Estrenando casa y cama

Mi casa por fin estaba ya toda amueblada y arreglada. Ya habían pasado dos semanas desde la última vez que tuve sexo con alguien. Empezaba a estar “nervioso”. Mis acercamientos con Carmen la vecina, no llevaban buen camino. No así con su hija Bárbara, que se la veía demasiado interesada, se hacia la encontradiza, cada vez que me descuidaba. Con Antonio, el acercamiento era muy bueno, eso sí, siempre cotilleando. Solo hablaba de futbol y mujeres. Eran sus temas preferidos, si lo sacabas de ahí se sentía perdido, bueno de coches también hablaba.

Como sabía que me acababa de sacar el carnet de conducir, se puso muy pesado con que tenía un amigo que vendía coches de segunda mano. Todos los días ofreciéndose a llevarme a verlo.

Me invito varias veces a su casa, acudí muy gustosamente, pero solo por la intención de tener un acercamiento con Carmen. Pero todas las veces sucedía lo mismo, ella se marchaba del salón. Por lo que decidí no acudir más a su casa. Estaba claro que poco o nada había que hacer.

Siguieron pasando los días y un sábado acudí a comer a casa de mis tíos, ya que la semana que entraba empezaría ya la universidad y poco tiempo me quedaría, por lo menos al principio, hasta ver como se me daba.

Cuando llegue, vi demasiados coches en la entrada, lo que quería decir que había gente dentro. Con eso de no tener hijos y que a mi tío le gustaba estar rodeado siempre de gente… Me resigne y como tenía llave entre.

Estaban los de siempre y alguna pareja más que yo no conocía. Mi tía cuando me vio, vino enseguida me dio dos besos, llevándome a donde estaban todos y presentándome a las parejas que no conocía. Estaba claro que mi elección de irme había sido la más acertada. No podría estar siempre con gente tan estirada.

Luego salude a los que ya conocía. Todos me saludaron con mucha alegría, excepto Susana estuvo especialmente fría en el saludo, todo lo contrario de Salva y Mónica, que estuvieron muy calurosos en su saludo. Diciéndome Salva con mucha gracia, que no me podía marchar sin antes hablar con él, que quería consultarme una cosa de ordenadores.

Reconozco que no estaba nada a gusto con toda esa gente rodeándome. En el momento que pudiera me iría. Los miraba y veía lo que yo no quisiera ser a su edad. Estaba en estos pensamientos, cuando veo a Susana ir hacia el interior de la casa. La veo entrar en uno de los baños. Me acerco tranquilamente, intento abrir y oigo que me dice OCUPADO, saco una moneda de mi bolsillo y la coloco donde está la ranura para poder abrir el cerrojo por fuera, muy lentamente lo voy girando, no hice nada de ruido. Abro la puerta de golpe, Susana estaba sentada en la taza limpiándose su coñito con papel. Se quedó petrificada, no se lo esperaba, entre y puse el cerrojo. Cuando se recuperó de la sorpresa, sin moverse, me dijo…

-Ya puedes irte por dónde has venido.

-No me apetece.

-Pues haz que te apetezca. Que has pasado de mi todo este tiempo y yo paso de ti. Así que… YA TE ESTAS MARCHANDO (Dijo con voz autoritaria y firme)

-UYYYY, que miedo… (La agarre y la levante, quedando los pantalones abajo y el culo al aire, la apoye en el mueble del lavabo, resistiéndose un poco, la di una fuerte palmada en su culo)

-Pero… que haces.

-Poner en orden las cosas (Dándole dos azotes más)

-Que me dejes CABRON.

-Estos es lo que tú quieres y necesitas puta. (Colocándole la polla entre las piernas por detrás)

-Déjame o grito.

-A qué esperas, grita (Yo me meneaba hacia delante y hacia atrás)

-No vas a conseguir nada, me quedare quieta como un mueble. (Pero se estaba rindiendo, se lo veía en la cara, reflejada en el espejo)

Cuando tratan de entrar, ella vuelve a decir lo de antes OCUPADO, se oye una voz preguntar si tardas, o mejor ábreme, yo no sabía quiénes eran. Pero Susana rápido la dice…

-Cecilia, ves a otro baño mejor que estoy un poco indispuesta. (Vale dijo la otra mujer)

-¿Por qué no la pediste ayuda, putita?

