Fui infiel y me encantó

Mi nombre es Raquel y tengo 40 años. Soy de baja estatura, 1.61 metros, piel trigueña, ojos color aceituna y como a la mayoría de las “Chaparras” la naturaleza me compensó la estatura con un cuerpo bien formado Me casé joven, a los 18 años y tengo dos hijos varones en plena adolescencia.

Los primeros años de mi matrimonio me dedique a mi marido, pero al nacer los hijos “Me multiplique” y como lo hacemos todas las mujeres me convertí en mamá de tiempo completo, esposa, compañera y ardiente amante. Estoy muy lejos de ser una mujer abandonada, al contrario, me puedo definir como una mujer muy bien atendida ya que mi marido cumple conmigo de manera muy estricta aquel viejo y vulgar refrán que reza “A la mujer hay que tenerla, bien comida, bien vestida y bien cogida” y a mí me encanta corresponder en lo último manteniendo mi figura, cuidando mi piel y en especial fortaleciendo los músculos de mi pelvis con el diario ejercicio en el gimnasio.

Por lo antes dicho, reconozco que sería muy injusto de mi parte pretextar abandono en lo que decidí hacer y que a continuación narraré

En una ocasión al salir del gimnasio encontré detenida con el limpiaparabrisas de mi camioneta una rosa acompañada de una nota, al leerla decía “Eres muy linda, me gustaría conocerte” sonreí convencida de que era de mi esposo ya que el gimnasio le queda de paso a su oficina y de seguro se estaba dando un tiempo para jugar conmigo a ser infiel, algo que habíamos hecho varias veces escribiéndonos correos como si fuéramos desconocidos y al cabo de algún tiempo de flirtear por internet nos citábamos para terminar en un hotel.

Al día siguiente al salir del gimnasio encontré una nueva flor con su respectiva nota que decía “Te juro que me encantas, eres la mujer más atractiva que he visto, dame la oportunidad de tratarte”. No le di importancia, entré a la camioneta y me fui a casa. Por la noche y seguramente a causa de mi indiferencia hacia las notas mi marido buscó involucrarme en el juego al decirme

-Leí que son más infieles las mujeres maduras que las jovencitas, ¿Qué piensas de eso?

-Tal vez ya que es cuando una se pasa sola todo el día… Sin embargo no se puede generalizar en eso, recuerda que todos somos diferentes y cada cabeza es un mundo.

-No estoy dando por cierto lo que leí, solo me gustaría saber si la rutina y la soledad con la que pasas el día te hace pensar en tener una aventura

-Sí lo he pensado, pero una cosa es pensarlo y otra hacerlo

-¿Y la tendrías?

-Mira amor, después de tantos años y a pesar de estar satisfecha con lo que una tiene siempre brota el deseo de conocer algo nuevo…Así que siendo muy honesta contigo te diré que sí me gustaría tener una aventura, pero por nada del mundo arriesgaría mi matrimonio.

-Eso no… Me refiero a arriesgar nuestro matrimonio… Entre nosotros existen lazos muy fuertes que nos unen, el amor, los hijos, muchos años juntos… Lo que nos une como pareja no creo que una aventura te haga olvidarlo

-¿Debo entender que no te importaría que la tuviera?

-No amor, no me importaría…Sin embargo no me gustaría enterarme de que me fuiste infiel, así que si un día lo eres, se discreta y jamás me lo digas.

-De acuerdo

Respondí aceptando que las nuevas reglas del juego serían coger y callar. Sin embargo al recordar todas nuestras aventuras imaginarias pregunté

-¿Y por qué te pones tan cachondo cuando imaginas que lo hago con un desconocido?, incluso me has dicho que quieres verme en la cama con otro

-No lo sé, tal vez sea una perversidad masculina, solo imaginar cómo te lo hacen, pensar en otro dentro de ti haciéndote gemir de placer y al final ver su semen escurrir fuera de tu vagina ¡me excita!

Convencida de que él buscaba distraerme de mi rutina inventando un nuevo juego con las notas en mi camioneta decidí hacerme del rogar para que él no pensara que lo había descubierto, así que durante tres o cuatro días fingí desinterés pero él siguió poniendo en el parabrisas flores y notas diciéndome lo mucho que le gustaba y su deseo de conocerme. Fue a la semana siguiente cuando en su nota descubrí su molestia la cual pretendió ocultar con un cierto toque de súplica al escribirme “No seas así, entiende que me gustas, te quiero conocer, acepta, no tienes nada que perder ¡Por favor mujer!”.

