En tu mirada 8 y 9

-He hecho una pregunta Gabriella- Lorenzo se encontraba cruzado de brazos esperando respuesta.

Gabriella seguía mirando fijamente a su novia que estaba ya pálida.

-Sí. Nos conocemos-respondió arrugando su cara. Se notaba que estaba molesta.

Gabriella le había contado a Fernanda la relación que mantenía con su padre, todo lo que había pasado cuando sus padres se separaron. Pero nunca le había dicho como se llamaba. Por eso Fernanda nunca pudo hacer la conexión, hasta ese momento. Fernanda sabía que Gabriella odiaba la mujer de su padre a pesar que no la conocía en persona, aunque la había visto por fotos y un par de veces desde lejos.

-¿Tú no piensas decir nada Fernanda?- preguntó Carmen a regañadientes.

-Sí, por supuesto- Fernanda tenía los nervios de punta pero era ahora o nunca. Su mamá tenía que saber que ella estaba enamorada y que tenía una relación. Miró a su hermana quien la miraba de vuelta, en señal de apoyo. Miró a Gabriella que más enojada no podía estar.

-¿Y? Estamos esperando.

-Mamá yo… Yo soy lesbiana- la madre de Fernanda soltó un “qué”- mamá no me interrumpas, esta conversación la hemos tenido varias veces. Y ésta es la vencida, soy lesbiana y tengo una relación con Gabriella- la señala. Gabriella como era de esperarse abrió los ojos como platos, no lo podía creer.

-¿Qué Gabriella, mi hija Gabriella?-preguntó confundido Lorenzo.

-Sí Lorenzo. Tu hija y yo estamos saliendo.

-Esto tiene que ser una broma de muy mal gusto Fernanda- se abanicaba con las manos en señal de desesperación- a mi me va a dar algo.

-Cálmate mujer, que tampoco es para tanto. ¿Gabriella es cierto eso hija?-preguntó Lorenzo en tono paternal.

Gabriella que hasta ese momento estaba en total silencio y sin querer hablar, no le quedo más remedio que hacerlo.

-Sí, es verdad. Somos pareja- mira a Fernanda que le sonríe embobada pero ella no puede responderle, seguía descolocada con la situación.

-Lorenzo… ¿Tu apoyas esta locura?-pregunta Carmen en tono molesto.

-Claro mujer. Yo apoyo a mi hija. La amo tal cual es-le sonríe a Gabriella que mantenía su cara arrugada. Cualquiera diría “que seriedad”.

Fernanda se acerca a Gabriella y la toma de la mano. Se miran fijamente. Por fin Gabriella le pudo sonreír pero tímidamente.

-No, esto es el colmo. ¡Suelta a mi hija!

-Mamá. ¡Basta! No te das cuenta que estás haciendo el ridículo. Hasta Lorenzo nos apoya.

-Lorenzo yo no me pienso casar contigo si tu apoyas esta locura. ¡Qué te quede claro!- sale furiosa y se va a su habitación. Lorenzo suelta un “después hablamos” y sale corriendo detrás de ella.

Silencio total que rompe Mercedes.

-¡Cuñadaaa! Por fin tengo el gusto de conocerte- dice mientras se acerca a ellas.

-Mercedes por favor, no empecemos.

-¿Empezar con qué? simplemente me estoy presentando, ya que tú- la señala- no lo haces.

Fernanda le iba a responder pero se ve interrumpida por Gabriella.

-Gabriella Mendoza un gusto- le extiende su mano a lo que Mercedes simplemente la abraza, ocasionando en Gabriella un poco de incomodidad y asombro. Fernanda se tapó su cara con sus manos.

-Un gusto cuñadita.

-Igualmente-sonríe tímidamente.

-¡Mi niña!

-Dime nana- le sonríe con ternura, gesto que no pasa desapercibido para Fernanda que mira a su novia embobada.

-Bueno espero no interrumpir nada.

-Por supuesto que no.

-Quería decirte que ya tienes tus cosas listas. Hugo se encargó de ponerlas en tu auto.

-Bien nana, gracias. ¿Entonces ya no quedan cosas mías aquí no?

-No mi niña, lo que quedaba está ahora empacado en tu auto.

-Gracias nana- suelta la mano de Fernanda para ir a abrazar a Consuelo.- te voy a extrañar mucho, sólo espero que de vez en cuando me visites.-sonríen.

-Claro que sí mi niña. Espero que tu me visites también.

Gabriella arruga la cara.

-Sabes que eso no va a ser posible, yo a esta casa no vuelvo.

-Gorda no digas eso. Esta también es tu casa- le toma nuevamente la mano.

-Fernanda- se suelta- esta fué mi casa. Tiempo pasado, ahora ya no hay nada aquí que me haga volver.

-¿Ni siquiera yo?

-Lo siento Fernanda, ni siquiera tu.

Fernanda baja su cabeza entristecida.

-Lo siento, me tengo que ir.

Le da un beso a su nana y se va.

-¿Te vas a quedar ahí parada como tonta? Ve con ella.

-No, ya la escuchaste.