-Calla y dejémonos de juegos, que tiene que ser muy rápido, antes de que venga nadie más.

-Así me gusta.

Ella agarro la polla y se la coloco en la entrada de su coño, entro como si atravesara mantequilla. Estaba súper mojada.

-La que no quería. Reconócelo.

Como no decía nada, me pare, no hizo falta repetírselo.

-Sí, si lo deseaba. Nada más verte me puse cachonda. Pero dale más rápido.

Mientras la follaba rápido y fuerte, ella se tocaba el clítoris con una de sus manos, cuando la veo agarrar una toalla y ponérsela en la boca. Empieza a correrse, la imagen era excitante al máximo, se la veía mirándose al espejo, mordiendo la toalla, apoyada en el mueble y moviendo el culo como una salvaje.

Una vez que se corrió, se dio la vuelta, se sentó de nuevo en el wáter y se metió mi polla en la boca. Se la metía hasta la garganta y parecía que se iba a ahogar. Alguna arcada le daba, pero volvía a insistir. Se la saco de la boca y sin dejar de pajearme, me dijo que quería sentir la corrida en su garganta.

Ante la premura del tiempo, me termine de hacer yo la paja y cuando estaba más que apunto, se la metí como ella quería, llevaba más de tres semanas sin correrme, así que la llene bien llenada. Ella lo relamió bien. Se levantó, me dio un morreo y me dijo que tenía que llamarla algún día.

Abrí con cuidado la puerta y salí sin que nadie me viera. Me había quedado con ganas de más, pero, tocaba aguantarse. Cuando me vio mi tía…

-No te encontraba.

-Pues por aquí estaba.

-Algunas de tus “amigas” preguntan por ti. Pero por favor Carlos aquí nada de nada,

-Tía no te preocupes y para que te quedes tranquila me marcho en 5 minutos.

-Joder no me hagas sentir mal, no te estoy diciendo que te vayas.

-Ya lo sé tía, es que aquí me aburro, tú has visto bien.

-Jajaja, te entiendo.

Bueno no te hagas caro de verte.

-Si nos vamos a ver todos los días en la uni.

-No, pero vente a comer algún fin de semana.

Al ratito dije en voz alta… “Daros todos por despedidos, pasarlo bien” Lo hice para no andar uno a uno despidiéndome. Todos me devolvieron el saludo de despedida. Cuando se acercan mis tíos a acompañarme, les digo que no hace falta, mi tío me da un pequeño sermón, para que vaya más a menudo.

Cuando me giro para irme, estaba Salva esperando…

-Te ibas sin hablar conmigo.

-Disculpa, me despiste (Dije mintiendo)

-Mira Carlos, desde la noche famosa, no he podido hablar contigo y eso que hemos venido a casa de tus tíos varias veces para tratar de pillarte. Queremos intentarlo otra vez.

-Salva tú me caes bien. No quiero malos rollos, ni que cuando nos encontremos estemos tensos, sé que me entiendes.

-Como te has podido dar cuenta, no he estado nada de tenso con tu presencia. De verdad intentémoslo de nuevo, ya verás como todo ira de otra manera. Toma este es mi número de móvil, piénsatelo y me llamas.

Cogí la tarjeta con el número y ya me fui. Lo vi muy decidido. Ya me lo pensaría. Cuando llegue a mi casa, al pasar por la heladería, oí en mi espalda… ¡¡SORPREEEEESA!! no podía ser me gire y era Sofi. Nos dimos un efusivo beso, bueno más que beso, un buen morreo. La agarre para llevármela de allí, pero…

-Carlos no puede ser.

-¿Y eso?

-Ahora mismo vienen mis padres. Estamos aquí para ver el colegio mayor. Estamos en el Meliá.

-Vaya mierda, yo quería…

-¿Y tú te crees que yo no? Vamos a sentarnos en la terraza y tomar algo.

Hay mucho movimiento de gente por aquí.

-Si es que hay un poco más de 800 viviendas, si no me equivoco.

Como me saludaban y yo saludaba a mucha gente, Sofi se quedó sorprendida.

-Aquí estarás a tus anchas, veo muchas maduritas, como a ti te gustan. Jajaja.

-No hice todavía amistades de ese tipo.

-¿Y la vecinita que te gusta? ¿Está por aquí?