Sabía que se aburriría de mi indiferencia, así que para evitarlo al día siguiente al bajar del auto dejé en el parabrisas una nota diciendo “Escríbeme para ponernos de acuerdo en donde nos podemos ver” y dejé mi dirección de correo. Al salir de mi ejercicio matutino él se había llevado mi nota dejando en su lugar la rosa con su respuesta que decía “Gracias preciosa, solo le pido a Dios gustarte” Reí al leerla, pensando en que con sus métodos mi esposo no podría convencer a ninguna mujer, era la cosa más estúpida que había leído, ¿A quién se lo ocurriría pedirle a Dios que le haga el milagro de acostarse con una mujer casada?

Mientras conducía de regreso a casa reí al pensar en cómo sería la oración “Señor te pido que Raquel me de las nalgas, quiero meterle la verga.. Gracias Señor” Al llegar a casa lo primero que hice fue meterme a internet, por más de una hora estuve navegando solo para revisar continuamente mi correo pero no recibí ningún mensaje, fue hasta después de las 6 de la tarde que recibí un correo de un tal “Charly Red” diciendo “Mañana te busco en el gimnasio para que me conozcas”.

Era mi turno de mandar en el juego, así que le escribí “No me busques, mi esposo es muy celoso y pasa por el gimnasio todos los días yo te aviso cuando y donde nos podemos ver”. Reí al imaginar la cara de mi esposo al leer mi correo, pero si quería jugar a las infidelidades le haría sentir que estaba dispuesta a serlo lo que sin duda lo pondría muy nervioso, máxime cuando le pedí que solo nos comunicáramos por correo ya que mi esposo revisaba mi teléfono y mis redes sociales

Varios días nos escribimos y como era lógico comenzaron los correos cargados de intenciones sexuales, buscando hacerlo sentir que era realidad le escribí “Espera que haya oportunidad y me podrás tener desnuda en la cama”, él respondió “Eso sería la locura, quiero estar dentro de ti, disfrutando de tu ardiente humedad” y cuando él tocó el tema de usar condón yo le escribí “Estoy operada cariño, así que no voy a dejar que me niegues el placer de sentir tu semen quemando mis entrañas” él respondió “¡¿EN SERIO?!”, y yo solté la carcajada al imaginar con gran malicia los celos que le estaba provocando.

Pasó más o menos una semana y un día al salir del gimnasio cuando caminaba hacia mi camioneta un muchacho se bajó de un auto que estaba estacionado y caminó hacia mí, yo por instinto me regresé con la idea de entrar nuevamente al gimnasio pero él me gritó

-¡Espera!

Al notar que usaba la ropa deportiva con el logo del gimnasio me detuve, él se acercó y estirándome la mano para saludarme me dijo

-Hola preciosa, me llamo Carlos y soy tu admirador de las rosas y las notas en tu auto, Charly Red es mi correo

Quedé petrificada al notar que no era un juego, lo recorrí con la mirada, era muy joven, tal vez 20 años, posiblemente de 1.80m o más de estatura, guapo y con un atractivo “cuerpo de gimnasio”. Sentí terror y por mi mente pasaron mil y una ideas, desde un posible secuestro o chantaje, hasta que mi marido lo había mandado para probar mi fidelidad. En medio de mi desconcierto le di la mano diciendo.

-Raquel

El sin soltar mi mano me dijo

-Te invito a desayunar

Yo quité mi mano de la suya y respondí

-No, hoy no, hoy llevo prisa

El caso es que “huí de la escena del crimen” y pasé la mañana pensando en todos esos mails que le había yo escrito y arrepintiéndome de haberlo hecho… Molesta conmigo misma y temerosa de que fuera un plan de mi marido busqué aclarar las cosas haciéndole saber que al estar enterada de su plan yo había buscado ponerlo celoso, así que esa noche le dije

-Mandaste a alguien a seducirme para saber si te soy infiel

Me miró con cara de sorpresa, como preguntándose “¿A ésta que le pasa?” reacción que sin duda me demostraba que no sabía nada del asunto y después de unos segundos en que me miró en silencio respondió preguntando

-¿Tomaste algo o que bicho te pico?