-Tu hermana tiene razón mi niña, ve con ella.

Fernanda no lo piensa dos veces y sale corriendo en busca de Gabriella. Estaba arrancando su auto cuando se le para en frente. Gabriella frena en seco. Fernanda sube al auto.

-¿Estás loca? ¡Cómo te metes así! ¡Aaaarrrhhhh!-exclama enojada.

Fernanda que estaba un poco agitada no dijo nada sólo se acercó a Gabriella, puso sus manos en su cara y le partió la boca de un beso. Se besaban apasionadamente, sus lenguas danzaban juntas y exploraban cada parte de la boca de la otra. Fernanda acariciaba el abdomen y la cintura de Gabriella, mientras ésta se dejaba hacer por su novia. Minutos después Gabriella se separa.

-¡Dios!- Gabriella pone su cabeza en el volante haciendo sonar sin querer la bocina del auto.

-¿Qué pasa? ¿No te gustó?-pregunta confundida.

-Me encantó- Fernanda sonríe de lado pícaramente.

-¿Entonces mi amor? Déjate llevar… ¿sí?- se muerde el labio inferior causando en Gabriella una corriente eléctrica que atravesó su cuerpo. Fernanda sabía que eso le encantaba a su novia.

-No puedo.

-¿Por qué?

-Fernanda a la mierda el sexo. A mi me parece más importante hablar de lo que está pasando. No puedo creerlo todavía. ¿Tú sabías que Lorenzo es mi papá?

-Por supuesto que no. Estoy tan sorprendida como tú. Pero a mi no me importa. ¿A ti te parece eso un impedimento para nuestra relación? Que mi mamá y tu papá se casen no nos hace hermanas mi amor.

-Yo sé que no- suspira- es sólo que yo…-apreta la mandíbula- odio tanto esta situación. Odio que tú seas la hija de esa mujer y odio tanto tener que terminar esto. Pero yo no puedo estar con la hija de la mujer que destruyó a mi familia. Lo lamento.

Fernanda abrió los ojos como platos.

-¡¿Qué?!

-Lo que escuchaste.

-¿Me estás diciendo que terminamos por eso? Gabriella no seas inmadura. No veo por qué las decisiones de nuestros padres tengan que interferir en las nuestras. Yo te amo carajo- se tapa la cara con sus manos.

Gabriella se quedó en silencio.

(Me ama. ¡Oh Gabriella eres una mierda! Ningún nada, es mejor cortar esto por lo sano. Pero tu también la amas. Esa mujer le hizo daño a tu familia. En dado caso fue tu papá quien se equivocó. Bueno bueno ya. ¡basta! Razón y corazón pueden meterse sus comentarios por el cu..) sus pensamientos se ven interrumpidos por la voz de Fernanda.

-¿No piensas decir nada más?-cruza sus brazos. Asoma unas lágrimas.

-Sí. Que soy una mierda.

-No digas tonterías. Yo sé que tú también me amas, me lo demuestras día a día. Amor no hagas esto, no nos separes por algo que no tiene sentido.

-Fernanda por favor. Es difícil para mi también pero es lo mejor.

-Tú crees que mi mamá es la culpable. ¿Pero y tu papá qué? Ambos son culpables, no sólo mi mamá.

-Lo sé. Por eso no me llevo bien con Lorenzo, yo te conté. Los odio a los dos-cruza sus brazos.

-Entiendo que tengas rencor. Pero ya es pasado. Por lo que me contaste tu mamá es feliz, tus hermanos están bien. ¿Por qué tu no puedes ser feliz?

-Yo soy feliz.

-No lo eres. Gabriella mírame- ella voltea y se miran fijamente- ¿me amas?

Gabriella no dice nada.

-Por favor dímelo.

-Sí. ¡Mierda! Sí. ¿Contenta? Te amo como nunca amé a nadie. Pero entiéndeme.

Fernanda sonríe.

-Te entiendo mi amor. Pero no lo hagas, no nos separes.

Fernanda la toma suavemente de la cara y le da un beso dulce.

-¿Intentémoslo sí? Como hasta ahora. Todo ha salido bien.

-Veremos.

-Está bien- sonríe.

Capítulo 9

Días después.

En el apartamento de Gabriella.

-Sí si si.

-¿Te gusta?

-Si, sigue. ¡Oh dios!

-¡Me encantas!

-¡Aaaahhhhh! No pares.

Gabriella se encontraba encima de Fernanda. Sus sexos se rozaban y bailaban juntos haciendo que ambas estallaran de placer obteniendo un orgasmo al unísono.

Gabriella se recuesta al lado de Fernanda.

-¡Oh mi amor! Eres divina. Te quiero-sonríe.

-¿Mmm por qué siempre me lo dices después de hacer el amor?

-Porque lo haces muy bien. Muy rico mi amor-se ríen.

-¿Estás cansada?

-Noooooo. Quiero más.

-Opaa. Me saliste golosita ¿eehh?

-Obvio. Quiero comerme a tu amiguita- señala la entrepierna de Gabriella.

-¡Oohh!

-¿Me dejas?- le hace un pucherito.

