El vecino de al frente.

Estaba aburrida, mis padres salieron durante todo el fin de semana, osea la casa para mi sola, pero como yo no soy muy sociable, osea, no tengo amigos, no sé que hacer. Ya hice todas las tareas de la casas, y ya me gradue de bachiller, así que no tengo mucho que hacer.

Mi nombre es Jasmin Zolano, tengo 18 años, y como había dicho ya me gradué de bachiller. Soy hija única, y no es por presumida ni nada de eso, pero no soy nada fea, mis rasgos faciales son delicados y marcados, labios carnosos de orma de corazón de tamaño mediano, ojos color ambar, y mi nariz es pequeña y respingona y cabello largo de un color chocolate. Mi cuerpo esta lleno de curvas, mis senos son grandes pero tampoco exageradamente grandes redondos y paraditos, una cintura muy estrecha, enserio mi cintura es demasiado pequeña, pero al contrario mis caderas son anchas acompañadas con mi trasero grande duro y paradito, mis piernas son lagas y gorditas, por mis caderas, y mi torso es pequeño, mido 1.59 una estatura normal, y mi piel es de un blanco pero tostado a la vez.

Bueno estaba sola en el departamento, en el cual vivo en el ultimo piso, es un departamento grande: cuatro habitaciones, tres baños, un pasillo, la sala que es enorme, y la cocina, es muy lindo el departamento.

Como ya sabia que hacer fui a mi habitación, me puse algo comodo, y sexy a la vez, ya que siempre que puedo, me encierro en mi habitación, cierro las cortinas y pongo musica, y me pongo a ver o leer porno o relatos eroticos. Es que no sé me encanta ese sentimiento calido que me da debajo del vientre, es tan rico. En fin, me muse una camisa blanca de botones y una falda suelta corta de color azul; me puse un conjunto de ropa interior de encaje negro, y no no es una tanga lo que me puse, ya que para mi son muy incomodas, sino una braga como si fuera un short pero muy diminuto que era puro encaje, me puse el conjunto pero al verme con todo el conjunto, decidi quitarme el sosten, y rapidamente mis senos quedaron libre debajo de la camisa a botones, me desabroche varios botones hasta llegar al inicio de mis senos.

No se confundan, yo soy timida, pero me gusta masturbarme, imaginar penes enormes entrando en mi, pero no ando por la calle como niñas de hoy en día, mostrando todas las tetas con una camisa que bien puede ser su sosten, y lanzandose a cualquiera que tenga pene. No señor, yo no soy una de esas, tampoco dire que soy virgen, porque es completamente falso, perdí la virginidad con mi ex-novio, y luego de un tiempo de eso se convirtio en mi ex ¿Qué por qué? Porque no sabe como tocarme y eso me frustraba y preferi dejarlo antes de engañarlo a él o a mi misma.

Cerre la puerta de mi habitación, y luego me dirigí a la computadora a buscar relatos eroticos para leer. Yo siempre escojo la sección de “Sexo con maduros” es que me encanta imaginar que soy yo a quien uno de esos maduros me da duro y sin piedad, y tan solo con pensarlo ya me estoy empezando a calentar. Cuando ya estaba leyendo el relato me estaba calentando rápido, y ya tenia mis piernas inquietas tratando de buscar alivio a mi sexo humedo, ya cuando termine de leer el relato, me fui directo a mi cama y me abrí de piernas con los ojos cerrados y me empece a sobar las tetas por encima de la camisa y luego empece a mover mis caderas asia delante y atrás sobando así mi clictoris.

Estaba tan ida con todo el calenton, hasta que me acorde que no cerre las cortinas. Abrí rápida mente los ojos, y lo vi, vi a mi vecino en la ventana de al frente de mi, viendo el espectaculo que estaba dando. Me miro a los ojos y sonrió.

– Hola vecina.- dijo con una sonrisa maliciosa.