-El marido si, que es ese de la camisa azul. (Fue decir esto y se acercó a saludarme)

-Menudo repaso me ha dado.

-Si es que es muy “especialito”.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Es muy cotilla, muy moro según su hija, vamos un metomentodo.

-¿Y algún avance con la mujer?

-Ninguno y no creo que lo haya.

Estábamos absortos hablando entre nosotros cuando oigo un buenas tardes. Era Carmen y su hija Bárbara. Como no había mesa libre y el marido estaba de charla con varios hombres más, este las dijo…

ANTONIO-Sentaros con el vecino, que seguro que no le importa.

CARMEN-Antonio por favor….

YO-Sentaros que aquí sobra sitio. Mirar esta es Sofi una buena amiga de Madrid. Sofi, Carmen y su hija Bárbara.

CARMEN-Disculpar este atropello, que seguro que estabais aquí tan cómodos y…

SOFI-No, que va no te preocupes. Además me alegra conoceros que Carlos me ha hablado mucho de vosotras.

CARMEN-Espero que bien (Dijo sonriendo)

SOFI-UY si yo contara, jajaja.

BARBARA-Cuenta, cuenta.

SOFI-Otro día, otro día. Que ya vendré más por aquí.

Estuvimos en una conversación amena y entretenida, hasta que llego Antonio a fastidiar como siempre, con sus preguntas. La cara de las tres mujeres cambio radicalmente. Sofi, ni contestaba, se quedó como muda.

Llegaron los padres de Sofi, me levante a saludarlos. Habían tardado en llegar porque se liaron para encontrar el sitio. Me invitaron a cenar y la cena transcurrió de forma cordial. Los acompañe hasta el hotel, Sofi y yo dijimos que nos quedábamos tomando algo en el bar del hotel, el padre recalco mirando a Sofi, que no se acostara tarde, que al día siguiente tenían que madrugar, bla, bla y bla…

Fuimos al bar del hotel y nos sentamos en una mesa alejada de la gente, para hablar con más tranquilidad. Una vez sentados…

-Te podías venir a mi casa, vamos y venimos en un taxi.

-Sabes como es mi padre, seguro que bajara.

Hablamos durante un buen rato de como haríamos una vez que estuviera aquí. Hasta que la pregunte…

-¿Qué tal te parecieron los vecinos?

-Ellas majas. El un cretino, impertinente, pesado.

-Por eso te dije que…

-Espera que no he acabado. La madre se la ve muy condicionada, la ropa que lleva, no la sienta nada bien. Pero como ya me contaste que en bikini está muy bien, me fiare de tu criterio. Pero creo que es un diamante en bruto, a falta de pulir y eso a ti se te da bien, que eres todo un cabronazo. La hija, te come con los ojos. Al principio si no te diste cuenta ya te lo digo yo, me mato con la mirada, luego parece que le caí un poco mejor. Pero entre madre e hija, yo me quedaba con la hija sin dudármelo.

-Que solo tiene 14 años. Asaltacunas. Jajaja.

-Ríete lo que quieras. Pero has visto ese cuerpazo, ya lo quisiera yo para mí. Porque tú me dices que tiene esa edad, que sino ni de coña me lo creo. Y por lo que hemos hablado, no me cabe duda de que ya “sabe mucho” y su mentalidad no es de una cría.

Efectivamente, al fondo del hotel vislumbre una figura, era el padre de Sofi. Se nos acerco, se sentó y se puso a hablar con nosotros. A los cinco minutos fui yo el que dije que me tenía que marchar. Diciendo el padre que después de ver el colegio mayor, se iban directamente a Madrid. Me dejo chafado pero había que resignarse.

Al día siguiente por la tarde, Sofi me llamo y me conto que en cuatro días estaba conmigo. Que ya me diría la hora de llegada del tren. La alegría fue inmensa. Tenía pensado irme al cine. Al cambiarme de pantalones y sacar las cosas del otro, vi la tarjeta de Salva. La mire un rato y cambie de idea. Llamándole por teléfono…

SALVA-Dígame.

YO-Soy Carlos, buenas tardes, me dijiste que te llamara y…

SALVA-Si pero es domingo, ya está el resto de la familia aquí. (Se oía a Mónica de fondo preguntar quién era) Es Carlos.

YO-Y que pasa que sea domingo.