-No sé, no sé.

-Jajaja. ¿Sabes qué?

-¿Qué?-mirándola fijamente a los ojos, mordiéndose el labio inferior.

-Jaja ahora que hiciste eso. Me gustaría… Mmm- se acerca al oído de Gabriella y le susurra sensualmente- quiero hacer lo mismo pero en tus labios de abajo- y ahora es ella quien se muerde su labio inferior.

-Jajaja ¿qué estás esperando para comerme?-le lanza una mirada pícara.

-¿Qué me lo pidas?

-Ya te lo pedí-se ríe.

-Claro que no amor. Pídemelo ¿sí? Pídeme qué te coma- con pucherito.

-Jajaja Fernanda cómeme dale.

-Jaja tus deseos son órdenes mi cielo.

Fernanda baja al sexo de su novia y empieza a trabajar en el. Pasa su lengua por toda la zona y se deleita con los gemidos de Gabriella.

-No juegues. ¡Cómetela ya!

Escucha la risita de Fer que sigue pasando su lengua lentamente ahora por su clítoris.

Gabriella agarra de la cabeza a su novia en clara señal de excitación y la empuja a su sexo, no deja que se despegue y ahora es ella quien la controla. Fernanda sabía que cada vez que su novia la agarraba así tenía que ir más rápido. Entonces comenzó a besarla con vehemencia, movía su lengua por todos lados y dedicaba atención especial a su clítoris. Lamió, mordió, succionó y besó hasta más no poder y sentir que su novia llegaba a un rico orgasmo.

-¡Aaahhh!

Fernanda se bebía todos los jugos de su novia y seguía como loca comiéndola por un rato más, alargando el orgasmo de Gabriella. Sube con besos por su abdomen, llega a sus pechos y se los come también, pasa a su cuello y se dedica a pasarle la lengua como a su novia le gusta. Finalmente llega a su boca y se besan apasionadamente.

-¡Wow!

-¿Mmm. Te gustó?

-¡Sí por dios! ¿Dónde aprendiste a hacer eso con la lengua?

-Jajaja tú-beso-me-beso-enseñaste mi amor.

-Sí, lo sé. Soy muy buena enseñando-recibe un golpecito de parte de su novia-¡Ouch!-

Fernanda ríe.

-¡Qué exagerada!

-¿Exagerada yo?

-Mmmju.

-Ya vas a ver cuán exagerada soy.

Se incorpora rápidamente y le empieza a hacer cosquillas a su novia.

-Jajaja no amor basta jajajaja nooooo.

-Jajaja ríndete villana.

-Jajaja para amor.

-Jajaja no voy a parar hasta que te rindas.

-Jajaja está bien me rindo.

Gabriella cesa los movimientos pero sigue a horcajadas en la cintura de su novia y con sus manos en su abdomen.

-¿Aahh sí?

-Sí.- hace una breve pausa- Me rindo a tu amor, me rindo a tus besos, me rindo a tu clítoris-ambas ríen- me rindo a todo lo que se llama Gabriella Mendoza. Porque te amo.

Gabriella sonríe bobamente.

-También te amo princesa.

Sonríen.

Se besan apasionadamente, juegan con sus lenguas y no sólo en sus respectivas bocas sino en todo su cuerpo. Una y otra vez dan vueltas en la cama postergando el orgasmo pero llenándose cada vez más de placer.

-¡Aahhh!!

-¡Mmm!

-Quiero tu boca en mi vagina-gime.

-Yo quiero la tuya también.- gime- ¡Oh madre santa!

-¿Qué pasa?-pregunta agitada.

-Es que te mueves tan bien.

-¿Qué hacemos?

-No sé. ¿69?-le lanza una mirada sensual a su novia.

-¡Shiiiii!-con pucherito.

Fernanda se coloca en posición arriba de su novia y ambas al mismo tiempo empiezan a darse sexo oral. Gabriella jugaba con su lengua en su zona y se follaba “literalmente” a su clítoris luego pasaba a su entrada y la penetraba con la lengua. Por su parte, Fernanda hacía lo propio turnando su lengua con sus dedos. Después de un rato dándose placer rmutuo y deleitándose con los gemidos de la otra, acabaron en un orgasmo bestial, aunque no juntas por qué Fernanda estaba mucho más excitada y no aguantó.

Cabe destacar que hicieron el amor por largas horas, se amaron hasta decir basta y hasta que el cansancio las venció.

Así pasaron los meses. Su relación crecía y se fortalecía cada vez más. Gabriella como dijo no ha vuelto a la casa de su padre aunque Fernanda intentaba convencerla, nunca lo logró. Pero por suerte si pudo convencerla asistiendo a la boda de su padre, quien se lo agradeció enormemente. Sin embargo, la relación entre ellos no mejoró mucho pero por lo menos se hablaban más seguido.

Gabriella viajaba de vez en cuando para concretar negocios que mantenía en el extranjero y para desgracia de Fernanda, tenía que viajar con Daniela. Lo cual la enojaba mucho pero entendía que así tenía que ser. Después de todo, confiaba en Gabriella y en el amor que se tenían.

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