Mi vecino es un hombre de unos 50 años, un hombre de aspecto rustico y muy alto, como 1.90, cabello largo que le tapa los ojos, con canas y de color negro, ojos oscuros, formido pero con un poco de barriga, y un pervertido y guarro de primera. Siempre se le veía hablando cochinadas con otras mujeres del edificio pero estas siempre le terminaban dando una bofetada, pero como que a él no le importaba seguía con la misma, incluso conmigo me a hablado de una manera asquerosa y grosera, pero al contrario de las demás vecinas o mujeres, yo no hacia nada, porque simplemente me gustaba, pero nunca le seguí aquello, simplemente me iba de ese lugar practicamente corriendo, pero siempre llegando a al departamento me metia a mi habitacion luego al baño que tenia esta y me hacia una masturbación penzando en lo que me dijo.

Creo que la excitación que tengo me dio valor, ya que miles de pensamientos se me cruzaron por la cabeza, y ninguna era de que me alejara y si la había pues se estaba quedando muda, ya que solo pensaba que esta era mi opurtunidad, una oportunidad que no se a todos los días, y la cual no iba a dejar pasar.

– Hola vecino.- dije con una sonrisa mientras me volvia a sobar los senos.

Él sonrió mucho más al ver como no me había cortado con que me estubiera mirando.

– Tienes unas lintas tetas vecina, ya quisiera yo lamerlas.- dijo pasando la lengua por sus labios, lo cual hizo que me excitara más.

Empece a pelliscar mis pezones y abrir ligeramente mis labios.

– Gracias vacino ¿Lo dice enserio?.- pregunte pelliscando más duro mis pezones.

– Claro que si vecina.- dijo mientras miraba mis senos, siendo más especificos, mis pezones.- Solo mira nada más como estas vecina, de un bueno, tan solo mira como me tienes.- y con eso se paro y se bajo los pantalones quedando en ropa interior y se agarro su polla, la cual se veía erecta.- ¿Ya viste?.- me pregunto.

– Si vecino, ya vi.- dije mientras me subía la falda y le mostraba mis bragas.- Yo estoy muy mojada vecino.- dije mientras me apartaba la braga y me pasaba un dedo por mis humedos labios.

– Ay vecina, tremenda puta saliste.- dijo mientras se me quedaba viendo y luego se fue acariciando su paquete.

– Si vecino, soy una puta.- dije mientras me frotaba y pelliscaba mi clictoris.

– Eres una guarra.- agitado.- sacates las tetas por completo puta.- me dijo y le obedeci.

Que bien que las ventanas estaban lo suficienmente cerca como para no gritar, porque sino, ya estaria muerta.

Con su atenta mirada encima de mi me pellisque los pezones, luego me pare y me puse en cuatro en la cama mostrandole todo mi coño y culo al vecino.

– ¿Le gusta vecino?.- pregunte agitada y con la voz inocente.

– Guarra, espera.- dijo mi vecino para luego ponerse los pantalones y alejarse de la ventana, me desilucione, y me acomode, aun seguía excitada. Depronto escucho el timbre, como puedo me arreglo la ropa y me dirijo a la puerta, cuando veo, es mi vecino.

– Abreme guarra.- dijo cuando abrí la puerta.

– Si, vecino.- dije abriendo la reja y él rápidamente entro cerro la reja y la puerta y me empotro contra esta. Gemí.

– Eres una perra en celo vecina.- dijo mientras me frotaba el clictoris.

Él me tenia de espaldas y mi cara pegada a la puerta, mientras él detrás de mi frotandome muy duro y rustico el clictoris.

– Anda, dilo.- dijo para luego romper mi camisa y pegar mis pezones a la fría puerta, eso me estimulo más.- Di que eres una perra que necesita una polla dura.- dijo mientras frotaba su polla en mis nalgas.- ¡Dilo!.- dijo y me dio una nalgada.

– Soy una perra… que necesita.. una polla dura…- gemí mientras restregaba mi culo en su polla.

– Pues te dare polla.- dijo y me volteo.- pero antes, me quiero comer a esas dos.- dijo y fue directo a mis senos y se metio a la boca mi seno derecho y su mano fue a la izquierda amasandola y pelliscandola de una manera rustica.

– ¡Aahhh!…- gemí al sentir como mordío de forma dura mi pezon.