SALVA-Que en mi casa es imposible, entiéndelo.

YO-Bueno pero esta mi casa. Salva, Salva… ¿sigues ahí?

SALVA-Si, sí, estoy pero espera que pregunte a Mónica.

YO-No hay nada que preguntar. Dila que se ponga.

SALVA-Mónica que te pongas (Se oyó)

MONICA-Dime Carlos.

YO-Ahora, te vas a arreglar como una autentica puta, vais a venir a mi casa, te follare delante de tu cornudo. Pero eso si como no vengas como me gusta, no hay nada. No digas nada, haz lo que te he dicho y pasa el teléfono a tu marido.

MONICA-Que te pongas.

YO-Esta es mi dirección toma nota. Aquí os espero y no me hagáis esperar mucho.

SALVA-Pero…

Salva iba a decir algo y no le di tiempo porque colgué el teléfono. No sabía si vendrían. Yo imaginaba en ese momento los dos decidiendo si venir o no venir. Que decir a su familia de salir así de pronto. Lo de arreglarse ella, me imagino que Salva pondría pegas… toda una incógnita saber si vendrían.

Según paso la primera media hora, las posibilidades se desvanecían, porque vivíamos a unos diez minutos andando, en coche ni cinco minutos. Tenía la tele encendida y me estaba entrando modorra. Mire el reloj, ya pasaba de la hora. Estaba visto que por lo que sea se había torcido todo. Me dije 15 minutos más, de lo contrario me iré al cine que todavía me daba tiempo. Ya que me apetecía ver la película Poder Absoluto, que con Sofi era más difícil porque le gustaban otro tipo de películas.

De estar medio tumbado en el sillón, me despeine. Así que me fui a peinar para salir. Cuando oigo el timbre del portero electrónico. Pregunto y oigo la voz de Salva… NOSOTROS. Abro y me espero, miro por la mirilla, los veo salir del ascensor y que decepción, ella viene vestida de cualquier manera menos como yo quería.

Abro la puerta entra primero Mónica y detrás Salva, que me estrecha la mano. Cuando cierro la puerta, me dirijo a Mónica, para decirla que así no le dije de venir, pero ella se debió de dar cuenta, porque acercándose, me puso un dedo en mis labios para que no dijese nada, dio un par de pasos para atrás, desabrochándose el tres cuartos que llevaba.

MONICA-Así está bien, es lo suficientemente puta para ti. (Debajo solo llevaba unas medias con liguero, unas braguitas tanga diminutas y un sujetador abierto, que dejaba asomar casi todas las tetazas que tenía, con los pezones totalmente erectos.

YO-Una sorpresa muy agradable.

MONICA-Ya puede ser agradable, porque aquí el cornudito, no quería.

SALVA-No era eso, era…

YO-No digas nada siéntate en ese sillón y calla. (Así lo hizo)

MONICA-Así me gusta, me pone que le mandes.

YO-Para ti también tengo. Apóyate aquí, que te daré tu merecido por no llamarme ni buscarme.

Se apoyó en el respaldo como la dije. El culazo en pompa era todo tentador. La di un azote, la vi que se quería revolver para protestar y la di dos más seguidos. Ya se amanso un poco. Me acerque a su oído, diciéndola lo “mal” que se había portado y otro azote más. Ella poniendo voz de cachonda perdida solo me decía que no volvería a pasar. Yo la decía que no era como su maridito. Ella en esa posición miraba a su marido, el cual se rozaba su entrepierna con mucho disimulo.

MONICA-Mira cornudito, con 18 años es más hombre que tú. Mira como sabe dominar a una puta como yo. (Eso se veía que le gustaba a Salva, porque se rozaba ya más descaradamente. Estaba claro que ella sabía lo que le gustaba)

YO-Ya verás cuando te rompa el culo. (Se lo dije muy bajito)

MONICA-Eso no que se mosqueara del todo. (Me dijo muy bajito)

YO-Se hará lo que yo quiera (Dándole un fuerte azote)

MONICA-Ayyyy… fue lo único que dijo.

Metí mi mano por detrás entre sus muslos y la subí. Era increíble como estaba, abrió las piernas para que la tocara mejor. La quite el tanga, estaba empapada, se lo tire a Salva, diciéndole que diciéndole que lo saboreara bien, para que se diera cuenta como estaba su mujercita. Él lo cogió y se puso más cachondo.

