HISTORIA DE UNA SECRETARIA. La entrevista de Marta

Como cada mañana Marta se levantó y con su café con leche, se sentó frente al ordenador. Un día más, empezó a observar las diferentes ofertas de trabajo que le llegaban al email. Estaba bastante desesperada por la incansable búsqueda de trabajo, que durante días ocupaba sus mañanas. Sin embargo, ese día, de todas ellas hubo una que le llamo la atención de forma especial.

SE BUSCA SECRETARIA DE DIRECCIÓN ENTRE 20 Y 25 AÑOS, BUENA PRESENCIA, BUEN ESCOTE, PREFERIBLEMENTE TALLA 95-100.
HORARIO AMPLIADO Y FLEXIBLE.
OBLIGATORIO VIAJAR.
ALTOS INGRESOS. 3500€ MES.

INTERESADOS CONTACTAR POR MÓVIL.

A Marta le resultó extraña la oferta, supo desde un primer momento que algo escondía detrás, pero llevaba tiempo en paro y necesitaba el dinero. No era habitual que en una oferta de trabajo se pida una talla de pecho, pero la verdad es que cumplía todos los requisitos, y eso le gustaba y hacía que se animara a llamar. Pensó en llamar antes a su novio y consultarle lo del horario y los viajes, pero pensó que no la elegirían, y decidió llamar al móvil de la oferta.

Tras una conversación con una señorita, la citaron a las 18:00 en un edificio del centro de Madrid. La joven, además de señalar el lugar exacto de la entrevista, recalcó la importancia de llevar escote pronunciado.

Estuvo intranquila todo el día, apenas pudo comer, los nervios no la dejaban. A las 4 decidió ducharse y arreglarse. Tras una ducha relajante, y tras eliminar todos los pelitos que le sobraban en su cuerpo, buscó en su armario un escote de lo más sugerente. Dudo entre una camiseta blanca ajustada con escote en uve, o una camisa blanca donde los botones de arriba irían desabrochados. Tras probarse varias veces ambas y tratando de encontrar con cual luciría mejor escote, eligió la camiseta blanca. Además, le sentaba genial con los vaquero y las botas.

A las 18:00 estaba llamando a un telefonillo, de la calle Cláudio Coello en Madrid, un edificio antiguo pero muy señorial. Al llegar al 5°B, la puerta estaba abierta. Una joven rubia le preguntó su nombre.

– Marta… Sí, aquí estás…… Pasa a esa sala y ahora te llamamos.

Marta entró en la salita, y se sorprendió de no ser la única interesada en el puesto de trabajo. Había unas 6 chicas, todas muy guapas y mostrando sus tetas prácticamente. Ella pensaba que iba muy atrevida, pero al ver al resto se quedó algo chafada. Disimuladamente, y para ganar algún que otro punto, bajó su camiseta hacia abajo, para mostrar casi su sujetador de encaje.

Cada 15 minutos, iban pasando de una en una. Por cada segundo que pasaba, Marta estaba más nerviosa y excitada. Todas las allí presentes sabían la dudosa finalidad del puesto de trabajo pero el dinero mandaba.

Cuando la joven nombró a Marta, en su estómago empezaron a revolotear un millón de mariposas, y empezó a notar que su tanga estaba demasiado húmedo.

– Hola soy Marta.

– Hola, mi nombre es Javier Serena.

Javier era un hombre de treinta y tantos, rubio, ojos claros y por su cuerpo le gustaba hacer deporte. Vestía un traje negro con corbata color rojo y una camisa blanca que le sentaba de cine.

– Este es mi currículum.

– No lo necesito. Nos dedicamos a vender productos financieros para un importante banco. Necesito una secretaria con nociones básicas de administrativa, pero sobre todo buena presencia, y que me acompañe a mis viajes.

– Bueno…… Yo por eso no tengo problema.

– Visitamos empresarios y les intentamos vender fondos de inversión. Son productos bastante caros y contratos de mucho dinero, por tanto no se consigue vender en 2 minutos, es trabajo de varios días y muchas reuniones… ¿Eres capaz de cumplir estas exigencias?

– Sí, en principio……. Sí.

– Bien… Para vender estos productos, en ocasiones es importante hacer perder la objetividad al comprador y ser muy amables,… Despistar al empresario… Por eso necesito ver tus tetas, ya he observado tu escote y quiero ver si eres capaz de hacer bien tu trabajo.

Marta se puso colorada, y dudo unos segundos pero no podía dejar escapar aquel trabajo. Se levantó de la silla y se sacó por la cabeza la camiseta blanca, dejando al descubierto un sujetador con transparencias que mostraban sus pezones algo duros.

Javier miró con descaro y se levantó de su silla, se acercó a Marta y se puso detrás de ella. Con un toque mágico de dedos desabrochó el sujetador y dijo:

-Quitatelo.

Marta saco por sus brazos su sujetador, y un par de tetas enormes quedaron al descubierto. Javier, sin pedir permiso alguno, empezó a sobar las tetas de Marta, pellizcaba sus pezones y amasaba sus tetazas. Marta, muerta de vergüenza, no sabía que hacer. Simplemente disfrutó de ese masaje de tetas sin decir nada.

Tras un largo minuto así, Javier dijo:

– Vístete. Parece que estás preparada. ¿Tienes novio?

– Sí.

– ¿Hay algún problema con el horario o los desplazamientos?

– ¿Cuál es el horario?

– No puedo decirte un horario en concreto. Viajamos para cada contrato casi siempre fuera de Madrid, nos alojamos en un hotel y tras 3 o 4 días volvemos. En esos 4 días concretaremos las reuniones necesarias y volvemos a ser posible con la venta cerrada. ¿Alguna duda?

– ¿El sueldo es el del anuncio?

– 3500 euros, limpios… Ropa, alojamiento, dietas …… Todo a cargo de la empresa.

– Vale.

– Ahora quiero que contestes unas preguntas para saber tu disponibilidad sexual y gustos.

– ¿Disponibilidad sexual? ¿Pero eso qué es? No voy a contestar.

– Perfecto. Vístete y di a mi secretaria que pase la siguiente.

Marta intentó no perder los papeles. Javier estaba muy bueno, se encontraba ante el mostrando sus tetas y no se sentía incómoda, al contrario. Su tanga estaba encharcado y sus pezones duros como piedras, y entonces se retractó.

– ¿Cuales son las preguntas?

Javier le paso un folio y un boli, y Marta empezó a leer y contestar.

¿SERIAS CAPAZ DE TENER RELACIONES SEXUALES, EN CASO DE SER NECESARIO PARA EL MEJOR FUNCIONAMIENTO DE TU EMPRESA, Y PARA CONSERVAR TU PUESTO DE TRABAJO?

– SI.

¿HAS ENGAÑADO A TU PAREJA ALGUNA VEZ?

– NO.

¿TIENES ALGÚN INCONVENIENTE EN TENER RELACIONES SEXUALES CON HOMBRES MAYORES QUE TU?

– NO.

.- Perfecto Marta es suficiente, firma el test ya puedes vestirte. Si estamos interesados en ti, te llamaremos. Dentro de 3 días es el nuevo viaje esta vez sera a Valencia, pero lo dicho ya te llamaremos si es necesario.

– Vale, entendido.

Marta comenzó a vestirse, y se despidió de Javier.

Tenía la duda de si contarle a su novio la entrevista que había hecho. No quiso decir nada por si no la llamaban… Y si la llamaban, no sabía como se tomaría él su nuevo trabajo como “secretaria”…

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