– ¿Te gusta, perra?.- me pregunto y fue ahora a mi pezon izquierdo.

– ah… Ah… si… vecino.- dije como puede. Como pude lo empuje lejos de mi.- Vecino, vamos a mi habitación.- dije agitada.

No podía dejar que me cojiera allí mismo, cualquiera podía escucharnos, y no gracias, no quiero que le vayan con el chisme a mis padres de que su hija se esta cojiendo al viejo verde del vecino de al frente.

– Como tu quieras vecinita.- y con eso me agarro de las nalgas y yo le rodeé la cintura con mis piernas.

Me empezo a besar de una manera brusaca, y metio mu lengua en mi boca, a lo cual yo le correspondí jugando con mi lengua. Aun que mi lengua daba caricias, la suya era muy brusca. De repente siento como me empotra con la pared del pasillo.

– Ah… vecino…- dije al sentir como una de sus manos se metió bajo mi falda y me arranco mis bragas.

– Yo me quedo con estas.- dijo para luego olerlas.- Huele divina.- dijo y lo guardo es un bolsillo de su pantalon.

– Como usted guste vecino.- dije mientras pasaba mis manos por su pecho.

– Ahora dime señor, guarra.- me dijo pegandome contra la pared.

Gemí.

– Si señor.- dije, y metio un dedo de repente en mi coño.- ¡Ah… si!.- dije mientras arqueba mi espalda.

– ¿Si que?.- dijo mientras movia más rápido su dedo.

– Se-Señor…- dije como pude.

– Ahora si guarra, vamos a tu habitación.- entramos y me tiró bruscamente encima de la cama. Se bajo los pantalosnes y la ropa interior, dejando al descubierto una enorme polla la cual se marcaban sus venas.- Ahora chupamela perra.- me dijo moviendola.

Yo como perra en celo me fui corriendo a mamar esa polla. Espero que leer tantos relatos me hayan enseñado algo. Saque la lengua y empece a lamer toda su longitud luego le empece a lamer sus bolas, y note que su polla tenia un aroma fuerte, pero no me detube, volvi a su longitud y me metí la punta a la boca y empece a chuparla como helado mientras movia la lengua de manera circular.

– ¡Así perra… ah ah… si!.- decía mientras yo me fui metiendo mas su longitud, mientras que una de mis manos masajeaba sus bolas.- ¡Que rica puta me salio mi vecinita!.- dijo y con eso me agarro de la cabeza y con su mano formo un moño al rededor de mi cabello y me empezo a follar él por la boca.

Mientras yo estaba en cuatro patas, solo con mi falda, la cual a de estar empapada, mis senos se me movian al vaiven de la follada que me estaba dando por la boca. Se me era dificil tratar de tragarla toda, ya que era muy grande y su longitud muy alargada. Final mente se corrio en mi boca, y como pude me trague su semen, pero no toda, ya que se me escurria, él saco su pene y lo que quedaba de semen me lo hecho en la cara y en las tetas, luego lo restrego en mi rostro como si se estuviera limpiando.

– Ahora si guarra, tirate en la cama.- me ordeno y así lo hice.- vamos a ver que tal sabe es te coño de la perrita de mi vecinita.- y con eso se tiro diracto a mi coño.

– ¡Ah ah… si señor… soy una perra!.- dije al sentir su lengua y su dedo dentro de mi y lamiendo.

– ¿De quien eres?.- me dijo mientras metia dos dedos en miy yo solo podia gemir.- ¡Responde!.- dijo mientras metia un tercer dedo.

Dios sus dedos son rusticos, largos y enormes.

– ah mhh.- solo podía gemir, ya que con su pulgar empezo a masajear mi clictoris.

– Anda, habla perrita.- dijo para luego comerme mis tetas.

– Su-su… Ahh… suya.- dije como pude.

– ¿Qué?.- dijo mientras pelliscaba y mordia mis pezones.

Este es el maldito cielo.

– ¡Suya señor!.- dije luego de haber llegado al orgasmo.

– así me gusta.- dijo mientras meneaba su verga.- mira como me tienes perra.- dijo mientras me daba cachetadas con su verga.