Reí y cuando le iba a responder él me interrumpió para decir

-Qué estupideces se te ocurren Raquel, ¿Qué no tienes nada que hacer?… Cuando un hombre duda de su mujer, la enfrenta o la manda a la mierda, solo los imbéciles contratan detectives o gigolós para comprobarlo… Ya lo único que me falta es que inventes que les hice pruebas de ADN a los chicos para asegurar que son mis hijos.

-No te pongas así amor, era solo una pregunta

Enojado me respondió

-¡Esa no era una pregunta Raquel, era un reproche sin fundamento!

-Te juro que era una pregunta amor

Respondí avergonzada y él dijo

-¡NO!… Y esta es la respuesta a tu estúpida pregunta

Quedamos en silencio mirando el noticiero en la TV y cuando se preparó para dormir, me dio un beso en los labios y agregó más calmado

-Entiende que te amo, que eres la mujer de mi vida y no una vagina en exclusiva…No te celé de joven cuando uno se siente dueño y no compañero de la otra persona. Así que dime tú si a estas alturas de nuestro matrimonio me voy a desgastar en esas tonterías.. Por favor Raquel.

-Tienes razón….Te amo

Le dije y nos dormimos

Al día siguiente no fui al gimnasio y los mails de Carlos no se hicieron esperar preguntándome si estaba enferma o si de plano no lo quería ver, me decidí a ser directa y le escribí

-“Te escribí esos correos suponiendo que eras mi esposo. No los supongas ciertos, fue un error, un grave error y te ofrezco una disculpa”

El respondió

-“Son cosas que pasan en Internet preciosa, así que olvidemos los correos y dame oportunidad de conocer a la mujer”

-“No Carlos, te soy honesta, esto no me gusta nada, un chico como tú buscando a una mujer de mi edad me parece muy raro y peligroso”,

-“Así lo entiendo, pero si me dieras la oportunidad de explicarte en persona lo entenderías, acéptame una invitación a comer o a cenar”.

Mi respuesta fue

-“A desayunar, donde yo diga”

El aceptó mis condiciones y así fue como quedamos en desayunar en un lugar concurrido al salir yo del gimnasio que es la hora de mayor afluencia de comensales.

Cuando llegué al restaurante él ya estaba dentro, se puso de pie para saludarme y nos sentamos uno frente al otro, de inicio me confesó que todos los días cuando él salía del gimnasio yo llegaba y agregó

-Desde la primera vez que te vi me sentí atraído por ti, eres la mujer más atractiva que he conocido… Me gustas Raquel y no puedo hacer nada por evitarlo

-¿Y supones que yo tampoco puedo hacer nada al respecto?

-Te puedes levantar y mandarme al demonio, pero eso solo te convertiría en la mujer más atractiva y grosera que haya conocido.

-¿O sea que no das opción?

-Puedes aceptar que me gustas y platicar conmigo

-Está bien, platiquemos

Conforme platicábamos mi opinión fue cambiando y mis temores desapareciendo, era un chico muy agradable…Me dijo que tenía 23 años, que estudiaba en una universidad privada, noté que su vida era muy apegada a su familia, incluso me enseñó una foto de su novia. Por prudencia yo no comenté nada en relación a mi familia, ni donde vivía y mucho menos le enseñé fotos, solo le comenté mi edad, que era casada y con dos hijos adolescentes, al salir del restaurante me acompañó a mi camioneta, me abrió la portezuela y antes de subir busqué terminar con su locura diciéndole

-No lo entiendo Carlos, tienes una novia muy linda, además estoy segura de que puedes tener a la chica que tú quieras… ¿Sabes a lo que me refiero?

-Sí

-Entonces ¿Por qué me buscas a mí?

-No lo sé, me atraes y ahora que me sentí tan a gusto contigo quiero seguir viéndote, solo quiero que seas mi amiga.

