Eugenia cada día más morbosa.

Paso más de un mes desde que estuve con Eugenia. Mientras tanto estuve chateando con parejas por el chat, tratando de averiguar si alguna era la que yo andaba buscando. En este tiempo fui descartando a muchas de ellas, porque o eran hombres solos con ganas de otras cosas, que no eran las que a mí me interesaban y otras porque sencillamente no cuadramos. Pero también me contestaron del anuncio que me llamo la atención, ese que decía…

“PAREJA SERIA, EDUCADA, DISCRETA Y MORBOSA.

Busca hombres jóvenes, no más de 35 años. Que sean altos, fuertes y por supuesto cuerpos muy cuidados. Y de cintura para abajo que sea más grande de lo normal o de la media habitual. Que estén dispuestos a desplazarse si fuera necesario. Que sepan estar y que sean educados. Nada de profesionales ni tampoco de mensajes eternos.

Nosotros somos matrimonio, ella 42 años y yo 45. Físicamente muy cuidados, los dos de 1,70 a 1,77. Somos muy discretos. Sería solo para interactuar con ella. Ya que yo soy Cuckold.

No queremos nada con profesionales. Si estas interesado ponte en contacto con nosotros”

Chateamos durante un tiempo, lo hacíamos el supuesto marido, que nunca oculto que era él. En los primeros dieciocho días de conversaciones, el evito dar ningún nombre, le hice una petición de saber algún nombre, para ser más cordial la conversación, el muy gracioso me dijo Pepe y Pepi, no hacía falta imaginar que no eran sus auténticos nombres. Yo le dije que el mío si era autentico, él me puso jjjjj… y que mañana la conversación sería más profunda, más sincera. Despidiéndonos hasta el día siguiente.

Esperaba que fuera verdad, porque en tantas conversaciones, que eran fluidas, pero que cuando trataba de profundizar, se cortaba y se despedía. Mañana saldría de dudas.

Como ya se acercaba el fin de curso y me tocaría hincar mucho los codos, me apetecía tener una buena sesión se sexo, pero que fuera muy gratificante y sobre todo morbosa. Llame a mi tía Lucia, que se sorprendió con mi llamada, pensó que me había sucedido algo, le aclare que simplemente quería hablar con ella, si ahora le venía bien…

-Claro que me viene bien, tu tío está en su despacho trabajando y yo estaba viendo la tele, un aburrimiento. ¿De qué querías hablar?

-Te quiero contar un secretito. No me andaré con rodeos, he tenido un escarceo con tu amiga Eugenia.

-Te estas quedando conmigo.

-De verdad, no te miento.

-Cuéntame, cuanto tiempo.

-Hace ya mucho la primera vez.

-Que guarro y no me has contado nada.

-Ya lo estoy haciendo, jajaja.

-Y que has llamado, para… ¿Ponerme los dientes largos?

-No, para que veas que soy buen sobrino… ¿No te apetecería un trio?

-Eso ni se pregunta. ¿Pero ella quiere?

-Ella todavía no lo sabe, pero con los perversos que somos tu y yo…

-Jajaja, solo dime cuando y donde, dejare todo para estar.

-Pues ya te aviso, que voy a tratar de cerrarlo esta noche o mañana como muy tarde.

Yo casi todas las noches, siempre a partir de las doce de la noche normalmente, chateaba con Eugenia. Que ya me había dejado claro que quería verme otra vez, yo le daba largas siempre, la calentaba diciéndola cosas, pero no quedaba con ella. Quería que lo desease hasta el límite, para que hiciera lo que yo quisiese.

Tenía mi ordenador encendido y conectado al chat, tenía una sala privada, con un nick que ella sabía, como también sabia la clave para entrar. Esa noche antes de las doce se conectó, oí el sonido. Lo primero que me puso además de buenas noches, era que, si cortaba de golpe, era porque estaba su marido por ahí, que hoy estaba tardando en irse a la cama. Pero que no me fuera que volvería.