Mientras yo, yo estaba cansada, pero queria más.

– Mira que esto no acaba.- dijo mi vecino.- aun no te eh follado ese coñito.- dijo.

– si señor.- dije como pude.- lleneme con su lechita, señor.- dije con la voz agitada e inocente.

– A ver putita.- dijo.- ponte en cuatro y agarrate de la cabecera de tu cama.

Y así hice, y poco a poco fue metiendo esa enorme verga en mi pequeño y estrecho coño.

– Mhh… No eres virgen, pero tampoco estas muy usada.- dijo apollandose en mi espalda y lamiendo el lobulo de mi oreja.

– No, señor.- dije como pude.

– Pero me gane la loteria contigo vecinita.- dijo y me nalgeo.

– ¡Ah! ¡Señor!.- dije gimiendo.- ¡Deme más duro!.- dije moviendo mis caderas, a lo que él empezo a acelerar.

– ¡Si! ¡Así perra!.- me grito y me dio otra nalgada.

Luego me volteo y me tiro en la cama, y me voltio a penetrar de una manera salvaje pero deliciosa.

– Di que eres mi perra…- dijo agitado mordiendo una de mis tetas.

– Soy… mhhh… su perra… ah señor.- dije gimiendo y jadeando.

Él seguia y seguía y yo estaba que casí volvia a tocar el cielo…

PEro de repente mi celular sonó, nos quedamos quietos sin saber que hacer, o bueno eso creía yo.

– Cojelo.- dijo mientras seguía dentro de mi.

– ¿Qué?.- dije extrañada.

– Qué lo cojas.- y me pellisco muy fuerte el pezon derecho.

– ¡Ah!.- y con eso estire mi mano y agarre mi celular que estaba al lado de mi cama sobre una mesita.

– ¿Quien es?.- pregunto luego de penetrarme lento.

– Mi papá.- dije nerviosa.

– Atiende, y pon el altavoz- dijo, y sin querer llevarle la contraria, le atendi.

– ¿Hola?.- dije tratando de regular mi voz.

– Hola hija ¿como estas?.- se olló la voz de mi padre al otro lado.

Y con eso mi vecino empezo a penetrarme otra vez.

– Mhh Bien.- dije tratando de dicimular mi voz.

– ¿Segura?.- me pregunto.

Y mi vecino me pellisco los pezones.

– S-Si pá.- dije agitada.

– Te escucho agitada.- dijo mi papá, y con eso mi vecino me pusa cuatro patas y empezo a darme más duro.

– Si, ehm… ah… Es que estoy haciendo ejercició.- dije como jadeando sosteniendome de la cabecera de la cama.

– Ah, vale.- dijo mi papá, él y mi mamá siempre me creían todo.- Bueno solo te llamaba para saber si estabas bien.- dijo.

– Si… estoy bien.- otra penetracion dura.- muy bien.- dije mirando de reojo a mi vecino que estaba sonriendo y jadeante.

– Bueno, solo era eso.- dijo.- y ten cuidado con el vecino, mira que no confió mucho en ese hombre.- dijo mi papá.

Si supiera.

– Tranquilo papá, no me voy a acercar a ese viejo verde.- dije con una sonrisa y mirando detrás de mi, donde mi vecino levanto una ceja.

– Vale, adiós.- dijo

– Adiós.- y colgo.

Me jalo del cabello pegando mi espalda a su pecho.

– Con que viejo verde ¿Eh?.- dijo mientras con una mano cariciaba mi clictoris.

– Si señor.- dije.- Pero me encanta.- y con eso nos dimos una beso de lengua salvaje.

Seguimos hasta que senti que me llegaba el orgasmo.

– ¡Aahhh!.- gemí de una manera fuerte.

Mi vecino se salio de mi y se pajeo en mis nalgas para botar toda su leche en mi.

– Fue bueno visitarla vecina.- dijo acomodandose todo.

– El placer fue mio vecino.

– No crea que sera la ultima vez vecinita.- dijo con una mirada maliciosa.

– Espero que no señor.

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