-¿Tu “amiguita”?.. Ahora lo entiendo… Te sabes un chico atractivo y supones que una mujer madura como yo es presa fácil para llevarla a la cama…Pero déjame decirte que estás muy equivocado

-No me juzgues tan mal, que no se trata de eso Raquel

-No insultes mi inteligencia Carlos, cuando ves a una persona y te gusta, la buscas por dos razones, para enamorarla o para seducirla y no creo que busques enamorar a una mujer 20 años mayor que tú… Por lo cual deduzco que es lo segundo…

No respondió, solo me miró y yo le dije

-Ya ves que tengo razón… Si las mujeres sabemos muy bien lo que ustedes buscan en nosotras, además ninguna llega a mi edad sin haber lidiado con todo tipo de mentiras, propuestas y engaños de los que viven buscando aventuras.

Nos quedamos viendo a los ojos, tenía una mirada tan dulce que logró ponerme nerviosa, así que me subí a la camioneta, cerré la puerta, él con los dedos me tocó en la ventanilla y al bajar yo el vidrio se descaró preguntando con temor

-¿Aceptarías?

-Ni lo pienses

-Perdóname, no te quise ofender

-Ninguna mujer se ofender por eso Carlos, al contrario, cuando lo hacen de forma respetuosa es una halago, a todas nos gusta sentirnos deseadas y créeme que admiro tu honestidad al pedirlo… Pero entre eso y aceptar acostarme contigo hay una gran diferencia. Vamos a dejarlo así Carlos

-¿Cómo?

-Como conocidos de gimnasio ¿Te parece?

-¿No puede haber nada más?

-No, y no insistas Carlos

Me dio un beso en la mano, le sonreí y me retiré. Pasé la mañana pensando en él, yo sabía que insistiría y no me importaba ya que al fin y al cabo creo que todas en buena medida estamos acostumbradas a eso, sin embargo… ¡Demonios!.. ¿Cómo explicarlo?… ¿A qué mujer no le gusta que le digan que es hermosa?, ¿Qué mujer no se siente halagada al saberse deseada?, el asunto es que cuando una llega a los 40 y recibe una propuesta de un chico tan atractivo, el halago se convierte en tentación.

Por supuesto que no hablamos de relaciones serias, al contrario yo estaba muy consciente de que su única intención era llevarme a la cama, pero precisamente esa intención era lo que me hacía sentir joven, sensual y deseada, sentimiento que como bien decía mi esposo termina siendo devorado por el tiempo, la rutina y la costumbre.

Mientras me duchaba y enjabonaba mi cuerpo afloró mi vanidad femenina ya que pensé ¿Y cómo culparlo? si soy la candidata perfecta, bella, con buen cuerpo, casada y discreta”. Al salir del baño, me movía desnuda frente al espejo de la recámara para observarme y seguir auto estimulando mi vanidad al pensar “La verdad estoy bastante bien, tengo un bello rostro, pocas arrugas, lindos pechos, nalgas redondas y firmes, vientre plano, cintura bien delineada, piernas muy bien torneadas, mi piel sigue suave y tersa. Es lógico que siga provocando deseo y el deseo mueve al mundo, incluso el amor nace del deseo, ¿Qué hombre pretende a una mujer que no le gusta?… Y como era lógico, por la nochesatisfice la lujuria de mis vanidosos pensamientos disfrutando de mi esposo como si fuéramos recién casados

En un principio Carlos y yo nos saludábamos cuando yo llegaba al gimnasio y después de algunas semanas él cambio su rutina para entrenar a la misma hora y al terminar de ejercitarnos, platicábamos mientras bebíamos un jugo en el “Snack” del gimnasio y cuando él lo hacía vistiendo solo unos shorts me era imposible no admirar su bello y bien formado cuerpo Con el tiempo nos comenzamos a saludar y a despedir con un beso en la mejilla y muy a pesar de la diferencia de edades y de sus continuas insinuaciones a las que siempre me negaba amablemente terminamos siendo buenos amigos

Un día en que yo tomaba un café con Tania, mi amiga de la infancia, por coincidencia él llegó al restaurante, se acercó a nuestra mesa, después de saludarnos me miró, se sentó junto a mí y puso su mano en mi pierna sobre la media cerca de mi rodilla y me dijo

-Es la primera vez que te veo usando vestido

-Me disfracé de mujer

Respondí bromeando y no hice nada para que quitara de ahí la mano, los escasos cinco minutos que permaneció con nosotras no dejó de acariciar dulcemente mi rodilla y parte de mi muslo, cosa que no me molestó más bien me gustó ya que me hizo sentir, digamos que especial para él .Cuando se retiró de la mesa Tania me dijo

-¿Qué guapo muchacho? ¿Quién es?

