Encuentro casual con sumisa masoquista

Al hacer memoria sobre mis primeras fantasias sexuales, recuerdo que siendo muy joven imaginaba escenas en las que me quedaba solo en la habitación con otra chica adolescente. La chica que imaginaba llevaba el pelo largo,ropa ajustada y se le marcaba el culo y las tetas. Imaginaba que debía ser agradable apretar esas tetas, y debe ser agradable meter la polla entera en su boca.

Nunca entendí el concepto de hacer el amor con una chica a la que no conoces. En mi imaginación simplemente la cogía del pelo para agacharla al suelo y la metía la polla en la boca, era la forma lógica de conseguir lo que quería. Tampoco había ningún impedimento, la mayor parte de las chicas por lo general son más débiles que los chicos y como consecuencia es fácil imaginarte usando el cuerpo de una chica a tu antojo.

Así, mis fantasías consistían por lo general en disponer de una esclava sexual para mi rabo. Y fue ocurriendo de forma natural con algunas de mis parejas. A lo largo de los años eres consciente de que muchas chicas que fantasean con ser dominadas y usadas como esclavas sexuales en la cama.

Internet es un buen lugar para juntar a dos personas complementarias sexualmente que nunca encontraran la satisfacción con chic@s que no viven igual la misma situación.

El siguiente relato nace de una cita que se gestó a través de un chat y que he querido compartir para animar a las personas que lean el relato a encontrar a la persona que buscan.

UNA CERDA OBEDIENTE

Un verano hace varios años durante un día que entré a buscar porno en internet se me ocurrió que debía haber chicas corrientes calientes en internet en chats de cibersexo. En uno de estos chats un nick me llamó la atención: cerdaobediente. Le abrí un privado:

– Yo: ¿Cuánto de obediente?

– cerdaobediente: Todo lo que un tío quiera.

– Yo: Descríbete físicamente, color del pelo, complexión y talla de tetas.

– cerdaobediente: Soy morena con pelo largo, complexión delgada y uso una talla 90 copa b.

– Yo: Sigue portándote bien, de donde eres y qué edad tienes putita.

– cerdaobediente: Soy de Madrid y tengo 19 años.

– Yo: Yo soy de madrid, tengo 24 años y busco real. Si lo único que quieres es un dedito no eres la chica que busco.

– cerdaobediente: Me gustaría encontrar un chico para servirle sexualmente, y quedar una vez haya confianza.

– Yo: Una vez que haya confianza claro, ¿Te gusta que te insulten y te humillen, obedecer?.

– cerdaobediente: Todo eso es lo que más me gusta.

– Yo: ¿Con qué frecuencia te masturbas?

– cerdaobediente: Casi todas las noches.

– Yo: Entonces eres más guarra de lo que pensaba. Otra pregunta, si estuviese ahí contigo y te follase la boca, si te atragantas sigues chupando o tendría que abofetearte?

– cerdaobediente: Seguiría mamando.

Seguí interrogándola y nos intercambiamos un par de fotos y el identificador en skype, a partir de entonces decidi seguir hablando con ella por ahí.

– Yo: Vamos a seguir por skype. Creo que a partir de ahora voy a hacer que te dirijas a mi como amo o señor, es fácil verdad?

– cerdaobediente: Sí amo

– Yo: Qué llevas puesto hoy putita.

– cerdaobediente: Un vaquero ajustado, una camiseta azul y un conjunto tanga y sujetador azul.

– Yo : Quitate el vaquero y sientate, mastúrbate por debajo del tanga.

– cerdaobediente: Sí señor.

– Yo : Conecta la cam o podría pensar que todo es una broma. No tengas miedo enfoca la camara al tanga no a tu cara.

– cerdaobediente: Sí amo (Conecta la webcam y aparece en mi pantalla un par de piernas en tanga y medio torso de una chica delgada).

– Yo : Cerda tarada, separa las rodillas, las putas no juntan las rodillas.

– cerdaobediente: Lo siento amo.

– Yo : Cállate estúpida, levántate y desfila ante la webcam como una modelo, hasta el fondo y vuelve aquí. VAMOS puta mueve tu culo!.

– cerdaobediente: (Levántandose y desfilando caminando con una pierna delante de otra llega hasta el fondo de la habitación mostrando su culo, queda parada unos segundos y se da media vuelta para desandar el camino y sentarse frente al ordenador de nuevo).

– Yo: Enseñame las tetas y salta.

Tras conversar un largo rato y llevarla al borde del orgasmo, nos intercambiamos la dirección para ir a buscarla en persona en coche y llevarla a mi casa. La ordeno quitarse el tanga, ponerse unos pantalones elásticos y esperarme en la calle.

Cuando llego en coche y salgo reconozco la cara en la foto que intercambiamos en el chat, pero ahora muestra una expresión de vacío contenido, como si no tuviese cerebro y se hubiese convertido en un robot obediente con un único deseo y propósito en la vida, como si estuviese ausente en un nuevo lugar.

Estiré el pantalón elástico y miré para comprobar que no llevaba tanga.

– Yo: Muy bien cerda, la dije acariciándola la cabeza como se hace con un perro obediente. Vamos.

Llegamos a casa y subimos en el ascensor sin mediar palabra, ella la mirada gacha. Entramos en casa.

– Yo : Quítate la ropa. Durante todo el fin de semana que vas a pasar aquí no te quiero ver con ningún trapo puesto.

– cerdaobediente: (Quitándose la camiseta) Toda la ropa amo?.

– Yo : (Sin decir palabra la levanto y me la echo al hombro, la llevo a la habitación y la echo en la cama, la bajo los pantalones y empiezo a azotarla el culo). ¿De esta manera lo entiendes mejor pedazo de puta?

– cerdaobediente: ¡A Sí amo sí!.

– Yo : Sí que pedazo de puta?

– cerdaobediente: No me pondré un trapo hasta que tú no me des piermiso.

– Yo; (Paro de azotarla) A partir de ahora no tienes derecho a nada, cierra la boca y prepara la cena que después de eso veré el juego y te quiero arrodillada frente a mi con mi pene en la boca.

– cerdaobediente: Sí Amo.

Me dirijo al salón dejándola en la cama de mi habitación y me siento en el sillon. Al poco tiempo la veo cruzar el pasillo con el culo marcado y entrar en la cocina. Sonrío, pensando en las opciones que tiene para preparar algo con la comida que encuentre en la cocina.

Al cabo de 20 minutos sale de la cocina con un plato de tortilla decorada con bacon y salchichas y se para sumisa delante de mi esperando una reacción por mi parte.

Me saco la polla y se la señaló sin quitar la vista del televisor. Me sirve el plato en la mano y sonríe:

– cerdaobediente : Qué aproveche señor. (Se agacha y empieza a chuparme la polla intercambiando con lamidas en los huevos).

– Yo: Tras terminar de cenar dejo el plato en la mesa y cogíendola de la cabeza empiezo a follarle la boca.

– Yo: Ahora cuéntame, zorra. Estás contenta?

– cerdaobediente: shgdde tdsí aghmoo.

– Yo: ¿Qué dijiste, cerda?

– cerdaobediente: sghhdi síd aghmo.

Yo: jajajaj retrasada.

Continuará

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