La noche anterior, habíamos tenido sexo telefónico, algo que ya estaba siendo habitual, ella apenas hablaba, era yo el que solía decir casi todo, menos cuando estaba a punto de correrse, que hablaba mucho y se oía como se corría. Pero ya me decía que eso no le estaba siendo suficiente.

– ¿Qué tal dormiste anoche, después de esas dos corridas?

-Bien, pero también muy “alterada” no me puedes tener así. Nos tenemos que ver en persona.

-Eso es muy fácil, depende solo de ti.

-Pues no se hable más, mañana.

-No, no, no… no es tan fácil, quien algo quiere algo le cuesta.

-Venga, ¿Que me va a costar?

-Recuerdas que la última vez que nos vimos, me dijiste que… “si haría cualquier cosa porque me follaras” yo me reí y tu muy indignada me contestaste “No me gusta que se rían de mí y si he dicho cualquier cosa, es cualquier cosa”

-Si lo recuerdo.

-Pues quiero que hagamos una cosa.

-No te hagas el interesante y suéltalo.

-Quiero que hagamos un trio. (No recibía respuesta, no se había salido porque veía que estaba en la sala, decidí esperar)

-Hasta me he sofocado, me esperaba de esa mente calenturienta cualquier cosa menos eso. No sé qué contestar.

-Pues muy fácil o un SI o un NO, fíjate que sencillo.

-Es que no me veo con dos hombres, es muy complicado, no me lo esperaba.

-Yo no he dicho con un hombre, aunque más adelante, quien sabe. Me refería aun trio con otra mujer.

-Toma ya, ahora hasta colorada me has puesto. Es que nunca me ha atraído una mujer. Y buscar una, tiene que ser más difícil, que buscar otro hombre. Yo a ninguna amiga se lo propondría. Menudo cortazo.

-Por eso no te preocupes, que la candidata la busco yo.

-Tienes respuesta para todo.

-Solo dime como te gustaría. (Nuevamente silencio)

-Espera ahora seguimos. (Vi cómo se salía de la sala de chat)

No veía que se conectara. Estaba tardando mucho, imagine o que estaba entreteniéndola Pablo su marido. También existía la posibilidad de que al marido le apeteciera algo y estaban enrollándose. Esperaría un poco más y si no desconectaría y mañana más. Paso un tiempo prudencial y apague el ordenador. Hice un par de cosas y me fui a la cama a dormir. Cuando ya estaba metido en la cama e iba a apagar la luz, sonó mi teléfono era Eugenia.

– ¿Ya te has dormido? (Hablaba bajito)

-Nooooooo… (Dije en bajito yo también)

-Jajaja, que malo que eres.

-Bueno me contestas algo o no.

– ¿Quién sería? O ¿Cómo es?

-Pues tengo dos candidatas. Una de tu edad y otra jovencita. Las dos con experiencia y las dos están muy buenas.

– ¿Qué edad?

-Eso da igual. Te tienes que fiar de mí.

-La jovencita (Lo dijo muy rápido, como avergonzada)

-Perfecto.

-Espera, solo dime una cosa, ¿Están solteras o casadas?

-La jovencita soltera la otra casada.

-Pues cambio, con la casada.

– ¿Y eso? Que tiene que ver el estado civil.

-Pues porque la casada, tiene que guardar la misma discreción que yo. La soltera y si es jovencita…

– ¿Te viene bien mañana? (No quería darle tiempo a pensar)

-Uuuuffff… vale.

-A las doce en punto. En mi casa.

-Allí estaré y ahora cuelgo, que Pablo puede aparecer.

Mande un mensaje a mi tía diciéndole la hora. Automáticamente me llamo por teléfono. Para decirme que le era imposible. Que pasado mañana si, que ahora no le daba tiempo a arreglar las cosas. No puedo cambiarlo, que se puede arrepentir, tu veras. Pues no puedo, mira que sea para otro día. Ya no le puedo decir nada. Pues es una faena, pero no puedo me dijo. La note disgustada.

