Frente a la Ventana del hotel

Era sábado un día cualquiera en una semana cualquiera, la diferencia es que yo no era un hombre cualquiera. No me considero un sujeto importante, pero si tengo una vida fuera de lo común. Yo creo que se debe a mi trabajo, soy fotógrafo, no de los que hacen paisajes o arte, capto la figura humana. Por lo que estoy acostumbrado a ver personas con escasa ropa o sin ella. Pero no se porque, estaba conmocionado con lo que veía ahora. Frente a mi. Frente a esa bendita ventana del bendito hotel en el que me hospedo por cinco días más.

No era algo común de ver, frente a mi, en el hotel de al lado daba justo al balcón, algo común tomando en cuenta que las ciudades tienen cada maldito edificio pegado a otro, pero esto no era algo común. Si tan solo puediera… a eso me refería, frente a mi estaba una mujer algo común, de cuerpo esbelto y cabello largo y ondulado. La diferencia es que estaba tomando el sol, desnuda. Eso era lo anormal, en una ciudad, en medio de ella, rodeada de personas que podían observarla. Al parecer no le importaba.

Sin dar crédito a lo que miraba, observaba como su mano derecha bajaba hacia el sur, y veía como comenzaba a acariciarse justo ahí, creí estar alucinando, una peli porno enfrente sin tener que pagar, ni ver anuncios molestos. Esa chica me estaba dando todo un show y ni corto ni perezoso tome una silla y me acomode a ver el resto. Sus manos acariciaban sus costados ascendiendo lentamente hasta sus senos y deteniéndose en ellos, dándole caricias expertas presionando en las puntas y con la cabeza hacia atrás y la boca completamente abierta. Una de sus manos avanzaba lentamente hacia su abdomen y mi mano sin dudarlo imito su gesto.

Diablos, era como estar con ella pero sin estarlo, su mano y la mía llegaron al objetivo, de seguro el de ella era blando y caliente, el mío también estaba caliente y húmedo pero estaba duro y listo. Deslizaba mis manos desde adelante hacia atrás igual que la chicha, el ruido de los automóviles al pasar por la avenida evitaban escucharla pero sabía, que ahora eran gemidos por su expresión y por el tono de su rostro.

Mis manos sin dudarlo, con mas entusiasmo presionaban desde la base hasta la punta. La mano de ella se perdía entre sus muslos, mi corazón latía mas fuerte, sus jadeos se perdían en el ruido estridente, los míos por gual.

Su velocidad aumentaba, la mía también, sentía que iba a explotar, su expresión era mas tensa, su espalda se arqueaba, mis manos iban mas rápido, mas y mas y mas,no era suficiente, quería mas, ella también así lo quería. Podría jurar que las manos que me acariciaban no eran las mías y casi podía decir lo mismo con ella.

Todo iba rápido y precipitado, aprete la mandíbula y mi gesto se endureció apenas lo contenía, y entonces lo inevitable paso, sentí como la sangre se me concentraba en mi miembro, se ponía caliente y mas tieso, sentía la liberación y un placer prohibido y luego sentía la humedad correr por mis manos.

Levanté la vista y entonces me quede de piedra, ella al parecer también había llegado pero de un momento a otro en el que me corría desapareció. Por mas que trate de verla, solo estaba la silla en donde estaba semi-acostada. Pero ni rastros de su ocupante.

Decepcionado, entre en la habitación, me dirigí al baño y decidí darme una ducha.

Perdí la noción de tiempo pero un toqueteo en la puerta me hizo volver. Gire la llave del agua caliente y salí poniendome una toalla en las caderas para dirigirme a la puerta, solo un sobre de color blancoy alargado que venía sin remitente. Lo tome entre las manos y abrí la puerta. Nadie fuera. Me apoye en la puerta nuevamente cerrada y abrí el sobre sin saber que me encontraría dentro. El misterio era mas grande por lo que al encontrar ese pequeño papel doblado en 4, supe lo inivitable.

“Habitación 115b. ¿Por qué a través de la ventana y no directamente?”

By Gatubela.

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