-Un compañero de gimnasio

-¿Hacen gimnasia en la cama?

-¿Cómo crees?…

-Pues no lo parece, él no pudo ocultar su deseo y tú bien que te dejas querer

-¡Por favor!.. Podría ser mi hijo

-Pero no lo es

-Porque esperé cuatro años sin embarazarme y solo me refiero a la diferencia de edad

-Más a mi favor, tú pones la experiencia de la madurez y él pone la energía de la juventud… Te ha de dar unas cogidas de ensueño… Realmente te envido tiene unas nalgas divinas, además con tanto ejercicio debe tener una herramienta para enloquecer a cualquiera…

Me acerqué a ella y le dije en voz baja

-Baja la voz que te va a oír la gente…. Te juro que no hemos hecho nada

Y ella también en voz baja me respondió

-Pues yo no creo que seas tan pendeja, pero si eso es cierto ya va siendo la hora de que hagas algo.

-¿Cómo crees?

-Yo si lo dejaba meterme lo que tiene por donde le diera la gana

-Ya cállate, no hables de eso

-Si te molesta la verdad, aprende a disimular

No respondí y cambié la conversación pero al salir del restaurante, ya en el estacionamiento, Tania regresó al tema diciendo

-Dime la verdad Raquel ¿Ya te acostaste con ese muchacho?

-Por supuesto que no

-¿Pero lo piensas hacer?

-El me lo ha pedido pero si acepto de seguro se enteran todos en el gimnasio

-Vaya, vaya,…. O sea que eso es lo único que te detiene.

-Bueno no… está mi esposo, mis hijos

Ella rió en plan de mofa y agregó

-Raquel, Raquel, Raquel… Te mueres de ganas, así que como dicen los gringos “¡Just do it!” que en correcto español significa “Deja de hacerte pendeja y cógetelo”

-¡Por favor!

-Lo digo en serio, esas cosas son como el matrimonio, no se deben de meditar, simplemente se hacen y después se sortea lo que venga… ¿Quién carajos se casaría consciente de todo lo que el matrimonio conlleva?… ¿Te has preguntado cuantas de nosotras, me refiero a las cuarentonas, no quisieran volver a sentir la vitalidad, la firmeza y la pasión de un chico de 20 años?

-No muchas

-¡No seas hipócrita!… La respuesta es ¡TO-DAS!… ¡Todas Raquel! y no lo puedes negar. No sé la razón, pero a nuestra edad las mujeres nos volvemos muy cachondas, como fieras en celo, ansiamos una penetración firme, dura y prolongada ¿Y que nos dan nuestros maridos?

-En eso tienes razón, pero debemos entender que todos envejecemos, no esperes en un hombre de casi 50 las cualidades de un jovencito

-Claro que no, pero ¿Porque desperdiciar la oportunidad cuando se te presenta?… Entiende que él se puede coger a la que quiera y tú ya no amiga. Eres algo así como un capricho para él y te aseguro que cuando se canse de tu indiferencia, te va a mandar al demonio, no te va a rogar toda la vida… Además ¿Quién se va a enterar?, no creo que él o tú lo publiquen o suban sus fotos cogiendo al Facebook…. Bien se dice que “Abierta la entrada a la cueva, nadie sabe que oso entra en ella” y como eso no se desgasta no creo que tu marido lo note

Reí de su ocurrencia y le dije

-¡No seas ridícula Tania!… Mejor olvidemos el tema

-Haz lo que quieras, pero te aseguro que lo pasarías mejor tú que él.

Respondió molesta y al despedirse con un beso en la mejilla insistió diciendo “No pierdas la oportunidad Raquel”. Me fui a casa y el resto del día lo pasé pensando en que Tania tenía razón, tenía deseos de hacerlo pero no dejaba de pensar en todo lo que vendría después. Los posibles escenarios “post-infidelidad” con mi marido y mis hijos hacían que el terror me dominara

Días después al salir del gimnasio mientras caminábamos a nuestros autos, Carlos me dijo

-Mañana no vengo al gimnasio

-¿Por?