La metí mano pero a base de bien. Ella gemía como una loca. Me fui hacia su culito, quise meter un dedo en su culo, pero se resistía, una vez que lo logre, costaba.

YO-Esta putita tiene el culo muy prieto. ¿Nunca se lo hiciste?

SALVA-No se deja. Aunque me lo ha prometido si lo hacíamos contigo. Se lo hare cuando lleguemos a casa.

La levante, la dije que me quitara los pantalones. Mientras yo me quitaba el polo. Ella estaba agachada quitándomelo todo, hasta que salto mi polla toda tiesa, dura no, durísima. No se lo pensó, se la llevo a la boca. Tal como estábamos el sillón tapaba lo que ella hacía, aunque se sabía de sobra. La dije que su marido no vería nada. Ella se la saco de la boca y con voz excitada…

MONICA-Mira Salva esto es una polla no lo tuyo, ven, mira como me la como. (Acercándose Salva)

SALVA-Tenias razón es un buen nabo.

MONICA-Cunado me folle serás ya un cornudo total. Viéndolo en directo, no escondido como antes.

YO-Vamos a mi cama.

Una vez que llegamos a la habitación, Salva se quedó en un lado sin molestar. Mónica estaba tumbada boca arriba, me acerque la fui besando y lamiendo por todos los lados. Boca, orejas, cuello, pechos, pezones. Ella estaba dispuesta totalmente a que la follara, lo pidió varias veces, decía que si seguía así se correría, sin tener ni la polla ni mi lengua en su coñito.

No la hacía caso. Ahora la mordisqueaba y la lamia, la tripa, el ombligo se lo devoraba. Ella se estremecía. Pedía con desesperación la polla dentro. Ahora me fui a sus piernas. Acaricie sus tobillos, los mordisquee, notaba como se aceleraba su respiración. Ella se llevó una mano a su coñito, se la quite rápidamente, no dejaría que se tocara.

Llevaba ya casi una hora de “tortura”, las sabanas se veían con una mancha tremenda, parecía que se había meado. Fui subiendo por sus piernas. Cuando llegue a sus muslos, pude observar como brillaba su coño, estaba empapado total.

Me excitaba verla así, como rogaba, como pedía, como suplicaba. Salva yo creo que nunca la vio así. Él estaba tan excitado o más que ella. Ya tenía la polla en su mano ya no se ocultaba.

Al final empecé a lamer su clítoris, mientras con mis dedos todo mojados, los dirigí a su culito, que esta vez el dedo entro mejor. Notaba que estaba a punto, que se quería correr ya. Pero saque la lengua, eso la hizo “enfadarse”.

YO-¿Para quién va a ser ese culito?

MONICA-Otro día, de verdad.

YO-Si no hay culito, no hay nada más.

MONICA-Venga cabron, follame, no seas así. (Con voz de desesperación)

YO-Sabes que me lo voy a follar, que te lo voy a romper. (Cogí una crema que tenía preparada en la mesilla)

MONICA-Salva déjale a el primero. Por favor.

Ella miraba a su marido, poniéndole ojitos tiernos, mientras yo agarraba mi polla y la daba golpecitos en su clítoris con ella. Como él no decía nada, ella con voz cabreada…

MONICA-VENGA HIJO DE PUTA, DEJALE QUE ME FOLLE EL CULO DE UNA PUTA VEZ.

SALVA-No, yo seré el primero.

Mónica me agarro me beso y al oído me dijo, que la hiciera lo que quisiera, que le dieran por culo a su marido.

Tal como estaba, la atraje hasta mí, levante sus piernas poniéndolas en mi pecho y se la fui metiendo, así en esa posición la notaria más. Una vez que estaba toda dentro y después de cuatro o cinco meneos, se corrió de una manera salvaje y escandalosa, se tuvo que enterar todo el vecindario.

Después me tumbe detrás de ella, la comía el cuello, la nuca. Desde atrás la tocaba el clítoris, ella se ponía otra vez cachonda perdida. Cogí la pomada me unte bien una mano y la empecé a meter dentro de su culito, ella no protestaba, se dejaba hacer.