Por la mañana cuando me levanté, lo hice con la intención de estar pendiente, para pillar a mi vecina o a su hija. Cuando de pronto me veo que tengo un mensaje. “Estaré a la hora, que diré que se me ha fastidiado una muela” era mi tía, ya me extrañaba a mí, con las ganas que le tenía a Eugenia.

Prepare todo tranquilamente. Esperaba que Eugenia no se arrepintiera y no apareciera. Bueno estaría mi tía. A las 11 llego mi tía. Venía con una sonrisa estupenda, pero venia vestida muy discreta y formal. Nos sentamos y hablamos, al rato se levantó y fue al baño, cuando volvió lo hizo completamente desnuda. Con cara de gata en celo, se sentó y abrió sus piernas, con voz muy dulce… “Solo un poquito” me acerqué y lamí su coñito, no hacía falta precalentamientos con ella, estaba muy mojada ya.

Me pare y me levante, me miro con cara de “rabia” pero no dijo nada. Nos dimos un beso y ella me dijo… “Sobrinito las alegrías que me estás dando. Lo que no pude conseguir yo, lo estas consiguiendo tu… cuanto te quiero” su voz era de estar muy cachonda. Ya habíamos hablado de cómo hacer para que no saliera corriendo Eugenia, mi tía esperaría en la habitación. Solo me recalco mi tía que no tenía toda la mañana. La entendí perfectamente.

Poco antes de las doce llamaron a mi casa, era Eugenia, se la veía radiante, cuando la di dos besos como saludo, me impregno de ese olor tan característico en ella. La notaba nerviosilla, con la respiración más agitada de lo normal. Venía muy guapa y atractiva. Pasamos al salón y aguanto la respiración, cuando vio que no había nadie allí, su cara cambio, la note como más aliviada, pero en seguida pregunto. Agarrándola por detrás y acercando mi boca a su oreja, después de mordisqueársela un poco, le dije entre susurros, que, desde ese momento, todo serian sorpresas… note como le dio como un escalofrió, su piel se erizo.

Besaba su cuello, lo lamia, mientras la tenía abrazada desde atrás, prácticamente no se movía, se fue relajando. Notaba como sus pezones crecían entre mis dedos, por lo que fui desabrochando su blusa. Ahora sí, ella pegaba su culo contra mí, moviéndolo con mucha habilidad, hasta que noto como crecía mi polla, entonces apretó su culo con más ganas.

Echo sus manos hacia atrás y por encima del pantalón, empezó a sobarme la polla con ambas manos. Y yo que ya la tenía totalmente sus tetas al aire, seguí tocando una y llevé mi mano a su pubis, por encima de su falda, ella se cimbreaba, poco a poco fui subiendo su falda, hasta meter mi mano entre sus piernas, cuando la noto se le escapo un gemido, que esta vez, no sé si por estar en mi casa, sonó bien alto. Desabroche su falda que cayó al suelo, luego quite su blusa del todo y desabroché su sujetador, quedo solo con unas braguitas de encaje de color negro, a juego con el sujetador.

Ya estaba preparada ahora sería más fácil. Cogí un antifaz que tenía para ese tipo de “juegos” y se lo puse, sabía que no podía ver nada, ella estaba muy sumisa, nerviosa, pero a la vez muy excitada. La fui llevando abrazada, como habíamos estado casi todo el tiempo hasta llegar a la habitación.

Mi tía estaba completamente desnuda, tocándose y cuando vio a Eugenia, sus ojos lo decían todo. Los pezones de las dos estaban totalmente en punta. Una por lo que veía me imaginaba y la otra por el contacto de mis manos y por el no saber, al tener los ojos totalmente tapados.

