos va a hacer examen todas las semanas?- exclamo matias.

-a mi me parece que esta muy rica- dijo aron , el pica flor del grupo.

-¿¡estas loco aron!?; es una amargada, se le nota en la cara- dijo matias.

-di lo que quieras mati, pero lo amargada no le quita lo buena. Quien sabe, de pronto logro conquistarla y hago que me regale la materia.

-lo único que lograras es que esa mujer te cambie los pañales, ¡mocoso!- se burlo elizabeth, logrando una carcajada al grupo.

Siguieron en su charla, pero alex aun seguía perdida en aquellos ojos verdes. en un momento gira su cabeza, por instinto a la entrada de la cafetería y la ve entrando, con una hermosa camisa blanca de seda, las mangas recogidas en sus codos, una falda negra, hasta un poco nas arriba de las rodillas y unos tacones no muy altos. El viento jugaba con su cabello mientras caminaba Al mostrador; pero en un segundo lis ojos verdes se desvían, y se encuentran con los azules; le regala una pequeña sonrisa y vuelve su atención al mostrador. La observo mientras tomaba el café que acababa de comprar, detallando la forma tan sensual en que tomaba su café. Se acercan a ella otros profesores y comienzan a charlar; alex solo miraba el movimiento de sus rosados labios, grabando en su memoria cada una de las sonrisas que le regalaba, cada vez que sus miradas se encontraban.

El resto del día paso entre las intensas clases, pero el la mente de alex, solo había lugar para una sola cosa, ¡Sus Ojos Verdes!.

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