Salva andaba medio mosca. El culo ya estaba más que preparado, la habían entrado hasta tres dedos sin problema. Era cuestión de no hacerla esperar. Puse mi polla entre sus piernas, ella al notar desde atrás la polla se puso a gemir más.

SALVA-¿No te la estará intentado meter en el culo, verdad?

MONICA-Que coñazo que eres, no molestes, fíjate bien no la ves donde está, joder ni que fuera pequeña. (Se volvió todo cortado a su sitio)

SALVA-Carlos por favor…

YO-No me cortes el rollo, que ahora estoy a lo que estoy. Cállate de una puta vez.

MONICA-Para estar así, vete al salón y te pones la tele.

Ya no me lo pensé más, puse una mano hacia adelante, para tocarle bien el clítoris a Mónica, que no bajara su excitación. Mientras cómo podía y sin que se diera cuenta Salva, intentaba colocar mi polla en la entrada de su culito, pero había tanta crema, que se resbalaba.

MONICA-Déjame a mí. (Agarrando mi polla, colocándola y moviendo su culo, hasta que se encajó la cabeza de la polla) Ayy, bufff.

SALVA-¿Qué pasa?

MONICA-Que estoy cachondísimo y este cabron, está haciendo como antes, Haciéndome que le ruegue. Ven acércate aquí. (Salva se sentó en la cama, a la altura de la cabeza de Mónica) Joder Carlos no empieces como antes, métela de una puta vez.

YO-Esta vez cuando me lo pida tú marido.

MONICA-A qué esperas dile que me la meta hasta los cojones. Haz algo de provecho. Ahora si puedes hablar.

SALVA-Métesela.

MONICA-Así no joder. Díselo bien.

SALVA-Métesela hasta los cojones a esta puta.

Se la fui metiendo de una forma directa, no muy deprisa pero tampoco lenta. Notaba como me apretaba, era un gustazo. Ella apretaba la mano de su marido, el preguntaba que la pasaba. Ella decía que es que estaba a punto. El la pedía que se la chupara y ella le decía que ahora, que un momento.

YO-Ves, ya está toda dentro, ahora a follarlo bien. (Empezando a moverme)

MONICA-Salva amor perdóname, pero me acaban de meter un señor pollón en el culo. QUE GUSTAZO. Ahora si eres un GRAN CORNUDO, lo que siempre habíamos fantaseado.

SALVA-Eso no era lo que habíamos acordado.

YO-Ponle la polla en la boca y disfruta.

SALVA-Chupa cabrona.

YO-Dile quien te va a follar cuando quiera.

MONICA-Salva lo siento, pero hará conmigo lo que quiera.

Estuvimos hasta avanzada la noche. Cuando acabamos Mónica y yo que estábamos desnudos, nos fuimos al baño solos. Él se fue a poner una copa. En la ducha aproveche para follarmela a solas, un polvo rápido, pero a solas, ella no paraba de decirme que era mía, sola mía, que la follara cuando quisiera. Sola o acompañada, que desde hoy sería mi puta. Eso me ponía cachondísimo y hacia que la follara con más fuerza.

Salimos ya del baño, yo con una toalla en la cintura y ella con otra. Nos fuimos al salón. Una vez allí, rompí yo el silencio…

YO-Salva espero que no te hayas enfadado.

MONICA-No te preocupes, si lo conozco, se ha puesto cachondo, esta cachondo y jamás estuvo así. ¿O no?

SALVA-SI.

MONICA-Ves. Ya te lo dije. Nosotros nos conocemos bien. Si esto ya lo hicimos, la única diferencia que el escondido. ¿Cómo lo prefieres, como te ha gustado más? SALVA-Así.

YO-me alegro de que entonces todos lo pasáramos bien.

MONICA-Si le hubiéramos dicho cosas más fuertes, se habría puesto más. Pero sentadas las bases la próxima vez será mejor. Lo haremos un buen cornudo.

YO-Por mi seguro.

SALVA-También. Ya no hay que guardar las apariencias.

MONICA-Y no te importara que algún día follemos solos, ¿Verdad? Eso sí, luego te lo contaría con todo detalle.

SALVA-Pero solo con Carlos.

Cuando terminamos las copas, Mónica se puso la escasa ropa que trajo y nos despedimos. El con un fuerte apretón de manos y ella con un buen beso. Diciendo si no estuviera la familia, esta noche me quedaba aquí contigo.

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