Le ayude a tumbarse en la cama, lo hizo lentamente, no decía nada, solo se notaba que su respiración estaba agitada, una mezcla de excitación y nerviosismo. Ate sus brazos al cabecero de la cama, la notaba expectante, mi tía no hizo ningún ruido en ningún momento, yo suponía que ella imaginaba que pudiera haber una mujer más allí, pero también podría pensar que no la había y que yo estaba dando morbo a la situación.

Lucia cogió una cosa parecida a una pluma y empezó a pasárselo, por su tripa, lo hacía con lentitud recreándose en la visión de ese cuerpo tan deseado. Ahora lo pasaba por sus pezones y Eugenia gimió, se movió bastante. Yo hacía señas a mi tía, para que aguantara que no se lanzara, ella movía su cabeza con disgusto. Termine de desnudarme y fue entonces al hacer algo de ruido, cundo Eugenia fue consciente de que había alguien más con nosotros.

Lucia también se dio cuenta y no lo pensó, se agacho y atrapo un pezón con sus labios, a las dos se les escapo un gemido. Ya se había desatado todo, tal como trataba de mover Eugenia sus manos, como movía su cintura, estaba clarito que le daba todo igual en ese momento. Me agaché y lamí el otro pezón, ya no se cortó… “Que fantástico… como me estáis poniendo. No me quitéis el antifaz no quiero saber quién es, pero no paréis… uuuhhhmmmmmm…”

Mi tía mientras llevo una mano a su coñito, sin quitarle las bragas metió su mano y empezó a tocarla, solo se le oía a Eugenia, pidiendo que siguiéramos, que no paráramos. Ahora Lucia se fue bajando, pasándole la lengua por su tripa, con sus dos manos empezó a quitarle las braguitas y Eugenia levanto un poco el culo, para facilitárselo. Una vez que se las quito, le coloco una almohada debajo de su culito, para que el coñito quedara elevado y empezó a comerla el coñito, follandola a la vez con sus deditos.

Qué barbaridad, como se movía. Yo mientras tanto la bese en la boca, que me la comía desesperada, con mucha pasión y calentura. Algo me decía, pero de lo excitada que estaba no llegaba a entenderla, hasta que en alto me pidió que le acercara la polla. Se la puse cerca de sus labios y ella se estiraba para pillarla con su boca. La hice rabiar un poco, pasándosela por sus labios, hasta que dejé que la metiera en su boca. Esta vez que bien lo hacía, se notaba lo cachonda que estaba.

Aparto su cabeza un momento y pude ver como se corría de una forma desmedida, nunca la vi así, estaba gozándolo plenamente. Cuando se tranquilizó un poco mi tía se acercó y la beso morbosamente, ella se dio cuenta de que no era yo y tuvo unos segundos de reticencia, pero unos segundos, porque enseguida participo de tan extraordinario beso. Qué manera de comerse la boca, de cómo sus lenguas se encontraban y se rozaban, con que ansiedad lo hacían.

Mi tía me indico que me la follara en la posición que estaba, cuando Eugenia noto mi polla rozando su coño, me dijo… “No lo pienses, métela ya, que estoy haciendo lo que querías, pero métela, cumple…” se quedó a medias porque se la metí de golpe, solo se oyó… “SIIIIIIIIII… SIIIII… ESO ES…” Lucia tocaba sus tetas y agarraba sus pezones, mientras yo embestía lentamente pero profundamente.

Lucia se fue colocando para colocarse de tal manera que su coño quedara a la altura de su boca. Imagine que tardaría en decirse, pero cuanto me equivoque, podía ver su lengua buscando el coñito de mi tía, que cunado noto los primeros lengüetazos de su amiga, su cara se desencajo de placer. Tenía cerrado los ojos completamente, como saboreando el momento.

Me acerqué sin dejar de follar a Eugenia y la bese, abrió la boca y me beso de la misma forma apasionada que tuvo con Eugenia. Le hice señas para que quitara el antifaz de Eugenia, me sonrió y con su “malicia” característica, paso sus manos hacia atrás y al momento tiro el antifaz a un lado. Eugenia con la posición de Lucia no podía saber quién era, pero luego vería la cara que ponía.