-El entrenador me cambió la rutina poniéndome un día de descanso a la semana, pero quiero verte, si te invito a desayunar ¿Aceptas?

-Sí, pero sería como a las diez, primero tengo que atender a mi trío de hombres que no saben freír un huevo, organizar las cosas en casa, bañarme y vestirme para ir a un restaurante… No creo que te guste que otra vez vaya en pants y tenis

-Podrías ponerte una minifalda

Reí y con voz sensual le dije

-Como que ya no tengo edad para vestir así ¿No crees?

El notó el tono de mi voz y fue directo

-Al contrario, en minifalda y sin medias, te juro que no me resistiría

No pude evitar coquetear y sonriendo pregunté

-¿A que Carlos?.

-A llevarte a un hotel… Quiero tenerte desnuda en mis brazos y hacerte el amor por horas, quiero que seas mía, quiero ser tuyo Raquel…Ya no puedo vivir soñando

-¿Soñando? ¿En qué Carlos?

-¡En eso!… Que te vistes muy sexy para que te lo pida y terminamos en un hotel haciendo el amor apasionadamente

-Vaya… De lo que no tengo la menor duda, es que eres tenaz

-Por favor Raquel, te juro que estoy desesperado por tenerte

Levanté las cejas en un gesto de admiración y no respondí, solo le di un beso en la mejilla rosando sus labios y dije

-Nos vemos mañana a las 10 en el centro comercial

-Sin medias

-Pero con pantalones

Algo dijo, pero no lo escuché pues ya me había subido a mi camioneta, di marcha observando por el retrovisor que él permaneció ahí de pie viendo como me alejaba seguramente tratando de digerir mi nuevo rechazo… Yo pasé el día pensando, más bien dudando sobre su propuesta, mi lugar de esposa y madre pesaba más que la gran tentación de experimentar algo nuevo, pero no dejaban de ser ciertas las palabras de Tania cuando me dijo, “….No te va a rogar toda la vida” y el habérmelo pedido sin rodeos me hacía suponer que había sido la última vez

Al día siguiente después de darles de desayunar y despedir a mi hombres me metí a bañar, me maquillé, elegí una lencería de encaje, me puse unas medias y un vestido arriba de la rodilla, le expliqué a la señora del servicio que iría a una reunión con unas amigas y salí al garaje, al subir a la camioneta me quite las medias, las metí en mi bolso, y me dirigí a mi cita convencida de lo que iba a hacer.

Cuando llegué al centro comercial donde está el restaurante que habíamos elegido, lo vi de pie junto a su automóvil. Sentí temor, pero no daría marcha atrás así que subí el vestido de tal forma que se descubrieran mis muslos y me estacioné, él se acercó a mi ventanilla y al observar mis piernas sin medias lo entendió, metió su mano para acariciar mi muslo tocando mis bragas y me dijo

-Te deseo tanto Raquel

-Vamos de una vez, antes de que me arrepienta

Subí a su auto y en el trayecto al hotel no dejó de acariciar mis muslos tocando mi sexo sobre mis bragas mientras me decía lo mucho que me deseaba. Al entrar a la habitación nos besamos profundamente saboreándonos las lenguas y acariciándonos sobre las ropas, yo era un manojo de nervios cual adolescente que se decide a perder la virginidad. Conforme las caricias y besos aumentaban al tiempo que nos despojábamos de la ropa, el nerviosismo dio paso a la excitación que llegó a su punto máximo cuando tuve su cuerpo desnudo frente a mí, era digno de una escultura, su pecho, su abdomen, sus piernas, sus nalgas y bajó su musculoso pubis la firme erección de su bien formado pene.

El miró con deseo mi desnudez, me abrazó juntando su erección a mii vientre y a medida que los besos y las caricias fluían entre los dos la lujuria hizo que me olvidara de todo y me entregué a la búsqueda del placer de forma ardiente y sin cortapisas..