Mientras miraba a mi tía gozar, ella me miraba y no podía disimularlo, estaba disfrutando plenamente. Eugenia empezó a aumentar sus movimientos, agarre bien sus caderas y empecé a follarla con más ímpetu, golpeándola bien con cada embestida y poco después se corría nuevamente de una manera portentosa.

Yo seguí moviéndome quería correrme, ya que el tiempo que teníamos era muy ajustado, no quería quedarme a medias. Mi tía abrió los ojos de forma desmesurada y se corrió estruendosamente. Lo que hizo que me pusiera más caliente y me corrí mirando su cara de satisfacción. Ahora llegaba el momento de ver la cara de Eugenia. Mi tía se fue a quitar y la dije que esperase, me quite yo y después se quitó ella.

La cara de Eugenia no fue de extrañeza o si lo fue, no la que esperaba yo, miro a mi tía fijamente y con una sonrisa…

EUGENIA-Ni imaginármelo. No el que te vayan las mujeres, que eso lo sospechaba desde hace mucho. De que pudieras ser tú, su tía. Y yo creía que lo mío era… FUERTE… jajaja.

LUCIA-Pues que sepáis que me he quedado con ganas de más. Estas cosas se planifican con más tiempo… jajaja.

EUGENIA-Tu sobrino que me ha liado… que si no…

LUCIA-A mí también me lio…

YO-Nadie os lio, que sois muy cachondas, por no decir “golfas” o “muy putas”

LUCIA-Tu siempre tan poético… jajaja

EUGENIA- ¿Esta situación no os da un poco de corte?

YO-A mi ningún corte.

LUCIA-Jajaja… si yo te contase, te escandalizarías.

EUGENIA- ¿Mas?

YO-Debe ser la genética, no te asustes, somos muy lujuriosos, por ser fino.

LUCIA-Lo importante, este sábado decimos a nuestros maridos que tú y yo nos vamos de compras, que nos quedamos a comer por ahí y… nos ¿Venimos aquí?

YO-Por mi perfecto.

EUGENIA-Quiero reflexionar un poco y además este fin de semana, seguro que “físicamente” no podré, ¿Me entendéis?

LUCIA-Hija, para decir que te viene la regla, no hace falta ser tan fina. Bueno pues tú decides… pero eso sí, si decides que sí, avisarme con más antelación.

Se fueron y todos quedábamos pendientes de lo que decidiera Eugenia. Yo sabía, bueno, o lo tenía muy seguro, que conmigo si repetiría, la duda estaría con mi tía. Porque si antes no había tenido relaciones con otra mujer, ahora y los próximos días, estaría dándole vueltas a su cabeza.

Por la noche volví a chatear con la pareja misteriosa. Poco hablamos, porque nada más empezar, me dijo que si me venía bien ese sábado noche para conocernos. Yo como no podía ser de otra manera dije que sí. El sitio elegido para quedar fue en Benidorm, no me venía muy bien, pero acepte, no quería que se estropease la ocasión, así sabría si eran ellos. Le dije de vernos por cam o por una foto, pero no hubo manera, me dijo como irían vestidos y yo hice lo mismo.

El sábado llegue casi dos horas antes, quería ver el sitio. Era un pub que estaba junto a otros, era el que más tranquilo se veía de todos. Vi que la clientela era gente de mediana edad y la mayoría tenía pinta de extranjeros, cosa muy normal en esta localidad.

Para hacer tiempo di un paseo por los alrededores, que, aunque estaba cerca de Alicante, no lo había visitado antes. Luego entré en un sitio a cenar algo y fui hacia el lugar acordado. Llegué media hora antes, había bastante gente, escogí una mesa, desde la que podía ver bien la entrada, paso el tiempo y no aparecía nadie vestido de la forma que me dijeron. Mientras esperaba dos parejas de alemanes, se dirigieron a mí, entendí que me preguntaban si se podían sentar en mi mesa, todo estaba muy lleno, como ya creía que no vendrían, me encogí de hombros y debieron de entender que sí, se sentaron.