Me colmó del placer de sus besos y su lengua recorriendo toda mi piel, dedicando un buen tiempo a saborear mis pechos y mi sexo, para después acostados de lado, él detrás de mí, me dijo

-Que ricas nalgas tienes

-Disfrútalas corazón, son todas tuyas

Me levantó una pierna y gemí enloquecida cuando sentí su pene abrirse entre mis labios y llenar mi vagina. Lo sentía enorme, duro como tronco pero con la suavidad y el calor de la carne, al sentirme llena de esa delicia exclamé “Que rico está Carlos”… “Es todo tuyo muñequita” me respondió y comenzó a moverse en un enérgico entrar y salir que me contagió de toda su lujuria, deseo y ansiedad de placer, ansiedad que yo demostraba con gemidos involuntarios los cuales fueron aumentando de tono mezclándose con jadeos desesperados y súplicas “Más rápido, más rápido, no te detengas, te lo suplico”.

Cuando mis ojos comenzaron a temblar subiéndose dentro de sus órbitas y ya no me fue posible mantenerlos abiertos apreté con mis manos su mano que tenía sobre mi pecho y jadeante le dije “Abrázame, no me sueltes, no me sueltes” y cual si fuese una fiera herida solté un profundo gemido al sentir la intensidad de uno de esos orgasmos a los que pocas veces llega una en su vida

Después todo mi cuerpo se relajó, él detuvo sus movimientos y sin salirse de mí comenzó a besar y acariciar tiernamente mi espalda y hombros, después de unos segundos, cuando abrí mis ojos él me dijo con voz muy suave “Que lindo te viniste reina, eres una mujer preciosa” yo le sonreí y con voz apagada le dije “Eres muy tierno, me encantas Carlos”

Mucho tiempo estuvo dentro de mí y en varias posiciones sin que su firmeza disminuyera ni un ápice haciéndome recordar la maravilla de una penetración profunda y prolongada aunada al inmenso placer de ser multiorgásmica, me repetía continuamente lo bella que era, lo mucho que me deseaba, lo bien formado de mi cuerpo, lo estrecho y ardiente de mi vagina y sus palabras me hacían sentir tan mujer que instintivamente buscaba su boca, para juntarla a la mía y saborear su lengua disfrutando la pasión de mezclar nuestras salivas.

Fue tendida boca abajo en la cama, sintiendo el golpear de su pubis sobre mis nalgas al delicioso ritmo de sus fuertes embates cuando me dijo “Me vengo Raquel” yo sonreí y respondí “Hazlo corazón, dámelo todo, quiero que te quedes en mí, lléname con tu placer, quiero que te vengas como yo lo hice” él detuvo sus movimientos y entre gemidos que repetían mi nombre vació todo su semen en lo más profundo de mi dilatada vagina. Quedó jadeante por un instante, yo giré mi cabeza para apoyar mi mejilla en la sábana y le sonreí satisfecha diciendo

-Que rico Carlos, no te salgas

El se recostó sobre de mí, besó mi mejilla y me dijo al oído

-Me encantas Raquel

Pasado un rato él se acostó a mi lado y después de darnos varios besos húmedos en la boca yo me cubrí con unos pañuelos desechables y al acostarme de lado frente a él con voz de satisfacción y coquetería le dije

-¿Ya ves?, Al final terminaste convenciéndome

-Y qué bueno ya que eres una maravilla en la cama

-Adulador

-Lo digo de verdad, coges delicioso y que manera tan linda de venirte

-De eso tú tienes la culpa… Además no fue una sola vez

-¡Eres increíble!

Me respondió satisfecho de su hombría, yo le sonreí y nos besamos nuevamente, me levanté y entré al baño para dejar escurrir lo que había dejado en mi al salir me subí nuevamente a la cama donde permanecimos desnudos, él recostó su cabeza sobre mis muslos y entre besos y caricias se nos pasó el tiempo platicando de cosas sin importancia. Más como dijera el poeta “Juventud divino tesoro”, cuando yo pretendí levantarme para vestirme, él besó mis muslos y mi pubis, y mientras acariciaba con su dedo mi clítoris me confesó.

-Nunca lo había hecho sin condón

-¿O sea que estrené?

-Sí

-¿Y te gustó?

-Mucho… Pero tú también pareces nueva, aprietas delicioso

Con voz excitada por las caricias de su dedo en mi sexo respondí

-Eso es culpa del gimnasio

Ya no hablamos, nos besamos y él pegó su boca a mis pechos, me separó las piernas y repitió su faena, esta vez en la posición del misionero.

Fue hermoso, mientras él disfrutaba nuevamente el calor de mi vagina, yo acariciaba su hermoso pecho y sus fuertes brazos observando con ternura su dulce mirada. Cuando vació dentro de mí lo poco que tenía, una cantidad bastante menor de su delicioso semen que ésta vez dejé correr fuera de mi vagina para limpiarlo con unos pañuelos desechables, observé mi reloj y le dije

-Que locura Carlos… Hemos estado aquí más de tres horas…ya vámonos

Nos vestimos y mientras me ponía las medias, él sonrió y dijo

-Me gustas más sin medias…. ¿Te las quitaste para mí?,

-Era la señal ¿O no?

-Sí

-Tal vez decida no usarlas otro día

Le cerré un ojo y sonreí, le di un beso húmedo en los labios y después de acomodar mi cabello salimos del hotel, al dejarme junto a mi camioneta preguntó

-¿Vendrías otro día sin medias?

-Mira Carlos, me gustaste mucho, de verdad que eres muy bueno en la cama, coges delicioso, sin embargo vivimos mundos diferentes… Tú lo querías y yo acepté….No estoy diciendo que te hice un favor, de ninguna manera, ya que yo también lo deseaba. De verdad que lo hice con gusto, te juro que me encantó acostarme contigo, pero la realidad es que sería estúpido que yo me enamorara de ti y muy injusto que tú lo hicieras de mí… No pienso decirte que lo olvides como si nada hubiera pasado, eso no se puede, pero no pretendamos hacer planes a futuro cuando bien sabemos que entre nosotros no hay futuro

El interrumpió mi fallido discurso diciendo

-Está bien Raquel, si las cosas se han de dar, que se den por si solas

-Es lo mejor… Que se den por si solas, como se dieron hoy…Te quiero Carlos.

-Y yo a ti, eres una gran amiga

Sonreí, le di un beso en la mejilla y me bajé del auto, él esperó hasta que subí a mi camioneta e inicie la marcha, salí del centro comercial y me dirigí a casa, al llegar el auto de mi esposo ya estaba en el garaje, con temor entré por la cocina, la señora del servicio me saludo diciéndome que los chicos aún no llegaban y que mi esposo estaba en nuestra recámara.

Subí las escaleras intentando controlar mis nervios y preguntándome ¿Cómo enfrenta una mujer a su marido cuando el cálido semen de otro hombre aún escurre humedeciendo sus bragas?. Pero como decimos en mi pueblo “Al hecho, pecho” así que entré a la recámara, lo saludé con un beso en los labios y mientras le platicaba sobre mi supuesta reunión me comencé a quitar las medias olvidando que eso es el “Gran fetiche” de mi marido, él me observó con deseo y al terminar de quitármelas se levantó para abrazarme y besarme diciendo

-Me provocas Raquel… Sabes que cuando haces eso te tengo que coger

Yo reí sensualmente, él me giró y yo me incliné apoyando las manos en la cama ofreciéndole mis nalgas, me levantó el vestido y yo hice a un lado mis bragas para descubrir mi vagina, cuando acercó su miembro a mi sexo sintió mi supuesta humedad y me dijo

-Por eso te quitaste las medias frente a mí… Se nota que quieres verga amorcito

-Sí amor, estoy urgida, así que dámela toda

Nunca en más de 20 años me había preocupado por mi orgasmo, si lo tenía, lo tenía y lo disfrutaba al máximo y cuando no también disfrutaba del sexo, pero por alguna razón inexplicable ésta vez fue la primera en que fingí tenerlo. Y cuando él terminó sentí una perversa excitación al saberme llena del semen de dos hombres, reí y le dije

-Tendré que lavar mis bragas, pero valió la pena, me cogiste rico amor… Me voy a duchar

Juntos entramos a la ducha pero lo obligué a salir pretextando la llegada de nuestros hijos, cuando quedé sola bajo el agua de la regadera enjaboné mi pubis y mi sexo excitándome al pensar en que tenía el semen de ambos dentro de mi útero, de pronto me puse seria y mi excitación se tornó en tristeza, las lágrimas brotaron de mis ojos.

No me dolía haber sido infiel sino lo bien que me sentía de haberlo sido..

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