Pasado un rato, nos reíamos los cinco, tratábamos de entendernos por gestos, con un mal castellano y un poco más con inglés. Eran unas parejas que estaban entre los 40 y 50. A ellas que eran dos mujeres que estaban muy bien, dos mujeres con algún kilito de más, pero esos kilitos en los sitios ideales, entre ellos en sus dos inmensas tetas. Ellos me dejaron alucinados, en poco tiempo se bebieron toda la cerveza del mundo y tomaban coñac como si fuera agua, mezclaban las bebidas. Y yo con un refresco. Ellas bebieron bastante menos, fueron bastante más comedidas.

Salimos a bailar ellas dos y yo. Los tres aprovechamos para rozarnos todo lo que quisimos y más. No entendía lo que hablaban entre ellas, pero me miraban y se reían, sobre todo cuando notaban el empalme que ya llevaba. Se me olvidaba ellas se llamaban Marion y Anke. Las dos cada vez eran más descaradas, pero la que más Marion.

Cuando paramos de bailar y nos fuimos a la mesa, íbamos en fila india, primero Anke, luego Marion y después yo. De sorpresa Marion echa la mano hacia atrás y me palpa todo mi paquete y me agarra con fuerza la polla. Para seguir luego como si no hubiera pasado nada.

Una vez sentados ellas se decían algo al oído y se reían. Anke estaba más cerca de mí y notaba como Marion le decía cosas al oído y también algún que otro codazo. Cuando noto estaba vez la mano de Anke tocarme, pero toco y la saco como si le hubiera dado calambre, para decirle algo a su amiga y volver a reírse. Me levante y me fui al WC, cuando salía de él, me encontré con Marion, que me hacía señas de que me acercara, fui hacia donde estaba ella, cuando estaba cerca de ella, se dio la vuelta y fue hacia una zona más apartada y con menos luz.

Se paró y se dio la vuelta, menudo beso que me plantifico, que violenta que fue. Y qué manera de tocarme, yo ala tocaba y ella decía cosas que no entendía, logro desabrocharme el pantalón, se agacho y cuando vio mi polla dijo algo, pero tampoco supe lo que decía, la empezó a chupar de una manera lujuriosa y muy excitante. Se la metía hasta la misma garganta, que gozada, si seguía así me correría. No sabía cómo avisarla, intentaba quitarla, para hacerle alguna seña, pero no había manera, me corrí de una manera brutal. Ella era como si se hubiera acoplado y ni respiraba. De pronto oigo como una escandalera en el pub, va subiendo de tono. Aparece un camarero y me dice… “Tío, márchate que el marido de esta y otros te están buscando…” ella se levantó y veo que va hacia donde su marido y señala hacia donde estoy yo. El camarero que lo ve también, me dice que vaya con él y atravesamos una puerta que abrió con una llave, luego me dijo que saliera por una puerta, así lo hice y salí a la calle.

Fui hasta mi coche y cuando pasé con el, cerca del pub, vi un montón de hombres en la calle gesticulando. Por lo que se ve no era bien recibido allí.

Me fui a dormir y tenía claro que ya no chatearía mas con ese impresentable, me hizo ir a Benidorm para nada. Antes de acostarme vi que el ordenador me lo dejé encendido. Cuando fui a apagarlo, vi que tenía un e-mail. Era de el del chat.

Lo abrí, mas por curiosidad que por otra cosa. Me avisaba de que por motivos que ya me contaría, no podían acudir a la cita. Mire a la hora que había sido enviado y había sido con tres horas de antelación a la hora acordada. Al irme tan pronto, no pude revisar el correo por si pudiera haber sucedido algún contratiempo, es que ni lo pensé.

Veríamos en la próxima conexión la excusa. Pero se acabaron las tonterías, ahora marcaria yo también mis condiciones

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